Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara

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Movimiento Nacionalista Tacuara
Movimiento Nacionalista Tacuara

El Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara fue una organización política nacionalista de argentina, que actuó de 1955 a 1965. Vinculado a los sectores más patriotas del movimiento peronista e inspirados directamente por la prédica del sacerdote católico Julio Meinvielle y del sociólogo francés Jaime María de Mahieu, Tacuara defendía un ideario de corte fuertemente nacionalista, católico, fascista, anticomunista, antijudío (por ser el judaísmo el origen del comunismo y el liberalismo) y antidemocrático.

Tabla de contenidos

[editar] Origen

El origen del nombre de esta organización proviene de las tacuaras, cañas fuertes usadas como lanzas, arma características de los indios que en el siglo XIX se convirtió en un arma típica de los caudillos federales del interior del país.

Tacuara fue creada oficialmente a fines de 1957. La mayoría de sus integrantes eran jóvenes, que militaban en la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES) -rama de la Alianza de la Juventud Nacionalista. Heredaba las formas de la UNES, que tenía una estética y trato similar a los partidos fascistas. No se tuteaban, sino que se trataban de camaradas. Usaban el pelo muy corto y usaban un brazalete gris adornado con la Cruz de Malta.

En un principio, el peso del catolicismo fue central en la constitución del grupo. Sus principales dirigentes fueron Alberto Ignacio Ezcurra, José Joe Baxter, Oscar Denovi y Eduardo Rosa.

Si bien la mayoría de los militantes de Tacuara eran de Buenos Aires, en su momento de mayor auge, esta organización tuvo muchos comandos en diversos puntos del país. Especialmente en Rosario, Santa Fe y Tandil.

A nivel nacional, sus ideas eran difundidas fundamentalmente a través de publicaciones propias y de solicitadas en las diferentes publicaciones nacionalistas del país.

[editar] Ideología

La Tacuara tradicionalista estaba formada por jóvenes procedentes en su mayoría de liceos militares y escuelas religiosas, habían cobrado relieve en los disturbios provocados contra los izquierdistas propagadores de la educación materialista en torno a la sanción de la ley de educación pocos años antes. El grupo, casi exclusivamente compuesto por hombres, promovía la restauración de la enseñanza religiosa abolida en los últimos tiempos del gobierno de Juan Domingo Perón y el combate contra el judaísmo y la izquierda política. Se oponían a la "democracia liberal" y admiraban a figuras como Adolf Hitler y Benito Mussolini. El contacto con algunos nacionalsocialistas exiliados de Alemania después de 1945 reforzo la ideoligia nacionalsocialista de la agrupación.

La Revolución Cubana en 1959, fue un punto de inflexión para los movimientos políticos, y Tacuara no fue la excepción. Este acontecimiento generó sensaciones dispares dentro del movimiento. La tensión entre Cuba y Estados Unidos provocaba mucha expectativa. José Joe Baxter se sentía fascinado por el fenómeno cubano y pensó que ese era el camino que él quería seguir. Sin embargo, no fue hasta 1961 que Fidel Castro anunciaba su opción por el marxismo-leninismo. Alberto Ignacio Ezcurra y quienes lo seguían más de cerca se convirtieron entonces en enemigos de la revolución cubana.

En las elecciones de 1962, Tacuara presenta candidatos para la Unión Cívica Nacionalista (UCN), en Entre Rios. La UCN era un pequeño partido nacionalista fundado en la década del '40 en Córdoba por los hermanos Irazusta. Éste prestó a Tacuara un viejo local en la Calle Tucumán Nº 415, que se transformó en su sede "histórica". Sin embargo, un grupo liderado por Joe Baxter apoyó al peronismo proscripto.

[editar] Su relación con la Liga Árabe

En 1962, la Liga Árabe se instaló en la Argentina con Hussein Triki a la cabeza, y realizó una publicidad de hostigamiento contra Israel y el Sionismo. Para el cumplimiento de su propósito, logró establecer una alianza con Tacuara, y la Guardia Restauradora Nacionalista (GRN) subsidiando sus estructuras y actividades. Era el puente entre los nacionalistas locales y extranjeros, e introductor de la idea de que la “lucha” era la misma.

