Día de Yahvé

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"El Día de Yahvé", "Gran Día de Yahvé", "Día de la Ira de Yahvé", "Día de la Cólera de Yahvé", "Día de la Venganza de Yahvé" o "El Día del Señor" es un término bíblico referido explícitamente al futuro exterminio de los no judíos.

Este significado, que se desprende de la profunda cosmovisión de odio del judaísmo, suele ser ocultado mediante la exégesis de todas las denominaciones cristianas, aunque no de manera intencional, cuyas interpretaciones se enfocan en la metafísica que incluye el juicio entre "el bien y el mal"; "la condena de los pecadores y la salvación de los justos".

El tema aparece dieciséis veces en la Biblia. En el Nuevo Testamento. Según ese día «El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Yahweh» (Joel 2:31, citado en Hechos 2:20). En el Nuevo Testamento, el «día del Señor» se refiere al juicio final y el Fin del Mundo.

Referencias bíblicas

Los libros de Isaías (Is 2:12 y 13:6-9) y Ezequiel (Ez 13:5 y 30:3) denominan "Día de Yahvé" al momento en que la intervención divina acabará con la maldad imperante en Judá, y asolará Babilonia (en Isaías) y Egipto (en Ezequiel), potencias gentiles vistas como "opresoras de los israelitas".

Sofonías (Sof 1:1-14) pregona el castigo por la infidelidad de su pueblo y Joel (Jl 1,15) amenaza al pueblo con la llegada del "día terrible de Yahvé" para propiciar la conversión de la nación (Jl 3,4), cuando se vea atemorizada por el furor de la cólera divina (Jl 4,14). La devastación acontecerá con la irrupción de un ejército invasor (Jl 2,1), con el que Dios embestirá contra la nación (Jl 2,11). El libro de Malaquías ahonda en la presentación de Joel; pues anuncia la llegada de Elías antes de que acontezca el día de la devastación, el día de Yahvé (Mal 3,23). La misión de Elías estriba en reconciliar a padres e hijos, metáfora de la reconciliación social, para que la nación no sea exterminada (Mal 3,22-24). Zacarías adscribe al día de Yahvé el juicio divino contra Jerusalén que sufrirá el ataque de las naciones, pero un resto de sus habitantes conseguirá sobrevivir (Zac 14,1).

Se observa también en los profetas menores una doble perspectiva en la comprensión del Día de Yahvé. Por una parte refiere al castigo contra los israelitas para propiciar su conversión, o también la supervivencia del resto del pueblo que ha permanecido fiel y, por otra, entraña la destrucción de los gentiles.

El Libro de Abdías, el más corto del Antiguo Testamento, compuesto con 21 versículos en un único capítulo, trata en su totalidad sobre el "Día de Yahvéh", donde significa la ejecución de la venganza del dios judío contra Esaú (llamado Edom, una designación en clave para los gentiles), de cuya raza "no quedarán restos":

Porque cercano está el día de Yahvé sobre todas las naciones (gentiles): como tú hiciste se hará contigo: tu galardón volverá sobre tu cabeza. (Ab 1:15).
Mas en el monte de Sión habrá supervivientes, que será un lugar santo, y el pueblo de Jacob, recuperará sus posesiones. (Ab 1:17).
El pueblo de Jacob será fuego, el de José será llama, mientras la gente de Esaú será la paja; la quemarán y la devorarán y no quedarán restos de la raza de Esaú, porque Yahvé lo ha dicho. (Ab 1:18).

En el libro de Isaías, capítulo 63, también se habla de este día de venganza y dice que Yahvé saldrá de Edom y lo destruirá por completo:

¿Quién es este que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿Este hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar? He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas. Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado. Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira. 6 Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre.
Isaías 63:1-6.
Porque cerca está el día, cerca está el día de Yahvé; día nublado, día de castigo de los gentiles será.
Ezequiel 30:3

Jewish-American History Foundation

En un artículo de la Jewish-American History Foundation, Warden Cresson escribe:

Dios ha declarado que ha "engrandecido su Palabra sobre todo su nombre". (Sal. 138:2.) Entonces, cuán cuidadosos debemos ser para prestar atención diligente a su Palabra Escrita.
Por lo tanto, es de suma importancia que nos familiaricemos con la genealogía de los gentiles, que son Esaú o Edom, porque Dios ha declarado "que todos los del monte (o casa) de Esaú serán cortados en matanza" (ver Abdías. 9 v.) y que "no quedará ninguno de la casa de Esaú, porque el Señor lo ha dicho" (v. 18).
Dios confirma esto y dice "Amalec fue el primero de las naciones, (Amalec era hijo de Elifaz, y nieto de Edom o Esaú, ver Gén. 36:9 y 12), pero su fin postrero será que perezca para siempre". (Núm. 24:20), y esto se corresponde con Abdías y todos los demás Profetas.
Si estas palabras de Dios son ciertas, no podemos ni debemos escatimar esfuerzos, por grandes que sean, para determinar quién es Esaú o Edom. (V. Génesis 27:30 y 36).
Warder Cresson (Michael Boaz Israel ben Abraham)[1]

Referencias

  1. Origin of Edom, Babylon, and Rome, or Christianity Jewish-American History Foundation

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