Vikingo

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Para la serie de televisión véase Vikingos (serie de televisión)
Representación de un hogar vikingo. s. IX - X d.C.

Vikingo es el nombre dado a diferentes grupos de incursores, exploradores y comerciantes escandinavos, procedentes de los territorios correspondientes a Noruega, Suecia y Dinamarca, que vivieron entre los años 793 y 1066, en un período de la Edad Media conocido como la Era Vikinga. Fueron descendientes de los pueblos germánicos que se establecieron en la península escandinava hacia el año 2000 AEC. Compartieron rasgos geográficos, étnicos, culturales, lingüísticos y religiosos, entre otros.

Con el tiempo, levantaron asentamientos en muchos lugares como en España[1], África del norte, Rusia, Constantinopla y Norteamérica. Y pese a la mala fama que el cristianismo les dio, con el tiempo los historiadores los han reconocido, junto con los griegos y romanos, como los grandes padres de Europa.

Terminología

La palabra 'vikingo' en lenguaje nórdico antiguo, vikingr, se refiere a una persona que participa en una expedición al mar.

Por ello, existen entre los historiadores dos puntos de vista respecto a quienes deberían ser llamados como 'vikingos':

  1. La perspectiva historiográfica minoritaria se atiene a la etimología y restringe el uso del término exclusivamente a la minoría de escandinavos que fueron incursores, excluyendo así a la mayoría de los escandinavos que permanecían en sus tierras.
  2. La perspectiva historiográfica mayoritaria extiende el término a todo escandinavo que vivió durante la Era Vikinga (793-1066)

Fuentes de estudio

Lo que se sabe acerca de la época de los vikingos proviene principalmente de dos fuentes: las fuentes escritas y los hallazgos arqueológicos.

Arqueología

La arqueología es, desde el siglo XX, la más importante de las fuentes de estudio para conocer a los vikingos. Hasta ese momento sólo se disponían de las sagas y los textos escritos por otros que no eran los protagonistas de este periodo. La arqueología es de tal importancia porque ha ayudado a construir una imagen más real y más neutral de los vikingos y despojada de muchos mitos. Hablamos de los hallazgos que se han producido en las regiones en las que se asentaron durante estos siglos y que nos han proporcionado información hasta la fecha, o bien desconocida, o bien muy imprecisa; restos de asentamientos rurales y restos de armas, restos de su industria y su economía, restos relacionados con la navegación y el comercio, e incluso, de sus actividades religiosas. Hallazgos que nos dan información sobre su vida cotidiana (ganado, cuernos, monedas, vestimenta) y también sobre sus incursiones, sobre su expansión (se ha descubierto una estatuilla de Buda en Hélgo, Suecia). Yacimientos importantes son los de Birka (Suecia), Hedeby (Dinamarca), York (Gran Bretaña y donde, además, han habilitado el yacimiento como Museo al aire libre), Dublín (Irlanda), Jarlshof (Islas Orcadas) o Islandia en general. El problema principal de la arqueología es que su principal sistema de datación – el carbono 14 – tiene un margen de error de décadas arriba o abajo. Esto generalmente no significa un problema cuando se habla de épocas que duran cientos de años, pero en el caso de la Era Vikinga y sus escasos doscientos cincuenta años de duración, un desfase de alguna década sí representa un problema a tener en cuenta.

Fuentes literarias

La mayor parte de los textos históricos sobre vikingos proviene de fuentes cristianas, en particular monjes quienes eran las víctimas favoritas de las redadas vikingas y por lo que terminaron describiendo a sus enemigos de una forma muy tendenciosa y con poca estima, tergiversando así su imagen histórica real. Los vikingos apenas dejaron algo escrito y, si lo hicieron, no fue con escritura latina, la cual adoptaron con la cristianización de Escandinavia. Lo que dejaron escrito fue en alfabeto rúnico y mayormente en soporte epigráfico. Así pues, las fuentes literarias latinas pueden ser de dos tipos: escandinavas o no escandinavas.

