Jesús de Nazaret

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(Redirigido desde Jesucristo)
Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres

—Juan 8:32.[1]

El Pantocrátor del Monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí (s. VI) es el icono más antiguo de Jesús de Nazaret

Jesús de Nazaret, (En hebreo, Yeshua ben Yosef: "Jesús hijo de José") llamado también Cristo o Jesucristo, es la figura central de las iglesias cristianas y la encarnación de Dios o el «Verbo» (o Palabra) de Dios encarnado, según la mayoría de los cristianos.

El nombre "Jesús" deriva del griego Ίησους (Iēsous), el cual es una helenización del hebreo יהושע (Yehoshua) y el arameo ישוע (Yeshua), que significa "Yavé es salvación". «Cristo» se refiere a un título derivado del griego Χριστός (Christós), que significa 'El Ungido', (Levítico 4:5), la cual es una traducción directa del hebreo מָשִׁיחַ‎ Masiaj, «Mesías», profetizado en el Antiguo Testamento (Tanaj).

Las principales creencias cristianas acerca de Jesucristo establecen como dogma de fe que es el Hijo unigénito de Dios, hecho hombre, que fue concebido por el Espíritu Santo y que nació de la Virgen María; que fue crucificado, muerto y sepultado en tiempos de Poncio Pilato; que es salvador y redentor de los hombres mediante su sufrimiento en el calvario; que descendió a los infiernos y posteriormente resucitó de la muerte al tercer día y subió a los Cielos, donde se encuentra junto a Dios Padre y desde donde volverá para el Juicio Final.

El Islam, donde es conocido por el nombre de Isa, lo considera también uno de sus profetas más importantes. Es uno de los personajes que han ejercido indirectamente una gran influencia en la cultura occidental.

Contenido

Historicidad

La imagen cristiana más antigua que representa a Jesús es la de "El Buen Pastor", se encuentra en las catacumbas de San Calixto en Roma y se cree que fue pintada alrededor del siglo III.

Lo que se conoce de Jesús depende casi absolutamente de la tradición cristiana, especialmente de la utilizada para la composición de los evangelios sinópticos, redactados, según opinión mayoritaria, unos 20 ó 30 años, como mínimo, después de su muerte. La autenticidad y la fiabilidad de estas fuentes ha sido cuestionada por muchos estudiosos, y pocos eventos mencionados en los evangelios son universalmente aceptados.[2]

Según la opinión mayoritariamente aceptada en medios académicos, basada en una lectura crítica de los textos sobre su figura, Jesús de Nazaret fue un predicador judío que vivió a comienzos del siglo I en las regiones de Galilea y Judea (en los actuales Israel y los territorios palestinos ocupados) y fue crucificado en Jerusalén en torno al año 30.

No existen evidencias históricas, físicas o arqueológicas de la existencia de Jesús de Nazaret, sin embargo su existencia puede ser inferida indirectamente de la actividad de los cristianos y sus textos, al igual que sucede con la de muchos otros personajes históricos.

Algunos, como Emmanuel Evsing, cuestionan si la figura representada en los Evangelios corresponde a una sola persona real o bien proviene de la síntesis de las enseñanzas de más de una persona.

Apenas existen referencias de Jesús en fuentes no cristianas de los siglos I y II. Ningún historiador se ocupó por extenso de su historia: solo existen breves alusiones, algunas de ellas ambiguas, y una de las únicas dos menciones de Flavio Josefo en sus Antigüedades judías (el llamado «Testimonio flaviano») contiene una interpolación cristiana posterior. Por otro lado la existencia probada de personajes clave como Poncio Pilato dan veracidad histórica a algunos hechos.

La absoluta ausencia de registros en otras fuentes sobre los milagros y posterior resurrección de Jesús rechaza por completo la tesis cristiana de éstos como sucesos históricos y se entienden como añadidos posteriores a su muerte con el fin de reforzar la calidad divina de su figura, ya que en el supuesto de haber sucedido debieron haber llamado fuertemente la atención de escribas contemporáneos maravillados ante ellos. Lo cierto es que en aquel tiempo existían numerosos "magos" o charlatanes como Simón el Mago que pretendían hacer milagros ante el público, y las supuestas hazañas de Jesús no tuvieron mayor relevancia como para ser registradas.

En ese sentido, su probable existencia histórica no excluye su comprensión como una figura mitológica formal, lo cual no debe confundirse con la discutida tesis que lo propone sólo como un 'mito' sin existencia real.

Respecto a las supuestas menciones de Plinio el Joven (62-113), Tácito (61-117) y Suetonio (f. 160), que a menudo se intentan hacer pasar por "testimonios" de su existencia, en realidad se trata de brevísimas referencias a la actividad y creencias de los cristianos, quienes eran considerados como judíos subversivos. A diferencia de lo que los apologetas cristianos afirman, estas referencias no cristianas no demuestran la existencia histórica de Jesús sino más bien muestran cómo eran vistos los primeros cristianos por los romanos.

