Quema de conventos de 1934 en España

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Uno de los ataques más violentos que sufrió la Iglesia Católica en España antes de la Guerra Civil y en plena Segunda República, se produjo durante la llamada Revolución de Asturias de Octubre de 1934. En este ataque violento, a diferencia de la anterior quema de conventos de 1931, hubo decenas de religiosos asesinados. Es el comienzo de la denominada Persecución religiosa en España de 1934 a 1937.

Antecedentes

Desde el primer ataque violento que sufrió la Iglesia Católica en 1931, se habían producido por parte del gobierno de Azaña diversas medidas laicistas y contrarias a los intereses de los religiosos. Se había eliminado la exención fiscal a la Iglesia, se ordenó la retirada de todos los crucifijos de las escuelas y se expulsó a los obispos de Vitoria y Málaga y al Cardenal Segura, expulsado por su pastoral antirrepublicana. También se prohíbió a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza. En 1932 se decretó la confiscación de todos los bienes de la Compañía de Jesús y su disolución. Se promulga una ley para la secularización de los cementerios, se disuelve el Tribunal de la Rota y se prohíben las procesiones religiosas. La tensión entre Iglesia y República durante el gobierno de Azaña era cada vez mayor. La población vivía este enfrentamiento también en la calle,[1]y los ataques contra templos católicos se continuaban produciendo durante el transcurso de la Segunda República. En España, que aún era mayoritariamente católica a pesar de las palabras de Azaña, una parte de la población no comprendió la expulsión de los sacerdotes de las escuelas y que muchos pueblos quedaran sin maestros para la docencia.[2] Estas medidas y otras traerían un resultado inesperado para las fuerzas políticas de izquierda republicanas, en las siguientes elecciones generales.

Después de las elecciones generales de 1933, la derecha junto con los partidos de centro obtienen más de dos millones de votos de ventaja frente a la izquierda. Con estos resultados se forma un gobierno de coalición entre el Partido Republicano Radical y la CEDA. Este gobierno no es admitido por las diferentes fuerzas de la izquierda, a pesar del triunfo electoral en las urnas. Para desalojar a este gobierno de centro derecha, la izquierda encabezada principalmente por el PSOE y la UGT, prepara una huelga general con fines golpistas contra la República.[3] El diario Renovación, perteneciente a las juventudes socialistas, publica el 16 de septiembre de 1934:

"¡También los obreros saben manejar las ametralladoras! Los obreros no esperan nada del Palacio Nacional, de las Cortes, de los republicanos. Lo esperan todo de la revolución social, del Partido Socialista".[4]

El diario El Socialista, el 27 de septiembre, publicó:

"¡Atención al disco rojo! El mes que viene podría ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras. La responsabilidad del proletariado español y sus cabezas directoras es enorme. Tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado...".[5]

Durante aquella huelga general, de octubre de 1934, se vivieron episodios violentos que estuvieron al borde de desencadenar en una Guerra Civil. Se proclamó el Estado Catalán y se creó un gobierno independiente de Cataluña presidido por Lluis Companys. En Asturias, unos treinta mil mineros organizados por el socialista Ramón González Peña y el sindicalista Belarmino Tomás, se alzaron en armas contra el gobierno de la República de España y proclamaron la República Socialista Asturiana. Estos acontecimientos y muchos otros obligaron a la aplicación del estado de guerra en diferentes ciudades y provincias de España. Principalmente los focos insurgentes se dieron en Barcelona y en Oviedo, pero los heridos y muertos se contaron también en otras zonas. Casi dos mil muertos entre civiles, insurrectos y fuerzas del orden abatidas en provincias como Madrid, Santander, León, Vizcaya, Zaragoza y así hasta contar 26 provincias. De las cuales, en donde mayor número de bajas se produjeron, fue en las dos citadas anteriormente, Barcelona y Oviedo.

En el transcurso de estos hechos, la violencia anticatólica volvió a resurgir como en mayo de 1931, pero esta vez cometiéndose múltiples asesinatos.

Los sucesos

Asturias

El 5 de octubre de 1934 en Rebollada durante las revueltas muere asesinado a culetazos de un arma el parroco Luciano Fernández Martínez.[6] En Valdecuna se asesina al ecónomo parroco Manuel Muñiz Lobato y se quema la iglesia, el retablo, imágenes y archivos parroquiales.[7] En Oviedo los revolucionarios queman el convento de las benedictinas de San Pelayo. El mismo día en Mieres son asesinados y arrojados al río los novicios pasionistas Baudilio Alonso Tejedo (Salvador María de la Virgen) y Amadeo Andrés Celada (Alberto de la Inmaculada).[8] En Sama de Langreo, el parroco regente Venancio Prada Morán, es asesinado de un tiro después de colocarle una bomba en la iglesia.< En Moreda es asesinado su párroco ecónomo Tomás Suero Covielles.

El 6 de octubre, en Mieres, se incendió la residencia de los Padres Pasionistas.