Dentro de las fuentes escandinavas se encuentran sobre todo las Sagas y los poemas éddicos o escáldicos. El problema es que, pese a ser escandinavos, éstos datan ya de época cristiana, sobre todo de los siglos XII y XIII (aunque hay alguno del siglo X y se podría considerar, más o menos, contemporáneo, aunque cristiano también) y, por lo tanto, deben ser leídos y analizados con cautela. Son textos que se remontan a la tradición oral pero que, lamentablemente, fueron impregnados con el ideario cristiano.

En el segundo grupo están las fuentes no escandinavas que pueden ser contemporáneas a la Era Vikinga y son, sobre todo, escritos que provienen de los países a los que los vikingos llegaron a comerciar o atacar: Inglaterra, Bizancio, Rusia, El Mediterráneo, la Península Ibérica, territorios musulmanes, etc. Por ejemplo se disponen de las crónicas escritas por los contemporáneos cristianos que sufrieron ataques vikingos, como las crónicas anglosajonas, en las cuales obviamente, la única imagen que se refleja de los vikingos es como saqueadores, ya que era la única que percibieron o que quisieron percibir de ellos. Este tipo de fuentes provenientes de lugares arrasados por los vikingos son las que han hecho surgir el mito del vikingo bárbaro, ignorante, sucio, salvaje y sanguinario y, pese a todo, son interesantes porque ayudan a comprender cómo percibía esa gente a los vikingos, así como para conocer los lugares a los que llegaron.

La Era Vikinga

Expediciones vikingas (línea azul); Asentamientos vikingos (área verde).

Causas

Existen diferentes hipótesis sobre los motivos que impulsaron la expansión vikinga, la más común sostiene que la población escandinava había crecido significativamente debido a un cambio climático, superando el potencial agrícola de su tierra natal. Otra hipótesis es que las antiguas rutas comerciales de Europa Occidental y Eurasia experimentaron una disminución de actividad cuando cayó el Imperio Romano en el siglo V, lo que obligó a los escandinavos a abrir nuevas rutas comerciales. Otra hipótesis, apoyada por historiadores como Rudolf Simek, Bruno Dumézil y Robert Ferguson, apunta que las incursiones surgieron como respuesta ante los ataques y la propagación del cristianismo en Europa, por lo que no es coincidencia que las primeras actividades vikingas ocurrieran durante el reinado de Carlomagno y las guerras sajonas.[2] Así, la Era Vikinga comienza sólo setenta años después de que el evangelizador Bonifacio talara el sagrado Roble de Thor en el año 723 y una década después de la Masacre de Verden llevada a cabo por Carlomagno en el año 782 durante sus campañas para imponer el cristianismo en Europa. Asimismo, los escandinavos recurrieron al saqueo debido al bloqueo comercial de los cristianos contra los países nórdicos. Lo más probable es que la Era Vikinga se desencadenó por una combinación de todos estos factores pero siendo el último el que contó con mayor peso.

Inicio y desarrollo

Tras la conquista de Nordalbingia, el territorio franco colindaba con Escandinavia amenazando con una invasión. Los paganos daneses que habitaban la península de Jutlandia habían oído muchas de las historias relatadas por el caudillo sajón Widukind y sus aliados, quienes se refugiaban en la corte danesa, así como de la brutalidad con la que Carlomagno trataba a los paganos.

El 8 de junio del año 793, los daneses invaden el norte de Gran Bretaña saqueando el monasterio de Lindisfarne, hecho con el cual comienza oficialmente la Era Vikinga. Los vikingos arrastraron a los sacerdotes hacia la playa y los ahogaron bajo las olas. Este acto es considerado por muchos historiadores como simbólico de los incursores que reconocieron la creciente amenaza del cristianismo acercándose a sus tierras. Esta primera incursión fue, en esencia, una represalia contra los actos de los francos cristianizados. A éste, pronto siguieron ataques a otros monasterios, ya que además de acumular amplias posesiones, alimentos y cobijo, son objetivos fáciles de atacar. Los anales y crónicas de los dos siglos siguientes están repletos de relatos aterradores. En 794, son saqueados el monasterio de la isla escocesa de Iona, los monasterios de Jarrow y Monkwearmouth en la costa inglesa y el monasterio de Inishboffin en Irlanda. Dichos ataques se repetirían en los años siguientes, azotando la zona.