  • A comienzos del siglo II, Plinio el Joven, en una carta al emperador Trajano, menciona que "Estos cristianos que consienten en ser sacrificados, los devuelve absueltos. Por otra parte, aseguran no haber hecho ningún mal: dicen haber, simplemente, elevado cánticos a Cristo, como los que se dedican a un dios" «le cantan himnos a Cristo (casi Dios, según dicen)» (Epístolas 10:96).
  • Hacia 116 ó 117, el historiador Tácito, en sus 'Anales' hablando de Nerón, comenta que "Chrestus", el fundador del nombre, había sufrido la pena de muerte en el reinado de Tiberio, a mano de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato, y la perniciosa superstición se detuvo momentáneamente, pero surgió de nuevo, no solamente en Judea, la raíz de la enfermedad, sino en la misma Roma. (Anales, 15:44:2-3). Tal como ocurre en el caso de Flavio Josefo, Tácito sólo está repitiendo lo que él había escuchado hablar de los cristianos, pero este comentario de ninguna manera representa un testimonio de su existencia.
  • Suetonio (121) en una nota al parecer tomada de un documento de la policía de la época de Claudio (41-54) hacia 120, menciona a los cristianos y en otro pasaje de la misma obra, hablando del emperador Claudio, dice que a «los judíos, instigados por "Chrestus", los expulsó de Roma por sus hábitos escandalosos» (De Vita Caesarum. Divus Claudius, 25). 'Los hebreos fueron expulsados de Roma, culpables de haber provocado tumultos bajo la instigación de un tal "Chrestus". Otra versión del mismo texto indica que Claudio: «Expulsó de Roma a los judíos por las continuas peleas a causa de un tal "Cresto"».

Fecha de nacimiento y muerte

La fecha tradicional de su nacimiento, en diciembre del año 1 a. C., es ampliamente puesta en duda hoy día. Esta fecha fue establecida por el monje Dionisio el Exiguo, natural de Escitia, en el año 525 d. C.. Indagaciones más recientes estiman su fecha de nacimiento en marzo del año 6 a. C., y lo hacen en base a los siguientes hechos:

  • El censo ordenado por César Augusto, del que se habla en los evangelios, se sabe que se llevó a cabo en Palestina en el año 6 a. C..
  • La fecha del año 6 a. C. se sustenta por el hecho de que el rey Herodes, que murió en el año 4 a. C., estaba todavía reinando cuando nació Jesús (Mateo, 2,1).
  • En los evangelios se habla de que Jesús nació en el último mes del año, pero no se refieren al último mes del año juliano o gregoriano, sino al último mes del año judío, que coincide con marzo.[3]

En cuanto a la fecha de la crucifixión, asumiendo que nació en el año 6 a. C., ésta habría de situarse en el año 27 d. C., una fecha razonable, teniendo en cuenta lo siguiente:

  • Poncio Pilato ejerció como prefecto desde el 26 d. C. hasta el 36 d. C..
  • Tiberio, que según los evangelios era el emperador de Roma cuando Jesús fue crucificado, murió en el año 34 d. C..

Luego, teniendo en cuenta que en el año 27 d. C. la pascua judía fue desde el día 14 hasta el 22 de abril, Jesús habría muerto el viernes 22 de abril del año 27 d. C.. Su resurrección se habría producido al tercer día contando desde el viernes, el 24 de abril.

Según los Evangelios

En los Evangelios se narra que el padre de Jesús era José (Yosef), un carpintero judío de la Casa de David, y su madre, María (Miriam), de la familia de David y de la tribu de Judá. Según estos relatos, José no habría sido su padre biológico, sino sólo su padre legal, por ser el esposo de María. Según el Evangelio de Lucas (1:5,36) el ángel Gabriel (del hebreo גַּבְרִיאֵל "Fuerza de Dios") se le apareció a María y le anunció que daría a luz a un hijo a quien Yavéh "le dará el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob" (Lucas 1:32-33). María queda inesperadamente embarazada y José resuelve repudiarla, pero un ángel le anuncia en sueños que el embarazo de María es obra del Espíritu Santo y profetiza, con palabras del profeta Isaías, que su hijo será el Mesías que esperan los judíos (Mateo 1:19-21). En Lucas, José debe viajar desde Nazaret (Galilea) a Bethlehem (Belén) (Judea) debido a un censo, por ser originario de este lugar. Se lleva consigo a su esposa embarazada naciendo Jesús finalmente en Belén y es adorado por pastores. Unos "magos de Oriente" visitaron al Mesías siguiendo una estrella preguntando "¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?" (Mateo, 2:1-2). Un ángel se le aparece en sueños a Yosef y le ordena que huya a Egipto con su mujer para escapar de la matanza ordenada por Herodes I "El Grande" (Mateo 2, 13-15).

