Camisas blancas

De Metapedia
Saltar a: navegación, buscar
Camisas blancas bolivianos marchando en la ciudad de La Paz, década de 1970.

Los camisas blancas fue un grupo de militancia de la Falange Socialista Boliviana, equivalente a los camisas pardas alemanes, camisas negras italianos o camisas azules españoles. Fueron fieles a la causa nacionalista boliviana y a continuación mostramos cómo narraba su existencia el militante Guillermo Loria.

Orígenes

Mujeres falangistas marchando en La Paz en los años 70.

En 1954 luego de egresar del Colegio San Calixto ingresé a la UMSA, ocupando cargos directivos desde los primeros cursos, protegido así de las persecuciones de ese tiempo.

Entre 1955 y 1956, fui Jefe de las milicias de FSB en las Facultades de Filosofía y de Ciencias Económicas y Financieras de la UMSA, presidente de curso en ésta, y miembro de las directivas de la FUL.

Ese año de 1956 para Campaña Electoral, el gobierno declara una "amnistía", que posibilitó el retorno de algunos exiliados, entre ellos Oscar Unzaga, desde su exilio en Buenos Aires pasando a saludar a su madre en Santiago. Yo era delegado a la Concentración Nacional de FSB.

La campaña había sido iniciada en la casa de la Sra. Rosa Fernández en El Prado paceño, pero luego de la destrucción de esta, nos trasladamos para continuar la campaña a la casa de la familia Mendoza, en la calle Ballivian.

MLuis Llerena Gámez, Rene Mariaca Pando, Mario Carranza Fernández y José Guillermo Loria González.

Luego de una larga reunión con Walter Alpire Duran en su casa de la Ballivian sobre el tema de la reforma agraria y la 'escuela granja' como centro de un nuevo sistema de tenencia de la tierra para redimir al indigena de su situación otorgándole educación e independencia económica, tuvimos que dejar la conversación, al salir con la calle Ballivian atestada de gente que dejaba el trabajo para el almuerzo, se escuchó un enérgico y desafiante grito: 'VIVA FALANGE M...', no quise volver para no comprometerme, dí unos pasos más y no pude resistir, lo hice, la calle estaba vacía, el terror la había invadido.., y quién iría a recibir a Oscar en medio de ese terror, fui cavilando en todo el trayecto hasta mi casa en Sopocachi, nadie iría a recibirlo, al caminar en ese momento toda la gente me parecía atemorizada y huidiza, había que hacer algo.

Óscar Únzaga en un vehículo, al lado de sus camisas blancas.

Por la tarde teníamos nuestra cotidiana reunión cinco falangistas: el Penta: Mario Carranza F., Luis Llerena G., Rene Mariaca R., Carlos Rovegno A (+), y yo. Les relaté el hecho y mi preocupación. Toda esa tarde nuestro tema del *Centro de Estudios e Investigaciones Bolindia* que habíamos fundado se concentró en el nuevo problema: devolverle la confianza al pueblo y liberarlo del terror, acordamos salir las milicias en grupo, pero con distintivos para que nadie huya. ¿cuál distintivo?. No había tiempo ni recursos para confeccionar algo, una insignia era insuficiente, un brazalete también, pero todos los colegios tenían uniformes con camisa blanca para concurrir a desfiles en las fiestas patrias, no importaría el color del pantalón que era variable, estaba acordado salir sin saco, chompa ni paletó, así formaríamos un cuerpo compacto, obligados a permanecer unidos.

Así nacieron los "Camisas Blancas", como una respuesta al terror y a la persecución. Lucho Llerena reclamó para sí la tarea de su organización, los demás ya habíamos asumido diferentes obligaciones, varios días se dedicó enteramente a su organización, en la Secretaría la idea recibió respaldo, se trabajó célula por célula, colegio tras colegio, barrio por barrio con nuevos jefes barriales.

Salimos una fecha, identificable hoy, al medio día por El Prado anunciando la llegada de Oscar, cantando el himno de Falange e invitando a todos a recibirlo. No hubo arremetida policial, la gente que salía del trabajo nos aplaudía, incluso conocidos empleados públicos que obviamente estaban inscritos en el MNR, fue un éxito completo, al día siguiente la prensa controlada publicó: "Hordas fascistas en La Paz: camisas blancas, al mejor estilo de ... ", recibimos con satisfacción el bautizo, no se nos había ocurrido antes, la respuesta: de inmediato en todas las ciudades de Bolivia surgieron camisas blancas, Oscar tuvo el recibimiento más apoteósico de la historia, la gente ya no tuvo miedo y llenó las calles de La Paz para gritar: viva Unzaga.

Los empleados públicos fueron encerrados en sus oficinas, de lo contrario habrían salido a vitorear (estoy convencido). Al pasar por el edificio de la COMIBOL, antigua sede de la Patiño Mines, desde el balcón, sus empleados y milicianos armados nos saludaban con sus brazos al viento. Debíamos haber formado columnas delante y detrás del vehículo de Oscar, fue imposible, tuvimos que hacer cadenas de camisas blancas para protegerlo, la multitud no permitía otra alternativa. Allí pronunció su célebre discurso desde el techo de la camioneta que hasta allí lo condujo, no alcanzó al edificio de la UMSA, pues uno de los porteros, falangista él, nos informó que habían dentro milicianos armados con instrucciones de victimar a Oscar. Al concluir el acto se encaminó a su refugio, cambiando de vehículos. En ese ambiente inició Oscar su campaña electoral en el año 1956

Únzaga y detrás de él Stumpf y Prudencio. Los rodean los camisas blancas, Javier Loria es el segundo de la fila derecha.

