Yom Kipur

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Yom Kipur

Yom Kipur (en hebreo: יום כיפור) (Día de la Expiación o Día del Perdón) es el día judío del arrepentimiento, considerado el día más santo y más solemne del año. Su tema central es el perdón de los pecados cometidos por los judíos durante el año. La comida, la bebida, el baño o cualquier tipo de limpieza corporal como el lavado de dientes, la utilización de cuero, el untamiento de cremas o bálsamos en el cuerpo y las relaciones conyugales están prohibidas. El ayuno empieza en el ocaso y termina al anochecer del día siguiente.

El Yom Kipur es uno de los Yamim Noraim (en hebreo, «Días Terribles»). Ellos comprenden Rosh Hashaná (o 'Año Nuevo Judío'), diez días del arrepentimiento, y su culminación, con el Yom Kipur. En el calendario hebreo el Yom Kipur comienza en el anochecer del noveno día del mes de Tishrei (entre septiembre y octubre) y continúa hasta el anochecer del siguiente día.

Origen

Dos machos cabríos idénticos eran presentados en la entrada del tabernáculo o del templo. Uno era ofrecido en sacrificio a Yahvé y el otro a Satán.

Los judíos en los tiempos del Antiguo Testamento sacrificaban dos chivos de acuerdo al mandato de Yahvé con motivo de purificar las culpas por medio del sacrificio.

El ritual era llevado a cabo en la festividad más importante del año del calendario hebreo, en Israel, el Yom Kipur o Día de la Expiación, en el cual se purificaba del pecado el tabernáculo, el santuario móvil construido por los israelitas. En dicho ritual, el sumo sacerdote entraba en el sanctasanctórum y pronunciaba el nombre del dios hebreo por única ocasión en el año. Dos machos cabríos idénticos eran presentados en la entrada del tabernáculo o del templo, en representación de los gemelos Jacob y Esaú[1][2][3] y su destino se decidía por azar. El chivo de Jacob era ofrecido a Yahvé y sacrificado por el sumo sacerdote y su sangre salpicaba la silla de la misericordia y el altar en el templo.

Antes de enviarlo al desierto, se ataba un listón de lana color rojo carmesí a la cabeza del chivo expiatorio.
Se le maldecía y escupía, y luego era enviado al desierto y empujado hacia un barranco para que muriera.

El de Esaú, el chivo expiatorio, era cargado con todas las culpas del pueblo judío "para enviarlo a Azazel (Satán) al desierto". ​Según el Talmud, un listón de lana color rojo carmesí (color del pecado según Isaías 1:18) se ataba a la cabeza del chivo para marcarlo[4], se le maldecía y escupía, y luego era enviado al desierto y empujado hacia un barranco para que muriera. Satán recibía como soborno este chivo cargado con los pecados y de esta forma no acusaría a los judíos en la corte celestial ante su dios sino que perdonaría sus pecados y en su lugar, acusaría a los gentiles por esos pecados para condenarlos. El listón rojo se volvía blanco, indicando que los pecados del pueblo habían sido perdonados, según Isaías 1:18: "Si vuestros pecados fueren como el carmesí, como la nieve serán emblanquecidos".

De esta manera, los judíos transferían todos sus pecados a los gentiles a través de este ritual, de forma similar a como Jacob engañó a su padre Isaac haciéndose pasar como su hermano Esaú cubriéndose con la piel de dos cabritos (Génesis 27:16) para que le fueran transferidos los derechos de primogenitura. El ritual del Yom Kippur es una iteración del sacrificio de estos dos cabritos. Satán deja así de ser acusador de los judíos y ángel guardián de los gentiles y se convierte en defensor de los judíos y destructor de los gentiles (Jeremías 4:7).[5] La caída del chivo expiatorio por el barranco simboliza la caída de la humanidad por el pecado y su muerte representa, a su vez, la aniquilación de los enemigos de Israel, los gentiles (Jueces 5:31)[6].

Referencia bíblica

Habló Yahvé a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando se acercaron delante de Yahvé, y murieron. Y Yahvé dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio. Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación, y un carnero para holocausto. Se vestirá la túnica santa de lino, y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino, y se ceñirá el cinto de lino, y con la mitra de lino se cubrirá. Son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua. Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación, y un carnero para holocausto.

Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa. Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Yahvé, a la puerta del tabernáculo de reunión. Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Yahvé, y otra suerte por Azazel. Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Yahvé, y lo ofrecerá en expiación. Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Yahvé para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.

Y hará traer Aarón el becerro que era para expiación suya, y hará la reconciliación por sí y por su casa, y degollará en expiación el becerro que es suyo. Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego del altar de delante de Yahvé, y sus puños llenos del perfume aromático molido, y lo llevará detrás del velo. Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Yahvé, y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio que está sobre el testimonio, para que no muera. Tomará luego de la sangre del becerro, y la rociará con su dedo hacia el propiciatorio al lado oriental; hacia el propiciatorio esparcirá con su dedo siete veces de aquella sangre. Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados; de la misma manera hará también al tabernáculo de reunión, el cual reside entre ellos en medio de sus impurezas. Ningún hombre estará en el tabernáculo de reunión cuando él entre a hacer la expiación en el santuario, hasta que él salga, y haya hecho la expiación por sí, por su casa y por toda la congregación de Israel. Y saldrá al altar que está delante de Jehová, y lo expiará, y tomará de la sangre del becerro y de la sangre del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos del altar alrededor. Y esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel.

Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo; y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir al macho cabrío por el desierto.

Después vendrá Aarón al tabernáculo de reunión, y se quitará las vestiduras de lino que había vestido para entrar en el santuario, y las pondrá allí. Lavará luego su cuerpo con agua en el lugar del santuario, y después de ponerse sus vestidos saldrá, y hará su holocausto, y el holocausto del pueblo, y hará la expiación por sí y por el pueblo. Y quemará en el altar la grosura del sacrificio por el pecado. El que hubiere llevado el macho cabrío a Azazel, lavará sus vestidos, lavará también con agua su cuerpo, y después entrará en el campamento. Y sacarán fuera del campamento el becerro y el macho cabrío inmolados por el pecado, cuya sangre fue llevada al santuario para hacer la expiación; y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol. El que los quemare lavará sus vestidos, lavará también su cuerpo con agua, y después podrá entrar en el campamento.

Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros. Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Yahvé. Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo. Hará la expiación el sacerdote que fuere ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas. Y hará la expiación por el santuario santo, y el tabernáculo de reunión; también hará expiación por el altar, por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación. Y esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel. Y Moisés lo hizo como Yahvé le mandó.

—Levítico 16.

Conexión con el cristianismo

Ecce Homo o Cristo usando la Corona de Espinas, pintura de Peter Paul Rubens, c. 1612. Se representa a Jesús de Nazaret colocándole un manto rojo de acuerdo con Mateo 27:28.

Sustitución del ritual de sangre

Según el Talmud babilonio (tratado Yoma 39b.5), en el año 30 EC., cuarenta años antes de la destrucción del templo de Jerusalén (70 EC.), el ritual del Yom Kipur comenzó a fallar pues el listón de lana color rojo atado a la cabeza del chivo expiatorio ya no se volvía blanco[7]. La tradición cristiana considera que ese mismo año Jesús de Nazaret comenzó su ministerio, el cual tuvo como finalidad convertirse en el reemplazo definitivo del ritual del Día de la Expiación del "Antiguo Pacto" para que los judíos pudieran seguir expiando todos sus pecados colocándolos sobre los gentiles.

Al igual que al chivo expiatorio se le marcaba con el listón rojo simbolizando el pecado (Isaías 1:18), antes de ser crucificado, a Jesús se le coloca un manto rojo (Mateo 27:28, χλαμύδα κοκκίνην, chlamyda kokkinen, término griego que significa "manto o capa escarlata" y referido a la capa roja usada por los soldados romanos). El manto rojo de Jesús muestra que él es el chivo expiatorio del Yom Kipur, así como la reencarnación (גלגול, gilgul) de Esaú, el gemelo velludo y pelirrojo de Jacob, representado con esas características porque es considerado como un "animal de sacrificio", y de esa manera los gentiles también son animales de sacrificio para Satán. También tiene la intención de mostrar que está manchado con la sangre de los gentiles cuyas cabezas pisa en el lagar como si fuesen uvas para llenar la "copa del vino del furor de Yahvé", según Isaías 63:1-6, Génesis 49:10-12, Apocalipsis 14:18-20 y Apocalipsis 19:11-15.

