Heartland

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Localización del Heartland o "área pivote".

El Heartland (del inglés heart, 'corazón' y land, 'tierra', siendo quizás "tierra nuclear" o "región cardial" las traducciones castellanas más aproximadas) es un concepto geopolítico que se refiere a un área del globo localizada en Eurasia que es inaccesible por mar, y constituye la "ciudadela" de la telurocracia.

Aunque la palabra fue usada en su significado específico por primera vez por James Fairgrieve (discípulo mackinderiano) en Geography and world power (1915), el concepto de Heartland fue definido por primera vez por el geógrafo inglés Sir Halford John Mackinder (1861-1947), uno de los padres fundadores de la Geopolítica moderna, en su obra The Geographical Pivot of History (1904), donde dibujó la primera representación gráfica de lo que, en un principio, denominó Pivot Area o "Área Pivote".

Esa área pivote o región cardial de Asia Central y Europa Oriental está compuesta por la suma de una serie de cuencas fluviales contiguas cuyas aguas van a dar a cuerpos acuáticos inaccesibles para la navegación oceánica. Se trata de las cuencas endorreicas de Eurasia Central más la parte de la cuenca del Océano Ártico congelada en la Ruta del Norte con una capa de hielo de entre 1,2 y 2 metros, y por tanto impracticable buena parte del año ―salvo para rompehielos de propulsión atómica (que sólo la Federación Rusa posee) y similares embarcaciones.

La zona está rodeada de una franja intermedia donde se encuentran los ámbitos terrestre y marítimo. La teoría geopolítica del Heartland establece que en esa zona el poder terrestre tendría una mayor ventaja frente al dominio marítimo por su inaccesibilidad por mar, el aprovechamiento de los rápidos medios de comunicación terrestres y por la explotación de los recursos del área. Así, Mackinder dice:

Los espacios interiores del Imperio Ruso y Mongolia son tan inmensos, y su potencial en población, trigo, algodón, combustible y metales tan incalculablemente grande, que es inevitable que un vasto mundo económico, más o menos apartado, se desarrolle allí, inaccesible al comercio oceánico.
Halford J. Mackinder.

En el año 1919 Mackinder resumió la teoría del Heartland con esta frase:

Quien gobierne en Europa del Este dominará el Heartland; quien gobierne el Heartland dominará la Isla-Mundial; quien gobierne la Isla-Mundial controlará el mundo.

Cualquier poder que controlase la Isla-Mundial controlaría más del 50% de los recursos del mundo. El tamaño del Heartland y su posición central, le convierte en la clave para controlar la Isla-Mundial, según pensaba Mackinder.

Descripción

Localización y extensión exacta del Heartland, según la definición de Mackinder.

El Heartland o Área pivote se encuentra en el centro de la Isla-Mundial, se extiende desde el río Volga hasta el Yangtze y desde el Himalaya hasta el Océano Ártico. El Heartland de Mackinder fue la zona gobernada por el Imperio ruso y después por la Unión Soviética, a excepción del área alrededor de Vladivostok.

En su más completa Democratic ideals and reality (1919), Mackinder dice:

El margen norte de Asia es una costa inaccesible, obstruida con hielo excepto una estrecha vía marítima que se abre aquí y allá a lo largo de la costa durante el breve verano, debido al derretimiento del hielo local formado durante el invierno entre los témpanos y la tierra. Ocurre que tres de los mayores ríos del mundo, el Lena, el Yenisei y el Obi, fluyen septentrionalmente a través de Siberia hacia esta costa, y por tanto están divorciados a efectos prácticos del sistema general de navegaciones oceánicas y fluviales. Al sur de Siberia hay otras regiones al menos igual de extensas, drenadas hacia lagos salados sin salida oceánica; tales son las cuencas de los ríos Volga y Ural que fluyen hacia el Caspio, y del Oxo y Jaxartes hacia el Mar de Aral. Los geógrafos normalmente describen estas cuencas internas como "continentales". Tomadas a la vez, las regiones de flujo ártico y continental ocupan casi la mitad de Asia y un cuarto de Europa, y forman un gran parche continuo en el norte y centro del continente. Todo este parche, que se extiende desde la gélida y llana orilla de Siberia hasta las tórridas y escarpadas costas de Baluchistán y Persia, ha sido inaccesible para la navegación oceánica. Su apertura mediante ferrocarriles —pues de antemano carecía de carreteras— y rutas aéreas en el futuro cercano, constituye una revolución en las relaciones de los hombres con las mayores realidades geográficas del mundo. Llamemos a esta gran región el Heartland del Continente.
El norte, centro y oeste del Heartland es una llanura que se alza a lo sumo sólo unos pocos cientos de pies sobre el nivel del mar. En esta mayor tierra baja del mundo están incluidas Siberia occidental, el Turkestán y la cuenca europea del Volga, pues los montes Urales, aunque se trata de una cordillera larga, no son de altura importante, y terminan unas trescientas millas al norte del Caspio, dejando un amplio corredor desde Siberia hasta Europa. Hablemos de esta llanura como la Gran Tierra Baja.
Al sur, la Gran Tierra Baja termina a lo largo de una meseta cuya elevación promedio es de media milla, con crestas montañosas que ascienden hasta milla y media. Esta meseta sostiene sobre su amplia espalda los tres países de Persia, Afganistán y Baluchistán; por conveniencia podemos describirla entera como Tierra Alta Iraní. El Heartland, en su sentido de drenaje ártico y continental, incluye la mayor parte de la Gran Tierra Baja y la mayor parte de la Tierra Alta Iraní; se extiende por tanto hasta el largo y curvo borde de las Montañas Persas, más allá de las cuales está la depresión ocupada por el valle del Éufrates y el Golfo Pérsico.

