Operación Barbarroja

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Blindados alemanes avanzan sobre territorio soviético.
La Operación Barbarroja (en alemán: Unternehmen Barbarossa) fue el nombre en clave dado por Adolf Hitler para el plan de invasión de la Unión Soviética por las Potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial.

La operación abrió el Frente Oriental, que se convirtió en el teatro de operaciones más grande de la guerra, escenario de las batallas más grandes del conflicto en Europa. Asimismo significó un duro golpe para las fuerzas soviéticas, que sufrieron fuertes bajas y perdieron grandes extensiones de territorio en poco tiempo.

El historiador británico Richard Overy, el alemán Joachim Hoffmann y los rusos Sokolov, Nevezhin y Danílov, han sostenido que por aquel entonces los soviéticos ya tenían preparado un plan para iniciar la guerra contra Alemania, lo que implicaría que el conflicto era inevitable.

Antecedentes

En el ideario de Hitler estaba la expansión hacia el Este dentro de su política de "espacio vital" (Lebensraum en alemán), aunque esta era una aspiración alemana previa a la Primera Guerra Mundial. Ya en 1918 en la Paz de Brest-Litovsk, los bolcheviques habían cedido Ucrania, Polonia, Bielorrusia y los Países bálticos.

Como se puede leer en el libro de Hitler Mein Kampf (Mi Lucha), la guerra contra los soviéticos es una cruzada de Europa contra la barbarie: se trata de enviar al fondo del continente asiático a quienes hacen correr al "Nuevo Orden" europeo y nacionalsocialista los mismos riesgos que hacían correr los hunos de Atila a la Europa romana. El territorio conquistado se convertiría en el espacio vital que satisfaría las necesidades de tierra y materias primas para la población alemana durante siglos.

En diciembre de 1940, el Führer firma la Directiva nº 21, denominada Operación Barbarroja, que contempla la invasión relámpago de Rusia, para aniquilar el comunismo. El plan de Hitler es hacer avanzar simultáneamente tres ejércitos, que deben girar a continuación sobre ellos mismos, para cercar a los ejércitos soviéticos en enormes maniobras de tenaza para posteriormente aniquilarlos.

Hitler la nombró así en honor de Federico I Barbarroja, Friedrich I, en alemán, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico durante el siglo XII, llamado Barbarroja por el color de su barba. Su reinado representó el apogeo del Sacro Imperio Romano Germánico, considerado el Primer Reich por los nacionalistas alemanes. La fama y el significado moderno de Federico I Barbarroja está unido al nacionalismo alemán del siglo XIX. Barbarroja fue un referente para los nacionalistas alemanes que pretendían reunificar el país bajo un poder fuerte, como el del emperador.

Como se ha mencionado, Hitler ha decidido tomarse la guerra en el frente del Este como una Cruzada y así se lo advierte a sus generales. El Führer piensa poner los territorios conquistados bajo una severa administración alemana, "desbolchevizar" el país y ver hundirse el régimen soviético cuando él esté en posesión de lo que él llama las "ciudadelas del bolchevismo": Leningrado y Stalingrado.

En el momento del ataque estaba en vigor el Pacto Ribbentrop-Molotov de agosto de 1939, por el que ambas potencias se definían sus esferas de influencia en Europa oriental. El pacto careció totalmente de sinceridad por ambas partes ya que Stalin sabía que al firmarlo, Alemania entraría en guerra con Occidente antes que él, mientras que Hitler lo aceptó como una medida provisoria y como estrategia para prepararse militarmente antes de destruir el comunismo soviético.

La situación en Junio de 1941

El Tercer Reich controlaba casi toda Europa occidental. Polonia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Yugoslavia, Grecia, la parte checa de Checoslovaquia y la mayor parte de Francia son naciones ocupadas. Italia es aliada y Rumania, Bulgaria, Eslovaquia, Hungría y Finlandia son estados afines a Alemania. El resto, incluida la Francia de Vichy, permanecen neutrales o en un estado de no-beligerancia, como la España de Francisco Franco. La Wehrmacht es victoriosa en todos los frentes.

Hitler contaba con otra campaña relámpago en el verano de 1941 que acabase con el derrumbe del Ejército soviético en un par de meses, por lo que la Wehrmacht no se equiparon para combatir en invierno. Alemania no estaba preparada para un guerra de larga duración, por lo que se esperaba que una victoria rápida sobre la Unión Soviética obligaría a Gran Bretaña a aceptar una paz negociada.

