Emil Lachout

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Emil Lachout
Emil Lachout (20 de octubre de 1928, Austria - 4 de diciembre de 2018, Austria) fue un maestro de religión e historiador austriaco, que durante su juventud fue miembro de la policía militar. Cobró notoriedad en su país por dar a conocer el famoso Documento Müller (conocido luego como Documento Lachout), en el cual la Comisión Investigadora Aliada dejó registro que no hubo cámara de gas en, al menos, trece campos de concentración donde los falsos testigos del Holocausto afirmaban que habían muerto seres humanos como víctimas del gaseamiento con Zyklon-B.

Biografía

Lachout fue miembro de los Jóvenes Alemanes y de las Juventudes Hitlerianas, pero no adhirió al nacionalsocialismo. Durante la Segunda Guerra Mundial militó en los grupos cristianos de resistencia al hitlerismo.

Culminada la contienda bélica, se integró al Batallón de Guardias de Viena, una unidad de la policía militar de Austria que tuvo la misión de colaborar con las tropas multinacionales de ocupación.

Posteriormente se convirtió en profesor de religión, profesión que le permitió desarrollar una larga carrera en las escuelas austriacas. También promovió el escultismo entre los jóvenes de su país.

En 1987 entregó al periódico Halt una copia de un informe que conservaba desde el año 1948, en el cual se mencionaba que no habían cámaras de gas en los campos de concentración que administraron los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Ello derivó en una campaña de difamación en su contra por parte de la prensa y en una persecución judicial por parte de las autoridades nacionales que se extendió por más de una década.

Lachout compareció como testigo en defensa del escritor revisionista Ernst Zündel durante su juicio de 1988.

El Documento Lachout

Traducción

Servicio de Policía Militar.
Viena, 1 de octubre de 1948.
Circular número 31/48:
La Comisión Investigadora Aliada ha constatado hasta la fecha, que en los campos de concentración siguientes, no tuvo lugar la muerte de ningún ser humano mediante gases venenosos: Bergen-Belsen, Buchenwald, Dachau, Flossenburg, Gross-Rosen, Mauthausen y anexos, Natzweiler, Neuengamma, Niedahagen (Wewelsburg), Ravensbrück, Sachsenhausen, Stutthof, Theresienstadt. En estos (trece) casos, se ha podido comprobar que se obtuvieron confesiones mediante tortura y prestaron falsos testimonios. Ello debe tenerse en cuenta durante las pesquisas e interrogatorios de criminales de guerra. Este resultado de las investigaciones deberá ponerse en conocimiento de los antiguos internados en campos de concentración que, al ser interrogados, hagan declaraciones sobre el asesinato en estos campos de personas, especialmente judías, mediante gas venenoso. En caso de que persistan en sus afirmaciones, deberán ser denunciados por falso testimonio.

Contexto

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas de ocupación de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Unión Soviética crearon la Comisión Aliada para la Investigación de los Crímenes de Guerra, la cual tuvo el objetivo de determinar en qué medida los alemanes habían violado las convenciones y leyes bélicas. Dado que los estadounidenses y los soviéticos eran particularmente violentos para extraer testimonios -al punto de aplicar la tortura-, se determinó que un grupo de austriacos obrase como observadores del proceso de investigación, para evitar así que en los juicios surgiesen testimonios falsos extraídos de modo ilícito.

Anton Müller, un miembro del Batallón de Guardias de Viena, estuvo involucrado en una pesquisa acerca de la existencia de cámaras de gas con la que se ejecutaban a los reclusos del campo de prisioneros de Mauthausen. Tras interrogar a varios prisioneros y guardianes, se comprobó que dichos dispositivos de ejecución jamás existieron, y que los alemanes que habían afirmado lo contrario lo habían hecho luego de ser torturados. La investigación se extendió hacia otros campos de prisioneros y arrojó el mismo resultado. Müller, que había sido testigo de todo el proceso, redactó un texto en alemán para dejar constancia de la información recabada. Su deseo era que dicho texto fuese traducido y enviado a los mandos de las fuerzas de ocupación. Lachout, que a la sazón era asistente de Múller en la policía militar, ofició de escribano de su superior, por lo que se encargó de enviar una copia para ser traducida y conservó el original, el cual expondría públicamente recién en 1987.

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Fuentes