Dios

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Dios es el concepto teológico, filosófico y antropológico que hace referencia a una deidad suprema.
Representación del Dios Supremo de los arios. Según las diferentes ramas de la religión indoeuropea, puede ser conocido como Odín, Wotan, Zeus, Júpiter, Indra, Svarog, Perun, Svantovit, Dagda, Dievs. La palabra 'dios' (del latín deus) deriva del indoeuropeo *deiwos, de la raíz *deiw-, que posee el significado religioso pagano de ‘luz del día, brillar, resplandecer, ser blanco’.

Dios es el nombre que se le da en español a un ser supremo omnipotente y personal en religiones teístas y deístas (y otros sistemas de creencias) quien es: o bien la única deidad, en el monoteísmo, o la deidad principal, en algunas formas de politeísmo, como en el henoteísmo.

Dios también puede significar un ser supremo no personal como en el panteísmo o el hinduísmo, y en algunas concepciones es una mera idea o razonamiento sin ninguna realidad subsistente fuera de la mente, como en los sistemas materialistas.

Contenido

Etimología

En español, al igual que en las otras lenguas romances, la palabra «dios» viene directamente del latín deus, ‘deidad, dios’. El término latino deriva a su vez del indoeuropeo *deiwos, de la raíz *deiw-, que posee el significado religioso pagano de ‘luz del día, brillar, resplandecer, ser blanco’, de la que deriva asimismo el término griego Ζεύς (Zeus).

De hecho, la palabra española dios es idéntica en pronunciación a la griega Διός (Diós), forma genitiva de Zeus (el principal Dios de la mitología griega). De esta misma raíz indoeuropea derivan el latín dies (‘día’) y el griego δῆλος (‘visible, patente’). Pese a su parecido con el término griego análogo, θεός (theós, ‘deidad, dios’), este deriva de la raíz indoeuropea *dhēs-, de significado desconocido, pero que originó en latín palabras de significado inicialmente religioso como feria o fanatismo.

La forma indoeuropea *deiw-os aparece en muchas familias indoeuropeas sistemáticamente asociado a *pəter (‘padre’) en la forma compuesta *dyeu-pəter. En sánscrito tardío la forma aparece ya como Diaus Pitar, mientras que en griego existe la forma Ζεὺς Πατῆρ (Zeùs Patḗr), análoga a la latina Iu Piter (Júpiter). El latín deus, en otras lenguas romances, derivó en deus (gallego-portugués), dieu (francés), dio (italiano), déu (catalán) o [dumne]zeu (rumano), entre otras.

En las lenguas germánicas la palabra para designar a la deidad proviene de la raíz protogermánica *ǥuđan, de donde vienen god (inglés) o Gott (alemán). Esta raíz derivaría de la forma indoeuropea reconstruida *ǵhu-tó-m, proveniente de la raíz *ǵhau(ə)-, ‘llamar, invocar’.[1]

Uso de la mayúscula y minúscula

No es necesario escribir «dios» con mayúscula cuando es nombre común («Se considera un dios»).

En lenguaje escrito cuando se hace referencia al dios supremo o a la divinidad esencial, indistintamente de la religión, se escribe con letra mayúscula («Dios») como se hace con cualquier nombre propio, el ejemplo más común de ello es el dios abrahámico.​ En los textos religiosos, los pronombres y adjetivos relativos a Dios también se escriben con mayúscula, como fórmula de respeto. Por ejemplo, se escribe «el Señor», «Él», «Su», «Tú», «Vos», etcétera.

En las religiones abrahámicas

El término Yahveh procede del hebreo, una lengua semítica. Esta palabra proviene de la raíz de cuatro letras YHVH, en origen el nombre propio de Yahwi, una deidad edomita o madianita. En las lenguas semíticas, incluido el hebreo, los términos más extendidos son Adonai ('Mi Señor') El (originalmente el nombre de una antigua deidad semítica) del que deriva, entre otros, el plural hebreo Elohim (אֱלֹהִ֔ים, ‘dioses’, generalmente traducido como ‘Dios’ o ‘Señor’) y el árabe Allāh (الله, Alá). Este último término designa al dios único y supremo, mientras que se reserva el término ʾilāh (إله) para una deidad en general.

Según las religiones abrahámicas, Dios se ha revelado a sí mismo de varias maneras, incluso a través del libro sagrado del judeocristianismo la Biblia, y del islam, el Corán.

Los atributos del dios de los judíos y cristianos, Yavé, y de los musulmanes, Alá, incluyen pero no se limitan a la Sabiduría, Infinitud, Soberanía, Santidad, Omnisciencia, Fidelidad, Amor, Omnipotencia, existencia autónoma, Autosuficiencia, Justicia, Inmutabilidad, Gracia, Eterno, Bondadoso, y Omnipresencia. Todos estos atributos trabajan en armonía completa y perfecta con sí.

La deidad judía Yavé, da eterno y justo juicio de los impíos en el infierno, debido a un problema inherente en el corazón humano llamado pecado, sin embargo, el judeocristianismo enseña la perfección y la omnipotencia de Yavé, por lo que es incoherente que el ser humano tenga pecado. Según la Biblia, el sacrificio de Jesucristo en la cruz del calvario y su resurrección, es la respuesta misericordiosa y amable del dios de los judíos, Yavé, al problema del corazón humano.

Este dios es concebido como el creador sobrenatural y supervisor del universo. Los teólogos abrahámicos han adscrito una variedad de atributos a las numerosas concepciones diferentes de Dios. Entre estos, los más comunes son omnisciencia, omnipotencia, omnipresencia, omnibenevolencia (perfecta bondad), simplicidad divina, y existencia eterna y necesaria. Dios también ha sido concebido como de naturaleza incorpórea, un ser personal, la fuente de toda obligación moral, y el "mayor ser concebible con existencia". Estos atributos fueron descritos en diferentes grados por los primeros filósofos-teólogos judíos, cristianos y musulmanes, incluidos Maimónides, San Agustín, y Al-Ghazali, respectivamente. Muchos destacados filósofos medievales y filósofos modernos desarrollaron argumentos a favor de la existencia de Dios. En forma análoga numerosos filósofos e intelectuales de renombre han desarrollado argumentos en contra de la existencia de Dios.

Referencias

  1. Oxford English Dictionary Compact Edition, G, pág. 267.
    El término teutón antiguo ghuba implica como raíz preteutona o bien *ghodho-m o bien *ghodto-m. Mientras que la primera no tiene explicación plausible, la segunda representaría el participio neutro de una raíz gheu-. Hay dos raíces arias de la forma requerida (*g,heu-, con palatal aspirada), una de las cuales significa ‘invocar’ (en sánscrito hu) y la obra ‘libar, ofrecer en sacrificio’ (en sánscrito hu, en griego χεην [jenu], en inglés antiguo geotàn).

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