Pío Moa

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Pío Moa

Luis Pío Moa Rodríguez nació en Vigo, España, en 1948. Es un articulista y escritor español, especializado en temas relacionados con la Segunda República Española, la Guerra Civil Española, el Franquismo y los movimientos políticos de ese periodo.

Biografía

Fue un antiguo activista antifranquista, que durante su juventud militó en el Partido Comunista español y más tarde en el Partido Comunista de España (reconstituido) y en el grupo terrorista GRAPO. Una vez iniciada la Transición española, se reinsertó y se dedicó al estudio de la historia española contemporánea, evolucionando progresivamente hacia posiciones políticas muy conservadoras.

Contrario a condenar a Franco y defensor de muchos aspectos del Franquismo, Moa considera que la actual democracia es heredera del Régimen franquista y no de las izquierdas del Frente Popular, según él totalitarias y antidemocráticas y que dejaron un legado de "devastación intelectual, moral y política".[1]

Su obra ha generado una gran controversia y suscitado la atención de un numeroso público, que ha situado a varios de sus libros en las listas de los más vendidos en España: su libro Los mitos de la Guerra Civil fue, con 150.000 ejemplares vendidos, número uno de ventas durante seis meses consecutivos.

Pensamiento

Su línea de pensamiento se resume en lo siguiente:

  1. Una parte sustancial de la izquierda (los anarquistas, PCE, Esquerra Republicana de Catalunya y el sector del PSOE liderado por Largo Caballero) tenía un carácter marcadamente antidemocrático, ya que consideraba la República como un mero paso intermedio en el camino hacia su objetivo último de la Revolución Social.
  2. Este sector de la izquierda española organizó la insurrección de octubre de 1934.
  3. En una República que ya no era democrática se produjeron las elecciones de 1936, que ganó por estrecho margen de votos (y mucho más amplio en escaños) el Frente Popular gracias a ciertos arreglos oscuros, como los denunciados por el entonces Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, y corroborados, según Moa, por las memorias de Azaña, Alcalá-Zamora o Madariaga.
  4. La situación de violencia callejera y auténtico fervor revolucionario generó una respuesta simétrica en los sectores más radicales de la derecha, a la que se sumó un sector de la oficialidad del ejército, desembocando toda esta escalada de violencia en la sublevación del 18 de julio. Ésta habría sido una reacción desesperada de una derecha que no esperaba cuartel alguno.

En 2007 hizo unas declaraciones al diario Público, publicadas bajo el titular apócrifo de Pío Moa: "Franco no aniquiló a los rojos, los escarmentó",[2] en que sostenía que muchas víctimas del franquismo, como las Trece Rosas o Lluís Companys, no eran en absoluto inocentes y que "aquellos que hoy defienden la Ley de la Memoria Histórica se identifican con los criminales, los de las checas". En su blog ratificó estas opiniones,[3] desmintiendo además el titular del artículo. Estas polémicas declaraciones fueron denunciadas por catorce ciudadanos que llegaron a recoger firmas en un Manifiesto de apoyo a su denuncia por injurias contra Pío Moa. El 6 de mayo de 2008 el juez sobreseyó la denuncia por entender que no había delito.

Moa se ha negado repetidamente a condenar el franquismo, e incluso lo ha alabado: "el franquismo no destruyó a la democracia, sino a la revolución del Frente Popular. Libró a España de la II Guerra Mundial y de una nueva guerra civil, y dejó un país próspero y reconciliado, libre de los odios que acabaron con la II República"; "[los logros de Franco] lo convierten en el personaje político de mayor envergadura en la historia de España de los dos últimos siglos, en rivalidad, si acaso, con Cánovas".

Pío Moa ha hecho reiteradas declaraciones contra la homosexualidad y matrimonio entre homosexuales: "parece bastante claro que la homosexualidad es una tara, es decir, una desviación de la sexualidad normal, demasiado evidente para precisar muchas explicaciones. (...) Pero ocurre que no sólo la quieren presentar como una "opción", sino como un motivo de orgullo. (...) Una tentación de la persona tarada —es decir, de todas, en mayor o menor medida— consiste en no admitir su defecto, y presentarlo como la normalidad o como algo tan bueno como la ausencia de él"; "nadie en su sano juicio "opta" por la homosexualidad, como no opta por la cojera, o por la miopía o por una inteligencia escasa. Admitamos que el problema no está completamente resuelto y debe seguir discutiéndose, pero, en todo caso, no me identifico como antiliberal por sostener que la homosexualidad y la sexualidad normal no son equiparables, y que el "matrimonio gay" solo puede ser una parodia".

Referencias

  1. "No condeno el franquismo porque de él, y no del antifranquismo —totalitario y terrorista en su mayoría—, de la paz y prosperidad legadas por el franquismo, han nacido la democracia y la monarquía constitucional que estos antifranquistas retrospectivos están echando abajo." en "¿Condena usted el franquismo?"
  2. Pío Moa: "Franco no aniquiló a los rojos, los escarmentó".
  3. Gracias a Público.

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