Jesús se enfrentó al resto de facciones judías de su tiempo, especialmente a los fariseos, diciendo que "el que no está conmigo, está contra mí" (Mateo 12:30). En el año 33, tras diversas riñas de los seguidores ortodoxos de Jesús con facciones rivales, particularmente los fariseos, quienes detentaban entonces la autoridad religiosa y veían con incomodidad cómo surgía una nueva secta, instan al procurador romano de Judea, Poncio Pilato, a ordenar el castigo de Jesús. Éste es arrestado, azotado y crucificado durante la Pascua judía bajo el cargo de sedición contra el gobierno romano.

Durante el control romano de la Provincia de Judea, los romanos dieron a los judíos un autogobierno limitado; las principales obligaciones de los líderes judíos eran recolectar impuestos para Roma y mantener el orden civil. Así, los líderes judíos estaban obligados a suprimir cualquier tesis sediciosa, como la que predicó Jesús al proclamarse "rey de los judíos" y proclamar el inminente establecimiento de su reino.

Los 12 apóstoles

Según el Nuevo Testamento, Jesús se rodeó de un círculo de discípulos, todos judíos también. Ellos fueron, en orden de elección:

  • Simón, hijo de Jonás/Juan (Simón bar Jonah o Šim`ôn bar-Yônâ) (Mt 16:18), renombrado por Jesús como Pedro (Mr 3:16). También conocido como Simón bar Jochanan (arameo) o Simón Pedro.
  • Jacobo el Mayor, hijo de Zebedeo. También conocido por el nombre Santiago.
  • Andrés, hermano de Pedro y exdiscípulo de Juan el Bautista.
  • Juan, el menor de los doce, también hijo de Zebedeo (por tanto, hermano de Santiago el Mayor).
  • Felipe de Betsaida.
  • Bartolomé Nathanael, hijo de Talemai, llamado también Natanael de Caná (de quien dice el propio Jesús en el Evangelio de Juan, 1:47, "he aquí a un verdadero israelita").
  • Tomás, también llamado Dídimo o Mellizo.
  • Mateo, el publicano o recaudador de impuestos, llamado también Leví.
  • Jacobo el Menor, también conocido como Santiago, hijo de Alfeo.
  • Judas Tadeo. En algunos manuscritos de Mateo, el nombre «Lebbaeus» ocupa su lugar o es llamado Judas, hermano de Santiago (Lc 6:16).
  • Simón el Zelote, el Cananeo, el Celador.
  • Judas Iscariote. También es referido como «Judas, hijo de Simón» (Jn 6:71; Jn13:26). Quien traicionó a Jesús por 30 monedas de plata. A causa de su traición, se ahorcó (de acuerdo a Mateo 27:5 y Hechos 1:18) y a raíz de esto se escogió a Matías en su lugar.
  • Matías, el sucesor de Judas, elegido a la suerte en el Monte de la sangre (Hechos 1, 12-26).

Aspecto físico y representaciones

Izquierda: representación europeizada con cabello rubio y ojos azules. Centro: imagen de Jesús con aspecto asiático, China, s. XVII. Derecha: representación de Jesús de acuerdo a rasgos locales de Etiopía, s. XVIII.
Pintura que representa de forma europeizada e idealizada a Jesús de Nazaret.

Los evangelios no dan una descripción del aspecto físico de Jesús. Si bien según el texto de Isaías 53:2b (que el propio cristianismo le atribuye como referencia a Jesús) "No hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos". Representar a Jesús en forma pictórica fue objeto de controversia para la Iglesia primitiva. La representación de él en el arte tomó varios siglos para alcanzar una forma estandarizada convencional para su apariencia física, que posteriormente se ha mantenido estable en gran medida desde ese momento. La mayoría de las imágenes de Jesús tienen en común una serie de rasgos que ahora están casi universalmente asociados con Jesús, aunque se observan variantes.

Las imágenes más antiguas datan del siglo III, y entre ellas varían mucho en la forma en que lo representan.[4] El icono más antiguo de Jesús es el Pantokrator del siglo VI que se encuentra en el Monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí y el cual probablemente sirvió de modelo o inspiración para posteriores representaciones como el mosaico de Hagia Sophia en Constantinopla (c. 1280).

La imagen convencional de un Jesús completamente barbudo con el pelo largo surgió alrededor de 300, pero no se estableció sino hasta el siglo VI en el cristianismo oriental, y mucho más tarde en el occidental. Sin embargo, esta representación no corresponde con el aspecto histórico de un habitante de Palestina del siglo I, ya que incluso, en 1 Corintios 11:14, Pablo de Tarso dice que "tener el cabello largo es una vergüenza para un hombre". La creencia de que ciertas imágenes son históricamente auténticas, o han adquirido un estatus canónico en la tradición de la Iglesia, sigue siendo poderosa entre algunos de los fieles, en la ortodoxia oriental, el anglicanismo y el catolicismo romano. La Sábana Santa de Turín es ahora el ejemplo más conocido, aunque la Imagen de Edessa y el Velo de Verónica fueron más conocidos en la época medieval.

