Bilderberg Group

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"Retinger, un polaco de origen aristocrático que había servido en la inteligencia británica durante la segunda guerra mundial, se preocupaba por las tensas relaciones dentro de la comunidad atlántica. Convenció a Bernardo de que convocase a un grupo de individuos destacados para discutir esas cuestiones. Yo fui uno de los 11 americanos invitados y nos juntamos 50 delegados de 11 países de Europa occidental. Un mosaico vivo de políticos, empresarios, periodistas y sindicalistas".
David Rockefeller sobre el Club Bilderberg.[1]
Artículo destacado
Club Bilderberg: los amos del mundo. En la foto: George W. Bush y el judío Henry Kissinger.

El Grupo Bilderberg, Bilderberg Conference, o Bilderberg Club nació oficialmente en mayo de 1954, fecha en la que tuvo lugar en la localidad holandesa de Oosterbeek la primera Conferencia de esta entidad con la participación de un centenar de destacadas figuras del mundo económico, político, académico y mediático. El anfitrión de aquella sesión inaugural, celebrada en los salones del hotel Bilderberg, de donde procede el nombre del grupo, fue el príncipe Bernardo de Holanda, un personaje estrechamente vinculado a los altos círculos financieros y políticos occidentales que fue convencido por Joseph Retinger.[1]

De los 45 americanos que asistieron a la conferencia Bilderberg 2008, 26 son judíos. Esta es una representación numérica del 58%. Los judíos son aproximadamente el 2% de la población de Estados Unidos. Esto significa están sobrerepresentados entre los asistentes americanos de la conferencia en un factor de 29 veces, o 2.900 por ciento. Este extremo de numérica sobrerepresentación de los judíos estadounidenses no puede ser explicado como una coincidencia o como resultado del azar simple. Es preciso preguntarse cómo un increíblemente pequeño y muy poco representativo grupo minoritario étnico que sólo representa el 2% de la población de Estados Unidos, puede dominar esta conferencia internacional importante e influyente.

Estructura

Por lo que se refiere a la estructura interna del Grupo Bilderberg, ésta se articula siguiendo el esquema característico de los círculos concéntricos, que es el organigrama adoptado tanto por el entramado oligárquico-mundialista en su conjunto, como por cada una de las entidades que se integran en el mismo. En el caso del Bilderberg Group, el círculo más externo está representado por los miembros asistentes a las conferencias periódicas organizadas por este organismo, una parte de los cuales son afiliados permanentes, y la otra invitados ocasionales o en vías de reclutamiento. El primer círculo interior es el Steering Committee, compuesto por 39 miembros permanentes del Grupo. Una restringida camarilla de estos últimos constituye, a su vez, el segundo círculo interno y el más hermético. Se trata del Bilderberg Advisory Committee, cuyos integrantes norteamericanos son todos miembros del Consejo de Relaciones Exteriores. No en vano el coronel Curtis B.Dall, ex-yerno del presidente Franklin D.Roosevelt y personaje bien introducido en los medios financieros y políticos estadounidenses, definió al Grupo Bilderberg como "la fase mundialista del Consejo de Relaciones Exteriores norteamericano y del Real Instituto de Asuntos Internacionales británico".

Según diversos autores[2], el Club Bilderberg operaria en la “masonería invisible” de los "elegidos" que el masón Manly P. Hall menciona en sus libros[3], aunque Bilderberg no es una logia, sus dirigentes lo son, ergo en la práctica y en su ideal, el Club Bilderberg está integrado en la cosmovisión masónica, sus miembros llevan a los invitados por el ideal del nuevo mundo y del nuevo hombre masónicos, esto significa que Bilderberg y el resto de clubes, están abiertos a los no masones y que no son logias oficiales sino promociones masónicas.