La Proclamación se hizo en la Plaza Perez Velasco, desde el balcón de un camarada sastre, frente a la casa formamos tres o cuatro hileras de camisas blancas compuestas por varones y damas, la Plaza estaba repleta.

Comenzó mi tío Guillermo: "Pueblo mártir, crucificado en el calvario del hambre y de la tiranía, .... " por el altavoz, instalado en el mismo pequeño balcón, no se escuchó más, una piedra lo había inutilizado, continuó a viva voz, una lluvia de piedras llovió sobre la multitud y nuestros camisas blancas que acudimos al lugar de donde provenía esa lluvia, tratamos de tranquilizar ánimos, lo logramos por unos momentos, continuo la proclamación, hablo Oscar en otro célebre discurso, acusó a la dictadura que había instalado la metralla detrás de la careta de democracia.

Al concluir la concurrencia se retiraba en procura de protección y refugio, mi madre Hortensia junto a Sinforiano Bilbao, trataban de ubicar a mi hermano Javier para retirarnos a una casa cercana de un amigo de Bilbao, no sabia que había sido herido en el hombro con una piedra, lo encontré en la histórica casona de la proclamación que empezó a ser rodeada por los milicianos, sólo permitían salir heridos hacia las ambulancias que acudieron al lugar, mi primo Jorge Sanchez de Loría, tomando por uno de sus costados, mi hermano Javier se introdujo en una de las ambulancias, así escapó, yo trataba de hacer algo parecido pero los milicianos apoderados de la entrada a la casa ya no lo permitían, sólo heridos y quienes los recogían en el interior: atrás, gritaban: "todos los heridos y mujeres afuera, no queremos ver ni un camisa blanca" e ingresaron al patio, mientras subíamos a los corredores y habitaciones de los pisos superiores, alguien grito: 'aún hay heridos y mujeres', volvían las amenazas apoyadas por disparos de armas de diferente calibre.

Únzaga y Gustavo Stumpf Belmonte – parrillada en casa de flia. Loria González (LPZ). Parte sup. Izq. Javier Orellana

Estábamos presa de la barbarie, subí hasta el último corredor, al final del mismo vi una escalera que conducía a un pequeño techo de calamina, subí, me encontré con otros tres jóvenes camaradas que escapaban, no los conocía, ambos costados laterales del reducido techo estaban alzados varios pisos por encima de patios vecinos, el del frente era un alto muro de otra casa vecina, no había escapatoria, ya imaginamos pronto los milicianos al encontrarnos allí nos arrojarían a los patios, serían accidentes fatales por huir. De pronto una voz femenina desde lo alto del muro preguntó: "quieren que les pase una escalera?", con ayuda de alguien comenzó a bajar una larga escalera, se precipitaron nerviosos mis compañeros, luego yo al llegar arriba escuche: "Willy!", era Evelyn Ríos, hermana de mi compañero Mario Ríos que ya estudiaba medicina en Bs. As., retiraron de inmediato la escalera.

Procuraba serenarme, me trajo un vaso de leche, llamé a casa para avisar que estaba yo bien, que Javier estaría en alguna clínica y que iría a casa al día siguiente, sin decir dónde me encontraba. Llegaron los padres de Evelyn, me cobijaron en la habitación de Mario, los demás muchachos fueron saliendo furtivamente en horas de la noche.

Esa tarde en las escaleras de la Pichincha mataron de un disparo en la espalda a nuestro camarada Willy Paniagua, lo llevaron varios camaradas (Llerena, Rosales y otros) a la Clínica San Luis (Yanacocha esquina Sucre), allí se lo veló en la noche, en la mañana apareció San Roman amenazante, aun desde la calle hacia el balcón: "a ese fiero feo me lo entregan" (por Rosales), respuesta: "más feo eres vos", pero al medio día sus milicianos robaron el cadáver y en bulliciosa manifestación, con la compañía de la prensa enterraron a nuestro camarada Paniagua como mártir emenerrista. Entretanto luego de desayunar, volví a casa con una chamarra de mi amigo Mario encima.

Durante la Concentración Nacional de FSB, fui delegado de las milicias universitarias a la Convención, Secretario de la Secretaria General de la misma y miembro del Grupo Redactor de la Plataforma de Gobierno. Estoy convencido que aquellas elecciones las ganamos, estuve en los recuentos ah boca de urna en muchos recintos, muestra ventaja era abismal, pero con el fraude realizado por el gobierno a través de aquel 'voto universal' y de la 'democracia del voto cero', al día siguiente publicaban los diarios: 'Revolución: 700.000 votos, Rosca: 156.000", o algo así.

Bibliografía

  • Falange Socialista Boliviana, "Asi nacieron los camisas blancas". Antorcha, 2 de febrero de 2019. [1]

Artículos relacionados