Las imágenes de Jesús tienden a mostrar características étnicas similares a las de la cultura en la que se creó la imagen. De ese modo, la imagen europeizada de Jesús con cabello castaño y a menudo ojos azules se fue adoptando tras siglos de contacto con los pueblos europeos cristianizados que mostraban estas características y para quienes tener una familiaridad en los rasgos raciales de la figura más importante de su fe les acercaba inconscientemente más a ella. Este fenómeno ha ocurrido también en otras comunidades raciales de África y Asia, donde le han representado con rasgos físicos similares a los presentados por la comunidad.

La Sábana Santa o Santo Sudario de Turín es el manto que para los católicos envolvió el cuerpo muerto de Jesús. Lleva la imagen detallada del frente y la espalda de un hombre que fue crucificado de la misma manera a Jesús de Nazaret según describen las Escrituras. En 1898 se pudo contemplar por primera vez su imagen en negativo en el reverso de una placa fotográfica mientras se exhibía en la Catedral de Turín y desde entonces la Sábana Santa es considerada por muchos cristianos como la imagen más exacta del rostro de Jesús. La imagen también muestra a un Jesús con el cabello largo.

Judaísmo de Jesucristo

Jesús enseñó su doctrina de acuerdo con las escrituras judías del Antiguo Testamento, evocaba a los profetas judíos, fue llamado "Rabbi" רַבִּי ('maestro' en hebreo, y palabra de la que deriva 'rabino') (Juan 4:31, 3:1-2 y 6:25), iba a las sinagogas (Lucas 4:16 y 21:37), observaba los festivales judíos como Pésaj (Juan 2:13), Sucot o Fiesta de los Tabernáculos (Juan 7:2,10,14) y Hanukah (Juan 10:22,23), y en Mateo (1:1) es asociado a Abraham y a David, y en ese mismo evangelio (21:9), se describe cómo las muchedumbres judías de Jerusalén aclaman a Jesús gritando "¡Hosanna al Hijo de David!". La palabra hebrea hosanna הושענות significa "salva ahora". Asimismo, instaba a la gente a que cumpliera la ley de Moisés pues de hecho según el Nuevo Testamento dijo:

No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.
Mateo 5, 17-19.

Según el Evangelio de Lucas 2:21-23, Jesús fue circuncidado ocho días después de su nacimiento, de acuerdo con la ley judía.

En Lucas, 2:41-52, se narra que sus padres iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua y que cuando Jesús cumplió doce años, le llevaron ahí. Después de la fiesta, Jesús se quedó en Jerusalén y sus padres no lo supieron. Después de tres días, le encontraron en el Templo, sentado en medio de los maestros judíos, escuchándoles y haciéndoles preguntas y que todos los que le oían se asombraban "de su entendimiento y de sus respuestas".

En Mateo, 2:1-2, se narra que cuando nació, "Unos "magos de Oriente" visitaron al Mesías siguiendo una estrella preguntando "¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?".

Cuando fue interrogado por Poncio Pilato, Jesús asintió ante su pregunta: ¿Eres tú el rey de los judíos? (Mateo, 27:11), y al final buscó ser reconocido como el Mesías esperado por lo judíos de acuerdo con las profecías hebreas. Debido a esto, los legionarios romanos, que sabían que se proclamaba Mesías e hijo de Yahvé, le ponen una corona de espinas y una caña en su mano derecha, y le gritan con sorna "¡Salve, rey de los judíos!" (Mateo, 27:29 y Marcos, 15:2; 15:9; 15:12; 15:18; 15:26). Al crucificarlo, colocaron en la cabecera de la cruz la inscripción en latín I.N.R.I. (IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM: Jesús Nazareno Rey de los Judíos) (Mateo, 27:37).

Negacionismo

Existen opiniones minoritarias provenientes de autores como Houston Stewart Chamberlain o Joaquín Bochaca (en El Mito del judaísmo de Cristo), que, por un lado, niegan o ponen en duda el judaísmo de Jesús de Nazaret en base a algunas actitudes críticas de Jesús hacia los judíos fariseos como se narran en el Nuevo Testamento, y por otro intentan atribuirle una ascendencia "aria". De la propia narración se desprende que Jesús consideraba que los fariseos estaban faltando al verdadero judaísmo y al criticarlos no pretendía fundar una nueva religión sino preservar el judaísmo ortodoxo o bien reformarlo.

Las interpretaciones que cuestionan su calidad de judío son defendidas especialmente por creyentes cristianos opuestos al judaísmo que tienen la necesidad de reconciliar su antijudaísmo con su fe (como algunos sectores católicos y los seguidores de la Identidad Cristiana) y seleccionan datos para apoyar y justificar su creencia de que Jesús de algún modo no era miembro de la etnia o religión a la que se oponen y por ello, intentan excluir a Jesús del pueblo judío o de su cultura.

