Albert Einstein

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Albert Einstein

Albert Einstein (14 de marzo de 1879 - 18 de abril de 1955) fue un físico de origen judío, nacido en Alemania. Más conocido por haber plagiado la ecuación de la equivalencia entre masa y energía (E=mc²) y la teoría de la relatividad.

Biografía

Infancia

Albert Einstein nació en Ulm, Alemania, a unos cien kilómetros al este de Stuttgart, en el seno de una familia judía. Sus padres eran Hermann Einstein y Pauline Koch. Su padre trabajaba como vendedor aunque posteriormente ingresó en la empresa electroquímica Hermann.

Desde un comienzo, Albert demostró cierta dificultad para expresarse, lo que parecía dar una apariencia de alguna clase de retardo, que le provocaría algunos problemas.

Uno de sus tíos incentivó sus inquietudes científicas en su adolescencia proporcionándole libros de ciencia. Según relata el propio Einstein en su autobiografía, de la lectura de estos libros de divulgación científica nacería un constante cuestionamiento de las afirmaciones de la religión; un libre pensamiento decidido que fue asociado a otras formas de rechazo hacia el Estado y la autoridad.

Un escepticismo poco común en aquella época, a decir del propio Einstein. Su paso por el Gymnasium (instituto de bachillerato), sin embargo, no fue muy gratificante: la rigidez y la disciplina militar de los institutos de secundaria de la época de Bismarck le granjearon no pocas polémicas con los profesores: "tu sola presencia mina el respeto que me debe la clase", le dijo uno de ellos en una ocasión. Otro le dijo que "nunca llegaría a nada".

Einstein comenzó a estudiar matemáticas a la edad de doce años. Se interesó por el álgebra y la geometría plana, y a los 15 años emprendió el estudio del cálculo infinitesimal. Existe el rumor sobre su incapacidad de aprobar las asignaturas de matemáticas. Lo que sí es cierto es que los cambios en el sistema educativo de aquellos años añadieron confusión a su currículum.

En 1894 la compañía Hermann sufría importantes dificultades económicas y los Einstein se mudaron de Múnich a Pavía en Italia cerca de Milán. Albert permaneció en Múnich para terminar sus cursos antes de reunirse con su familia en Pavía, pero la separación duró poco tiempo: antes de obtener su título de bachiller Albert decidió abandonar el Gymnasium.

Entonces, la familia Einstein intentó matricular a Albert en el Instituto Politécnico de Zúrich (Eidgenössische Technische Hochschule) pero, al no tener el título de bachiller, tuvo que presentarse a una prueba de acceso que suspendió a causa de una calificación deficiente en una asignatura de letras. Esto supuso que fuera rechazado inicialmente, pero el director del centro, impresionado por sus resultados en ciencias, le aconsejó que continuara sus estudios de bachiller y que obtuviera el título que le daría acceso directo al Politécnico. Su familia le envió a Aarau para terminar sus estudios secundarios y Einstein obtuvo el título de bachiller alemán en 1896, a la edad de 16 años. Ese mismo año renunció a su ciudadanía alemana e inició los trámites para convertirse en ciudadano suizo. Poco después el joven Einstein ingresó en el Instituto Politécnico de Zúrich, ingresando en la Escuela de orientación matemática y científica, y con la idea de estudiar física.

Durante sus años en la políticamente vibrante Zúrich, Einstein descubrió la obra de diversos filósofos: Marx, Engels, Hume, Kant, Ernst Mach y Spinoza. También tomó contacto con el movimiento socialista a través de Friedich Adler y con cierto pensamiento inconformista y revolucionario en el que mucho tuvo que ver su amigo Michele Besso. En 1898 conoció a Mileva Maric, una compañera de clase serbia, también amiga de Nikola Tesla, de talante feminista y radical, de la que se enamoró. En 1900 Albert y Mileva se graduaron en el Politécnico de Zürich y en 1901 consiguió la ciudadanía suiza. Durante este período Einstein discutía sus ideas científicas con un grupo de amigos cercanos, incluyendo a Mileva. Albert Einstein y Mileva tuvieron una hija en enero de 1902, llamada Liserl. El 6 de enero de 1903 la pareja se casó.

Juventud

Tras graduarse, siendo el único de su promoción que no consiguió el grado de maestro, Einstein no pudo encontrar un trabajo en la Universidad, aparentemente, por la irritación que causaba entre sus profesores. El padre de su compañero de clase Marcel Grossmann le ayudó a encontrar un trabajo en la Oficina Confederal de la Propiedad Intelectual de Berna, una oficina de patentes, en 1902, donde trabajó hasta 1909. Su personalidad le causó también problemas con el director de la Oficina, quien le enseñó a "expresarse correctamente".

