Astrología

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Pintura que representa el Zodiaco y otras constelaciones.

La astrología (del griego: αστρολογία, (astrologuía); de άστρον (ástron): 'estrella'; y λόγος (logos): 'palabra', 'estudio': "estudio de los astros") es una antigua doctrina y práctica esotérica que establece una relación filosófica, simbólica y espiritual entre los fenómenos celestes y los terrestres[1]. Combina elementos de la astronomía, la meteorología, la vulcanología, la adivinación, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte. Está estrechamente relacionada con la alquimia. Como doctrina antigua, continúa observando los cuerpos celestes que integran el sistema solar y su movimiento aparente desde una perspectiva geocéntrica, sin importar los actuales conocimientos astronómicos basados en la teoría heliocéntrica. Se considera pseudociencia pues no cumple el método científico, sin embargo, ha merecido cierto mérito como protociencia por haber proporcionado los instrumentos de cálculo y las bases de la astronomía, así como haber influido en estudios como la meteorología y la medicina.[2] Asimismo, no se trata de una práctica que reclame la categoría formal de ciencia.

A menudo la astrología viene acompañada de la horoscopía que es un método no científico de predicción basado en la posición de los astros en el momento del nacimiento de un individuo, ya que considera que los astros tienen una influencia decisiva sobre los hechos terrestres y humanos, o bien que los astros, en lugar de poseer una influencia directa, sólo son indicadores de estos hechos que intentan predecirse mediante una interpretación simbólica. Esta posición astrológica en el momento del nacimiento se denomina horóscopo, el cual se representa en la carta natal o carta astral, la cual pretende también definir la personalidad de una persona, pero cuyo método no supera las pruebas científicas y su supuesta efectividad, tal como la de otros métodos adivinatorios, se estima que puede explicarse mediante el efecto Forer. La adivinación por medio de los astros también se conoce como astromancia, y a diferencia de lo que se piensa habitualmente, la astrología no se reduce a los métodos adivinatorios.

Historia

Todas las culturas y pueblos han sentido fascinación por los astros y han intentado integrar su observación a su particular sistema de creencias. La astrología fue practicada en el mundo antiguo en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, Persia, la India, China, la Antigua Grecia y la Antigua Roma y en el mundo musulmán. A través de su historia, la astrología fue considerada una tradición académica siendo aceptada en contextos políticos y académicos teniendo su apogeo en el siglo XVI. En la antigüedad, la astrología concurría con la astronomía (estudio científico de los astros), pero ambas se fueron separando después del Renacimiento a raíz del racionalismo (al igual que la alquimia se separó de la química), produciéndose en el siglo XVIII una completa dicotomía entre ambas.

Las raíces de la astrología comienzan con la elaboración de los primeros sistemas de calendarios, que permitían predecir los cambios estacionales e interpretar los ciclos de la naturaleza. Una forma de astrología ya se practicaba en la primera dinastía de Mesopotamia (1950-1651 AEC.). La astrología china fue elaborada durante la dinastía Zhou (1046-256 AEC.). La astrología helenística (hacia el 332 a. C.) unida a la astrología babilónica y egipcia, y la astrología decánica de Alejandría dio lugar a la astrología horoscópica. Con las conquistas de Alejandro Magno en Asia, la astrología se difundió en la Antigua Grecia y en la Antigua Roma, donde se asociaba a la sabiduría de Caldea. Después de la caída de Alejandría en el siglo VII, la astrología fue adoptada por los eruditos persas (conversos al islam pero que seguían en secreto el zoroastrismo), y los textos helenísticos, como el Almagesto de Tolomeo, fueron traducidos al árabe y al persa, preservándose así de la destrucción cristiana. En el siglo XII los textos arábigos fueron traducidos al latín, por lo que Europa redescubrió partes olvidadas de su cultura y ayudando así al inicio del Renacimiento europeo, cuando los mayores astrónomos como Tycho Brahe, Johannes Kepler y Galileo la practicaron como astrólogos de la corte.

El cristianismo repudió la astrología basándose en las escrituras judías que condenan tanto la astrología como la adivinación (Deuteronomio 18:9 e Isaías 47:13-14). Durante la Edad Media la astrología se sumió en el mayor secretismo, pese a ello, subsistió con mejor suerte que el resto de tradiciones paganas. La Iglesia católica se opone a la práctica de la astrología considerándola "supersticiosa", en 1586 el papa Sixto V emitió una bula: Coeli et terrae creator, por la que se condena oficialmente la astrología, posteriormente el papa Urbano VIII condenó la astrología como herética en otro documento en 1631.