Miembros

Hasta 1976, el Grupo Bilderberg estuvo presidido por el príncipe Bernardo de Holanda. Los lazos de la casa real holandesa (titular de una de las mayores fortunas del planeta) con la Alta Finanza son viejos y bien conocidos, lo que hace innecesario detallarlos aquí. A raíz del escándalo suscitado por los sobornos de la Compañía Lockheed, en los que se vio envuelto como principal implicado el príncipe Bernardo, éste dejó la presidencia del Grupo, siendo sustituido por Douglas Home, ministro de Exteriores británico, que permaneció en el cargo hasta 1980. A Home le sucedió Walter Scheel, ministro de Asuntos Exteriores y, posteriormente, presidente de la República Federal Alemana, que asumió la jefatura hasta 1985, año en que fue relevado por el británico Eric Roll, presidente del grupo bancario S.G.Warburg. Este último dejó paso en 1989 al actual presidente, Peter Rupert, más conocido como lord Carrington, ex-secretario general de la OTAN, ex-ministro de varios gobiernos británicos y miembro destacado de la Fabian Society y del Real Instituto de Asuntos Internacionales.

Entre los más destacados integrantes de la sección europea del Bilderberg Group es habitual la pertenencia simultánea a la Comisión Trilateral, pertenencia que se extiende al Consejo de Relaciones Exteriores en el caso de los miembros más relevantes de la sección norteamericana del Grupo. De estos últimos podría reseñarse una breve relación de nombres que militan en los tres organismos, como son:

Joseph Retinger

Joseph Retinger nació en Cracovia el año 1887 en el seno de una prestigiosa familia de origen judío-austríaco. A la edad de 18 años marchó a París, donde se doctoró en Letras y entabló sus primeros contactos en las altas esferas sociales occidentales. Acto seguido se iniciaría su azarosa y agitada existencia, caracterizada por sus múltiples cambios de residencia y constantes desplazamientos, así como por su presencia en la mayor parte de los escenarios político-diplomáticos donde se ventilaron los conflictos europeos de la primera mitad de este siglo. Una frenética actividad, en suma, que guarda un curioso paralelismo con las andanzas de los célebres agentes itinerantes de la francmasonería iluminista.

Después de cursar estudios en la Escuela de Ciencias Políticas parisina se trasladó a Múnich, donde siguió un curso de psicología. Posteriormente, en 1914, se dirigió a Londres para inscribirse en la London School of Economics, centro en el que entabló estrechos contactos con los círculos fabianos británicos aglutinados en torno a esa influyente institución. Tras iniciarse en la francmasonería sueca, se desplazó a los Estados Unidos, país en el que ampliaría sus relaciones de alto nivel y protagonizaría un sinfín de peripecias. Finalmente, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, Joseph Retinger se entregó de lleno a la tarea de construir los cimientos del movimiento europeísta.

En mayo de 1946, junto con Paul von Zeeland, crea la Liga Europea de Cooperación Económica, un organismo en el que, contrariamente a lo podría deducirse por su nombre, participaron activamente varios miembros destacados de la nomenclatura oligárquica estadounidense, como: John McCloy (CFR, Bilderberg, Chase Manhattan Bank), Averell Harriman (CFR, Bilderberg, Pilgrims, The Order), George Franklin (CFR, Bilderberg, Trilateral), John Foster Dulles (CFR, Bilderberg), William Wiseman (socio de la Banca Khun&Loeb), M. Leffingwelle (socio de la Banca Morgan), Nelson y David Rockefeller, etc.

El 7 de mayo de 1948 veía la luz otra elaboración de Retinger, el Congreso de Europa, una entidad en la que se integraron varias organizaciones afines del momento, y de la que surgiría un año después el Consejo de Europa. No menos digno de mención es el decisivo papel desempeñado por Retinger en el alumbramiento del Movimiento Europeo, una institución que tiene como objetivo fundamental la implantación de un gobierno europeo supranacional, y cuya secretaría general ocuparía su fundador durante varios años. Obvio es decir que esta clase de organismos no son otra cosa que emanaciones de las altas esferas plutocrático-oligárquicas, por lo que nada tiene de sorprendente el contenido de un informe confidencial elaborado por uno de ellos, la Comisión Europea, durante el mandato de Jacques Delors, informe con arreglo al cual quince multinacionales se repartirán el famoso "mercado único" europeo: Allianz A.G., Mediobanca, Lazard Partners, S.G.Warburg, Lambert Group, Swiss Re., Credit Suisse, Shearson, Credit Lyonnais, Deutche Bank, National Nederlandem, Barklays Bank, Assicurazioni Generale y Zurich Insurance.