Una escena de los evangelios que suele ser citada como supuesta prueba del "antisemitismo" de Jesús se encuentra en el Evangelio de Juan, capítulo 8, versículo 44, en la que califica a los fariseos como hijos del Diablo y mentirosos:

Vosotros sois de vuestro padre el Diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es Mentiroso, y Padre de la Mentira.
Juan, 8:44

Otra escena neotestamentaria favorita de quienes niegan el judaísmo de Jesús es la de la famosa expulsión de los mercaderes del Templo (Mateo, 21:12-13; Marcos, 11:15-18; Lucas, 19:45; Juan 2:13-25.), idealizada de forma tal que se pretende ver un supuesto "antisemitismo" de parte de Jesús:

Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
Mateo, 21:12-13

También son destacables las numerosas alusiones a la Sinagoga de Satanás en el evangelio.

Hay que entender el contexto real de tales pasajes bíblicos para poder hacer una correcta interpretación. La Ley judía establecía que los judíos debían unirse y ayudarse unos a otros, evitar tener pobres entre ellos, perdonar y olvidar préstamos después de siete años, pero estaba permitido aplicar la usura a las demás naciones (goym) y así, aunque de forma lenta pero segura, hacerse del control de todas ellas.

La escena de la expulsión de los mercaderes del Templo muestra claramente que Jesús aquí simplemente muestra indignación de que sus congéneres judíos no están realmente siguiendo la Ley como deberían, porque comenzaron a hacer a su propia gente lo que debía hacerse únicamente a los goym. De forma que olvidaron la "divinidad" y la "santidad" de sus mandamientos, la unidad racial y la identidad que su Ley religiosa les había proporcionado.

El galileo

Uno de los argumentos principales es que Jesús era habitante de Galilea, la cual era, según esta hipótesis, una región multicultural donde cohabitaban multitud de pueblos como griegos y escitas (arios), pero que de alguna manera no vivían ahí judíos étnicos. Se admite, no obstante, que los galileos llegaron a ser judíos por la religión. Aunque separada de Judea por la historia, Galilea era en el siglo I una región de religión judía.

A menudo, dentro de estas teorías se afirma también que Jesús tendría origen galo o celta ya que, según afirman, el nombre de Galilea significaría algo así como "tierra de los galos", lo cual es completamente falso. El nombre israelita de la región procede de la raíz hebrea galil, una palabra única para "distrito", y en ocasiones para "círculo". La forma hebrea usada en Isaías 8:23 (o 9:1 en diferentes versiones bíblicas) se encuentra en estado constructivo, g'lil hagoyim, que significa "Galilea de las Naciones", es decir, la parte de Galilea habitada por los gentiles en la época en que el libro fue escrito.

Se cita como argumento la conquista helénica del Imperio seléucida de Judea (312 - 63 AEC) y otros territorios adyacentes durante cerca de tres siglos, hasta el siglo I AEC. por lo que Galilea estaba muy expuesta a las influencias culturales helenísticas, y al establecimiento de griegos desde los tiempos de Alejandro Magno[5] y tenía algunos rasgos diferenciales de Judea, como una menor importancia del Templo, una menor presencia de sectas religiosas como los saduceos y los fariseos y presentaba grandes contrastes entre el medio rural y el medio urbano. Este período también vio el surgimiento de un judaísmo helenístico, que se desarrolló primero en la diáspora judía de Alejandría y Antioquía, y luego se extendió a Judea. El principal producto literario de este sincretismo cultural es la traducción de la Septuaginta de la Biblia hebrea del hebreo bíblico y el arameo bíblico al griego koiné. El motivo de la producción de esta traducción parece ser que muchos de los judíos de Alejandría habían perdido la capacidad de hablar hebreo y arameo.

Al este de Galilea se encontraban las diez ciudades de la Decápolis, situadas todas ellas al otro lado del río Jordán, a excepción de una, Escitópolis (llamada también Bet Shean). Al noroeste, Galilea limitaba con la región sirofenicia, con ciudades como Tiro, Sidón y Aco/Tolemaida. Al sudoeste se situaba la ciudad de Cesarea Marítima, lugar de residencia del prefecto (luego procurador) romano. Por último, al sur se encontraba otra importante ciudad, Sebaste, así llamada en honor al emperador Augusto.

En pleno corazón de Galilea se encontraban también dos importantes ciudades: Séforis, muy cercana (5 o 6 km) a Nazaret, (localidad de donde era originario Jesús); y Tiberíades, construida por Antipas y cuyo nombre era un homenaje al emperador Tiberio. Tiberíades era la capital de la monarquía de Antipas, y estaba muy próxima a Cafarnaún, ciudad que fue con probabilidad el centro principal de la actividad de Jesús.

No obstante, en las ciudades de Galilea, que eran los focos reales de influencia helenística, residían las élites, en tanto que en el medio rural habitaba un campesinado empobrecido, del que procedía con toda probabilidad Jesús. Las ciudades eran en general favorables a Roma, como se demostró con ocasión de la primera guerra judeo-romana. Nazaret, era un lugar insignificante situado en los montes de la Baja Galilea, un pueblo tan oscuro que nunca es mencionado en el Antiguo Testamento, ni en las epístolas de Pablo de Tarso, ni en el Talmud —donde se citan otras 63 ciudades de Galilea—, ni en la obra de Flavio Josefo, ni en antiguas fuentes judías antes del siglo III E.C. lo que refleja su falta de protagonismo, tanto en Galilea como en Judea.

