Juan Aparicio López

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Juan Aparicio López

Juan Aparicio López fue un político y periodista español, nacido en Guadix (Granada) el 29 de julio de 1906 y murió en Madrid en 1996.

Biografía

A los doce años ya había fundado su primer semanario en el Instituto de Almería, donde cursaba el bachillerato. En 1922 comienza los estudios de Derecho en Granada, donde colabora en La Publicidad. En 1926 entra en contacto con Ernesto Giménez Caballero, y publica en la Gaceta Literaria artículos sobre la cultura alemana y la poesía de Maiakovski. En 1928 se traslada a vivir a Madrid. Fue el colaborador más cercano de Ramiro Ledesma Ramos, ya desde el manifiesto político de La Conquista del Estado (1931), donde figura como secretario. El propio Ledesma, en su libro ¿Fascismo en España? (publicado en 1935 con el pseudónimo de Roberto Lanzas), describe el inicio de esta relación: "Semanas antes de la aparición de "La Conquista del Estado", conoció Ledesma a Juan Aparicio, que se debatía en la sima comunista, pugnando por entrar en ella, pero no pasando nunca de la puerta, en parte por su timidez de poeta y escritor formidable, en parte también por las vacilaciones que originaba en él su magnífica sensibilidad de español y de patriota. Aparicio pasó a "La Conquista del Estado" como secretario de redacción y fue hasta el final una de sus mejores plumas."

Cuando el grupo de La Conquista del Estado se transformó, en octubre de 1931, en las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista, Juan Aparicio se encargó de la Secretaría de Redacción y de la confección de la revista JONS.

Yugo y Flechas

Fue él quien propuso como emblema de esta organización política el yugo y las flechas, inspirado por un recuerdo de estudiante en Granada, donde el socialista Fernando de los Ríos, explicando un día en su cátedra de Derecho político una lección sobre el Estado fascista, después de hacer alusión al emblema lictorio del hacha y de las vergas, dibujó en la pizarra el haz de flechas y el yugo, diciendo que éste sería el emblema del fascismo, de haber nacido o surgido en España (¿Fascismo en España?). Así lo explicaba Aparicio treinta y seis años después:
"Para explicar esta historia, que muy pocos conocen, hay que situarnos en 1931. Es asombrosa esta cabal satisfacción de haber visto, al cabo de los años como lo que eran cábalas, elucubraciones literarias o incluso políticas, han plasmado símbolos por los que ha muerto mucha gente y que han amparado a mucha gente más. Yo nací en Guadix. Al reconquistarla los Reyes Católicos en 1489, a las puertas de Granada, le otorgaron el 'stegmma' del yugo y las flechas. ¿Sabe usted una cosa? No, no la sabrá. Hay un opúsculo del catedrático Maldonado en el que hace un estudio genial situando el yugo y las flechas en Virgilio, como un símbolo de la Roma imperial cuando superó un período de anarquía. ¿Sabe lo que ellos veían en el yugo?... Pues el 'devellare superbos' y el levantar a los humildes. Aquel yugo y aquellas flechas de Virgilio los recogió Nebrija que se lo propuso a los Reyes Católicos como un símbolo de la unidad después del período decadente de Enrique IV. Fernando e Isabel se lo iban dando a las tierras conquistadas y lo iban grabando, según avanzaban. ¿Sabe? Desde que tuve uso de razón el yugo y las flechas me rodeaban en Guadix: estaba en la plaza, en las fuentes, en las torres y hasta en los papeles del Casino que lo usaban como emblema. Lo que son las cosas. En 1924, cuando yo estudiaba Derecho en Granada, nos llevó el catedrático socialista Fernando de los Ríos a ver una capilla. En su verja, en 1924, estaba grabado el yugo y las flechas. El se volvió y nos dijo: 'Este podía ser el emblema de un faschismo español'. El decía 'faschismo'. Bueno, a donde iba: Yo era Secretario General de las JONS, con Ramiro. Ramiro, que no era nada simpático, pero era un hombre genial, se le había ocurrido como símbolo una garra hispánica. Incluso la llevaba bordada sobre un jersey amarillo con el que iba a esquiar. Debajo de la garra, el lema era: 'No parar hasta conquistar'. Una vez le escribió una carta al comandante Franco, a Ramón Franco, y le decía: 'Hay que hacer la revolución hispánica' y había puesto la garra rodeada de pistolas. Yo intenté convencerle del yugo y las flechas, pero tenía muchos reparos a lo del yugo: 'La gente va a pensar otra cosa'. Incluso llegamos a un intermedio: la garra empuñando las flechas. Y fue Roberto Escribano, cuyo padre, farmacéutico, había inventado la 'sanoaspirina', el primero que dibujó, en la edad contemporánea, el yugo y las flechas. Onésimo, que tenía los mismos reparos al yugo quedó convencido en 1931 y en aquel manifiesto, de cuatro hojas, apareció impreso el emblema. Por cierto, que en 1933, cuando empezamos a colaborar con José Antonio, Rafael Sánchez Mazas había llegado –y pronunció una conferencia sobre ello– a lo del yugo y las flechas por distintos caminos que el mío, que el de Guadix. Y por cierto, también que yo expuse mi teoría en un poema en prosa, que firmé con mis iniciales, J. A., porque en el mismo número escribía otra cosa sobre las camisas. Y mire usted por donde, cuando la guerra, todos creyeron que el poema estaba firmado por José Antonio."
(Aparicio entrevistado por Pedro Rodríguez en Arriba, 1967; tomado de Tomás Borrás, Ramiro Ledesma Ramos, Editora Nacional, Madrid 1971, págs. 304-306).

