Pésaj

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Pésaj (en hebreo: פסח‎, 'salto'), también conocida como Pascua judía o Pascua hebrea (para distinguirla de la Pascua de Resurrección celebrada por el cristianismo) es una festividad judía que conmemora la supuesta liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto, relatada en el Pentateuco o Torá, fundamentalmente en el Libro de Éxodo. El pueblo hebreo ve el relato de la salida de Egipto como el hito que marca la conciencia de los descendientes de Jacob, con su identidad entendida en términos de nación libre y provista de una Ley.

La festividad es una de las Shalosh Regalim ("Tres Fiestas de Peregrinaje") del judaísmo, ya que durante la época en que el Templo de Jerusalén existía, se acostumbraba a peregrinar al mismo y realizar ofrendas.

La festividad comienza en el día 15 del mes hebreo de Nisán, que generalmente cae en el mes de abril del calendario gregoriano, durante el signo de Aries, y dura siete días (ocho en la Diáspora, ante la antigua duda de un error de cálculo de calendario se agrega un día extra para asegurar el cumplimiento), y durante la misma está prohibida la ingestión de alimentos derivados de cereales (trigo, cebada, centeno, avena y espelta) fermentados, llamados en hebreo Jametz (la raíz de la palabra indica «fermentación»). En su lugar, durante la festividad se acostumbra comer matzá (מצה), o pan ácimo. Según la tradición, el pueblo judío salió de Egipto con mucha prisa y sin tiempo de prepararse, por lo que no hubo tiempo para dejar leudar el pan para el camino, dando origen a la tradición.

Significado

Según la tradición judía, cuando los hebreos estaban en Egipto, habían vivido durante siglos en una sociedad profundamente politeísta, considerada por ellos como "idólatra" (עבודה זרה, avodah zarah) y muchos de ellos habían adoptado prácticas idolátricas de los egipcios.

Moisés ordena al pueblo de Israel a tomar una acción radical contra la idolatría dominante: degollar un animal que era considerado divino por los egipcios, untar su sangre en los postes de las casas y comerlo completamente.

Uno de los animales más sagrados para los egipcios era precisamente el cordero o carnero, al que veneraban como una representación del dios Amón.

El acto del sacrificio del cordero constituyó una provocación contra la cultura y los valores religiosos egipcios y la declaración de fidelidad exclusiva a Yahvé. El propósito era hacer público este acto y confrontarlo con los egipcios.

El Korban Pésaj representa así la liberación de Egipto, pero no solo de la esclavitud física, sino también una liberación de la idolatría, el rompimiento con los valores egipcios y un acto de emuná (fe) y de lealtad absoluta, condiciones necesarias para ser redimidos y formar una nación "santa".

La literatura rabínica, como el Midrash o el Sefer Yetzirá, considera que el mes de Nisán (correspondiente aproximadamente a marzo-abril) está regido por el signo zodiacal de Aries (el carnero), y explica que la elección del cordero para Pésaj tiene que ver con destruir la idolatría astrológica mediante un ritual de humillación contra los dioses egipcios.

El rabino Najmánides (1194-1270) comenta que:

Los egipcios adoraban el signo zodiacal de Aries en el mes de Nisán... y por eso Israel debía tomar este mismo símbolo, atarlo por cuatro días, y luego sacrificarlo en honor al Dios verdadero.

El Keli Yakar (כלי יקר) del rabino Shlomo Ephraim Luntschitz (1550–1619), en su comentario sobre Éxodo 12:3, habla explícitamente de la relación entre el mes de Nisán, el signo zodiacal de Aries y el cordero, y la idolatría egipcia:

El signo zodiacal del mes de Nisán es Aries (Taleh), y los egipcios lo consideraban su dios... Por eso Hashem ordenó tomar un cordero, atarlo por cuatro días, y luego sacrificarlo —como un acto de desprecio hacia su dios— para que Israel vea que no hay poder en los signos del zodíaco, sino sólo en el Creador del universo.

En el calendario lunar egipcio, el día 15 era el punto medio del mes que coincidía con la luna llena.

El día 15 de cualquier mes hebreo también es de luna llena, y por tanto se considera el momento de máxima fuerza astral de ese mes. Por eso, el día 15 de Nisán sería el momento de mayor poder del signo de Aries, y por tanto del dios asociado, Amón, que a menudo era representado como carnero y estaba vinculado con ese signo.

Matar un cordero exactamente cuando el signo astral del cordero estaba en su máxima fuerza es un acto subversivo de desacralización y anulación del dios egipcio. El acto de comerlo representa su absorción y desintegración. Así, la misión y la clave de la redención (geulá) para los judíos es tomar a todos los dioses y aniquilarlos.

Ritual de sangre

Al igual que el Yom Kipur, el Pésaj conlleva un ritual de sangre contra los gentiles, en este caso representados por egipcios, a cambio de la expiación de los israelitas.

Según el libro de Éxodo capítulo 12, Yahvé dijo a Moisés que ordenara que cada familia sacrificara un cordero y que su sangre fuera puesta sobre las puertas como señal para que la décima plaga no les afecte y el "exterminador" o "heridor" (Éxodo 12:23) no entre a sus casas para herir a los primogénitos hebreos. De ese modo, el "sacrificio del cordero" es una ofrenda para que el "heridor" (es decir, Satán-Samael-Azazel) perdone la vida de los primogénitos israelitas, mientras extermina a los primogénitos de los gentiles egipcios (Éxodo 12:29).

Cristianismo

La crucifixión de Jesús de Nazaret se narra como un evento ocurrido durante la Pascua judía o Pesaj, y a Jesús se le llama explícitamente como el "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29 y Juan 1:36), y su muerte se conoce como el "sacrificio del cordero" (Isaías 53:7, Apocalipsis 5:6), por lo que se trata de una iteración de la ofrenda judía (korbán) del cordero de Pascua (1 corintios 5:7).

Éxodo 12:5 dice que el cordero pascual debe ser macho de un año y que puede ser tomado de las ovejas o de las cabras y más adelante, en 12:46, que sus huesos no deben ser quebrados, mientras que según el Nuevo Testamento, ninguno de los huesos de Jesús fue quebrado (Juan 19:31-34). Antes de morir, Jesús explícitamente pide a "su Padre" que perdone a los judíos "porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34), si bien los judíos eran conscientes de las consecuencias de sus acciones, ya que clamaron que la sangre de Jesús sea sobre ellos y sobre sus descendientes (Mateo 27:24-25), al igual que se hacía con la sangre de los animales de sacrificio sobre el altar del Templo (Levítico 16:18), lo que muestra nuevamente su papel de Mesías ben Yosef como sacrificio humano para la expiación de todos los judíos (Isaías 53).

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