El cometido desarrollado por Retinger en la cristalización del entramado europeísta sería valorado por el Boletín nº 5 del Centro de Cultura Europea con estas palabras: "Sin él, la Liga Europea de Cooperación Económica, el Movimiento Europeo y nuestro Centro de Cultura Europea no habrían visto nunca la luz. El Congreso de Europa de la Haya fue su obra, y el Consejo de Europa su resultado. Posteriormente fue él quien concibió y dio vida al Bilderberg Group, consagrado a la comprensión y la unión atlántica".

Tal y como indicaba el citado boletín, el Grupo Bilderberg fue, en efecto, otro de los grandes proyectos puestos en marcha por Joseph Retinger, que desempeñó la Secretaría permanente de dicho organismo hasta su fallecimiento en 1960. Debe quedar claro, no obstante, que el nacimiento del Bilderberg Group se gestó siguiendo la norma habitual en estos casos, de igual modo que ha ocurrido con todas las entidades paralelas descritas a lo largo de estas páginas, y en las que detrás del tecnócrata operador siempre ha habido un plutócrata patrocinador. Sin el sufragio económico de la casa Rothschild nunca habrían tomado cuerpo los planes de Cecil Rhodes ni la Round Table, como tampoco se habría hecho realidad la London School of Economics sin los fondos aportados para su creación por el Trust Huntington y la Banca Rothschild. Del mismo modo que el Consejo de Relaciones Exteriores y su principal artífice, el siniestro "coronel" House, contaron con el patrocinio de la Banca Morgan, o los oficios de Brzezinski y el proyecto trilateralista tuvieron como patrón a David Rockefeller, así también las labores de Retinger para el alumbramiento del Bilderberg Group respondieron a la iniciativa estratégica y a los fondos aportados por el plutócrata de turno, en ese caso Víctor Rothschild. Y es que a la sombra de toda empresa de semejante envergadura, y más allá de sus promotores inmediatos, siempre subyace una instigación oligárquica y una poderosa plataforma financiera.

Objetivos

Desde que echara a andar, el mensaje difundido por los mentores del Bilderberg Group fue el característico de este tipo de organismos: se trataba, según el comunicado oficial, de una entidad destinada a fortalecer la unidad atlántica, a frenar el expansionismo soviético y a fomentar la cooperación y el desarrollo económico de los países del área occidental. Todo lo cual no era más que una forma eufemística de describir los objetivos reales de la organización, perfectamente conocidos a tenor del contenido de sus reuniones. Y es que, a pesar del hermetismo en el que se desarrollan éstas, nunca han faltado las filtraciones reveladoras sobre el particular.

"Estas organizaciones reflejan mi creencia en el principio del compromiso constructivo, como miembro de la inteligencia durante la segunda guerra mundial, aprendí que mi eficacia dependía de mi habilidad para desarrollar un entramado de personas con información e influencia fidedigna. Algunos pueden pensar que esta técnica es cínica y manipuladora. Yo discrepo. Este enfoque me posibilitó conocer a gente que fue útil para alcanzar objetivos y me dio oportunidad de entablar amistades duraderas que han enriquecido enormemente mi vida".
David Rockefeller sobre el Club Bilderberg, la Comisión Trilateral y similares.[1]

En el seguimiento de las reuniones y andanzas de esta emérita cofradía merece destacarse la labor que, desde hace tiempo, viene realizando el rotativo estadounidense The Spotlight, cuyas valiosas informaciones han sido fundamentales para saber que tales objetivos se resumen en uno, cual es el cercenamiento progresivo de las soberanías nacionales y su transferencia a instituciones de carácter oligárquico y supranacional.

Pero antes de seguir adelante convendrá escudriñar en los orígenes de esta entidad, en los que aparece como eminencia gris e instigador un personaje de escasa resonancia pública, pero de enorme peso en los más discretos y selectos círculos del Poder. Se trata de Joseph Retinger, un sujeto a quien el propio Bernardo de Holanda rendiría homenaje fúnebre con estas palabras: "La historia conoce numerosos personajes notables sobre los cuales se concitó durante su vida la atención general. Ellos fueron admirados y festejados por todos, y nadie ignoró su nombre.... Existen, sin embargo, otros hombres cuya influencia es todavía mayor, incidiendo con su personalidad en el tiempo en que vivieron, aunque no son conocidos, pese a todo, más que por un círculo de iniciados muy restringido. Joseph Retinger fue uno de éstos". (Bulletin nº 5 du Centre de Culture Europeèn).