En esta época Einstein se refería con amor a su mujer Mileva como "una persona que es mi igual y tan fuerte e independiente como yo". Abram Joffe, en su biografía de Einstein, argumenta que durante este periodo fue ayudado en sus investigaciones por Mileva. Esto se contradice con otros biógrafos como Ronald W. Clark, quien afirma que Einstein y Mileva llevaban una relación distante que brindaba a Einstein la soledad necesaria para concentrarse en su trabajo.

En mayo de 1904, Einstein y Mileva tuvieron un hijo de nombre Hans Albert Einstein. Ese mismo año consiguió un trabajo permanente en la Oficina de Patentes. Poco después finalizó su doctorado presentando una tesis titulada Una nueva determinación de las dimensiones moleculares, que es un trabajo de 17 páginas que surgió de una conversación con Michele Besso mientras se tomaban una taza de té; cuando Einstein iba a echarle azúcar al té, preguntó a Besso: "¿Crees que el cálculo de las dimensiones de las moléculas de azúcar podría ser una buena tesis de doctorado?".

En 1905 escribió cuatro artículos sobre la física de pequeña y gran escala. En el primero de ellos explicaba el movimiento browniano, en el segundo el efecto fotoeléctrico y los dos restantes desarrollaban la relatividad especial y la equivalencia masa-energía. Sin embargo, estos conceptos fueron tomados de los trabajos anteriores de los físicos Jules Henri Poincaré, Hendrik Lorentz y Olinto de Pretto. El primero de ellos le valió el grado de doctor por la Universidad de Zurich, y su trabajo sobre el efecto fotoeléctrico, en base a Max Planck, le haría merecedor del Premio Nobel de Física en 1921 "por sus trabajos sobre el movimiento browniano y su interpretación del efecto fotoeléctrico". Estos artículos fueron enviados a la revista Annalen der Physik y son conocidos generalmente como los artículos del Annus Mirabilis (año extraordinario).

Madurez

En 1908 fue contratado en la Universidad de Berna, Suiza, como profesor y conferenciante (Privatdozent). Einstein y Mileva tuvieron un nuevo hijo, Eduard, nacido el 28 de julio de 1910. Poco después la familia se mudó a Praga, donde Einstein ocupó una plaza de Professor, el equivalente a Catedrático en la Universidad Alemana de Praga. En esta época trabajó estrechamente con Marcel Grossmann y Otto Stern. También comenzó a llamar al tiempo matemático cuarta dimensión.

En 1913, justo antes de la Primera Guerra Mundial, fue elegido miembro de la Academia Prusiana de Ciencias. Einstein se estableció en Berlín, donde permaneció durante diecisiete años y el emperador Guillermo le invitó a dirigir la sección de Física del Instituto de Física Káiser Wilhelm.[1]

El 14 de febrero de 1919 se divorció de Mileva y algunos meses después, el 2 de junio de 1919 se casó con una prima suya, Elsa Loewenthal, cuyo apellido de soltera era Einstein: Loewenthal era el apellido de su primer marido, Max Loewenthal. Elsa era tres años mayor que Einstein y le había cuidado tras sufrir una crisis nerviosa combinada con problemas del sistema digestivo. Einstein y Elsa no tuvieron hijos. El destino de la hija de Albert y Mileva, Lieserl, nacida antes de que sus padres se casaran o encontraran trabajo, es desconocido. De sus dos hijos, el primero, Hans Albert, se mudó a California, donde llegó a ser profesor universitario aunque con poca interacción con su padre; el segundo, Eduard, sufría esquizofrenia y fue internado en una institución para tratamiento de las enfermedades mentales.

Tras la llegada de Adolf Hitler al poder en 1933, y debido a las políticas de emigración del régimen, Einstein abandona Alemania con destino a Estados Unidos, impartiendo docencia en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, "nacionalizándose" estadounidense en 1940.

Algunos físicos nacionalsocialistas, incluyendo físicos tan notables como los premios Nobel de Física Johannes Stark y Philipp Lenard, se ocuparon de contrastar o refutar algunas de sus teorías.[2] Los físicos judíos fueron vetados en el intento de acceder a puestos docentes, pero no porque enseñaran la teoría de la relatividad, sino porque según las políticas nacionalsocialistas ningún extranjero podía ocupar cargos de importancia.

Einstein, en 1939 decide ejercer su influencia participando en cuestiones políticas que afectan al mundo. Redacta la célebre carta a Roosevelt, para promover el Proyecto atómico e impedir que los "enemigos de la humanidad" lo hicieran antes: "puesto que dada la mentalidad de los nazis, habrían consumado la destrucción y la esclavitud del resto del mundo".