La estepa euroasiática

Estepa euroasiática

La estepa eurasiática es la parte más transitable y abierta de lo que Mackinder llamaba Great Lowland o "Gran Tierra Baja". Puede ser consideada como la columna vertebral de Eurasia y la cuna del pastoralismo, del espíritu de la caballería y del poder terrestre. Ucrania, Kazajistán y Mongolia son los países clave para su dominio, de hecho el control de la estepa es un imperativo estratégico para la Federación Rusa y del mismo modo, el atlantismo procura que la estepa no esté jamás bajo el control de una sola superpotencia. La puerta de Dzungaria, marcada en el mapa, es un paso montañoso que separa Uiguristán del resto de Asia Central.

Dominar un estrecho montañoso como éste es tan importante para una telurocracia como el control de un estrecho marítimo lo es para una talasocracia. Entre la gran estepa occidental (desde Hungría hasta Kazajistán) y la gran estepa oriental (Mongolia y Manchuria principalmente) existe una única barrera importante: el macizo del Altai. Budapest, Bucarest, Odessa, Kiev, Volgogrado (Stalingrado), Astana, Omsk o Ulan Bator son ciudades clave en la vertebración de la estepa eurasiática.

El Destino de Europa: Cabeza natural del Heartland

La regla de oro de Mackinder podría traducirse como "Quien una a Europa con el corazón de la tierra, dominará el corazón de la tierra y por tanto la Tierra". El Heartland carece de un centro neurálgico claro, y puede definirse como un gigantesco y robusto cuerpo en busca de un cerebro. Dado que entre el Heartland y Europa no hay barreras geográficas naturales (cadenas montañosas, desiertos, mares, etc.), la cabeza más viable para el Heartland es claramente Europa, seguida a mucha distancia por China, Irán e India.

La marcha de la humanidad europea hacia el corazón de Asia culminó cuando la cultura griega se introdujo en la mismísima Mongolia: hoy el idioma mongol se escribe con caracteres cirílicos, de herencia greco-bizantina, significando que la caída de Constantinopla en realidad proyectó la influencia bizantina mucho más al Este de lo que los emperadores ortodoxos jamás hubieran podido imaginar. Sin embargo, la tarea de Europa no termina aquí, ya que sólo Europa puede acometer la empresa que convierta al Heartland en el potente espacio cerrado profetizado por Mackinder.

El Indostán y China, separadas del resto de Eurasia por desiertos y enormes cadenas montañosas, son continentes más separados de ella que Europa, cuya conexión con Eurasia es abierta y llana. Por tanto, para Mackinder, las relaciones geográficas del Heartland con Europa (y en menor medida Oriente Medio), eran mucho más íntimas que sus relaciones con China e India ―de ahí que según él, controlar Europa del Este equivalga a dominar el mundo, pues se estaría controlando el flujo entre la cabeza (Europa) y el resto del cuerpo (el Heartland). Ya que Europa, a diferencia de China e India, carecía de barreras geográficas que la aislasen del Heartland, se imponía la necesidad de erigir una barrera estatal artificial en Europa del Este, contraviniendo, por así decirlo, a la voluntad de la Tierra, que es mantener un flujo bidireccional de influencias a través de la estepa. Aun así, Mackinder veía a Europa como una isla natural.

De acuerdo con la tesis de Mackinder, el Heartland acabará siendo el caldo de cultivo de un vasto imperio continental. Mackinder consideraba que la era "colombina" había sido la del poder marítimo y que el siglo XX sería el comienzo de la era del poder terrestre. Sin embargo, las potencias oceánicas tomaron nota del peligro que suponía que Eurasia se uniera para convertirse en ese inaccesible espacio económico organizado férreamente por un poder autoritario y autárquico, y se anticiparon a él, en un esfuerzo constante por separar la cabeza natural de Eurasia de su cuerpo.

El poder marítimo enfrentó a Alemania y Austria-Hungría contra el Imperio Ruso en la Primera Guerra Mundial, patrocinó la Revolución bolchevique, creó un cordón sanitario en Europa del Este[1], aniquiló Centroeuropa y tras la Segunda Guerra Mundial, destruyendo los planes del Lebensraum, levantó sobre las ruinas del viejo cordón sanitario uno nuevo —esta vez llamado Telón de Acero— que evitaba que Europa deviniese cabeza de Eurasia, convirtiéndose a cambio en una colonia de las potencias atlánticas de Estados Unidos y Reino Unido.