En 1964, en un acto organizado por la Liga Árabe en un teatro porteño, militantes de Tacuara gritaban "Mueran los judíos" y "Nasser y Perón, un solo corazón".

[editar] Divisiones

Sin embargo, entre 1960 y 1963 se escindiría por cuestiones ideológicas. La llegada masiva de jóvenes con distintas visiones del mundo -apenas unidos por una concepción nacionalista y un fuerte deseo de acción- fue lo que sumergió al movimiento en un complicado proceso. Muchos de los nuevos militantes simpatizaban con el peronismo y al mismo tiempo, algunos de los viejos líderes empezaron un lento proceso de transformación ideológica hacia la izquierda. Muchos militantes lucharon junto con sindicales y se asociaron con la Juventud Peronista. Esto no fue bien visto por ciertos sectores de Tacuara.

En marzo de 1960, el sacerdote Julio Meinvielle que no aceptaba la idea de que el movimiento se vincule a ese tipo de peronismo, acusando al núcleo original de desviaciones marxistas, creó la Guardia Restauradora Nacionalista (GRN). Fue la primera división del grupo y la que mantuvo la línea más dura, ultracatólica y antisemita, cuyo lema era "Dios, Patria y Hogar" y su fuente de inspiración fue el fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera. Roberto Etchenique y Roberto Estrada son los primeros jefes pero al poco tiempo los sucede Augusto Moscoso.

Poco más tarde, otro grupo liderado por Dardo Cabo, se separó de Tacuara para formar el Movimiento Nueva Argentina (MNA), que luchaba por el regreso de Perón a la Argentina. Fue una de las primeras organizaciones peronistas de derecha en la Argentina. El lanzamiento oficial del nuevo grupo fue el 9 de junio de 1961, en conmemoración del levantamiento del general Juan José Valle cinco años antes.

Y finalmente, en 1963, se produjo la ruptura de mayor importancia. Un sector liderado por José Joe Baxter y José Luis Nell, crean el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNRT), que "sin abandonar su nacionalismo" rompió con la Iglesia, la derecha y el antisemitismo, para migrar hacia posiciones cada vez más cercanas al marxismo, de donde provendrían muchos de los cuadros de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y el Peronismo de Base (PB) y, en menor medida, de Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo.

Pintada
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[editar] Operaciones

Tacuara tenía algunos contactos con la policía y también algunos ex funcionarios nacionalsocialistas europeos refugiados en la Argentina. Por tal motivo, tenía un acceso fácil a las armas, que en esa época era envidiado por otras organizaciones.

Hubo también el cobro del "impuesto revolucionario" a muchos comerciantes judíos del barrio porteño de Once.

En sus inicios Tacuara se caracterizó por las peleas callejeras con otros estudiantes de distintas ideologías. Los enfrentamientos abundaron entre los estudiantes secundarios, en buena medida en el conflicto entre laica y libre que enfrentaba a los que querían una educación católica obligatoria y los que no.

El secuestro en Argentina por parte de servicios de inteligencia israelí (MOSSAD) del ex jerarca alemán Adolf Eichmann, aumentó la ola antisemita de Tacuara. Ellos decían ser enemigos del judaísmo en la Argentina, a los que acusaban de sirvientes del imperialismo israelí. Esta situación llevo a la DAIA a presionar el gobierno para que actúe.

El pico fue el 17 de agosto de 1960, cuando tacuaras del Colegio Nacional Sarmiento atacaron a sus compañeros judíos e hirieron de un tiro a Edgardo Trilnik, de 15 años, durante el acto de homenaje a José de San Martín.

Le siguieron interminables meses de bombas –de las explosivas y las de alquitrán– contra sinagogas y colegios e instituciones judías, cientos de pintadas, volanteadas y amenazas.

En 1963, en el gobierno, mediante el decreto 3134/63 prohibía en el territorio nacional toda actividad tanto de Tacuara como de GRN. Si embargo, la influencia de los servicios de seguridad, hicieron poco práctico este decreto.