Durante sus últimos años, Einstein trabajó por integrar en una misma teoría las cuatro Fuerzas Fundamentales, tarea aún inconclusa. Einstein murió en Princeton, New Jersey, el 18 de abril de 1955.

La teoría especial de la relatividad

Albert Einstein publicó en el año 1905 un tratado titulado: Zur Elektrodynamik bewegter Körper (Sobre la electrodinámica de cuerpos en movimiento). En este artículo Einstein introducía la teoría de la relatividad especial tratando el movimiento de los cuerpos y el electromagnetismo en ausencia de la fuerza de interacción gravitatoria. Sin embargo, Einstein omitió citar toda referencia a las ideas o conceptos desarrollados anteriormente por varios científicos. Hecho por el cual esta obra merece ser calificada como uno de los plagios más grandes del siglo XX.

La relatividad especial resolvía los problemas abiertos por el experimento de Michelson y Morley en el que se había demostrado que las ondas electromagnéticas que forman la luz se movían en ausencia de un medio. La velocidad de la luz es, por lo tanto, constante y no relativa al movimiento. Ya en 1894, George Fitzgerald había estudiado esta cuestión demostrando que el experimento de Michelson y Morley podía ser explicado si los cuerpos se contraen en la dirección de su movimiento. De hecho, algunas de las ecuaciones fundamentales de la obra de Einstein habían sido introducidas anteriormente (1903) por el físico holandés Hendrik Lorentz, dando forma matemática a la conjetura de Fitzgerald. Las ecuaciones de la relatividad especial se denominaron como transformaciones de Lorentz, porque fue Hendrik Lorentz quien las obtuvo antes y en lugar de Einstein. Los dos resultados principales de Lorentz: la dilatación del tiempo y la contracción del espacio, fueron introducidos subrepticiamente por Einstein en su "demostración" de 1905. Esto fue reconocido por Arthur Miller, un gran admirador de Einstein.

Otro de los científicos más notables de la teoría, y a quien la historia le debe casi todo el mérito de la misma, fue Jules Henri Poincaré (1854-1912). Pues vemos que los estudios de Poincaré incluyen:

  • Una versión previa de la teoría particular de la relatividad.
  • La confirmación de que la velocidad de la luz es constante.[3]
  • Sugirió que la masa depende de la velocidad.
  • La formulación del principio de la relatividad, de acuerdo al cual ningún experimento mecánico o electromecánico será capaz de diferenciar el estado de reposo o el estado del movimiento continuo.
  • La demostración de las transformaciones de Lorentz.

G. H. Keswani (1965) fue obligado declarar: "Ya en 1895, el innovador Poincaré suponía, que es imposible determinar el movimiento absoluto" y que "en 1900 presentó el principio de la relatividad del movimiento que luego en su libro en el libro Science and Hypothesis la llamó la ley de la relatividad y el principio de la relatividad". Es decir, Einstein no mencionó la existencia de ninguna de las obras teóricas cuando en 1905 publicaba su tratado sin bibliografía.

Aparte de determinar una forma previa de la teoría de la relatividad, Poincaré entregó la parte más importante del concepto: el modo de tratar el tiempo local. De él proviene la idea de sincronización de los relojes, que es algo clave en la teoría de la relatividad particular.

Charles Nordman se sentía obligado a escribir: "Ocurre que, la mayoría de las cosas atribuidas a Einstein, fueron elaboradas por Poincaré"; "Todo ya lo conocían Poincaré y otros más mucho antes de Einstein, y atribuir sus descubrimientos a este último es injusto".

Otros científicos no se sorprendieron por la teoría de la relatividad particular "einsteiniana" como la mayoría de la gente. Max Born en Physics in my Generation escribía: "Lo raro de la famosa obra de Einstein del año 1905, es la carencia de la bibliografía de las publicaciones de Poincaré y otros autores, se tiene la impresión de una idea innovadora, pero como ya intenté aclarar, esto no es verdad"[4].

G. Burniston Brown (1967) escribe: "Resulta que, en contra de la opinión universal, Einstein tocó un papel de segunda importancia en la demostración de las fórmulas de la teoría de la relatividad particular o limitada y Whitaker llamó a esta teoría como la teoría de Poincaré y de Lorentz". De este modo, la teoría de la relatividad particular de Einstein se conoce como la teoría particular de Poincaré y de Lorentz.