Existen numerosas referencias literarias a la astrología en trabajos de poetas como Dante Alighieri (1265-1321) y Geoffrey Chaucer (1343-1400), y en las obras de dramaturgos como Christopher Marlowe (1564-1593) y William Shakespeare (1564-1616).

Astrología occidental

División

Desde los tiempos de Tolomeo, la astrología occidental se ha dividido en cinco ramas, que, pese al paso del tiempo, aún hoy componen una clasificación vigente:

Ramas no adivinatorias de la astrología:

  • Astrología esférica. Se dedica al estudio del movimiento de los planetas y las estrellas. Se puede identificar con la actual astronomía, excepto en el hecho de que la astrología esférica percibe una dimensión sagrada del Cosmos en su ordenamiento matemático, por lo que puede denominarse también como "astronomía sagrada" o "astronomía hermética" como fue llamada por Paracelso en una obra del mismo nombre.
  • Astrología natural. Estudia la acción de los astros sobre el tiempo, los climas, las mareas, los temblores de la tierra. Se puede identificar con las actuales meteorología y vulcanología.

Astromancias:

  • Astrología judicial o genetlíaca. Emite juicios adivinatorios en función de los horóscopos.
  • Astrología mundana o mundial. Intenta prever eventos o acontecimientos históricos en función de la posición de los astros en determinado tiempo.
  • Astrología horaria. Forma de astromancia según el aspecto del cielo en el instante en que se produce una consulta.

Planetas

El concepto de planeta en astrología es distinto que en astronomía. Astrológicamente se considera "planeta" a todo aquel cuerpo celeste visto desde la tierra con movimiento periódico con respecto a las estrellas, lo que incluye al Sol y la Luna, y en la antigüedad se incluían únicamente los cuerpos celestes móviles capaces de ser vistos a simple vista, lo que excluía a planetas como Urano (descubierto en 1781) y Neptuno (descubierto en 1846) así como al planeta enano Plutón (descubierto en 1930), si bien existen sistemas modernos que los incluyen. Los planetas, desde el punto de vista astrológico, son arquetipos y su historia está contada en los mitos, estos arquetipos corresponden con ciertos aspectos de la psique humana y la mente inconsciente. A los planetas clásicos se les asocia a un día de la semana, a un metal y a una cualidad benéfica o maléfica:

Planeta Símbolo Día Metal Color Arcano mayor Cualidad
1. Sol Domingo Oro Amarillo El Sol Benéfico
2. Luna Lunes Plata Violeta La Sacerdotisa Benéfica
3. Mercurio Miércoles Azogue Naranja El Mago Benéfico
4. Venus Viernes Cobre Verde La Emperatriz Benéfico menor
5. Marte Martes Hierro Rojo La Torre Maléfico menor
6. Júpiter Jueves Estaño Azul La Rueda de la Fortuna Benéfico mayor
7. Saturno Sábado Plomo Negro El Mundo Maléfico mayor

Desde la invención del telescopio, la astrología occidental ha incorporado a Urano, Neptuno, Plutón y otros cuerpos en su metodología. Las astrologías India y China han tendido a mantener el sistema de los siete antiguos planetas clásicos. Los astrólogos modernos han tenido que asignarles significados, por lo general de acuerdo con los principales acontecimientos que se produjeron en el mundo en el momento de su descubrimiento. Como estos suelen ser astrólogos occidentales, los acontecimientos sociales e históricos que describen tienen un énfasis occidental inevitable. Los astrólogos consideran que los planetas "extra-saturninos" son "impersonales", "transpersonales" o generacionales, lo que significa que sus efectos se dejan sentir más a través de generaciones enteras de la sociedad que a través exclusivamente de los individuos. Sus efectos en las personas dependen de la intensidad de sus características en la carta natal de ese individuo. Hay una gran discusión sobre el papel que Ceres debe jugar en la astrología. Algunos astrólogos occidentales esperan que, dentro de unos años, las regencias astrológicas se modificarán para incluir a Ceres.