Su actuar violento aterrorizó a las antiguas comunidades que, aunque acostumbradas a la guerra, no tenían forma de prever cuándo habría una incursión. Sin embargo, los vikingos no eran más violentos que otros pueblos, lo que realmente les distinguía fue el hecho de que parecían tener especial cuidado en destruir objetos de valor religioso (monasterios cristianos y lugares sagrados) y matar clérigos, lo que les valió un poco de odio en una etapa histórica muy religiosa. Los vikingos probablemente se enorgullecían de la reputación que tenían; la gente les temía tanto que a menudo huían de sus ciudades en vez de defenderlas cuando veían un barco vikingo acercarse.

En 799, los vikingos se empiezan a aventurar lejos de esa zona y arriban por primera vez a la costa francesa en Bretaña. El estuario del Loira y las islas de la región fueron víctimas de las razias vikingas.

En 808, el rey danés, Godofredo, construyó la gran Danevirke a lo largo del istmo de Schleswig. Esta muralla defensiva, que en un principio medía 30 km de largo, fue utilizada por última vez durante la Guerra de los Ducados en 1864. La Danevirke tenía por objeto proteger a los daneses de una invasión franca, al mismo tiempo que le proporcionaba a Godofredo la oportunidad de saquear Frisia y Flandes por medio de ataques piratas. Además, el danés sometió a los veleti (aliados de los francos) y combatió a los obodritas.

En 820, ya una flota de 13 navíos ataca por el Sena. En 834 se tienen noticias de sus primeros ataques a los Países Bajos. En las islas británicas y el canal de la Mancha, el paso del tiempo solo incrementó el número de ataques, su fuerza y su alcance. En 840, se tiene constancia de su primer campamento invernal en Irlanda, donde, para protegerse de los daneses, los jefes locales se alían con los noruegos, que desde 853 pasan a controlar Irlanda. En 850, se establecen también en Inglaterra, donde fundan en 866 un asentamiento permanente en Eoforwic (región a la que renombraron como Jorvik y que luego será conocida como York) y conquistan una amplia porción del país que gobernaron hasta 1066. En 845 se produce el primer ataque a París y en 847 a Burdeos.

Los ataques vikingos en Francia duraron cerca de un siglo y terminaron en 911 con el Tratado de Saint-Clair-sur-Epte, con el que el rey Carlos III de Francia, apodado "el Simple", a fin de proteger el reino de otras incursiones vikingas, entrega como feudo la región de Normandía (literalmente "tierra de los hombres del norte") a la gente del caudillo danés Hrolf Ganger, mejor conocido como Rollón el Caminante, a cambio de su conversión al catolicismo. Los descendientes del vikingo Rollón, conocidos como normandos, conquistarían Inglaterra en 1066, con Guillermo el Conquistador.

En Irlanda fundaron Dublín. En Italia fundaron el reino normando de Sicilia e incluso llegaron a influir con sus incursiones en el Califato de Córdoba y el Imperio Bizantino.

Los Rurik también se extendieron al este y en el año 859 fundaron la ciudad de Nóvgorod (que significa "nueva ciudad") en el valle del río Volkhov. La dinastía Rurik, se movió más lejos fundando Rus de Kiev, el primer estado ruso, con la capital en Kiev, el cual terminó destruyendo al imperio jázaro a finales del siglo X y perduró hasta la invasión mongola de 1240. Otro pueblo vikingo, procedente de lo que ahora es Noruega y Suecia, continuó por los ríos eslavos hasta el mar Negro y desde allí a Constantinopla.

En Oriente su esplendor duraría más, y a lo largo del siglo X, varias expediciones tienen éxito en sus ataques por el mar Negro y el Caspio. Los comienzos del siglo XI verían un último reaparecer cuando en 1014 se reinstaura el dominio vikingo de Inglaterra y con Canuto II de Dinamarca.