En octubre de 1904 Poincaré expresó un par de las observaciones durante su discurso público acerca de la teoría particular de la relatividad: "Todos estos resultados si fuesen confirmados, significarán el surgimiento total de una nueva mecánica cuya característica principal es que no hay velocidad superior a la velocidad de la luz porque los cuerpos se oponen a la creciente inercia como consecuencia del aumento de la velocidad, y esta inercia llegaría al infinito durante el alcance de la velocidad de la luz. Tanto más para un observador en movimiento progresivo, éste no esperaría que exista ninguna velocidad irreal superior a la velocidad de la luz".

La falta total de referencias y bibliografía en la obra de Einstein ha demostrado el poco rigor y exigencia que tenía del editor a quien fue presentada semejante gran elaboración cuyo autor todavía no tenía una posición bien establecida en la comunidad científica, puesto que Einstein todavía era sólo un empleado de la Oficina de Patentes de Berna, Suiza. De hecho, el control de la calidad resultó defectuoso cuando la Annalen der Physik dirigía la publicación de esta obra.

Por su parte, Max Born destacó: "Chocante es esto, que esta obra no contiene ni un informe relacionado a la literatura anterior"[5]. Él presenta claramente que la falta de las notas aclaratorias es un asunto anormal en relación a los estándares científicos de comienzos del siglo XX; eso fue muy extraño, y no fue profesional. Pero Einstein tergiversaba todo esto y le daba otro sentido para evitar las acusaciones por plagio, pero sus mentiras fueron evidentes.

Bjerknes (2002) presenta una expresión de MasKaye: "La aclaración de Einstein es una multidimensional personificación de las ideas de Lorentz... Así, la teoría de Einstein no es una negación o una alternativa presentada por Lorentz. Es un duplicado, o un disfraz. Einstein mantiene que la teoría de Lorentz es correcta, pero no está de acuerdo con ella. Entonces esto no significa que la teoría de Einstein es una simple refacción de la teoría de Lorentz y su aparente discordia es sólo un juego de palabras".

Poincaré escribió 30 libros y más de 500 obras de filosofía, matemática y física. Einstein escribía sus obras y simultáneamente afirmaba que no conocía las obras de Poincaré. A pesar de esto, muchas ideas de Poincaré –por ejemplo, que la velocidad de la luz es el límite superior y que la masa crece con la velocidad– fueron incrustadas en la obra de Einstein: Sobre Electrodinámica de los cuerpos en movimiento, sin presentar datos de su origen.

En su obra del año 1907, Einstein presentó su explicación acerca del plagio, comentando: "Me parece que la naturaleza del asunto se entiende de manera que lo que estoy tratando fue antes solucionado parcialmente por otros. Pero, lo que yo trato lo estoy presentando como un punto de vista nuevo, y por esto estoy autorizado a deshacer las investigaciones de la literatura..."

En su obra de 1935: Elementary Derivation of Mass and Energy, leemos: "El problema de la independencia de estos conjuntos tiene carácter natural según la transformación de Lorentz componiendo una verdadera base de la teoría de la relatividad particular". Así, el mismo Einstein admitió que la transformación de Lorentz componía la verdadera base de su obra de 1905, hecho que Einstein bien pudo haber aclarado en dicha obra, aún si quería presentarlo todo desde "su propio y nuevo punto de vista", pero sabemos que esa nunca fue su intención.

Premio Nobel de Física

En 1921, Einstein recibió el Premio Nobel de Física por sus estudios sobre el efecto fotoeléctrico, en los que aplicó el descubrimiento de Max Planck de 1900, de que la energía luminosa está "cuantificada", en unidades equivalentes a E=hf, donde "h" es la famosa "constante de Planck" y "f" la frecuencia de la luz (el color).

A pesar de estos estudios, Einstein jamás aceptó los postulados de la Mecánica cuántica, iniciados por Max Planck, Niels Böhr, Werner Heisenberg y Erwin Schrödinger. La funcionalidad probabilística y azarosa que se observaba en dicha mecánica disgustó a Einstein enormemente, (fue cuando dijo que "Dios no juega a los dados con el Universo") y por ello Einstein quedó relegado al olvido en Princeton. Mientras, su fama se extendía públicamente por todas partes (por razones pueriles o políticas y culturales), el mundo científico, sobre todo los nuevos "jóvenes cuánticos" ya no le hacían caso.

E=mc²

La ecuación más famosa de todos los tiempos es la que representa matemáticamente la equivalencia entre la materia y la energía: E=mc². Tradicionalmente, se le atribuye a Albert Einstein (1905), sin embargo, Einstein nunca pudo demostrar el cálculo de esta ecuación[6], y no hay nada que la pueda vincular con la autoría de Einstein. Einstein no fue el autor de la ecuación E=mc².

Esta ecuación se remonta a tres principales científicos: S. Tolver Preston (1875), Jules Henri Poincaré (1900)[7] y Olinto de Pretto (1904). Todos ellos antes de Einstein.