Planeta Símbolo Arcano mayor Cualidad
8. Urano El Loco Maléfico
9. Neptuno El Colgado Maléfico
10. Plutón El Juicio Maléfico

Asimismo, cada planeta rige sobre uno o dos signos, que se consideran su "domicilio", mientras que el signo opuesto al domicilio es su "exilio". A su vez, cada planeta (excepto Urano, Neptuno y Pultón), se ve exaltado o disminuído en sus cualidades según su posición en un signo.

Planeta Domicilio/Regencia Exilio Exaltación Detrimento/Caída
1. Sol Leo Acuario Aries Libra
2. Luna Cancer Capricornio Tauro y Piscis Scorpio y Virgo
3. Mercurio Geminis y Virgo Sagitario y Piscis Scorpio y Acuario Tauro y Leo
4. Venus Tauro y Libra Aries y Scorpio Piscis y Cancer Virgo y Capricornio
5. Marte Aries y Scorpio Tauro y Libra Capricornio Cancer
6. Júpiter Sagitario y Piscis Geminis y Virgo Cancer y Tauro Capricornio y Scorpio
7. Saturno Capricornio y Acuario Cancer y Leo Libra Aries
8. Urano Acuario Leo
9. Neptuno Piscis Virgo
10. Plutón Scorpio Tauro

El Zodiaco y la eclíptica

Diagrama de la órbita aparente del Sol vista desde la Tierra o eclíptica, atravesando el Zodiaco.
Cada signo del zodiaco tiene un regente planetario: un planeta que se cree que corresponde simbólicamente con un signo. Los regentes planetarios de los signos fueron asignados por los griegos en una proporción simétrica y equilibrada. Cada planeta regía dos signos, uno positivo y otro negativo, a excepción del Sol y la Luna, que regían solo un signo. Los regentes planetarios se distribuyen entre los signos según el orden de su distancia observada desde la Tierra, como se ve en el diagrama.

La eclíptica es una línea imaginaria por la que el Sol, visto desde la Tierra, aparenta desplazarse en el transcurso del año. Esta línea atraviesa longitudinalmente una banda circular, que se extiende aproximadamente 18° grados a lo ancho, conocida como Zodiaco, un término que deriva del griego zώον (zóon), 'animal' y διάκος (diákos), 'rueda'; literalmente, "rueda de los animales", en alusión a las figuras animales con las que se simboliza a algunas de las constelaciones que lo conforman. Esta banda está tradicionalmente dividida desde los babilonios y griegos en doce partes iguales de 30°, llamadas signos, que llevan el nombre de las doce constelaciones más destacadas de dicha zona. Los nombres de los signos del zodíaco derivan de figuras paganas de la antigüedad.

Los signos se clasifican en primer lugar, de dos en dos, formando las duplicidades, en las que cada signo se divide en positivos o masculinos y negativos o femeninos, comenzando por Aries, que es positivo, y se van alternando. Básicamente, a los positivos se les atribuye extroversión y acción, mientras que a los negativos se les atribuye introversión y pasividad.

Agrupados de tres en tres, se forman las triplicidades, en las que cada signo está representado por un elemento: Fuego, Tierra, Aire o Agua.

Agrupados de cuatro en cuatro, se forman las cuadruplicidades. Según estas, los signos pueden ser: cardinales, fijos o mutables.

Signo Símbolo Duración tropical Elemento Modalidad Color Arcano mayor Parte del cuerpo Planeta regente
1. Aries 21 mar - 20 abr Fuego Cardinal Rojo El Emperador Cabeza Marte
2. Taurus 21 abr - 21 may Tierra Fijo Rojo-Naranja El Hierofante Cuello Venus
3. Gemini 22 may - 21 jun Aire Mutable Naranja Los Enamorados Brazos Mercurio
4. Cancer 22 jun - 22 jul Agua Cardinal Naranja-Amarillo El Carro Pecho Luna
5. Leo 23 jul - 22 ago Fuego Fijo Amarillo (Dorado) La Fuerza Corazón Sol
6. Virgo 23 ago - 22 sep Tierra Mutable Amarillo-Verde El Ermitaño Estómago/intestinos Mercurio
7. Libra 23 sep - 22 oct Aire Cardinal Verde La Justicia Riñones Venus
8. Scorpio 23 oct - 21 nov Agua Fijo Verde-Azul (Turquesa) La Muerte Órganos sexuales Marte (Plutón en sistemas modernos)
9. Sagittarius 22 nov - 21 dic Fuego Mutable Azul La Templanza Muslos Júpiter
10. Capricornus 22 dic - 19 ene Tierra Cardinal Azul-Violeta (Índigo) El Diablo Rodillas/esqueleto/pelo/uñas Saturno
11. Aquarius 20 ene - 19 feb Aire Fijo Violeta La Estrella Pantorrillas Saturno (Urano en sistemas modernos)
12. Piscis 20 feb - 20 mar Agua Mutable Violeta-Rojo La Luna Pies Júpiter (Neptuno en sistemas modernos)