[editar] El asalto al Policlínico Bancario

Por otra parte, una fracción del grupo que había girado al peronismo y formado el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNRT) cobró fama nacional el 29 de agosto de 1963 tras el asalto sangriento al Policlínico Bancario (llamado internamente Operación Rosaura), cuando un grupo comando mató a dos empleados, hirió a otros tres y se llevó 14 millones de Pesos Moneda Nacional, el equivalente a 100.000 dólares, una fortuna para la época. En el golpe participaron José Luis Nell, Horacio Rossi, Jorge Caffatti, Ricardo Viera, Rubén Rodríguez, Carlos Arbelos y Mario Duahy. Aunque con el tiempo se recuperó parte de este dinero y se detuvo a algunos de los autores del atraco. Como la numeración de los billetes estaba marcada, fue posible seguir el rastro del dinero, hasta que finalmente la policía descubrió los verdaderos ejecutores y prácticamente desmanteló la organización. La mayoría de los apresados y condenados por el hecho quedaron en libertad en mayo de 1973, cuando el peronismo volvió al poder y el presidente Héctor Cámpora decretó una amplia amnistía para los presos políticos.

Ésta fue la primera acción política armada llevada a cabo por un grupo exclusivamente civil en la historia argentina.

[editar] Declive

Luego del asalto al Policlinico Bancario y del asesinato de Raul Alterman, muchos militantes de las fracciones de Tacuara fueron detenidos o entraron en la clandestinidad.

José Joe Baxter, uno de sus fundadores, después de conocer a Perón, luchar en Vietnam y conocer China, gira hacia la izquierda revolucionaria y termina siendo uno de los fundadores del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), junto con Mario Roberto Santucho. Muere en un accidente aéreo en Francia.

José Luis Nell se suma a las FAR-Montoneros. Nell quedaría cuadripléjico luego de que dos balazos le perforaran la espalda en la Masacre de Ezeiza el día del regreso de Perón y dos años después se suicidaría de un disparo en la boca.

A fines de 1964, Alberto Ignacio Ezcurra se hace sacerdote y deja a cargo de la organización a Patricio Collins.

Dardo Cabo más tarde se juntaría con el sindicalismo vandorista y se haría famoso por el Operativo Cóndor, donde el 28 de septiembre de 1966 junto a otros 17 militantes, secuestran un avión de Aerolíneas Argentinas para llevarlo a las Islas Malvinas, donde plantan cuatro banderas argentinas. Dardo Cabo fue asesinado por efectivos del ejército, mientras estaba detenido, el viernes 6 de enero de 1977.

[editar] Comunicados de prensa

[editar] Violencia revolucionaria

Emitido el 1 de mayo de 1964

A un mes de la detención de numerosos camaradas, acusados de haber asaltado el Policlínico Bancario, un mes que la prensa y los servicios de acción sicológica del régimen aprovecharon para difamarlos y sembrar confusión en el pueblo argentino, el Movimiento Nacionalista Revolucionario TACUARA refirma nuevamente con claridad su total identificación con el Movimiento Peronista y su jefe indiscutido, el General Perón.

No vamos a contestar ni uno solo de los agravios inferidos por la pasquimería liberal, ni siquiera al diario "El Mundo" y su director Marcos Berodsnik que indudablemente llevó la delantera, junto con el Partido Comunista, en el desenfreno por hacer del M.N.R.T. "una banda de asesinos de ideología extremista", como le califican. No nos llegan los ataques personales, cuando lo que está en peligro es la organización misma de la Patria, como consecuencia de la acción desintegradora del imperialismo y la oligarquía local, que han subvertido todos los valores, espirituales, religiosos, económicos y políticos, al cabo de ocho años de planificación devastadora.

Pero vamos a precisar, sí, las causas que condujeron a la Argentina a la situación de caos y miseria en que se halla postrada, y los ideales que motivan el accionar de TACUARA, junto a los cuadros revolucionarios del Movimiento Peronista.

Primero: En 1955 un golpe de estado termina con diez años de legalidad popular. El gobierno peronista, expresión democrática de las masas argentinas, es vencido por medio de la violencia y la represión; el revanchismo más crudo es ejercitado por el gobierno de facto contra el pueblo, al tiempo que se desentierran viejos personeros de la década infame, para la ejecución de planes económicos dictados por la extranjería. Desde entonces, la fuerza, la VIOLENCIA, reemplaza al derecho porque es éste el único método con que la oligarquía puede conservar sus privilegios y tratar de doblegar la voluntad de un pueblo que, durante una década de gobierno peronista, se acostumbró a participar del poder y gozar del derecho a la vida, que antes era privilegio de unos pocos a costa de la bárbara explotación de los más.