Final

La Era Vikinga estaba ya tocando a su fin. En 994, Olaf Tryggvason adopta el cristianismo a cambio de una vasta suma de dinero de protección de los ingleses. En 995, se convirtió en el rey Olaf I de Noruega y a través de una brutal campaña que no toleraba la oposición, impuso la conversión al cristianismo usando todos los medios a su alcance, transformándose así en uno de los mayores traidores vikingos de la historia. Destruyó templos y torturó y asesinó a su propia gente, consiguiendo convertir Noruega en "cristiana", al menos nominalmente pues su práctica no fue lo suficientemente consolidada, ya que una buena parte de los "cristianos" aún continuaban observando la religión nórdica.

Tras ser derrotado en la Batalla de Svolder en el año 1000, Noruega vivió un renacimiento pagano durante el gobierno de los Jarls de Lade, lo que significaba que el cristianismo no tenía tanta aceptación como comúnmente se cree, pero con el reinado de Olaf II de Noruega (1015-1028), el cristianismo fue impuesto nuevamente en 1024. Snorri Sturluson narra que el rey estableció la pena de muerte y la amenaza de mutilación para aquellos que se negaran a adoptar el cristianismo. También abolió tradiciones y costumbres populares y estableció leyes igualitaristas conocidas como "Ley de Cristo".

En 1028 el poderoso rey Canuto II, el Grande, soberano de Dinamarca e Inglaterra y quien contaba con el apoyo de un sector considerable de la aristocracia noruega, llegó a Noruega con 50 barcos de guerra. Olaf fue abandonado por una parte del ejército y tuvo que exiliarse a Rus de Kiev junto con su hijo Magnus (llamado así en honor a Carlomagno) y un puñado de hombres fieles. Canuto fue hecho rey de Noruega en el Øreting y nombró a Håkon Eiriksson como su jarl en el gobierno del país.

En su exilio, Olaf reunió un ejército planeando invadir Noruega y salió de Nóvgorod, atravesando Suecia. Llegó a Trøndelag, donde se encontraría con un ejército comandado por jarls aliados de Dinamarca: Hårek av Tjøtta, Thorir Hund y Kalv Arnesson, muy superior al que comandaba Olaf. El 29 de julio de 1030, ambos bandos se enfrentaron en la Batalla de Stiklestad, resultando vencedor el ejército pagano y donde Olaf perdió la vida. Su muerte fue juzgada como un "martirio" por los cristianos y un año después fue hecho "santo" por la Iglesia.

Cabe señalar que Canuto II ya estaba cristianizado por herencia de su abuelo y fue bautizado desde niño, sin embargo, incluso ya siendo cristiano se casó según la tradicion pagana con una no cristiana y la Iglesia no reconoció su matrimonio. Su nombre cristiano era Lambert, que no utilizaba, y toda su vida actuó como pagano hasta que ascendió al trono de Inglaterra.

En 1100 intereses políticos llevan a Suecia a convertirse al cristianismo, traicionando así su herencia cultural. Los normandos salieron de Normandía y subieron a los tronos del Reino de Jerusalén, Inglaterra, Sicilia, Nápoles y del Imperio latino.

El último reducto vikingo lo representa el rey Harald III de Noruega, que murió en la Batalla de Stamford Bridge en el año 1066 cuando intentaba tomar el trono de Inglaterra. El año de la muerte de Harald en 1066 coincide con el advenimiento del cristianismo en el Norte, y se considera la fecha del fin de la Era Vikinga. Debido a la penetración del cristianismo en Escandinavia, graves conflictos dividieron a Noruega por casi un siglo.

La cristianización de Escandinavia fue en realidad un proceso muy largo y más lento que en el resto de Europa, llevando al menos 150-200 años y los escandinavos opusieron mayor resistencia a la conversión. Inscripciones rúnicas de épocas tan tardías como el siglo XIII en Bergen (Noruega) muestran poca influencia cristiana, y una de ellas implora a una valquiria.

