Conspiración Judeo-Masónico-Comunista-Internacional
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La Conspiración Judeo-Masónico-Comunista-Internacional, a veces denominada conspiración judeo-masónico-marxista-internacional o simplificada como conspiración judeomasónica, es la denominación que se le da a la coalición secreta en la que forman parte todos esos elementos: los judíos, la masonería, y el comunismo que pretenden un fin oscuro... ¡el dominio del mundo!.
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[editar] Precedentes
Desde la Edad Media se puede rastrear la existencia de antisemitismo, vinculado en sociedades sin sistema capitalista desarrollado a un amplio conjunto de pensamientos ideológicos, principalmente al desprecio por las actividades que, independientemente de su función económica, la Iglesia definía como usura manejada muy hábilmente por los judíos. A ellos se les atribuían todo tipo de malas intenciones (secuestrar y matar ritualmente niños y profanar los sacramentos, como en el caso del Santo Niño de La Guardia.
Pero desde la divulgación de los Protocolos de los Sabios de Sión estas teorías conspirativas se fueron haciendo cada vez más evidentes. El hecho de que Karl Marx naciera en una familia de origen judío, junto a la procedencia judía de destacados líderes comunistas, permitió añadir a la conspiración a los movimientos subversivos, participantes de su ideología.
La masonería había sido objeto de condenas papales desde el siglo XVIII (véase Condenas religiosas a la masonería), y su papel en la gestación de las denominadas revoluciones liberales, sobre todo las de los primeros ciclos (Independencia de los Estados Unidos, Revolución Francesa, revoluciones de 1820), era objeto de controversia.
[editar] El Affaire Dreyfus y Action Française
A finales del siglo XIX, el Caso Dreyfus suscitó en la Tercera República Francesa la división enconada de la opinión pública y los grupos políticos e intelectuales. Particularmente, grupos monarquistas y ultracatólicos como la Action Française (Acción Francesa) de Charles Maurras y otros (véase Historia de la extrema derecha en Francia) comenzaron a señalar como elementos antifranceses a judíos, izquierdistas y masones, presentándolos en connivencia con potencias extranjeras. Quedó demostrada la capacidad movilizadora de estas ideas en una sociedad industrial, gracias en buena medida a su amplificación y difusión por los medios de comunicación (en ese momento la prensa, a la que se añadirá el cine y la radio en el primer tercio del siglo XX). Fue inmediata la extensión a otros países europeos de argumentos y técnicas políticas y sociales similares, adaptando el enemigo exterior y los rasgos de la personalidad nacional a defender a las circunstancias locales de cada caso.
[editar] Francisco Franco
En particular, en la España de la primera mitad del siglo XX era un lugar común del pensamiento de la época, referirse a esa conspiración como la responsable de la decadencia española desde, al menos, el tiempo de Felipe II. La Monarquía católica de los Habsburgo sería el enemigo a batir por parte de elementos de muy diversa procedencia, algunos de ellos los judíos sefardíes expulsados de España por los Reyes Católicos y sus descendientes, enriquecidos por la usura, que habrían conectado con los rebeldes holandeses (Guillermo de Orange) y otros enemigos del catolicismo y del Imperio Español, que sería su más firme defensor (Luz de Trento, martillo de herejes). Tales habrían sido los responsables del aparato de propaganda antiespañola que se denominó Leyenda negra española. Entre los protestantes (Martín Lutero en particular) el antisemitismo era incluso más fuerte que entre los católicos.
De ese ambiente intelectual participó el general Francisco Franco, al que algunas fuentes atribuyen un rechazo especial a la masonería. Los Estados Unidos son vistos como una potencia infernal, protectora de toda clase de sectas heréticas, dominada por la avaricia del capitalismo de origen judío, y por los periódicos manipulados por los judíos. Franco logró una brillante carrera en el ejército colonial de África, donde fue herido. En el ambiente militar se acerca a las publicaciones anticomunistas que se editaban en Francia (por grupos influidos por el antisemitismo de los exiliados rusos) y se adhiere en mayo de 1934 a la Entente Internacional contra la Tercera Internacional, con una carta en la que expresa su deseo de cooperar, en nuestro país, a vuestro gran esfuerzo.
Su ascenso hasta la jefatura del Bando Nacional en la Guerra Civil Española le permitió concentrar la lucha contra los elementos que percibía como antiespañoles: masones e izquierdistas, rasgos evidentes de los defensores de la República.
Los difíciles años cuarenta, primero con la Segunda Guerra Mundial (en la que quedaron claras tanto las simpatías del régimen franquista por el Tercer Reich como la habilidad de mantener un equilibrio necesario ante los aliados, que desde 1942 se ven como vencedores), y luego con el aislamiento internacional de la posguerra; produjeron unos memorables discursos públicos de Franco, en los que, además de referirse a la pertinaz sequía, se prodigaba en referencias a la conspiración judeomasónica como culpable de todos los males de España. El nacionalcatolicismo dominante integró el discurso de la conspiración sin mayores problemas.
[editar] Enlaces externos
- Documental sobre la conspiración 1° parte
- Documental sobre la conspiración 2° parte
- Documental sobre la conspiración 3° parte
[editar] Artículos relacionados
- Judaísmo
- Comunismo
- Masonería
- Plan Andinia
- Antisemitismo
- Anticomunismo
- Sinarquía
- Francisco Franco
- Los Protocolos de los Sabios de Sión
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