Segundo: La traición del frondizismo y toda la burguesía, que capituló ante la oligarquía y el imperialismo y cuyo broche final fue la anulación de los históricos comicios del 18 de marzo, señala que la experiencia liberal está definitivamente agotada en el país, y que nuevos métodos se imponen para esta nueva realidad. El fraude vergonzoso del 7 de julio confirma que las masas peronistas jamás tendrán acceso al poder por vías pacíficas, porque los sectores del privilegio no son suicidas y tienen perfectamente claro que el Movimiento Peronista en el poder significa la REVOLUCIÓN NACIONAL que terminará con ellos.

Tercero: Por todo lo antedicho, el General Perón, conductor de la Patria y del movimiento de masas, viene ratificando desde hace tiempo la necesidad de organizarse para la lucha. NO HABRÁ SALIDA PACIFICA DENTRO DEL SISTEMA. "Contra la fuerza bruta —dice Perón— sólo puede ser eficaz la fuerza inteligentemente manejada". "La guerra civil se gana no sólo en una gran batalla de conjunto, si no y preferentemente en miles de pequeños combates que se libran en todas partes y en todo momento".

El M.N.R.T. tiene orgullo en decir que es una de las organizaciones peronistas que viene cumpliendo con mayor disciplina las instrucciones tácticas y estratégicas del jefe del movimiento y por eso hoy es atacada de "nazi" o de "izquierdista", según convenga a la prensa del régimen para desorientar a la opinión pública y sembrar el confusionismo en las filas del pueblo, que tanto rechaza, las copias simiescas de nuestros "nacionalistas" a la violeta paradójicamente europeizantes, como la declamatoria liberal e hipócrita de la izquierda, que siempre ha servido a los intereses de la oligarquía y del imperialismo.

El M.N.R.T. TACUARA no es, por lo tanto, ni de "derecha" ni de "Izquierda", porque tanto unas como otras son, conciente o inconcientemente —que para el caso es lo mismo— sostenedoras del régimen de explotación. El. M.N.R.T. es PERONISTA y REVOLUCIONARIO, y seguirá luchando junto al pueblo como una de las tantas organizaciones del Movimiento Nacional que librarán la batalla definitiva por la liberación de la Patria.

Por ello, y ante la crisis total del sistema liberal-capitalista, el M.N.R.T., reunido su Comando Nacional en sesión extraordinaria, ha resuelto:

  • Disponer el estado de movilización general de todos sus cuadros, para reorganizarse y continuar la lucha de acuerdo a las directivas emanadas del Estado Mayor de las Fuerzas del Pueblo, cuya jefatura ejerce el General Perón.
  • Imponer el PROGRAMA DE HUERTA GRANDE, olvidado por la dirección claudicante, a través de la movilización popular y la lucha armada.
  • Rescatar a los prisioneros de guerra que el Ejército de Ocupación secuestró: Cafatti, Nell, Duhay, Rivaric, Rossi, y demás combatientes.

LA PATRIA SERA LIBRE O LA BANDERA FLAMEARA SOBRE SUS RUINAS, ¡PERÓN O MUERTE!

Buenos Aires, 1° de Mayo de 1964.


[editar] El caso Nell, clave para el proceso político argentino

publicado en "Marcha", el día 1 de enero de 1967

En estos días ha de expedirse la justicia del Uruguay con respecto a la extradición de José Luis Nell, requerido por las autoridades argentinas como presunto integrante del comando del Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara que asaltó el Policlinico Bancario de Buenos Aires en agosto de 1963. A los efectos de ese pronunciamiento, es irrelevante el que Nell haya o no cometido los hechos que se le imputan: lo que se discute es si fueron perpetrados con fines políticos, puesto que las leyes excluyen expresamente la extradición por delitos políticos o por delitos comunes conexos con lo político ya sea que formen parte de la ejecución del acto político o ejecutados en forma aislada pero con objetivos políticos. Es un principio intangible y universal que tutela los derechos humanos del asilado, y que los despotismos buscan burlar fraguando procesos comunes a sus enemigos expatriados (caso reciente de los tiranuelos brasileños, calificando de "delincuente común" a Lionel Brizola) o negando que los hechos que le incriminan tengan alcances políticos, que, es la técnica empleada contra Nell.