La Operación Barbarroja tenía claramente por objetivo arrebatarle a la Unión Soviética el control del Heartland, preferiblemente uniendo fuerzas con el Imperio del Japón, que debía invadir Siberia. A pesar de que la URSS-Heartland era un cuerpo en busca de una cabeza y el Tercer Reich (en la llamada banana roja) una cabeza en busca de un cuerpo, la alianza entre ambas potencias era imposible, entre otras cosas porque la URSS había surgido como proyecto de la Alta Finanza para evitar la vertebración de Eurasia y para precipitar a la Europa continental a la destrucción, en beneficio de las potencias periféricas del mundo, en cuyo suelo no se libraría ni una sola batalla.

A pesar de que el destino de Europa está ligado al de Rusia, el continente europeo no está destinado a ser una mera provincia de un nuevo "Imperio Ruso" renacido. Debido a las resistencias que se gestan contra la ingeniería social negativa y a la inmigración masiva tercermundista, Europa está destinada, tarde o temprano, a sufrir dolorosos procesos revolucionarios que la acabarán despertando de su vergonzosa narcosis. Es Europa quien debe, como en época de los varegos, los zares germánicos y los cosacos, ser el cerebro organizador de Rusia.

Necesidad de una biopolítica demográfica-reproductiva y étnica para el Heartland

Véase también: Biopolítica


Un poder basado en un hecho tan concreto, real, obstinado y tozudo como un enorme bloque de tierra firme y cerrada, necesita una base humana igualmente concreta, real, obstinada y tozuda. Tal poder no puede basarse en entelequias volátiles y movedizas propias de talasocracias marítimas, sea la cultura, las ideas, la democracia, la "integración", la "alianza de civilizaciones", el multiculturalismo, etc., sino en el territorio y en el pueblo que lo habita. El mismo Zbigniew Brzezinski admite que un imperio debe tener como base un grupo étnico fuerte, homogéneo y numeroso, como los chinos Han, los WASP en Norteamérica y Reino Unido, los eslavos ortodoxos en Rusia o los "galos" en Francia. Y del mismo modo que hay que tener en cuenta la geografía del paisaje del Estado, hay que tener en cuenta también la del tipo humano que lo habita, incluyendo la geografía de su paisaje psico-colectivo y genético.

La humanidad europea lleva mucho tiempo explosionando desordenadamente hacia la dinámica periferia del mundo, donde impera la ley del tiempo, y puede que lo que necesite sea una implosión organizada hacia el centro estático de la superficie terrestre, donde impera el espacio. La dispersión de un pueblo reduce su potencial al dividirlo, salvo que ese pueblo mantenga la diáspora unida y se dedique a llevar una conducta parasitaria sobre los pueblos a los que invade, tal como los judíos. En el otro caso (conducta predatoria, aristocracias), los descendientes de este pueblo explosionador no mantienen la diáspora unida, sino que forman poderes independientes con el mismo origen pero, al obtener poder sobre masas indígenas y convertirse en élites regionales, terminan enfrentándose entre sí (como los generales de Alejandro Magno a la muerte de éste). Por tanto, lo que realmente se necesita es llevar a cabo una concentración de tipos raciales en territorios determinados, una implosión de la humanidad europea, y el Heartland es el lugar perfecto, junto con zonas de Brasil y Argentina.

Una gran voluntad organizadora y creativa, emanada del genio europeo, podría fácilmente establecer en el Heartland una especie de Eugea o 'Buena Tierra', un proyecto de futuro demográfico, reproductivo y cultural para la humanidad europea, una nueva "tierra santa o prometida" para los pueblos damnificados por la globalización: las clases medias y bajas de la Civilización Blanca Occidental, aquellas que padecen las altas densidades de población, los equivalentes modernos a los campesinos y nobles empobrecidos que acabaron formando las huestes cosacas. El Heartland podría llegar a ser la patria de un nuevo pueblo elegido, una nueva tradición y un nuevo tipo humano, cuyo advenimiento daría sentido a la historia de la humanidad.

Notas

  1. Los vencedores de la Gran Guerra crearon un cinturón de países artificiales para aislar a las poblaciones germanas del Este y bloquear la germanización del Este, frustrando toda comunicación entre Europa Occidental y el Heartland. La intención de Hitler, posteriormente, era romper este cerco y llevar la colonización germánica del Este al siguiente escalón. Polonia, presionada ferozmente desde Londres y París, se opuso vehementemente a cualquier proyecto que tendiese a romper el cordón sanitario del que formaba parte. El conflicto fronterizo germano-polaco se convirtió en la Segunda Guerra Mundial en el momento en el que Reino Unido y Francia le declararon la guerra a Alemania

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