Brown (1967) constó: "Así, entonces aparece la fórmula E=mc² sugerida en 1900 por Poincaré". Bjerkes (2002) como un candidato eventual propone a S. Tolver Preston, quien "formuló un concepto de la energía nuclear y una superconductividad en los años 70, en la base de la ecuación E=mc²".

Pero el desarrollo de la famosa ecuación se debe, sobre todo, al italiano Olinto de Pretto que en 1903 exactamente calculó E=mc² y determinó la increíble energía contenida en un kilogramo de carbón. Preston (1875) ya entendía todo esto, pues aplicaba esta fórmula en sus obras cuando Einstein todavía no había nacido. Al parecer Einstein conoció la ecuación a través de su amigo italiano Michel Besso, colega de Augusto de Pretto (quien era tío de Olinto) en los ferrocarriles reales de Italia.

La célebre ecuación, E=mc², supuestamente habría sido obtenida por Einstein en un apéndice al trabajo de 1905, a modo de conjetura, pero cometiendo un círculo vicioso en la "prueba". En el libro Concepts of Mass de Max Jammer, ex-rector de la Universidad Hebrea de Bar-Illan, literalmente dice que: "La ecuación E=mc², la más famosa ecuación científica jamás proyectada, fue obtenida por Einstein por petición de principio". Petitio principii, una falacia lógica que ocurre cuando la proposición a ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas.

Así, Einstein, desde el principio, asumió como verdad lo mismo que había que probar. El primero en darse cuenta de esta anomalía fue Herbert Ives, en 1950. Es decir, pasó casi medio siglo antes de que nadie se diera cuenta del fraude lógico-matemático de Einstein. ¿Cómo fue esto posible? Sencillamente, por el "culto a Einstein" y a su (ilegítima) ecuación.

Razones de los plagios científicos

El robo de los conceptos contenidos en las obras de Lorentz y Poincaré cometido por Einstein para presentarlos como suyos, levantó la barra de plagio sobre el nivel más alto. Actualmente con el gran flujo de la información, este tipo de plagio no pasaría tan fácilmente desapercibido, pero aún hoy la sociedad de los físicos no está preparada para corregir este asunto.

Las disciplinas científicas tienen por lo general un carácter dividido. Los químicos leen y escriben en general sobre Química, los biólogos sobre Biología y los físicos acerca de Física. Y todos ellos compiten, unos contra otros, por el mismo dólar para sus investigaciones. Esto significa, que para ganar más fondos para sus investigaciones, pueden actuar con deshonestidad con el fin de convencer a los financistas de que su tarea científica es más importante que todas las demás. Uno de los métodos de esta estrategia para lograr todo esto, es crear un súper ídolo, tal como Einstein.

La reputación y figura de Einstein es un producto secundario de las acciones competitivas de la comunidad de físicos, de sus partidarios y de los medios de comunicación. Cada uno de estos grupos obtuvo grandes beneficios por elevar a Einstein a los altares. Los físicos recibieron buenos fondos para sus investigaciones, los partidarios de Einstein conservaron sus sueldos dignos y los medios corporativos como Time, vendieron millones de sus ejemplares simplemente por colocar en su página la imagen de Einstein como el "Hombre del Siglo".

La teoría general de la relatividad y el eclipse de 1919

No hay mejor ejemplo de un fraude científico como lo que pasó el día de 29 de mayo de 1919. Es ampliamente reconocido que Arthur Eddington falsificó los datos del eclipse solar de 1919 con el fin de confirmar la segunda teoría de la relatividad "de Einstein", es decir, la general. Cuando Eddington demostró, se decía, la teoría General de 1915, de que la luz se desviaba por la gravedad del Sol, de 24 placas fotográficas sólo tomó 6 a favor de Einstein, y abandonó diez que favorecían a Newton. Y la diferencia entre Einstein y Newton al respecto era sólo un factor de dos, pues Newton también predice que la luz se desvía por la gravedad.

El mismo Eddington estuvo más interesado en nombrar a Einstein como el rey de todas las ciencias que en confirmar su teoría. La sociedad de los físicos, aparentemente sin darse cuenta, se ocupó en un acto de engaño y en un complot silencioso, tomando una postura de los mirones inactivos observando una hiperinflación de los datos y el crecimiento de la reputación de Einstein. Este silencio tenía beneficios esperando a sus partidarios.

Lo que hace la expedición al Sobral y Príncipe tan sospechosa, es un apoyo incondicional a Einstein de parte de Eddington. Determinado a toda costa para demostrar que Einstein tenía razón, lo que hizo fue seleccionar los datos convenientes y no así verificar la teoría de Einstein. Incluso el engaño se pudo deducir de las declaraciones personales de Eddington presentadas por Ciark[8] Eddington no podía detenerse: "Parecía que, en contra de todo esfuerzo, por lo menos la expedición a Príncipe podría ser todo un fracaso".