El espionaje británico había alertado a la Unión Soviética de la inminente invasión. Pero Stalin creyó que era un intento desesperado de Churchill para hacerle entrar en la guerra junto a los Aliados. A pesar de que el espía soviético Richard Sorge llegó a dar a Stalin la fecha exacta del ataque, el ataque tomó al Ejército soviético por sorpresa, puesto que la Stavka, el Alto Mando del Ejército Rojo, bajo las órdenes de Stalin, no dicto ningún tipo de medida preventiva que pudiese irritar a su homólogo alemán.

Stalin, a pesar de que no albergaba dudas sobre que el conflicto germano-soviético sería inevitable, creía que Hitler no abriría un segundo frente antes de acabar la guerra con Gran Bretaña y en todo caso los planes de defensa soviéticos estaban previstos para un enfrentamiento con Alemania recién en la primavera de 1942.

En caso de que Alemania no les atacara, existía también un plan para iniciar la guerra según documentos oficiales que han sido revelados recientemente.

Richard Overy sugiere que el plan fue desarrollado por Gueorgui Zhúkov con la asistencia de Semión Timoshenko y que fue luego rechazado por Stalin por temor a provocar a Hitler. Por otro lado Sokolov, apoyado por Nevezhin y Danílov en su postura, afirma que un general de tal rango no pudo haber desarrollado un plan de ataque preventivo a Alemania sin la sanción oficial de Stalin. Meltyukhov también ha señalado las similitudes entre la propuesta de ataque preventivo de mayo de 1941 y los planes soviéticos de 1940.

Preparativos

Los preparativos alemanes

La Operación fue diseñada en un principio en diciembre de 1940. Hitler deseaba dividir sus fuerzas y no repetir el error de Napoleón Bonaparte de invadir un país tan extenso mediante un solo bloque de tropas; asismismo se ejecutaron diversas misiones de reconocimiento aéreo a lo largo de la frontera germano soviética. Se estructuraron tres grupos de ejército asignados para conquistar regiones y ciudades grandes de la Unión Soviética una vez que la invasión comenzara. El Grupo de Ejércitos Norte fue asignado a la conquista de los países bálticos y de Leningrado.

El Grupo de Ejércitos Centro, el más poderoso en hombres y material, conquistaría Bielorrusia, participaría en la toma de Smolensk antes de dirigirse hacia la conquista de Moscú y la ocupación de las regiones centrales de Rusia. El Grupo de Ejércitos Sur debía tomar la totalidad de Ucrania, sin dejar de lado la conquista de Kiev y continuar hacia el río Volga, teniendo como objetivo conquistar finalmente la región montañosa del Cáucaso, muy rica en petróleo. Al final de los preparativos, la Wehrmacht había movilizado cerca de 3,2 millones de soldados hacia la frontera soviética, junto con un millón de soldados de países aliados y satélites, preparados todos para iniciar una ofensiva general desde el Mar Báltico hasta los Cárpatos, contando para ello con la entrada de Rumania y Eslovaquia en la guerra.

Los preparativos soviéticos

La Unión Soviética no era tan débil como aparentaba. A pesar de las gigantescas purgas, y de la hambruna en Ucrania en los años 30 (ver Holodomor), la industrialización sobre todo del sector pesado había progresado hasta convertir al país en la segunda potencia industrial del mundo. La producción de armamento fue aumentada en los años previos dentro del clima general europeo de rearme. En 1941 el ejército soviético sobrepasaba al alemán por un gran margen en cantidades de hombres y material, siendo los modelos de tanques T-34 y aviones Sturmovik en muchas ocasiones mejores que sus pares alemanes, asimismo la cantidad de tanques, cañones de largo alcance y aviones de combate disponibles en la Unión Soviética resultaba ser bastante mayor a la que Alemania y todos sus aliados pudiesen movilizar respecto de esas mismas armas, sólo faltaba modernizarse en táctica militar.

El número real de tanques, aviones de guerra y divisiones del Ejército Rojo era desconocido por el OKW alemán y de este modo por Hitler, quien consideraba inferior y desmoralizado al Ejército Rojo, aunque ciertamente los generales germanos sustentaban esa opinión en los sucesos de diciembre de 1939, cuando las tropas soviéticas tuvieron un mal desempeño en su guerra contra Finlandia, al punto que el Ejército Rojo sufrió entonces una enorme cantidad de bajas más allá de lo tolerable, sobre todo en comparación con el reducido tamaño del ejército finlandés al cual combatían.