Pese a tratarse, como ya se apuntara anteriormente, del círculo más externo de esta entidad, lo tratado en sus cumbres periódicas ofrece una clara idea de sus objetivos. Así, en la Conferencia celebrada en junio de 1991 en la localidad alemana de Baden-Baden, sus más conspicuos militantes celebraron el desarrollo de la Guerra del Golfo, cuyo desenlace estaba entonces reciente, como "un paso importante para sacar a los americanos del nacionalismo". Sobre este particular se pronunció Henry Kissinger, uno de los ponentes, haciendo notar "el avance de años" que había supuesto el hecho de que la intervención norteamericana en el conflicto hubiera sido acordada en la ONU antes de obtener el refrendo del Congreso norteamericano, único órgano facultado para declarar la guerra según lo dispuesto por la Constitución de ese país, añadiendo que "si los americanos pueden ser persuadidos de traspasar las decisiones bélicas a la ONU, los nacionalismos de vía estrecha de Francia, Gran Bretaña o cualquier otro país desaparecerán". El júbilo de Kissinger y de sus ilustres cofrades estaba plenamente justificado si se considera que la ONU no es sino uno de sus organismos títere.

Juegos de Guerra

Como colofón de este rápido repaso bueno será dedicar algunas palabras a uno de los "pasatiempos" predilectos de los bilderberger. Se trata de lo que, en la jerga de la organización, es conocido como "juegos de guerra", un significativo eufemismo mediante el que se designan ciertas prácticas que ya desde tiempo antes venía desarrollando el Consejo de Relaciones Exteriores. Básicamente, los llamados juegos de guerra consisten en la escenificación de situaciones de crisis extrema sobre asuntos de política internacional, a fin de tener previstas todas las posibles contingencias que pudieran representar un obstáculo para el desenlace deseado. Una de estas prácticas se llevó a cabo en la Operación Gladio.

Los seminarios o foros de reflexión donde se desenvuelven estos "juegos" suelen celebrarse en lugares apartados bajo los auspicios de instituciones académicas tales como el Instituto Averell Harriman, el Consejo de Yale sobre Estudios Internacionales o la Academia para el Desarrollo de la Educación, todas ellas vinculados a la sociedad The Order, de la que se hablará más adelante. Los participantes en estos seminarios son, por lo regular, expertos reclutados en las altas esfera científicas y académicas y vinculados a las figuras clave de la política exterior de sus respectivos países.

Paralelamente a los "juegos de guerra" se desarrollan los "juegos políticos", complementándose ambos mutuamente. En realidad, el juego de guerra se pone en marcha cuando sobrevienen o son introducidos en un juego político acontecimientos críticos, como golpes de Estado, graves disturbios sociales, magnicidios, invasiones, etc. Y si bien los juegos de guerra están concebidos para tener previstas todas las eventualidades posibles y las soluciones más adecuadas a cada una de ellas, a veces ocurre que el acontecimiento real (ya sea espontáneo, ya provocado) se desarrolla de forma distinta a la prevista en el "juego", en cuyo caso se hace preciso intervenir, si es necesario directamente, para corregir los desvíos y reconducir el proceso hacia el desenlace adecuado.

Artículo de opinión

Un Club que no es de barrio, por el Dr. Jorge Enrique Yunes Farrud

Como bien reza el título me voy a referir a este Club que no es de barrio. No es amateur. Es realmente lo que se dice un Club “profesional”. Aún así, no compra ni vende jugadores. Compra “voluntades”. No juega ningún deporte, aunque con él no se juega. Juega con nuestras vidas y con nuestros destinos. No reparte premios. Se los queda todos. Es un Club realmente poderoso. Con un plantel de integrantes muy habilidosos. Con fieles “socios” desparramados por todo el mundo. Con un poder económico insospechado, que haría temblar y enmudecer a cualquier otro club o corporación existente. Un Club que fue fundado hace unos cuantos años. Un Club que no se subordina a ninguna norma. Un Club que crea e impone sus propias reglas de juego. ¿Les presento la joyita?, muy bien, con todos Uds., y desde hace largo tiempo por cierto, el siniestro Club Bilderberg.