La requisitoria de la dictadura argentina es tan cristalinamente improcedente que presupone magistrados uruguayos carentes del más elemental buen sentido o susceptibles de ser inducidos a violentar los preceptos legales y la tradición jurídica de su país. No pretendo leer en la brumosa interioridad de las mentes gorilas: cabe también la hipótesis de que esa demostración de menosprecio no refleje una convicción real sino que sea una astucia primitiva con la finalidad de prolongar la detención de Nell y someterlo a los perjuicios de una tramitación semejante. Aparte de que estamos seguros de que esa tentativa correrá la suerte que se merece, para nada podemos gravitar en un litigio que se dirime en el ámbito forense. Pero precisamente porque es un problema político, nos interesa exponer sus datos esenciales, que contribuirán a la comprensión de la realidad argentina, velada aún por tenaces equívocos y malentendidos.

¿Qué clase de "Tacuara"?

Así mientras basta la existencia de un móvil político para que la extradición sea ilegal, independientemente de cual sea la concepción ideológica sustentada esto es lo más importante para nosotros. La trayectoria de Nell ejemplifica la de muchos jóvenes que iniciaban su vida política hace más o menos una década, en medio de las frustraciones de una Argentina manejada por una minoría rapaz que abdicaba nuestra autodeterminación política y económica, mientras el pueblo, superexplotado y proscripto, no lograba traducir su protesta en una lucha efectiva por la toma de poder. Debo omitir referirme al complejo de circunstancias que llevó a un sector de la juventud a ver en las organizaciones nacionalistas de extrema derecha el camino para terminar, por medio de la acción directa, con este estado de cosas. Pero, en la medida que los impulsaba un auténtico fervor popular y patriótico, fueron percibiendo la naturaleza de ese nacionalismo violento, reaccionario y folklórico, que tras el fuego de su retórica no ofrecía un programa revolucionario sino saldos y retazos ideológicos trasplantados a los fascismos europeos. Sus núcleos paramilitares, lejos de ser dispositivos de combate revolucionario, eran engranajes del "Establishment", que fustigaban al imperialismo pero lo servían con una práctica inspirada en las consignas del "occidentalismo" y orientada por energúmenos de sacristía, rezagados del milenio corporativo, nostálgicos medioevales y agentes de los Servicios de Información.

Nell, ligado directamente a la lucha de masa trabajadora y capaz de asimilar críticamente los datos de la realidad contemporánea, fue uno de los primeros en tomar conciencia de que, en nuestras naciones dependientes, no hay nacionalismo de derecha posible, y, que con ese punto de partida, concluir, que a esta altura ni siquiera es posible un nacionalismo burgués. Esa evolución determinó que un grupo se separase de Tacuara —que en 1963 era la más poderosa organización derechista— para formar el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (pronto conocido como "la tacuara de izquierda") del cual Nell fue figura destacada y miembro de la delegación que viajó a China y otros países revolucionarios; rápidamente se completa el tránsito hacia los planteos más radicales: el carácter global de la lucha liberadora del Tercer Mundo, la Revolución Social y la liberación nacional como aspectos indisociables de un proceso único, el papel de la Revolución Cubana, etc.

Teniendo presente esta ubicación ideológica, el "caso Nell" entra en su verdadera perspectiva, desde la praxis insurreccional hasta el ensañamiento represivo y este pedido de extradición en base a fundamentos que por el contrario, demuestran su improcedencia.

Los barullos del surrealismo jurídico

El juez argentino que condenó al grupo del MNRT sostiene que no son delincuentes políticos sino "seres inadaptados que con el pretexto de móviles sociales o patrióticos dan rienda suelta a pasiones criminales realizando acciones que algunos tratan de persuadirse a sí mismos como de carácter epopéyico o justiciero...".