Las constelaciones son agrupaciones convencionales de las estrellas y la eclíptica no atraviesa las constelaciones zodiacales con la misma duración de tiempo en cada una, ya que estas constelaciones tienen diferente extensión en el Zodiaco. Asimismo, la eclíptica atraviesa más constelaciones que las doce que constituyen el zodiaco, incluyendo a Ophiuchus y Cetus. Sin embargo, la astrología occidental no usa el fondo de las estrellas fijas de las constelaciones como referencia, sino que divide la eclíptica en doce segmentos iguales, de 30 grados cada uno y asigna los nombres de las antiguas constelaciones zodiacales que quedaban más o menos encuadradas por estas zonas, empezando por Aries. Es importante distinguir estos segmentos de 30° (conocidos como signos del zodíaco), de las constelaciones zodiacales de las que tomaron su nombre, y que, a diferencia de los signos del zodiaco, no corresponden a segmentos iguales en la esfera celeste.

Punto vernal y precesión de los equinoccios

La astrología occidental toma como base el punto en el cual el ecuador terrestre corta la eclíptica, llamado Punto Vernal o Punto Aries, es decir, el equinoccio de primavera (aproximadamente el 21 de marzo) y a partir de allí considera que comienza el Zodiaco. Este punto se situó en la constelación de Aries cuando la astronomía alcanzó un alto desarrollo durante la época helenística entre el 200 AEC. y el 200 EC. y es el punto de referencia a partir del cual se realizan medidas sobre la eclíptica y sobre el ecuador celeste.

A diferencia del zodiaco sideral, el zodiaco tropical ―en el que se basa la astrología occidental― no considera el desplazamiento lento, gradual y continuo de las constelaciones zodiacales vistas desde la tierra y que ocurre debido a la precesión de los equinoccios, un fenómeno descubierto en el s. II AEC. por Hiparco de Nicea, por el cual el punto vernal retrocede aproximadamente 50.25'' por año, y con un ciclo completo de aproximadamente 25.920 años. De modo que actualmente el punto vernal ya no se halla en la constelación de Aries sino en su vecina Psicis, y si se toma en cuenta el zodiaco sideral en lugar del tropical, la mayor parte de las personas pertenecerían al signo anterior inmediato.

Solo en algunas áreas específicas de la astrología ―como la astrología mundana que se ocupa de los grandes cambios de época― se toma en consideración la precesión de los equinoccios y el desplazamiento de las constelaciones. De esta manera, se hace referencia a las grandes Eras Zodiacales (de Piscis, de Acuario, etc.).Sin embargo, debido a que las constelaciones carecen de límites claros, es difícil definir exactamente cuándo el equinoccio vernal pasará de la constelación de Piscis a la de Acuario, es decir cuándo comenzará la llamada Era de Acuario. Dependiendo dónde se dibuje este límite, ocurrirá en algún momento entre 2100 y 2500 d. C.

Carta astral y aspectos planetarios

La carta astral es un diagrama geocéntrico que representa las posiciones del cielo (planetas, estrellas fijas y algunos otros cuerpos) y la tierra (horizonte y meridiano) desde un lugar (latitud y longitud) y a una hora (Hora sidérea local). Es usado generalmente por los astrólogos como base para realizar la interpretación psicológica y las técnicas de predicción: tránsitos, progresiones, etc.