El título «Bilderberg» proviene del nombre del lugar donde se concretó su primer encuentro oficial durante el año 1954, precisamente en el Hotel de Bilderberg, en Oosterbeek, cerca de Arnhem, en los Países Bajos. Aunque la “institución” no es oficialmente observada como un club de ningún tipo, muchos miembros son asistentes regulares y los invitados son a menudo vistos como pertenecientes al tan exclusivo y reservado Club Bilderberg.

El “simpático” Club efectúa una reunión privada anual, a la que sólo se puede asistir mediante una especial invitación. Asisten cerca de 130 invitados, la mayoría de los cuales son personas consideradas de absoluta influencia en los círculos empresariales, académicos, militares y políticos. Debido a la manera informal y privada de las discusiones, es objeto de numerosas Teorías Conspirativas. El grupo se reúne una vez al año en complejos hoteleros de cinco estrellas tanto de Europa como de EEUU, donde la prensa obviamente no tiene ningún tipo de acceso. Posee una oficina en Leiden, Holanda. Una de las últimas reuniones del Club Bilderberg se llevó a cabo del 9 al 12 de Junio de 2011 en la ciudad suiza de St. Moritz. En la reunión se contó con la participación, entre otros, de la Reina Sofía y del ex Presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que también ha sido invitado a las jornadas donde se debaten temas económicos y políticos, eso sí, sin hacer públicas las circunstanciales conclusiones arribadas. Igualmente han participado el Presidente de la empresa multinacional Microsoft, el multimillonario Bill Gates y los jefes de las poderosas familias de los banqueros Rockefeller y Rothschild, entre otros. Asimismo personajes tales como Henry Kissinger, Peter Sutherland y Donald Rumsfeld se cuentan entre sus “exclusivos” asistentes. Las sesiones se realizaron en el prestigioso Hotel Dolce, el que posee unas instalaciones de verdadero lujo asiático. En síntesis, entre los asistentes al Club Bilderberg se encuentran los más importantes banqueros del mundo, distintos expertos en materia de defensa, variados dueños de las más destacadas cadenas internacionales de prensa, destacados ministros de gobierno, primeros ministros, miembros de la realeza, sobre todo europea, financistas internacionales y líderes políticos de primer nivel, tanto de Europa como de América del Norte.

Pero, ¿qué es lo que supuestamente se proponen? Si bien no lo podemos afirmar y sin pretender caer en los vahos de las múltiples teorías conspiracionistas que últimamente andan pululando por todo el orbe, el tan mentado Club tendría como objetivo establecer un Nuevo Orden Mundial que signifique y justifique un poderoso, autosuficiente y único gobierno mundial, una sola autoridad, una sola religión, un solo cuerpo normativo, un sólo ejército, una sola moneda, un solo y reducido grupo de gobernantes y gobernados. Para alcanzar tal objetivo supuestamente manipularían no solo la información vertida por los distintos medios masivos de comunicación, sino la vida misma y el destino propio de la población en general, la que deberá reducirse en forma drástica hasta que puedan contar con un numero más o menos manejable que aparentemente no debería superar los mil millones de personas. Pero ¿cómo lo conseguirían? Muy sencillo, sembrando múltiples crisis económicas y financieras que estallen por doquier, numerosas guerras, innumerables conflictos sociales, pandemias, pestes y hambrunas, cataclismos aparentemente naturales y de toda índole (Proyectos HAARP y Blue Bean) sin solución de continuidad.

En fin, más allá de que la realidad cotidiana nos muestre descarnada e hipotéticamente que dicho plan siniestro se va cumpliendo de modo casi inexorable, confiemos en que la misma resulte solo una mera coincidencia para así poder concluir que la máxima que popularizó Thomas Hobbes, no tiene desperdicio alguno: “El Hombre es el lobo del Hombre”.

Fuentes

  • Martín Lozano, El Nuevo Orden Mundial (extractos)

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 David Rockefeller, (2003). Memorias. (ISBN-10: 8408051288 - ISBN-13: 978-8408051282)
  2. Cristina Martín Jiménez. “Los amos del mundo están al acecho” (ISBN: 9788499985978)
  3. Manly P. Hall. Memorias. Lectures on Ancient Philosophy, p. 433

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Enlaces externos