Cultura y forma de vida

Las fuentes cristianas difundieron el mito de que los vikingos tenían al pillaje y la piratería como única forma de vida y sustento. En realidad los vikingos eran principalmente granjeros, artesanos y comerciantes que pasaban la mayor parte del año cuidando de sus granjas y viajando para intercambiar sus productos. Sólo un reducido porcentaje de los vikingos eran guerreros, siendo las expediciones generalmente pequeñas, realizándose en verano y sólo si podían permitírselo económicamente, asmismo, parece ser que se trataba sólo de un método alternativo para obtener riqueza rápidamente. De hecho, muchos escandinavos de la Era Vikinga probablemente nunca salieron en expediciones, y para los que incursionaban hacia el mar, el pillaje era uno entre muchos otros objetivos de sus expediciones. Los vikingos se asentaron pacíficamente en muchos lugares como Islandia y Groenlandia, y fueron los comerciantes internacionales de su tiempo, que pacíficamente negociaron con casi todos los condados del mundo conocido.

La Iglesia satanizó a los vikingos, representándolos como sucios bárbaros con cuernos en los cascos, cuando según la Chronica de John Wallingford, "gracias a su costumbre de acicalarse el pelo todo los días, bañarse cada sábado y cambiarse de ropa regularmente, son capaces de minar la virtud de las mujeres casadas e, incluso, seducir a las hijas de nuestros nobles para transformarlas en sus amadas". Estamos hablando de una época en la que el cristianismo había estigmatizado la higiene como algo sensual y "pagano". El historiador árabe Ibn Fadlan, embajador de Baghdad a los búlgaros del Volga, dice de los vikingos: "nunca he visto especímenes físicos tan perfectos, altos como palmeras, rubios y de piel rubicunda". Añade que iban armados siempre con un hacha, una espada y un cuchillo, y que menudo lucían la piel decorada con diseños vegetales de pies a cuello, sin embargo, se debate si esta decoración era de uso temporal para determinados rituales o si eran tatuajes permanentes.

Vikingos famosos

Uno de los vikingos más famosos es el noruego Erik el Rojo, que colonizó Groenlandia. Su hijo Leif Erikson también está en la lista de vikingos célebres por haber descubierto América antes que Cristóbal Colón.

Ragnar Lodbrok y toda su prole que son las figuras históricas más conocidas de todas las incursiones y conquistas en Europa, liderando el Gran Ejército Pagano que dominó gran parte de Inglaterra.

También es bastante conocido Canuto el Grande, rey de Dinamarca, que logró someter todo el este de Inglaterra.

Otro de los grandes fue Harald Haardrade (Harald el Despiadado), quien es considerado el último vikingo. Harald huyó muy joven a Constantinopla, donde participó en la Guardia Varega durante diez años, siendo uno de sus mejores líderes. Luego escapó con la hija de la emperatriz hacia Novgorod, para enviarla de vuelta a Constantinopla. Compartió el reino de Noruega con su sobrino (Magnus I el Bueno) a cambio de la mitad de su riqueza acumulada en Constantinopla, pero después de un corto tiempo su sobrino falleció en extrañas circunstancias y quedó gobernando en solitario.

Cuando Harald supo que Guillermo el Bastardo (quien después de conquistar Inglaterra sería llamado El Conquistador) tenía la intención de apoderarse de Inglaterra, diseñó un árbol genealógico según el cual tenía derecho a ser rey de Inglaterra, reunió un ejército y, junto con Tostig (hermano del rey Haroldo II de Inglaterra) se embarcó a conquistar la isla. Desembarcó en el norte y fue descendiendo hasta llegar a York, encontrando poca resistencia, pues el ejército del rey Harold II se hallaba en el sur de la isla. Y en una rápida y larga marcha, Harold II llegó hasta donde estaba Haardrade, quien ya consideraba que estaba todo bajo control, pero se encontró con una férrea defensa y cayó en la batalla de Stamford Bridge (25 de septiembre de 1066).

Otro muy conocido fue Goodrya Lafred, también llamado el "El de la barba larga", que según la historia sería apodado "El que cura" debido a su capacidad de atender a las personas enfermas.

Referencias

Enlaces externos

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