Se conoce como aspecto a los ángulos de separación entre dos puntos en una carta astral. Los aspectos se clasifican en mayores y menores; los mayores resultan de dividir el círculo entre 1 (conjunción), entre 2 (oposición), entre 3 (trígono) y entre 4 (cuadratura), mientras que entre los menores están los que resultan de dividir el círculo entre 5 (quintil), entre 6 (sextil), etc. y los que son subdivisiones de estos ángulos. Estas relaciones angulares se aplican a los planetas, a ángulos como el ascendente, el mediocielo y las cúspides de las casas determinadas en un horóscopo, y hasta a los puntos arábigos y a algunos objetos menores como los asteroides.

También se clasifican entre benéficos, estáticos o armónicos y maléficos, dinámicos o inarmónicos. La primera nomenclatura es arcaica y actualmente se considera en desuso por la mayoría de los astrólogos. La escuela dominante hoy día aboga por considerar que los aspectos inarmónicos (normalmente los derivados de divisiones pares del círculo) son los que provocan más tensión.

El orbe es un valor de tolerancia usado muy frecuentemente en los aspectos planetarios al no poder obtener casi siempre un aspecto completamente exacto. Por ejemplo, si un aspecto puede tener hasta 4 grados de orbe significa que si el valor angular de dicho aspecto equivalía a 45 grados, entonces ahora, gracias a este margen de tolerancia, se puede decir que el valor angular de dicho aspecto puede oscilar entre los 41 y los 49 grados.

Aspectos mayores

Los aspectos mayores son los más utilizados en la carta astral:

Aspecto Símbolo Grados Orbe Cualidad Influencia
Conjunción Conjunción armónico fuerte
Oposición Oposición 180° inarmónico fuerte
Trígono Trígono 120° armónico fuerte
Cuadratura Cuadratura 90° inarmónico fuerte

Aspectos menores

Existe un número considerable de aspectos menores. La mayoría de estos son subdivisiones de los aspectos mayores. Los aspectos menores agregan profundidad y detalle al cuadro general. El orbe permitido para los aspectos menores es mucho más pequeño que aquel utilizado en los aspectos mayores. Los aspectos menores más comunes son:

Aspecto Símbolo Grados Orbe Cualidad Influencia
Quintil Quintil 72° armónico
Biquintil Biquintil 144° armónico
Sextil Sextil 60° armónico media
Semisextil Semisextil 30° neutral débil
Semicuadratura Semicuadratura 45° inarmónico débil
Sesquicuadratura Sesquicuadratura 135° inarmónico débil
Quincuncio Quincuncio 150° neutral media

Las 12 casas y los 4 ángulos

Los signos son 12 divisiones fijas del cielo astrológico, por otra parte, las casas mundanas son 12 divisiones relativas de los cielos que dependen de la hora exacta y del lugar. La rotación de la Tierra es la causa de que los signos y los planetas pasen a través de las doce casas mundanas cada día. El signo que se encuentra sobre el horizonte oriental en el momento del nacimiento es el Ascendente, y sobre el horizonte occidental es el Descendente. Las casas nunca cambian su posición.

Los cálculos de casas (o mundanos) son, en realidad, los cálculos de astronomía local, que sitúan la Tierra en su posición celeste y que implican todos aquellos elementos astronómicos de tipo local: horizonte, puntos cardinales, meridiano local, cenit, nadir, etc... Dicho de otro modo, en astrología el término 'mundano' es equivalente al término 'local' usado en astronomía.

Las casas están delimitadas por un punto de inicio, llamado «cúspide» y un arco más o menos extenso que es el área de influencia de esa casa. Cuando un planeta se encuentra dentro de esa área, se dice que "está en la casa" y resulta afectado por el significado inherente a este sector.

Una carta astral equivale a un planisferio celeste, con la diferencia de que en la primera el observador está orientado hacia el Sur, y en el segundo hacia el Norte. Esto significa que, en el gráfico astrologico, el punto cardinal Este se ve hacia la izquierda. Las equivalencias de los ángulos son las siguientes:

  1. El Ascendente, abreviado Asc (cúspide de la primera casa) equivale al Horizonte Este, o punto cardinal Este, que es donde el Sol sale cada mañana. Su longitud eclíptica depende del día del año y de la latitud del lugar de nacimiento.
  2. El Descendente, Dsc (cúspide de la séptima casa) equivale al Horizonte Oeste, o punto cardinal Oeste, donde el Sol se oculta cada tarde. Diametralmente opuesto del Ascendente, sobre la eclíptica.
  3. El Medio Cielo, Medium Coeli o MC (cúspide de la décima casa), equivale al punto Sur y se encuentra en el punto más alto del Meridiano local, es decir, el cénit. Se obtiene mediante el cálculo de la Ascensión Recta del meridiano local.
  4. El Fondo del Cielo, Imum Coeli o IC (cúspide de la cuarta casa), equivale al punto Norte y está en el punto más bajo del Meridiano local, es decir, el nadir. Corresponde al punto opuesto al Medio Cielo.