Se había determinado que el Ejército Rojo estaba en desventaja numérica respecto a la Wehrmacht precisamente en las guarniciones de regiones occidentales de la Unión Soviética, cierto que sumando la totalidad de soldados soviéticos disponibles resultaba una cifra superior a la movilizada por Alemania y sus aliados (el Ejército Rojo podría movilizar casi cinco millones de soldados preparados ya en junio de 1941) pero para que tal diferencia fuese visible en combate era necesario primero movlizar grandes cantidades de tropas soviéticas desde Siberia y Asia Central.

La única gran desventaja soviética parecía ser la preparación táctica de sus oficiales para una invasión alemana. Tras la Gran Purga de 1936 Stalin había reforzado su poder dentro de la Unión Soviética pero para ello había ordenado encacelar o fusilar a varios miles de oficiales muy competentes del Ejército Rojo, al punto que de 90 Generales de Ejército solo 6 sobrevivieron la purga, y de 180 jefes de distrito militar solamente 57 vivían tras la purga, casi dos tercios de los comandantes de divisiones y de cuerpos de ejército habían sido arrestados o ejecutados. El resultado fue que tales puestos vacantes quedaron cubiertos por oficiales más jóvenes, carentes de experiencia dirigiendo tropas, y tras el recuerdo de las purgas muy pocos de estos jóvenes comandantes se atrevían a tomar iniciativas propias en combate o a dar sugerencias a sus jefes directos. Además la desconfianza de Stalin impulsó a que los nombramientos de jefaturas militares tras la Gran Purga tuvieran como base la "confiabilidad política" de los oficiales en vez de su habilidad y conocimientos.

La invasión

En naranja los tres grupos iniciales de ejércitos alemanes. En amarillo su desvío durante la segunda fase de la operación.

Estaba previsto para el 15 de mayo, pero la interferencia de Mussolini en el norte de África y los Balcanes hizo aplazar la operación, este retraso resultó a la larga fatal para el avance alemán.

El domingo 22 de junio de 1941, a las 3:15 de la madrugada en un frente de 1.600 km entre el mar Báltico y el mar Negro, los alemanes pusieron en marcha a más de 4 millones de hombres: 3,5 millones de alemanes y 1 millon de aliados aglutinados en 225 divisiones de guerra, junto a ello 4400 tanques y 4.000 aviones, convirtiéndola en la operación terrestre más grande de la historia. En un principio el ejército soviético se derrumbó. En un mes Bielorrusia y el Báltico estaban en manos alemanas aunque en el sur hubo que esperar a agosto para alcanzar el río Dniéper, ordenando Hitler que parte del grupo centro se dirigiera al sur para cerrar una tenaza en torno a Kiev, lo que provocó la mayor captura de soldados enemigos de la historia (más de 800.000), pero hizo retrasar el asalto a la capital soviética, aunque también ayudó a asegurar el flanco meridional del grupo de ejército centro. Cuando en octubre se dirigieron a Moscú, el invierno estaba en curso, el atraso inicial de la Operación de cuatro semanas resultó ser crucial para la paralización del avance, el fango de las primeras lluvias otoñales hicieron que las operaciones casi se paralizasen, aunque lograron una última victoria en Viazma, comparable a la de Kiev.

El grupo de ejércitos norte llegó a las cercanías de Leningrado antes de agosto de 1941. Allí la resistencia soviética lo paró. Capturar la ciudad sería una operación demasiado costosa, así que establecieron el Sitio de Leningrado, en el que más de dos millones de personas murieron por el hambre, el frío, el estado de ley marcial y los bombardeos. La ciudad resistió hasta que en enero de 1944 los alemanes fueron rechazados.

El momento crucial de la operación Barbarroja, sin embargo, fue cuando las tropas alemanas del grupo de ejércitos centro comandadas por Heinz Guderian avanzó hasta 25 kilómetros de Moscú en diciembre de 1941. Sin embargo el intenso frío (-50°C) y la llegada de divisiones de Siberia hizo retroceder a los alemanes 200 kilómetros hacia el oeste en la llamada batalla de Moscú. Ante la imposibilidad de tomar Moscú, Hitler planeo alcanzar los pozos petrolíferos del Cáucaso, pero primero debía tomar Stalingrado.

El término de la Operación Barbarroja ocurre con el fracaso de tomar Moscú y rendir Leningrado, el comienzó de la campaña por el Cáucaso se denominó Operación Azul que es la segunda fase de la invasión germana y que se definió en la batalla de Stalingrado.

Causas de la derrota inicial soviética

Tanque soviético destruido por la Wehrmacht en Ucrania en junio de 1941

Las causas de la derrota inicial soviética están circunscritas a la guerra relámpago o Blitzkrieg basada en la guerra de movimientos y el uso de la táctica de tenazas acorazadas, algo nuevo tanto para los rusos como para el resto del mundo.