Ese buceo en la psiquis de los procesados está reñido con las normas de imparcial administración de justicia y constituye una fuga hacia la arbitrariedad de las afirmaciones infundadas. Por lo pronto, son los propios protagonistas quienes deben estar "persuadidos del carácter epopéyico o justiciero..." de sus acciones, eso es lo que distingue a los activistas revolucionarios, y no la prueba de que son personalidades aberrantes. El ideal perseguido puede parecer horroroso a los que pertenecen al sistema de valores atacado, pero el rebelde tampoco concibe como "normal" el acondicionamiento espiritual en el seno de una estructura socio-política injusta y deformante, ni que esas almas frígidas sean la pauta, para medir los "desajustes". No pretendemos que nuestros salomones aborígenes compartan ese punto de vista de los marginales, pero aun dentro de la juridicidad del status quo, el inconformismo integral no puede reducirse a fenómeno do patología psicológica; y una infracción a la ley es política o no de acuerdo con criterios elaborados por la ciencia penal, y no de acuerdo con requisitos que un magistrado fije por su cuenta para que una concepción merezca la calidad de lo político.

Para sustentar ese frívolo diagnóstico, ¿qué elementos de juicio objetivos permiten afirmar que los móviles invocados son simples "pretextos", "una cobertura supuestamente ideológica?" Cabría suponer que se apoya en la constancia de que los MNRT invirtieron el producto del atraco para fines personales, o en bienes suntuarios, timbas, orgías, perfume francés, mulatas, incandescentes y otras delicias de la opulencia. Pues, no: el mismo juez se encarga de informarnos, en otro pasaje de su fallo, que "se trata de una verdadera sociedad criminosa que ora con propósitos de índole insurreccional, ora con el propósito de allegar fondos, armas, municiones, y otros elementos para la consecución de objetivos declarados por sus integrantes, proyectó y llevó a cabo hechos de carácter delictivo...". Como señala el letrado defensor de Nell, es imposible hacer una descripción más exacta de lo que la doctrina penal considera delitos políticos conexos. La raíz, de las contradicciones e incongruencias es política, y está explícita en otro parágrafo del dictamen judicial. Esta especie de organización delictiva es más peligrosa y amenaza tomar un incremento mucho mayor por los recursos de que se vale y los medios que emplea, que las simples bandas criminales que actúan sin esa cobertura supuestamente ideológica, razón por la cual debe combatírsela más severamente porque hace peligrar los cimientos de nuestra sociedad".

Primero eran delincuentes comunes; luego resultó que eran comunes pero no tanto, y hubo que fijarles un limbo clasificatorio que los separaba del hampa pero sin entreverarlos con los políticos; por fin, estamos en que son peores que los criminales. Igualmente errátil es la lógica que descalifica como simulaciones los fines subversivos proclamados; para luego señalar que su práctica pone en peligro el orden constituido. Lo que equivale a decir que los MNRT lograban como revolucionarios los fines que simulaban como pseudo revolucionarios. Bravo. Finalmente, los tribunales argentinos pueden confinar a quienes atenían contra los cimientos de la sociedad al octavo círculo del infierno carcelario; lo que no pueden es hacer de eso una causal de extradición, pues si en algo coinciden los juristas de, todo el mundo es en que ese tipo de infracciones son políticas por excelencia.

Violencia sagrada y violencia desfachatada

Veamos que régimen inefable de convivencia estuvieron por corroerlas modestas hazañas de estos reos. Cuando delinquieron, en la Argentina estaban cerradas las vías legales de expresión popular, y la acción directa era la única política que quedaba. Fue ese carácter falseado de la representatividad democrática la que invocaron las Fuerzas Armadas para dar el golpe de junio de 1966. Al fin y al cabo, lo mismo que se planteaban Nell y los suyos, con la diferencia de que, no disponiendo del instrumental bélico del estado, tuvieron que recurrir al asalto para armarse. Pero desde el punto de vista técnico, eso tampoco rompe la similitud de ambas situaciones jurídicas: el dinero del Policlínico Bancario pertenecía a los tacuaras tanto como pertenecen a los militares las armas que paga el pueblo para defender su soberanía y que ellos utilizan para despojarlo de esa soberanía y hacer con el país lo que se les da la gana.

