Berto Ricci

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Berto Ricci–nace bajo el nombre de Roberto Ricci- (Fiorentina, 21 de Mayo de 1905 – Bir Gandula, 2 de Febrero de 1941) fue un escritor, poeta y periodista italiano. Fue un pensador fascista y matemático, fundo la revista L’Universale y colaboro con la Escuela de Mistica Fascista de NiccolòGiani y Guido Pallota. Escribió en IlPopolod’Italia, Critica Fascista, Il Laboro Fascista y Ilselvaggio de Maccari. Fue amigo personal de IndroMontanelli con quien colaboro en L’Universale.

Se gradúa de Matemática Pura en 1926. Fue profesor de matemáticas en Prato, Palermo y Florentina. En su juventud simpatiza con el anarquismo, se adhiere al fascismo en 1927, viendo en Mussolini el ideal vitalista y social que Ricci siempre quiso. En 1931 funda L’Universale, dejando el proyecto el 25 de Agosto de 1935. El periódico comienza con una crítica a prácticamente todo entre lo que se puede encontrar la escuela gentiliana (por cierto compartida por los principales intelectuales fascistas), el exhibisionismo de D’annunzio, acusa de tradicionalistas a los futuristas por ser en extremo académicos.

L’Universale se convierte en un centro de intelectuales militantes, entendiendo al fascismo como una revolución permanente (ese pensamiento de la revolución permanente que siempre es rescatado por el fascismo del pensamiento de Trotsky), todos los artículos se centraban en esa visión del fascismo como alternativa al colectivismo comunista y al liberalismo capitalista. Berto se opone a cualquier censura, lo que le traería problemas con ciertos funcionarios del PNF lo que siempre pone en entre dicho el posible secuestro del periódico.

Las dificultades económicas obligan a BertoRicci a colaborar con ciertos periódicos más o menos alineados con su pensamiento entre ellos “IlCantiere” periódico de izquierda, “IlSecolo Fascista” periódico más a la derecha. L’Universale se mantiene firme en su anti-racismo y en la mística revolucionaria nacionalista. Aun así Ricci tenía la amistad de Ciano, director de prensa que haría que Mussolini se acercara a su favor, invitándolo a hacer parte de “IlPopolod’Italia”, lo cual rechaza seguramente por temor de perder su independencia, como le señalaría su amigo Rosai.

Berto saca a la luz el Manifiesto Realista, netamente anticapitalista, y antiburgues, haciendo un llamado ala renovación religiosa y a las nuevas energías espirituales que vendrían de la ética fascista. En 1935 se abandona el proyecto por la medida de censura luego de amplios debates con los gentilianosy por la Guerra de Etiopia donde Bertoes voluntario. En 1938 es imposible reiniciar con el proyecto de la revista. En 1939, Berto tiene la esperanza que la guerra se convierta en el medio de una revolución que acabara con el enfrentamiento con los capitalistas en lo externo y el fin de los privilegios burgueses en lo interno. En este año junto a Vallechi y otros amigos de l’Universale como Rosai y Bilenchi, intenta fundar otra publicación de vanguardia “Incontro”. Pero sus amigos se volvieron antifascistas haciendo estallar las contradicciones que ya se evidenciaban en l’Universale. BertoRicci, en un amargo aislamiento comienza a colaborar con “Critica Fascista”, “IlBargello”, “IlPopolod’Italia”, situándose en el frente encarnando las aspiraciones que sostuvo en el pasado y en diversas cartas a sus amigos. Ricci es recomendado para enlistarse en las filas del ejército italiano, por lo que deja su actividad militante. Escribe a Pavolini, ministro de la cultura, Pini, Bottai y a Ciano, es enviado a Marina di Pisa pero se le encarga una actividad operaria por lo que pide ser transferido al frente de batalla donde es enviado a la frontera de Francia pero incluso allí para Berto no hay batalla alguna y pide ser transferido al frente, por lo que se le embarca el 7 de Noviembre a la región de Tripolitania y después de unas travesías termina en Gebel Cirenaico.

Colabora en 1940 con la Escuela de Mística Fascista, desde el frente envía regularmente letras y artículos evidenciando su tenacea, su entusiasmo y la lucida conciencia de aquel que conoce su destino y no duda en actuar con vigor. “Eran las 9:30 del 2 de Febrero de 1941 y nos encontrábamos detenidos en la carretera de Berta-Marana cerca de Bir Gandula, cuando dos aviones ingleses ametrallaron a mis hombres que sorprendidos no pudieron refugiarse. Berto por un impacto directo cayó como un rayo al suelo.” Este es el recuento del Capitán Antonio De Luca, amigo y superior de Berto.

Hasta aquí la historia de un hombre (como muchos otros) que había creído en la “revolución permanente” de Benito Mussolini, que llevo a cabo la misión de una vida de luchar contra la burguesía, el capitalismo, en un total aislamiento llevo la cosa más importante que puede hacer un hombre la de ser un “Gigante”.