A estos sectores se les llama también 'sectores terrestres' porque se establecen a partir de una hora y lugar geográfico terrestre, que permiten situar el horizonte, es decir, la línea de salida y puesta del sol ese día concreto y según el lugar de nacimiento.

El significado e influencia de las doce casas está fuertemente influido por su relación con los doce signos del zodiaco, de los que toman su esencia y, en definitiva, de su posición relativa dentro del "ciclo" completo, es decir, de su posición en el llamado círculo "mundano".

Cada casa corresponde a un signo, y, en muchos casos, los astrólogos equiparan las posiciones planetarias celestes (planetas en signos) a las posiciones mundanas (planetas en casas), aunque establecen generalmente un efecto psicológico, genérico o de carácter a las primeras y un efecto concreto o palpable a las segundas.

Cada casa mundana representa un campo básico de actividad humana. Los significados de las casas se interpretan de acuerdo a la disposición de los planetas. Es importante notar que el hecho de no tener un planeta en una casa no quiere decir que no hay actividad en esa área de la vida. Ninguna casa está siempre vacía, cada casa tiene un planeta que rige el signo en el que está ubicada su cúspide; es una línea en el Zodiaco que separa a un signo de otro, o también, a una casa mundana de otra. Debido a que hay doce casas y solamente siete (o diez) planetas, por eso no es posible tener un planeta en cada casa.

Críticas a la astrología

Antigüedad

Las escuelas helenísticas de escepticismo filosófico criticaron la racionalidad de la astrología. Se han conservado críticas a la astrología hechas por académicos escépticos como Cicerón, Carnéades, Favorinus y Sexto Empírico.

Críticas basadas en la consideración de la astrología como un sistema estrictamente determinista fueron comunes. Carnéades argumentó la objeción filosófica contra la astrología de que la creencia en el destino niega el libre albedrío y la moralidad; y citaba como razonamiento en contra que las personas nacidas en diferentes momentos pueden morir todas en el mismo accidente o batalla; y que, contrariamente a las influencias uniformes de las estrellas, las tribus y las culturas son todas diferentes.

Cicerón declaró la objeción de los gemelos (que con momentos de nacimiento cercanos, los resultados personales pueden ser muy diferentes), más tarde retomada por Agustín de Hipona (354-430) quien también creía que el "determinismo" de la astrología estaba en conflicto con las doctrinas cristianas del libre albedrío y la responsabilidad del hombre.

Cicerón argumentó que dado que los otros planetas están mucho más distantes de la Tierra que la Luna, su influencia física sería muy pequeña en comparación con la Luna. También argumentó que si la astrología explica todo sobre el destino de una persona, entonces ignora erróneamente el efecto visible de la capacidad heredada y la crianza de los hijos, los cambios en la salud producidos por la medicina o los efectos del clima en las personas.

Favorinus argumentó que era absurdo imaginar que las estrellas y los planetas afectarían a los cuerpos humanos de la misma manera que afectan a las mareas, e igualmente absurdo que pequeños movimientos en los cielos causen grandes cambios en el destino de las personas, mientras que Sextus Empiricus argumentó que era absurdo vincular los atributos humanos con los mitos sobre los signos del zodíaco.

El neoplatónico Plotino argumentó que dado que las estrellas fijas son mucho más distantes que los planetas, es ridículo imaginar que el efecto de los planetas en los asuntos humanos dependa de su posición con respecto al zodíaco. También afirmó que la interpretación de la conjunción de la Luna con un planeta como buena cuando la Luna está llena, pero mala cuando la Luna está menguando, es claramente errónea, ya que desde el punto de vista de la Luna, la mitad de su superficie siempre está a la luz del Sol; y desde el punto de vista del planeta, la menguante debería ser mejor, ya que entonces el planeta ve algo de luz de la Luna, pero cuando la Luna está llena para nosotros, está oscuro, y por lo tanto malo, en el lado que mira al planeta en cuestión.