Las FF.AA. responsables de la deformación representativa durante once años, no vacilaron en hacer mérito de esa anomalía para justificar el alzamiento contra el gobierno civil (elegidos en comicios presididos por los militares y con proscripción de los candidatos mayoritarios). Lo sorprendente es que el golpe triunfante, en lugar de redimir esos vicios de la práctica política, arrasó con todo el dispositivo de participación ciudadana en la elección de los mandatarios del estado, disolvió los partidos y convirtió en delito toda actividad política, aún pacífica y tradicional. Como caso de "simulación", éste alcanza proporciones de maravilla. Detrás de este atropello está la crisis permanente del sistema capitalista argentino, que ya no permite disimular la violencia clasista tras la legalidad —siquiera formal— del gobierno democrático representativo; los órganos encargados de aplicar la coerción resolvieron asumir el poder, del cual eran sostén exclusivo y visible, liquidar el dispositivo ya inoperante de la política clásica e integrar directamente a los grupos económicos predominantes designando para las altas funciones administrativas del estado a los directivos y apoderados de los grandes consorcios locales y extranjeros.

La usurpación no es novedad sino lo habitual a través de 80 de los 104 años de vigencia de nuestra constitución. Pero por primera vez la práctica de la violencia no se recubre con los siete velos de la legalidad republicana: la actual dictadura militar no pidió, como las anteriores, reconocimiento como gobierno "de facto", justificado como necesidad transitoria con el fin de restablecer el normal funcionamiento de las instituciones, sino que se título emanada de una legalidad propia que cancela la preexistente. Los comandantes en jefe de las tres armas declararon que asumían el "poder constituyente" y fijaron los imprecisos objetivos de la "revolución", que tienen preeminencia por sobre los textos constitucionales; designaron presidente a Onganía, otorgándole también facultades legislativas y sin término a su mandato, y reemplazaron a los miembros de la Suprema Corte. Por consiguiente el gobierno no prestó juramento ante el alto tribunal sino que los integrantes de éste juraron acatamiento a la nueva juridicidad.

Ese gobierno omnímodo, legitimado por su propia fuerza, es el que tramita la entrega de Nell. A instancias de esa justicia, que también tiene las espadas como fuente última de su existencia. Los hijos de la prepotencia claman venganza contra Nell, por el posible crimen de haber participado en la empresa patética y desesperada de un grupo de rebeldes. La sociedad burguesa presumía ser fruto del consenso general, pero en ella puede suprimirse de hecho y de derecho la voluntad colectiva en las determinaciones de las cosas públicas sin que por eso tiemblen los "cimientos" de la convivencia organizada. Oficialmente se confirma que la democracia representativa era una superestructura de la que se prescinde para apuntalar lo que es básico e intocable: el sistema de relaciones de fuerzas entre clases dominantes y clases dominadas. He aquí por que nuestros guerreros se coronan de laureles por estas epopeyas que tal vez la historia ignorará, pero que están registradas en las estadísticas sobre desempleo, ausentismo escolar, desnutrición, mortalidad infantil, nivel de vida, mientras los tacuaras de izquierda pasan miseria en las cárceles o se organizan contra ellos la caza del hombre disfrazada de tramitación jurídica internacional.

En un país donde los aviones navales han bombardeado a una multitud obrera indefensa en Plaza de Mayo —y mañana lanzarán rocíos de napalm con idéntico ánimo alegre—, donde se movilizan los tanques contra la protesta obrera, donde cada prócer castrense moviliza "su" guarnición o "su" barco en las confrontaciones internas por el poder, la única violencia que causa escándalo es la de Nell, mala plusvalía.

Desde la Argentina, una regencia de bayonetas que tutela los privilegios de dentro y de fuera exige la remisión de un prisionero de guerra que escapó a sus guardias de hierro. Las saturnales revanchistas son catarsis para estas ciudadelas del Occidente imperial, acechadas por hordas oscuras cuya irrupción presagian signos intranquilizadores.

Además, Nell es un militante revolucionario, es decir, un subversivo que pretende esconder que el poder económico y el poder de fuego son monopolios sagrados en ese mundo de pequeños déspotas sin cabeza, de arcángeles blindados que vigilan la insumisión de las masas hambreadas, de adoradores de fetiches, de payasos solemnes, de respetuosos de la respetabilidad, de púrpuras y togas tendidas para que no se vean las verdades peligrosas.

por John W. Cooke

[editar] Fuentes

  • “Militancia Peronista para la Liberación”, Nº 6
  • “Militancia Peronista para la Liberación”, Nº 15

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