El 7 de octubre los revolucionarios socialistas incendian el convento de Santo Domingo y el Palacio Arzobispal de Oviedo, quedando ambos destruidos. En la carretera se fusila a los seminaristas que habían conseguido huir del convento: César Gonzalo Zurro (21 años, 2º de Teología), Ángel Cuartas Cristobal (Subdiácono, 24 años), Mariano Suárez Fernández (24 años, ordenado de menores), José María Fernández Martínez (19 años, 1º de Teología), Juan José Castaño Fernández (18 años, 3º de Teología) y Jesús Prieto López (22 años; 2º de Teología).[9] En la localidad de San Esteban de Cruces es asesinado el ecónomo don Graciliano González Blanco. En Santullano son asesinados los jesuitas Emilio Álvarez y Martínez y Juan Bautista Arconada.[10]

El 8 de octubre es asesinado el padre paúl Vicente Pastor Vicente en el matadero de San Lázaro.[11] También es asesinado en Oviedo su vicario general Juan Puertes Ramón y Aurelio Gago, secretario del Obispado.

El 9 de octubre son fusilados varios sacerdotes de La Salle junto al cementerio. Los llamados Mártires de Turón: José Sanz Tejedor (San Cirilo Beltrán), Filomeno López López (San Marciano José), Claudio Bernabé Cano (San Victoriano Pío), Vilfrido Fernández Zapico (San Julián Alfredo), Vicente Alonso Andrés (San Benjamín Julián), Román Martínez Fernández (San Augusto Andrés), Manuel Seco Gutiérrez (San Aniceto Adolfo) y Manuel Barbal Cosín (San Jaime Hilario). También son asesinados el sacerdote argentino Héctor Valdivieso Sáez (San Benito de Jesús) y el pasionista de Mieres Manuel Canoura Arnau (San Inocencio de la Inmaculada).[12]

El 10 de octubre en Olloniego es asesinado el párroco Joaquín del Valle Villa.

El 11 de octubre los revolucionarios socialistas colocan una bomba y la explosionan en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. En este atentado se destruyen numerosas obras de arte y reliquias del cristianismo, también sufre daños la catedral.

El 12 de octubre es asesinado en Oviedo el carmelita Eufrasio Barredo Fernández (Eufrasio del Niño Jesús), superior del convento carmelita.

El 13 de octubre los marxistas incendian el colegio religioso de las Recoletas de Oviedo. En la misma ciudad dinamitan el antiguo edificio de la antigua Universidad de Oviedo perdiéndose importantes obras de gran valor y quemándose toda su biblioteca, inaugurada en el año 1765 y cuyos orígenes remontaban al 1608. Esta biblioteca de la universidad se había convertido en uno de los primeros centros bibliográficos universitarios de la nación. También fue destruida la pinacoteca de la universidad. El mismo día son asesinados y martirizados los padres paules Tomás Pallarés Ibáñez y el hermano coadjutor Salustiano González Crespo, anteriormente apresados. En Santa María la Real de la Corte es asesinado su parroco Román Cossío Gómez.

Palencia

El 6 de octubre de 1934 es asesinado, en Barruelo de Santullán, el marista Plácido Fábrega Juliá (hermano Bernardo).

Saldo final trágico

Según la mayoría de autores en la Revolución de Asturias fueron incendiados un total de 58 edificios religiosos y asesinados 34 religiosos.[13] Según algunos autores pudo haber también religiosos asesinados en Cataluña, concretamente dos franciscanos en Lérida y el parroco de Solsona.[14]

Este ataque violento contra la Iglesia Católica en España, en el que ya no sólo se atenta contra edificios sino que se atenta contra la vida de religiosos, se convirtió en el principio de una oleada de violencia anticlerical sin parangón.[15] Durante la Segunda República Española continuaron los ataques a edificios y los asesinatos y agresiones a religiosos. La quema de conventos se vio intensificada tras las elecciones generales de febrero de 1936. Pero fue en 1936, al estallar la Guerra Civil Española, cuando la violencia contra la Iglesia alcanzó su mayor grado, contándose un total de 6.832 religiosos y sacerdotes asesinados. En esta persecución religiosa (Ver: Víctimas de la persecución religiosa durante la Guerra Civil Española), uno de cada cinco religiosos fueron asesinados. También miles de civiles fueron asesinados por profesar el catolicismo. Dicha oleada anticatólica terminó en 1938, donde ya no se contabilizan agresiones ni atentados contra la Iglesia Católica en España. Todo esto debido a las victorias de las fuerzas del Bando Nacional encabezadas por el general Francisco Franco.

Referencias

  1. Vicente Cárcel Ortí, "La persecución religiosa en España durante la Segunda República, 1931-1939.", pag. 176
  2. La reforma educativa en el primer bienio de la segunda república española.
  3. La revolución de octubre de 1934 en España.
  4. Renovación, 16-09-34.
  5. El Socialista, 27-09-34.
  6. La detención de González Peña.
  7. Los asesinatos en Asturias de Sacerdotes y Religiosos
  8. Martirologio Passionista
  9. Siervos de Dios, seminaristas mártires de la diócesis de Oviedo.
  10. Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio de la Inmaculada de Gijón
  11. Proceso de canonización abierto en la diócesis de Oviedo
  12. Mártires uno a uno.
  13. Gonzalo Redondo, "Historia de la Iglesia en España, 1931-1939", pag. 412
  14. Octavio Ruiz Manjón-Cabeza, "La Segunda República", pag - 190.
  15. Antonio Montero Moreno, "Historia de la persecución religiosa en España, 1936-1939"

Bibliografía

  • Ángel Garralda García. La persecución religiosa del clero en Asturias: 1934 y 1936-37. 1983.
  • Vicente Cárcel Ortí. La persecución religiosa en España durante la Segunda República, 1931-1939. 1990.
  • Gabriel Jackson y otros autores. Octubre 1934: cincuenta años para la reflexión. 1985

Artículos relacionados

Enlaces externos