Ciencia moderna

La comunidad científica rechaza la astrología por no tener poder explicativo para describir el universo (de forma racional y objetiva) y la considera una pseudociencia. Las pruebas científicas que se han realizado sobre la astrología no han encontrado evidencia suficiente que apoye las premisas o los efectos supuestos descritos en las tradiciones astrológicas. No se identifica ningún mecanismo de acción propuesto por el cual las posiciones y movimientos de las estrellas y los planetas puedan afectar a las personas y los eventos en la Tierra que no contradiga aspectos básicos bien entendidos de la biología y la física.

Sesgo de confirmación

El sesgo cognitivo conocido como sesgo de confirmación es un factor psicológico que se considera que contribuye a la creencia en la astrología. Se afirma que los creyentes en astrología selectivamente tienden a dar importancia a las descripciones o predicciones que resultan ser ciertas y a desestimar las que resultan falsas. De esta forma y a largo plazo se generaría una 'memoria selectiva' en la que sólo se recordarán las cosas que confirman el sesgo y se olvidarán los hechos que lo contradicen. Otra forma separada de sesgo de confirmación también juega un papel, donde los creyentes a menudo no distinguen entre mensajes que demuestran una habilidad especial y aquellos que no lo hacen. Por lo tanto, hay dos formas distintas de sesgo de confirmación que están bajo estudio con respecto a las creencias astrológicas.

Falsabilidad

Bajo el criterio de falsabilidad, propuesto por primera vez por el filósofo de la ciencia judío Karl Popper, la astrología es una pseudociencia. Popper consideró la astrología como "pseudo-empírica" ​​en el sentido de que "apela a la observación y la experimentación", y "sin embargo, no llega a los estándares científicos".

Otros argumentos

En contraste con Popper, el filósofo judío Thomas Kuhn argumentó que no era la falta de falsabilidad lo que hace que la astrología no sea científica, sino que el proceso y los conceptos de la astrología no son empíricos. Kuhn pensó que, aunque "los astrólogos habían, históricamente, hecho predicciones que fracasaron categóricamente", esto en sí mismo no hace que la astrología sea anticientífica, ni tampoco los intentos de los astrólogos de "explicar los fracasos al afirmar que crear un horóscopo es muy difícil". Más bien, para Kuhn, la astrología no es ciencia porque siempre fue más parecida a la medicina medieval; los astrólogos siguieron una secuencia de reglas y pautas para un campo aparentemente necesario con "deficiencias conocidas", pero no investigaron porque los campos no son susceptibles de investigación, y, por lo tanto, "no tenían acertijos que resolver y, por lo tanto, no tenían ciencia que prácticar". Mientras que un astrónomo podía corregir un error, un astrólogo no podía. Un astrólogo sólo podía explicar el fracaso pero no podía revisar la hipótesis astrológica de una manera significativa. Como tal, para Kuhn, incluso si las estrellas pudieran influir en el camino de los humanos a través de la vida, el método de la astrología no podría explicarlo de forma científica.

Para el filósofo Paul Thagard, otro criterio de demarcación de la ciencia de la pseudociencia es que el estado de la técnica debe progresar y que la comunidad de investigadores debe estar intentando comparar la teoría actual con las alternativas, y no ser "selectivo al considerar confirmaciones y refutaciones". El progreso se define aquí como la explicación de nuevos fenómenos y la resolución de problemas existentes, sin embargo, la astrología no ha progresado habiendo cambiado solo poco en casi 2000 años. Para Thagard, "los astrólogos están actuando como si estuvieran comprometidos con la ciencia normal, creyendo que los fundamentos de la astrología estaban bien establecidos" a pesar de los "muchos problemas sin resolver" y frente a "mejores teorías alternativas como la psicología".

Para el filósofo Edward W. James, la astrología es irracional no por los numerosos problemas con los mecanismos y la falsabilidad, sino porque cree que un análisis de la literatura astrológica muestra que está impregnada de "una lógica falaz y un razonamiento pobre".