En las fuentes cristianas no se menciona que Jesús visitase ninguna de las ciudades de Galilea ni de su entorno. Sin embargo, dada la proximidad de Tiberíades a los principales lugares mencionados en los evangelios, es difícil pensar que Jesús se sustrajo por completo a la influencia helenística. El medio campesino, del que procedía Jesús, veía con hostilidad a las ciudades. Los campesinos de Galilea soportaban importantes cargas impositivas, tanto del poder político (la monarquía de Antipas), como del religioso (el Templo de Jerusalén), y su situación económica debió de ser bastante difícil.

Galilea fue la región judía más conflictiva durante el siglo I, y los principales movimientos revolucionarios antirromanos, desde la muerte de Herodes el Grande en el año 4 AEC. hasta la destrucción de Jerusalén en el año 70, se iniciaron en esta región. La lucha contra el Imperio romano fue, según el historiador Geza Vermes, "una actividad galilea general en el primer siglo d. C.".

Se debe tomar en cuenta, además, que la cuestión étnica y racial era mucho más marcada en la antigüedad que en estos días. Las comunidades étnicas o raciales en el mundo antiguo tienden a permanecer más o menos homogéneas, sobre todo si se trata de provincias, como Galilea. Incluso ciudades donde el aspecto racial es relevante como en la Jerusalén judía del siglo I que mantenía separados a los judíos de los que no lo son, no son como las ciudades de hoy en día, donde el espectáculo multirracial se halla presente por todas partes.

Jesús fue seguido y reconocido como el Mesías por muchos judíos en Galilea, en Jerusalén y en todas partes donde predicó. Conociendo lo extraordinariamente celosos que son los judíos en términos raciales (desde las leyes raciales dictadas por Esdras y Nehemías cuatro siglos antes de Jesús) es muy ilógico pensar que los judíos le siguieron a pesar de no ser judío racialmente. Ningún judío le habría seguido si no lo hubieran reconocido como uno de los suyos, racial e ideológicamente.

Si Jesús, aunque "culturalmente judío", era racialmente "ario" sólo "porque vivía en Galilea", tendríamos que asumir que todos los galileos o una parte considerable de ellos eran arios, y entonces habría algún registro de ello, como las anotaciones de César describiendo el temple ario en el físico y en el espíritu de los galos que ha tenido que combatir. Algún vestigio de esa arianidad se conservaría todavía hoy en los habitantes del norte de Palestina… etc.

También los judíos se habrían percatado de ello, y no los habrían reconocido como judíos, y no obstante, a través de todo el Antiguo Testamento, la gran aspiración judía es la unión del norte de Palestina con el sur (el Reino de Israel, donde se encuentra Galilea, con el Reino de Judá, donde se halla Jerusalén). Es un hecho histórico que los judíos buscaron siempre esa unión nacional (cuya separación sólo fue producto de cuestiones políticas) con el norte, precisamente, porque se sabían parte de una sola nación (una unidad racial) que implicaba a los judíos del norte llamados israelitas, y a los judíos del sur. Si los israelitas –tribu a la que pertenecía Jesús- hubieran sido arios (única cuestión que podría explicar que Jesús fuera ario) los judíos no habrían buscado tal unidad nacional, y por el contrario, habrían sido tan enemigos de los israelitas como lo fueron de los romanos.

Por último, pretender atribuirle a Jesús "arianidad racial", es no entender el concepto real de arianidad, mismo que se refiere exclusivamente a lo indoeuropeo. No se puede ser "biológicamente ario" y culturalmente semita porque, para empezar, lo ario denota primariamente una cultura indoeuropea y no sólo una tipología racial. El hecho de que muchos semitas, especialmente entre fenicios y la nobleza de los hebreos, pudieran ser antropológicamente de raza caucásica de mucha pureza, no los convierte de ninguna manera en arios. Un griego ario que luego es judaizado, traiciona con ello sus raíces arias y abandona su arianidad.

Los fariseos

Se argumenta que el judaísmo actual tuvo su origen en el Cautiverio de Babilonia (586 AEC - 537 AEC) durante el cual aparecieron los fariseos, allí escribieron la Tanaj (Antiguo Testamento) partiendo de antiguos escritos hebreos, y el canon definitivo del Tanaj quedó definitivamente establecido en el siglo II de nuestra era[6]. El judaísmo oficial surgió de la mano de los fariseos y saduceos, y se conformó desde el siglo VI a.c. hasta el siglo V de nuestra era, cuando se escribieron los primeros ejemplares del Talmud, el más conocido es el de Babilonia[7].

