Sinagoga de Satanás

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La Sinagoga de Satanás es una expresión simbólica que aparece en el Apocalipsis de Juan o Libro de las Revelaciones, por lo que tiene suma importancia en el pensamiento escatológico de todas las denominaciones cristianas, si bien su interpretación no es uniforme.

Originalmente hace referencia a un grupo de judíos (fariseos) considerados como "falsos judíos" por perseguir, esclavizar y exterminar a los primeros cristianos, quienes se veían a sí mismos como los "verdaderos judíos", es decir, descendientes del linaje de Abraham y seguidores de la ley de Moisés que habían reconocido a Jesús de Nazaret como el Mesías prometido.

Actualmente el término es usado por sectores católicos para denotar a las fuerzas anticristianas del presente, especialmente la judeomasonería.

Referencias bíblicas

Al ángel de la Iglesia de Esmirna escríbele: “Estas cosas dice el Primero y el Último, el que estuvo muerto y volvió a la vida: Conozco tu tribulación y tu pobreza -pero tú eres rico-, y la maledicencia de parte de los que se llaman judíos y no son más que la Sinagoga de Satanás."
Apocalipsis 2, 8-9.
Al ángel de la Iglesia de Filadelfia escríbele: “Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cerrará, que cierra y nadie abre: Conozco tus obras. He aquí que he puesto delante de ti una puerta abierta que nadie puede cerrar; porque, a pesar de tu debilidad, has guardado mi Palabra y no has negado mi Nombre. He aquí que Yo te entrego algunos de la Sinagoga de Satanás, que dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí que Yo los haré venir y postrarse a tus pies, y reconocerán que Yo te he amado."
Apocalipsis 3, 7-9.

Intepretaciones

Falsos judíos

Los versículos del Apocalipsis sobre la Sinagoga de Satanás implican que hay "falsos judíos", que son blasfemos y mentirosos, y se les acusa de no seguir el verdadero judaísmo, es decir, de no seguir la Ley judía: "los que se dicen ser judíos y no lo son", mientras que quienes emiten las palabras son los "verdaderos judíos".

Esta es la extensión de una condena expuesta en Juan, 8:44, cuando Jesús de Nazaret califica a los fariseos como hijos del Diablo y mentirosos.

La Ley judía establecía que los judíos debían unirse y ayudarse unos a otros, evitar tener pobres entre ellos, perdonar y olvidar préstamos después de siete años y no practicar la usura entre ellos, pero Jesús ve que sus congéneres no están siguiendo la Ley judía como debían, olvidando la "divinidad" y la "santidad" de sus mandamientos y la unidad étnica y racial que les proporcionaba, por lo que resuelve a expulsar a los mercaderes, a los cambistas y usureros del Templo (Mateo, 21:12-13; Marcos, 11:15-18; Lucas, 19:45; Juan 2:13-25)

Judíos universales

Posteriormente, Pablo de Tarso, en Romanos 2:28-29, enseña que no es judío quien lo es exteriormente sino interiormente, es decir que ser judío, para él, en su autodesignado papel de "Apóstol de los Gentiles", no depende de una cuestión étnica, racial ni ritual sino solamente espiritual, por lo que cualquiera puede ser parte del linaje abrahámico y gozar de lo prometido por Cristo a sus seguidores: para ello no debe más que vivir de acuerdo a lo que propone el Evangelio.

Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.
Romanos 2:28-29

Si bien en la época en que Pablo de Tarso declaró eso, existían otras interpretaciones entre el vínculo de los judíos y los cristianos, pero la paulina terminó siendo la más popular y aceptada por el cristianismo primitivo. De allí que los "falsos" judíos de los que habla el Libro de las Revelaciones probablemente sean los judíos que no reconocían al Nazareno como su Mesías o los cristianos que observaban estrictamente la ley mosaica (a esos cristianos se los llamaba "judaizantes" en la época en que el libro profético fue escrito).

Como Contra-Iglesia

La mayoría de los exegetas cristianos (incluyendo católicos) interpreta la expresión 'Sinagoga de Satanás' como la Contra-Iglesia, es decir como una entidad creada por practicantes de la religión judía talmúdica con el propósito de atacar sistemáticamente al cristianismo. La negativa de éstos de aceptar a Cristo como su Mesías, su Señor y su Salvador, habría derivado, según los cristianos, en la corrupción de sus creencias y la interpretación arbitraria de las Sagradas Escrituras, dando forma a una religión carnal que adoptó las características de una secta dirigida por el espíritu demoníaco. Debido al hecho de que la Cábala contiene exhortaciones explícitas a realizar sacrificios para satisfacer a Satanás, muchos cristianos creen que, efectivamente, los miembros de las fuerzas que los combaten de manera abierta o encubierta le rinden culto al Diablo, aunque otros entienden que la capitanía satánica es sólo alguna suerte de alegoría.

Especialmente para los católicos, las sectas heréticas de la Edad Media y las organizaciones secretas de carácter anticristianas de la Edad Moderna como la judeomasonería, habrían sido instrumentos auxiliares de la Sinagoga de Satanás, creadas para judaizar a la civilización cristiana y alejarla de Dios, siendo actualmente los organismos y las instituciones que buscan imponer un Nuevo Orden Mundial los responsables de esa tarea. Pío IX, en la encíclica Etsi multa luctuosa de 1873, certifica esta interpretación.

Bajo esta perspectiva, el sionismo encarnaría una blasfemia que mezcla asuntos políticos terrenales con cuestiones teológicas de índole metafísica, intentando acelerar el retorno del Mesías pero sólo contribuyendo al ascenso del Anticristo.

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