Controversias

Algunos "astrólogos" han afirmado que la astrología es científica, proponiendo agentes causales convencionales como el "electromagnetismo" y la "gravedad". Los científicos, rechazan estos mecanismos como inverosímiles ya que, por ejemplo, el campo magnético, cuando se mide desde la Tierra, de un planeta grande pero distante como Júpiter es mucho más pequeño que el producido por los electrodomésticos comunes.

No obstante, otros astrólogos también rechazan cualquier mecanismo físico aplicable y niegan que la astrología sea una ciencia, en el sentido moderno de la palabra, más bien la consideran algo así como un "arte", y que sus modelos se basan en conceptos filosóficos, religiosos, simbólicos, espirituales o metafísicos, por lo que su verdadero "mecanismo de acción" estaría más allá de la comprensión de la ciencia, emparentándose con la religión. Es evidente que desde el punto de vista racionalista, el lenguaje propio de los símbolos, los arquetipos o de la mitología, no tiene un sentido lógico, racional o consistente con los fenómenos observables, y la astrología, al comunicarse con ese tipo de lenguaje, no intenta conducirse de manera racional. Pese a lo que pueda argumentarse, el ser humano no es un ser completamente racional, sino que en él confluye también lo irracional y los procesos del inconsciente.

Un problema común es que la mayoría de los horóscopos, como los que se encuentran en las revistas comerciales, se realizan basándose únicamente en el signo solar mientras que ignoran a todos los demás planetas, signos y aspectos, es decir, la interacción de esos planetas y signos entre sí y que según la astrología deben tomarse en cuenta también para obtener el cuadro completo y una interpretación más exacta. Además, se señala que por lo general, esos horóscopos ni siquiera suelen apegarse a la interpretación tradicional del signo zodiacal y se conforman con hacer declaraciones vagas, no comprobables y más bien inventadas, que pueden aplicarse a casi cualquier persona (por ello el efecto Forer se usa como argumento o prueba científica contra la astrología). La gente piensa que el signo solar es lo único importante y algunos astrólogos afirman que esa es la principal razón de por qué las personas que no comprenden realmente la astrología pueden desacreditarla fácil y cómodamente como "charlatanería" y "fraude".

Eso explicaría por qué las características atribuidas a un determinado signo no necesaria o estrictamente deben corresponder a las características particulares de alguien que nació cuando el Sol se encontraba en ese signo (si bien se consideran de fuerte predisposición): hablar de un signo no es hablar de una persona o conjunto de personas, y para observar las distintas variables debe recurrirse al resto de elementos de la carta astral, no hacerlo es 'falsa astrología'.

Otra cuestión que es causa de confusión e incomprensiones es que la astrología occidental tradicional se basa en el zodíaco tropical, mismo que no tiene conexión con la posición actual de las estrellas y no suele tomar en cuenta la precesión de los equinoccios por lo que el punto vernal, el comienzo del año astrológico, se mueve continuamente contra el fondo de las estrellas. Algunos, notando esto, se refirieron a la astrología basada en el zodíaco tropical como "... cajas vacías que no tienen nada que ver con nada y están desprovistas de cualquier consistencia o correspondencia con las estrellas". Opinan que el uso exclusivo del zodíaco tropical es inconsistente con las referencias hechas, por los mismos astrólogos, a la Era de Acuario, que depende de cuándo el punto vernal entra en la constelación de Acuario y que sí toma en cuenta la precesión de los equinoccios.

Sin embargo, para la astrología, es un error pretender identificar los signos con las constelaciones. Las constelaciones no deben tomarse como entidades con una existencia objetiva, de manera que un signo astrológico, que es una entidad ideal, filosófica e inmutable, no puede tampoco restringirse a las limitaciones de su representación material (la constelación). En realidad, el signo astrológico está determinado sólo por el tiempo en que el Sol recorre una duodécima parte del Zodiaco representada por una constelación y que recibe su nombre, pero no es la constelación en sí; es el Sol el que determina el signo, no las estrellas de las constelaciones.

Además, algunos métodos modernos sí utilizan la posición sideral como complemento o "espejo" de la tropical.

Referencias

  1. J. Felipe Alonso, Diccionario Espasa Ciencias Ocultas, Ed. Espasa.
  2. Kassell, Lauren, Stars, spirits, signs: towards a history of astrology 1100–1800. Studies in History and Philosophy of Science Part C: Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences.

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