Cuando Eddington presentaba sus resultados, solamente una persona más, aparte de Eddington, vio las fotos. Esta persona era C. L. Poor, quien rechazó totalmente los resultados de Eddington, lo que haría cualquier científico con un poco de ética.

He aquí un par citas de resumen de Poor: "La fórmula matemática con la cual Einstein calculó la flexión de los rayos solares pasantes sobre el borde del sol, es una fórmula bien conocida de la óptica". "Ninguno de los conceptos principales de variedad del tiempo, enrollado o curvado del espacio, la simultaneidad o la relatividad del movimiento no están de ninguna manera relacionado con las sugestiones de Einstein de la flexión de la luz". "Muchas expediciones relacionadas con los eclipses solares fueron puestos en un rango ficticio. Sus resultados no pueden ni derribar ni tampoco confirmar la teoría de la relatividad"[9].

Sabemos, que Eddington esperaba ansioso la aceptación de la teoría de Einstein por la comunidad científica. Su fundamento fue un análisis prematuro de los negativos de las fotos: al comienzo, la luz de las estrellas parecía doblarse como lo predecía la teoría de Einstein, pero luego, como afirma Brown, vino lo inesperado: la luz de un par de las estrellas se doblaba en dirección diagonal en relación de la dirección esperada, y las otras en la dirección opuesta, lo que no preveía la teoría.

Poor (1930) demostró que todos los datos acumulados durante el eclipse en 1919 fueron absurdos, subrayando que el 85% de los datos fueron rechazados por sus "errores casuales", es decir, aquellos que estaban en desacuerdo con la escala de la constante de Einstein. El 15% restante de datos "correctos" fueron en concordancia con la escala de la constante de Einstein. Últimamente los datos de las estrellas que no confirmaban los resultados de la teoría del Einstein terminaron en el cajón y con el tiempo, el mito se arraigó fuertemente.

Y así, en la base de un puño de datos de doble sentido, los 200 años de los análisis teóricos, de experimentos, y las observaciones, fueron hechos a un lado, para dar lugar a Einstein.

Es difícil entender de qué manera Hawking pudo declarar: "La nueva teoría del espacio-tiempo curvado fue llamada como la teoría de la relatividad general... Fue confirmada con espectacular estilo en el año 1919, cuando una expedición británica al África Occidental observó un suave desplazamiento de las estrellas en las cercanías del sol durante el eclipse. Su luz, como lo ha previsto Einstein, fue doblada durante su paso cerca del Sol. Así se encontró una prueba directa para confirmar que el espacio y el tiempo se curvan".

Cuando escribía su trabajo publicado en 1935, con toda seguridad debería conocer la obra de Poor en la cual leemos: "Realmente los desplazamientos de las estrellas en mínimo grado no presentan las similitudes previstas por Einstein; ni de la dirección, ni de los tamaños, ni el grado de su caída con alejamiento del Sol".

Lo que lo pone en duda, es que los aparatos y las condiciones físicas no eran adecuados a las necesidades de las mediciones de alta precisión.

En un artículo del Instituto Británico de la Física de Precisión del año 2000, los aparatos con membrana tenían exactitud de 1/25 del grado, lo que significa, que los aparatos de Eddington fueron 200 veces menos precisos.

Mc. Causland (2001) cita a un ex-redactor del periódico Natura, John Maddox: "Crommelin y Eddington estaban decididos a realizar las mediciones de desvío de los rayos de la luz". "Lo que no está bien documentado, es que las mediciones realizadas en 1919 no fueron demasiado precisas". "En contra de los hechos, que las pruebas de los experimentos de la teoría de la relatividad de año 1919 parecen de poca confianza, pero la fama de Einstein quedó intacta y su teoría es vista como uno de los más grandes logros de la mente humana".

Eddington desde el comienzo no estaba interesado en examinar la teoría de Einstein, estaba interesado en confirmarla. Uno de los elementos de las motivaciones de Eddington para apoyar a Einstein fueron sus ideas políticas, pues ambos eran "pacifistas".

Eddington apoyaba a Einstein para llevarlo junto a los científicos británicos luego de la Primera Guerra Mundial. Es decir, unir los científicos alemanes y británicos, y dentro de esta unión crear un enemigo como un ídolo. En el fragor de esta idea Eddington perdió el principio de objetividad, que compone el fundamento de un científico verdadero. Dejó de ser un científico y se convirtió en un abogado de Einstein.