Barrabás

En el Evangelio, una iteración de los dos chivos se observa cuando se ofrece a la multitud la decisión de liberar a Barrabás o a Jesús (Mateo 27:15-26). Barrabás es liberado y Jesús es ofrecido a Satán-Azazel.

El nombre completo de Barrabás (בּר אַבָּא, Bar Abba: "Hijo del Padre") aparece en manuscritos tempranos como Jesús Barrabás (Ἰησοῦς Bαραββᾶς, Iēsoûs Barabbâs),[8] que significa literalmente "Jesús, Hijo del Padre". Este personaje implica que Jesús, el Mesías, está dividido en dos, y cuando la multitud le pidió a Pilato que soltara a "Jesús, Hijo del Padre" se referían al alma del Mesías que debía ser liberada a través del sacrificio del Mesías ben Yosef y transferida al cuerpo de Mesías ben David para conformar la "Unidad del Mesías" (יחידה מָשִׁיחַ, Yehidá Mashiaj).

Expiación de los judíos

El Evangelio narra que Jesús fue escupido, golpeado y se le maldijo, tal como la costumbre de maldecir y escupir al chivo expiatorio que se ofrece a Azazel/Satanás.

Entonces le escupieron en el rostro y le dieron de puñetazos; y otros le abofeteaban.
—Mateo 26:67

Así como el chivo expiatorio, siendo inocente, carga con todos los pecados e iniquidades de los judíos, también se colocan sobre el justo e inocente Jesús para la redención del pueblo judío cuando el Sumo Sacerdote Caifás dice: "nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca." (Juan 11:47-53):

Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación judía.
—Juan 11:49-51

Antes de morir, Jesús explícitamente pide a "su Padre" que perdone a los judíos "porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34), si bien los judíos eran conscientes de las consecuencias de sus acciones, ya que clamaron que la sangre de Jesús sea sobre ellos y sobre sus descendientes (Mateo 27:24-25), al igual que se hacía con la sangre de los animales de sacrificio sobre el altar del Templo (Levítico 16:18), lo que muestra nuevamente su papel de Mesías ben Yosef como sacrificio humano para la expiación de todos los judíos (Isaías 53).

Y ella dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
—Mateo 1:21

A "imitación de Cristo", todos los cristianos son "ovejas" (Juan 10:14) que "cargan con su cruz" (Mateo 16:24) y, pese a ser completamente inocentes, absorben todos los pecados de los judíos para servir de sacrificio humano en expiación de Israel (2 Corintios 5:21, Gálatas 3:13).

Así, los judíos traspasan y proyectan a los gentiles todo tipo de crímenes y actitudes perversas que en realidad son propias del judaísmo (xenofobia, supremacismo, genocidios, etc.) mientras éstos se deslindan de ellos de forma que el cristianismo asume y encarna plenamente el rol persecutor de Esaú mediante el "antisemitismo cristiano" que le fue asignado, y motivado principalmente por el mito del deicidio y el "rechazo a Cristo". Así, el cristianismo es considerado como "un mal necesario" porque es la cáscara protectora del judaísmo (kelipot) ya que dificulta que los judíos sean acusados de esas mismas actitudes y sean sólo percibidos como víctimas, mientras que los cristianos interpretan el papel de los antagonistas. Esta "cáscara" está destinada a ser desechada cuando cumpla su objetivo. El ejemplo más significativo de ello es el supuesto Holocausto, ya que se considera popular y equivocadamente que Hitler era "cristiano".

Independientemente, todo ello muestra que el concepto de ser "salvo ante el Padre a través de su Hijo Jesucristo", se basa completamente en los conceptos y rituales de sangre judíos de purificación ante la deidad israelita Yahvé. Todo ello fue también una forma de alinear espiritualmente a los gentiles que gradualmente se convertirían al cristianismo, de forma que también adoraran a esta misma deidad con el fin de someterse a la voluntad del judaísmo y al cumplimiento de sus "profecías" del fin de los tiempos que predican la destrucción de las naciones gentiles para que Sión domine la tierra.