Los fariseos habrían surgido de los hebreos que se habrían mezclado con otras tribus semitas durante el exilio y habrían adquirido unas supuestas características raciales y culturales diferenciadas a los hebreos que se habían quedado en Judea, y por lo que habría una supuesta diferencia entre los hebreos de la antigüedad y los hebreos que volvieron del exilio babilónico y se hicieron con el poder primero en Judea y luego en las regiones cercanas como Samaria o Galilea. Estos hechos explicarían la insistencia de Jesús en oponerse a fariseos y saduceos. Por otro lado, se afirma que por parte de los esenios, se dio un intento de volver a la "doctrina hebrea original" y que estaban enfrentados a la clase dominante judía, pero vivían alejados de la sociedad.

Los seguidores de la Identidad Cristiana, por ejemplo, desde su perspectiva angloparlante afirman que Jesús no era judío (Jew), (pues según arguyen falazmente, Jew es una palabra fabricada muy posterior), sino que era "judaíta" (en inglés, Judean) queriendo interpretar este término sin connotaciones étnicas y simplemente como "habitante de Judea". No obstante, el término judío, tanto en inglés como en cualquier otro idioma sí posee connotaciones étnicas y se refiere tanto al habitante de Judea como al "miembro de la tribu de Judá", y en inglés Jew se trata una derivación que sufrió un cambio fonético del hebreo Yehudim y el latín Iudaeus. Luego diferencian entre los israelitas, hebreos o "judaítas" que serían los miembros de la cultura hebrea original con la cual se identifican racialmente, y los judíos rabínicos talmudistas actuales, a los que denominan "edomitas", por consideralos descendientes del Edom-Esaú bíblico, pese a que Edom-Esaú era hermano de Jacob, patriarca de los israelitas y, a final de cuentas, ambos miembros del mismo pueblo hebreo y semítico y de las mismas tradiciones.

En otras palabras, estas interpretaciones tienen en común que apuntan a que el judaísmo talmúdico oficial actual no tendría nada que ver con el antiguo judaísmo ortodoxo original de los tiempos de los patriarcas hebreos, el cual, a diferencia de aquel, "sí sería digno de respetar", y que Jesús representaría la restauración y culminación de esas tradiciones hebreas en su "estado puro", pretendiendo que el judaísmo pre-talmúdico "ortodoxo" no fuese tan "malvado" como el talmúdico, pese a que ambos se basan en las mismas enseñanzas de la Tanaj.

Es por ello que, por más variedades o versiones del judaísmo que hayan surgido con el tiempo, en su forma "pura" o no, helenizados o no, enfrentadas entre sí o no, continúan perteneciendo a la categoría de judaísmo (culto extranjero y del todo ajeno y opuesto al ethos europeo), y aunque es sencillo aceptar que Jesús no fue un judío fariseo, ni mucho menos un judío talmúdico (concepto posterior), es un hecho que Jesús de Nazareth, practicó el judaísmo, habló en arameo, lenguaje semítico antiguo y predicó bajo enseñanzas y tradiciones judaicas.

Genealogía

Otras interpretaciones de tipo teológico, por ejemplo, citan que los evangelistas, Mateo y Lucas, muestran que José es hijo de diferentes padres: de Jacob (Mateo 1:16) y de Elí (Lucas 3:23), respectivamente (por lo que ambas versiones se contradicen entre sí); en cualquier caso, ambos, de padres judíos, de la casa de David: Jacob fue descendiente de Salomón, hijo de David (Mateo 1:6); y Elí fue descendiente de Natán, hijo de David (Lucas 3:31). Según los creyentes, Jesús habría sido concebido en María por obra del Espíritu Santo, por lo que no sería hijo biológico de José; se alega que de acuerdo con esta creencia, no habría razón pensar que Jesús pudiera haber sido teológica, ni genéticamente judío, sin embargo esto omite el hecho de que el judaísmo se transmite por vía materna y que María era judía, también de la casa de David: según el Nuevo Testamento, tanto María como José observaban la Torá (Lucas 2:39) y el Pésaj (Lucas 2:41) y según el dogma de la hipóstasis o unión hipostática (unión de dos naturalezas) que se expresa también en el credo niceno, Jesús no sólo posee naturaleza divina sino también humana (Juan 1:1,14; Col 2:9; Juan 8:58;10:30-34; Heb 1:8). Por otro lado, los judíos creen que el Mesías (en hebreo מָשִׁיחַ, maschíaj) debe nacer de dos padres de la casa real de David.

Relación con judíos y gentiles

Se señala que Jesús les pone a los fariseos como ejemplo de bondad a los samaritanos, cuando les relata la parábola del buen samaritano (Lucas 10:30-37), dada la aversión que tenía el pueblo judío hacia el pueblo de Samaria. Y cuando iba rumbo a Jerusalén, ya en tierra de Judá, le salieron al encuentro diez leprosos a quienes Jesús pidió dirigirse a los sacerdotes, y en el camino quedaron curados. pero solamente el samaritano, que en Judá era visto como extranjero, regresó a mostrarle su agradecimiento (Lucas, 17:11-19), de los nueve judíos sanados, ninguno regresó a agradecerle a Jesús el favor recibido.