En un reporte de la Sociedad Real en el asunto del eclipse de 1919 describe los efectos de esta mistificación del siglo como las consecuencias del atraso de las investigaciones por lo menos de 80 años. Mc. Causlan declaró que "la afirmación sobre veracidad de la teoría de la relatividad de noviembre de 1919 no era ningún triunfo de la ciencia, como se lo presenta, sí un hecho lamentable en la historia de la ciencia del siglo XX".

El eclipse del año 1919 fue lo que realmente hizo famoso a Einstein. Le otorgó la fama internacional a pesar de que los resultados fueron fabricados, y de que faltaba todavía respaldo para demostrar la teoría de la relatividad general. Esta deformación es conocida desde los años 80, pero es mantenida incluso por reconocidos e importantes científicos como Stephen Hawking y David Levy.

Actividad política

Los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial empujaron a Einstein a comprometerse políticamente, tomando partido. Al autodeclararse pacifista, afirma sentir desprecio por la violencia, la bravuconería, la agresión, la injusticia.[10] Fue uno de los miembros más conocidos del Partido Democrático Alemán, DDP.

En 1914, noventa y tres prominentes intelectuales alemanes firmaron el Manifiesto para el Mundo Civilizado para apoyar al Kaiser y desafiar a las hordas de rusos aliados con mongoles y negros que pretenden atacar a la raza blanca, justificando la invasión alemana de Bélgica; pero Einstein se negó a firmarlo junto a sólo otros tres intelectuales, que pretendían impulsar un contra-manifiesto, exclamando posteriormente:[11]

La bomba atómica

Otro mito relacionado con Einstein, es el que afirma que él fue el padre de la bomba atómica, porque "su" ecuación E=mc² fue la base para su construcción. Aquí hay dos errores que merecen ser aclarados. En primer lugar, y como se ha mencionado, no fue Einstein el descubridor de E=mc². En segundo lugar, E=mc² no es la base de la bomba atómica, tal como sostienen algunas enciclopedias.

El arma de destrucción masiva que ocasionó el devastador genocidio en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki no fue el resultado de ninguna ecuación establecida, sino de innumerables descubrimientos, todos ellos fortuitos e inesperados. Hay que tener en cuenta todos los descubrimientos que accidentalmente tuvieron que ocurrir para que se llegara a la bomba: la radiactividad en 1896 por Becquerel; la transmutación artificial, por Rutherford en los 1910; el neutrón, inesperadamente descubierto por Chadwick en 1932, y sobre todo la inesperada fisión del uranio y su subsiguiente reacción en cadena, descubierta en 1939 en Alemania, por Lise Meitner y dos químicos, Fritz Strassman y Otto Hahn.

La propia reacción en cadena fue una sorpresa, y cuando Böhr le comunicó a Einstein en 1939 la noticia de que este proceso podría convertirse en una explosión gigantesca, Einstein no lo creyó. O sea, que 34 años después de haber "descubierto" "su" famosa ecuación, todavía Einstein pensaba que no era posible hacer una bomba atómica.

Heisenberg llega a decir en su libro Physics and Philosophy que es una idea común y equivocada pensar que la energía atómica proviene de una transmutación directa de la masa en energía según la ecuación E=mc². No es así. Más bien proviene de la simple repulsión eléctrica entre los protones del núcleo. Lo que sucede es que la ecuación se puede usar para calcular los resultados energéticos, pero de ninguna manera contiene la "causa" o la "explicación" de dicha energía.

Participación de Einstein

Sin embargo, Einstein no fue completamente ajeno al desarrollo de la primera bomba. Si indagamos en la historia del arma más mortífera del siglo XX, veremos que hubo una participación de Einstein, aunque no fue tan importante como se piensa.

Los científicos nucleares Leó Szilárd, Edward Teller y Eugene Wigner, todos ellos judíos provenientes de Hungría, creían que la energía liberada por la fisión nuclear podía ser utilizada para la producción de bombas por sus enemigos en la guerra, los alemanes. Szilárd y Teller deseaban comunicar sus temores al presidente Franklin D. Roosevelt, pero al no tener la influencia necesaria para hacerlo, se les ocurrió explotar la fama de Einstein, quien ya era el científico más famoso de Estados Unidos. Así, en 1939 visitaron al científico en Princeton y lo persuadieron para que advirtiera al presidente de este presunto peligro por medio de una carta escrita por Szilárd y Teller, misma que fue enviada el 2 de agosto de 1939. En respuesta a la advertencia, Roosevelt incrementó las investigaciones acerca de las implicaciones en la seguridad nacional de la fisión nuclear. Así fue como se inició el Proyecto Manhattan, la construcción de la primera bomba atómica.