En ese sentido, siendo Yahvé una entidad extranjera propia de la espiritualidad judía, el cristiano psicológicamente "alimenta al parásito" Yahvé mediante su adoración, mientras que aquellas manifestaciones psicológicas no judías que no armonizan con dicha entidad son atribuidas al Diablo.

Cordero Pascual

La crucifixión de Jesús se narra como un evento ocurrido durante la Pascua judía (Pesaj), y a Jesús se le llama explícitamente como el "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29 y Juan 1:36), y su muerte se conoce como el "sacrificio del cordero" (Isaías 53:7, Apocalipsis 5:6), por lo que es también una iteración de la ofrenda judía (korbán) del cordero de Pascua (1 corintios 5:7), símbolo de la supuesta liberación de los judíos de Egipto. Según el libro de Éxodo capítulo 12, Yahvé dijo a Moisés que ordenara que cada familia sacrificara un cordero y que su sangre fuera puesta sobre las puertas como señal para que la décima plaga no les afecte y el "exterminador" o "heridor" (Éxodo 12:23) no entre a sus casas para herir a los primogénitos hebreos. De ese modo, el "sacrificio del cordero" es una ofrenda para que el "heridor" (es decir, Satán-Samael-Azazel) perdone la vida de los primogénitos hebreos, mientras extermina a los primogénitos de los gentiles egipcios (Éxodo 12:29).

Éxodo 12:5 dice que el cordero pascual debe ser macho de un año y que puede ser tomado de las ovejas o de las cabras y más adelante, en 12:46, que sus huesos no deben ser quebrados, mientras que según el Nuevo Testamento, ninguno de los huesos de Jesús fue quebrado (Juan 19:31-34).

Satán

El Talmud Babilonio (Yoma 20a.1[9]) dice que el tema central de Yom Kipur está insinuado en el nombre de «HaSatán» cuyo valor numérico asciende a 364. Se interpreta así que "364 días al año Satán tiene permiso para obstaculizar la Luz Divina y evitar que se revele en el mundo; así como también acusar al pueblo de Israel. Dado que el año tiene 365 días, un día al año Satán no tiene permiso de acusar al pueblo de Israel y ese es el día de Kipur, ya que entonces se revela la raíz de la santidad de esta nación que está conectada a Dios".[10]

Satán-Samael-Azazel

Artículos principales: Satán, Samael y Azazel


En un comentario sobre la Torá (incorporando el significado literal junto con interpretaciones alegóricas, midrashicas y cabalísticas), escrito por el rabino Bahya ben Asher (1255-1340), en España, se vincula directamente al chivo expiatorio con Esaú y con Satán, Samael y Azazel:

Todas las contiendas, guerras, etc., en el mundo tienen su origen en ese dominio donde Satan-Se'ir, el otro nombre de Esaú y los rasgos de carácter negativos que simboliza, reinan de forma suprema. Esta es la fuerza que da la bienvenida a este chivo expiatorio cargado de pecado. Todas las cabras, tanto machos como hembras, son parte de su dominio. El "pariente" más cercano de este Satán-Samael-Azazel es Esaú y la nación que desciende de él. Esaú ya llevaba el nombre de שעיר, "hombre peludo", como la antítesis de Yaakov el hombre "lampiño/suave". La tierra en la que se estableció recibió su nombre, y cuando los paganos solían ofrecer sacrificios a los שעירים ("peludos") machos cabríos, que representaban la fuerza física bruta y la obstinación, esta era su forma de rendir homenaje a los ideales representados por Esaú.
—Rabbeinu Bachya, Vayikra, 16.7.7[11]

Referencias

  1. Thinking Fast and Slow Chabad.org
  2. The Yom Kippur Goats
  3. Jacob and Esaú as the Goat for YHWH and the Scapegoat
  4. Yoma.39a.15 Sefaria.org
  5. Soncino Zohar, Vayikra, III, 100-102a.
  6. Yoma 66b.8 Sefaria.org
  7. Yoma 39b.5 Sefaria.org
  8. Evans, Craig A. (2012). Matthew (New Cambridge Bible Commentary). Cambridge University Press. p. 453. ISBN 978-0521011068.
  9. Yoma 20a.1 Sefaria.org
  10. Yom Kipur Pninei Halajá
  11. Rabbeinu Bachya, Vayikra, 16.7.7 Sefaria.org

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