Sin embargo, en Mateo 15:21-28, se escribe que una mujer cananea ("pagana") fue a ver a Jesús porque su hija estaba siendo atormentada por un demonio. Pero Jesús la ignoró y dijo a sus discípulos "No fui enviado sino a las ovejas perdidas de Israel". Después de insistirle la mujer a Jesús, le dijo a ésta: "No se debe echar a los perros el pan de los hijos". Entonces ella le dijo: "Es verdad Señor, pero los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos". Con estas palabras, para recibir de Jesús aquello por lo que fue enviado ("el pan"), la mujer no judía se sometía al rango de inferioridad ("los perros") respecto a los judíos ("los hijos") y sólo así Jesús accedió a recompensarla, sanando a su hija, diciéndole: "Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas".

En el evangelio hay ciertas contradicciones en cuanto a quienes debía estar dirigida la doctrina de Jesús, como en las siguientes citas:

No vayáis por camino de gentiles, sino sólo id a las ovejas perdidas de Israel
Mateo 10:5-6.

Estas palabras indicarían volver a recoger en el regazo ortodoxo a aquellos judíos que se han extraviado de la Ley de Moisés: "si creyerais en Moisés me creeríais a mí" (Juan, 5:46). Pero en otra parte dice:

Por tanto, id, y enseñad a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
Mateo 28:19

También en el evangelio más tardío, y reservado con mayor preferencia a los gentiles, el de Juan, se infiere que predicó y convirtió indirectamente a no judíos, en Juan 4: 7-10, dice:

Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: "Dame de beber". Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo: "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva".

En Juan 4:22, le dice a la mujer de Samaria:

Vosotros adoráis lo que no sabéis, nosotros, adoramos lo que sabemos, porque la salvación proviene de los judíos.

En esa frase expresa que sus enseñanzas de salvación provienen del corazón de la doctrina judaica.

Hereje del judaísmo

Jesús fue rechazado por las autoridades judías representadas por los fariseos, y lo consideraron hereje, blasfemo y falso profeta, lo que demuestra realmente que Jesús era considerado parte de la comunidad judía, y no al contrario (Por ejemplo, sería absurdo que llamaran "hereje" a un no judío, tal como un romano). Este rechazo de los fariseos no demuestra nada respecto al presunto origen no judío de Jesús, ya que como se ha dicho, existían otras facciones judías que a menudo estaban enfrentados entre sí[8]: esenios, saduceos, fariseos, zelotes, sicarios, unos más radicales que otros.

Os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó.
Mateo 26:64-68

El hecho de que hubiera un grupo de judíos bautizados que reconocían a Jesús como el Mesías y otro que lo veía como un falso profeta, es el origen mismo de una escisión dentro del judaísmo, que en la práctica da lugar a la aparición de una nueva religión. Sin embargo el término "cristiano" como tal, no empezó a ser utilizado hasta después de la muerte de Jesús. Asimismo, la predicación hacia los gentiles no comenzó formalmente sino después de la muerte de Jesús, bajo las enseñanzas de Pablo de Tarso, un judío miembro de la facción rival farisea, con ciudadanía romana que abandonó su elevada posición como miembro de los fariseos para predicar las enseñanzas de Cristo.

Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.
Hechos 11:26

Aunque Jesús vivió la mayor parte de su vida siguiendo la cultura y religión judías, la reforma que llevó adelante en cuanto a sus enseñanzas, agregando nuevas ordenanzas y derogando (o dándole un cumplimiento diferente) a otras que eran seguidas por los judíos, junto con su revelación personal como Mesías, son elementos que hicieron divergente su doctrina del "judaísmo oficial" de su época, lo que le llevó a ser acusado de herejía directa de esta religión.

Ley de Moisés Jesucristo
Harás pagar vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie
Deuteronomio 19: 21
Se cobrara vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, moretón por moretón
Éxodo 21: 23-25
Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.
Lucas 6: 27-29
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Mateo 5: 43-48
Los judíos deben guardar el Sabbath.
Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo.
Éxodo 20:11
El Sabbath judío fue abolido en la cruz donde Cristo murió[9].
...anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.
Colosenses 2:14

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Referencias

  1. "La verdad os hará libres"
  2. Powell, 1998, p. 181.
  3. http://elkind.net/calendar/
  4. Las 6 imágenes más antiguas de Jesucristo
  5. [1]
  6. [2]
  7. [3]
  8. N. Por ejemplo, las diferencias religiosas entre los fariseos y saduceos se plasmaron en choques políticos que se agudizaron durante el reinado de los dos hijos de Juan Hircano (134-104 a. C.), Aristóbulo I (104-103 a. C.), quien encarceló a su propia madre y la dejó morir de hambre en prisión, y Alejandro Janeo (103-76 a. C.). Este último hizo crucificar a 3.000 fariseos que se habían rebelado.
  9. ¿Deben los cristianos guardar el Sabbath?
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