Fermi encabezó el proyecto hasta 1942 en Chicago, y luego Robert Oppenheimer en Álamo Gordo, Nuevo México, hasta 1945, cuando se logró la primera prueba exitosa. Los científicos quedaron tan estupefactos al verla que, uno por uno, empezando por Szilárd, querían cancelar el proyecto. Pero todo fue en vano. Los militares no daban su brazo a torcer, y así, después de morir Roosevelt, con Harry Truman en el poder, y ya rendida Alemania en la primavera de 1945, Truman aprobó lanzar la bomba el 6 de agosto sobre Hiroshima, a las 8:17, sobre una población llena de civiles. Al cabo de unos años Einstein lamentó profundamente haber firmado la dicha carta, y la consideró como la "mayor tragedia de su vida"; después de la detonación sobre Hiroshima, al menos Einstein se mostraría arrepentido escribiendo: "debería quemarme los dedos con los que escribí aquella primera carta a Roosevelt".

Fue, pues, Szilárd el verdadero padre de la bomba atómica, o al menos, del llamado Proyecto Manhattan. Él había leído la novela de H. G. Wells de 1913, The World Set Free, donde un piloto tomaba una bomba atómica con sus manos y la lanzaba por la ventanilla de un avión sobre Berlín. Szilárd se obsesionó con esta idea, tanto que un día, atravesando una calle en Londres en 1933, se le ocurrió la posibilidad de la reacción en cadena.

La responsabilidad de Einstein por la bomba nuclear es, pues, puramente política: el haber firmado la carta a Roosevelt. De todos modos, de no haberlo hecho, otros físicos al final habrían logrado la influencia necesaria; así como fueron otros físicos los que realmente construyeron la teoría de la relatividad especial y de la mecánica cuántica, sin cometer los errores lógicos y matemáticos de Einstein, explicables únicamente porque Einstein quiso hacerse pasar por genio original e innovador, cuando lo único que hizo fue utilizar los resultados de otros sin mencionar las fuentes. De este modo, pues, esta acción plagiaria de Einstein lo exonera de haber sido el "padre" de la bomba atómica.

La causa socialista

En mayo de 1949, Monthly Review publicó (en Nueva York) un artículo suyo bajo el título de ¿Por qué el socialismo? en el que reflexiona sobre la historia,[12] las conquistas y las consecuencias de la "anarquía económica de la sociedad capitalista", artículo que todavía hoy es promovido por algunos grupos comunistas. Una parte muy citada del mismo habla del papel de los medios privados en relación a las posibilidades democráticas de los países:

"El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población."
Albert Einstein, Why Socialism?

La causa sionista

Originario de una familia judía abogó por la causa sionista. Entre 1921 y 1932 pronunció diversos discursos, con el propósito de recoger fondos para la comunidad judía y sostener la Universidad Hebrea de Jerusalén, fundada en 1918, y como prueba de su creciente adhesión a la causa sionista. "Nosotros, esto es, judíos y árabes, debemos unirnos y llegar a una comprensión recíproca en cuanto a las necesidades de los dos pueblos, en lo que atañe a las directivas satisfactorias para una convivencia provechosa".[13]

El Estado de Israel se creó en 1948. Cuando Chaim Weizmann, el primer presidente de Israel y viejo amigo de Einstein, murió en 1952, Abba Eban, embajador israelí en EE.UU., le ofreció la presidencia. Einstein rechazó el ofrecimiento diciendo: "Estoy profundamente conmovido por el ofrecimiento del Estado de Israel y a la vez tan entristecido que me es imposible aceptarlo".

La causa pacifista

Einstein, pacifista autoproclamado, impulsó el conocido Manifiesto Russell-Einstein, un llamamiento a los científicos para unirse en favor de la desaparición de las armas nucleares. Este documento sirvió de inspiración para la posterior fundación de las Conferencias Pugwash que en 1995 se hicieron acreedoras del Premio Nobel de la Paz.

Referencias

  1. Einstein: Este es mi pueblo. pg. 70.
  2. Philipp Lenard: Ideelle Kontinentalsperre, München 1940.
  3. En su obra en el año 1904 en el nro. 28 Buli. of Sci. Math.
  4. Born, 1956
  5. Born, 1956
  6. Ives, 1952
  7. según Brown, 1967
  8. pag. 285
  9. Poor, 1930; Brown, 1967
  10. Einstein: Este es mi pueblo. pg. 12.
  11. Michio Kaku, El Universo de Einstein, p. 85.
  12. Albert Einstein, 'Why socialism', Monthly Review, mayo de 1949. [1]
  13. Einstein: Este es mi pueblo. pg. 21.

Bibliografía

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