Bandera roja y negra

Fue también Juan Aparicio quien propuso la bandera roja y negra para las JONS: "nosotros fuimos los que unimos 'nacional' y 'sindicalismo'; queríamos nacionalizar el sindicalismo ácrata, pero teníamos el suficiente instinto táctico para comprender que si no podíamos ni debíamos atraer a los comunistas y a los socialistas, sí debíamos llevar a nuestra causa a los hombres de la CNT y de la FAI; y lo conseguimos: usted sabe que Alvarez Sotomayor fue 'líder' de las JONS y procedía de la CNT..." (entrevista en Arriba, 1967). Y a él también se debe el grito "España, una, grande y libre". En 1932 comenzó a colaborar en El Sol, en marzo de 1933 participa en El Fascio, y desde de junio de 1933 trabaja en Informaciones. Cuando en febrero de 1934 se produjo la fusión entre Falange Española y las JONS (FE de las JONS), le fue asignado a Juan Aparicio el carnet número 7. En enero de 1935 Aparicio figura entre los dirigentes de las JONS que deciden abandonar la disciplina de Falange Española de las JONS. Comienza a trabajar en el diario Ya como editorialista.
"Algo le había tratado (a Juan Aparicio) en Acción Española durante los años de la Segunda República. Granadino, de cultura muy vasta, era entonces profesor de la Escuela de Periodismo de El Debate y colaborador del diario vespertino Ya, aunque nada tuviese que ver su ideología con la que dominaba la Santa Casa. Algunos amigos míos fueron alumnos suyos en unas clases particulares de latín que daba en su domicilio. A uno de ellos, que le preguntó, al día siguiente de un mitin de Primo de Rivera en el cine Madrid, el 17 de noviembre de 1935, si él había asistido también, le replicó con desdeñosa ironía: —No me interesa oír a Ortega en mangas de camisa..."
(Eugenio Vegas Latapie, Los caminos del desengaño, memorias políticas 1936-1938, Tebas, Madrid 1987, página 259.)

Guerra civil

Al poco de iniciarse la guerra civil logra llegar a Salamanca, junto con Ernesto Giménez Caballero, donde había de jugar un papel importante en la propaganda del nuevo régimen cuya jefatura había asumido Francisco Franco, y es nombrado director de La Gaceta Regional de Salamanca (el único periódico con el que contaba Ernesto Giménez Caballero cuando Franco le confió, noviembre de 1936, el Ministerio de Prensa y Propaganda con Millán Astray). Giménez Caballero (en Memorias de un dictador, 1979, ed. de 1981, pág. 102) reconstruye así la conversación con José Millán-Astray aquel 8 de noviembre de 1936:
"—Ya tenemos para papel. Si nos da una orden requisaremos unas máquinas de escribir, unos receptores de radio y unos colaboradores. —¿Qué colaboradores? ¡Cuidado! —Ante todo el director de La Gaceta Regional, Juan Aparicio, mi camarada desde La Gaceta Literaria, secretario en la Conquista del Estado y las JONS. Con ese periódico de Salamanca y El Adelanto por lo menos el Caudillo leerá las noticias... que el propio Franco nos proporcione."

Terminada la guerra, el mismo año 1939, preparó Juan Aparicio la edición de las antologías que publicó Editora Nacional de La Conquista del Estado y de la revista JONS. En octubre de 1941 le fue confiada la Delegación Nacional de Prensa, función que desempeñó cerca de cinco años: durante ese período fundó Así es, La Estafeta Literaria, El Español, Fantasía, La Gaceta de la Prensa Española, Fénix y Memoranda y documenta. El 17 de noviembre de 1941 inició su andadura la Escuela Oficial de Periodismo, su creación predilecta. En 1946 pasó a dirigir Pueblo, volviendo de nuevo entre 1951 y 1957 a ocupar la dirección general de Prensa.

Su declinar político coincide con el avance de la tecnocracia opusdeista y la correspondiente pérdida de protagonismo del nacional-sindicalismo: en 1957 fue destinado a la Embajada española en Roma como consejero de información, vuelto a España en 1958 ocupó durante poco tiempo la dirección de la Mutualidad de Periodistas, para convertirse en profesor de la Escuela de Periodismo, al margen de cualquier otro cargo oficial. En 1968 participó en la puesta en marcha del Diario SP. Periódico Nacional de Información, promovido por conocidas figuras del falangismo, crítico con el gobierno desde posiciones antimonárquicas y antitecnócratas, diario desde donde se destapó el escándalo Matesa. Otras publicaciones suyas: Historia de un perro hinchado (Afrodisio Aguado, Madrid 194?), Españoles con clave (Luis de Caralt, Barcelona 1945), Aniversario de La Conquista del Estado (conferencia pronuncida en el Ateneo de Madrid el 21 de abril de 1951) (Publicaciones Españolas, Madrid 1951).

Juan Aparicio López falleció en Madrid en 1996.

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