Además, si había señales de una preparación militar al otro lado de la frontera, no contaban con un rápido ataque alemán y no fueron preparados para él. La mayor parte del ejército soviético y sus vías de suministros estaban en la frontera, siendo eliminados en las primeras semanas.

El Frente Oriental duró cuatro años, dando por resultado cuatro millones de muertes alemanas y once millones de bajas soviéticas en combate.

Stalin al principio no reaccionó ante este nuevo escenario al que se enfrentaba; solo dos semanas después pudo tomar las riendas del problema; no contaba con mucha oficialidad competente debido a que él mismo había purgado al ejército de excelentes generales.

Los soviéticos contaban con un arsenal muy grande frente al alemán, pero ¿por qué han sufrido tal derrota inicial? Hubo numerosos motivos que habitualmente se pasan por alto o no son conocidos por todo el mundo:

  • La tecnología alemana no era la mejor del momento en cuanto a tanques. Los carros de combate T-34 y KV-1 eran muy superiores a lo mejor que tenían los alemanes, que eran sus preciados Panzer III, Panzer IV y los Stug III. Sin embargo, de los 19.500 tanques soviéticos, sólo el 5% eran T-34s de primera generación y propensos a fallos por su corta vida y un 2% eran KV-1, con los mismos problemas. Añadir a todo esto, que los viejos T-26 y los carros rápidos de la serie BT tenían una vida útil (antes de necesitar un cambio de motor) de unas 100 horas de uso, tras las cuales se requería una gran labor de mantenimiento. Esto causó que en la primera semana, el 50% de los tanques soviéticos fueran puestos fuera de combate sin siquiera luchar.
  • El enorme parque soviético de tanques estaba en un estado de reparación pobre en 1941, donde sobre el 29% necesitaban cambios y un 44% una reconstrucción. Rápidamente estos tanques fueron puestos fuera de servicio en los primeros días de la invasión a causa de las averías.
  • Stalin no se creía que estuviesen siendo atacados, y por ello tardó en darse cuenta y comenzar los preparativos para la guerra que ya había empezado con factor sorpresa. Pero además, las purgas estalinistas causaron que muchos buenos oficiales no estuvieran disponibles, por lo que las tácticas soviéticas fueron deficientes durante una buena parte de la guerra.
  • En el primer día se destruyeron más de 1800 aviones soviéticos, muchos de ellos sin tan siquiera despegar y en el segundo día ya había unos 2700 destruidos en total. Además, los aviones alemanes eran más veloces que los soviéticos y tuvieron el cielo bajo su bandera, lo cual propiciaba que las labores de localización de enemigos y exploración fueran un punto a favor de los alemanes, privándo a los soviéticos de esta "tan necesaria" tarea.
  • Las tácticas alemanas estaban bastante evolucionadas y las cadenas de mando eran más cortas que en cualquier otro ejército, pues en el Ejército Rojo, sin las órdenes de los mandos superiores no se podía actuar, lo cual provocaba que el ejército estuviese quieto sin poder hacer nada, pues en caso de actuar por cuenta propia y fracasar, la pena de muerte no tardaría en llegar.
  • La falta de municiones fue un punto importantísimo. Sólo un 12% de los tanques tenían proyectiles perforantes, mientras que el resto rara vez poseía un cargamento completo de munición ropedora o de alto explosivo (HE = High Explosive), lo cual hacía que los enfrentamientos entre carros fuesen dramáticos para los soviéticos.
  • La dispersión de los tanques del Ejército Rojo frente a la unidad que conformaban los Ejércitos Alemanes fue también un punto importante, pues se concentraban para eliminar a los enemigos individualmente, mientras los rojos se veían en inferioridad en sus combates, aun a pesar de que el número global era mayor. Esto mismo pasó a menudo en el desierto, donde Erwin Rommel solía tener menos efectivos, pero más concentrados.
  • Un aspecto importantísimo también fue la falta de entrenamiento de las tropas soviéticas. Los alemanes estaban curtidos de las batallas del frente Oeste y además estaban bien instruidas en los entrenamientos básicos. Esto suponía una gran ventaja en los combates, donde algunos carros soviéticos recibieron innumerables impactos mientras que no localizaban a sus enemigos.

Causas del fracaso de la Operación Barbarroja

Entre las causas del fracaso de la primera fase de la consolidación en tomar el control de la Unión Soviética se pueden citar:

  • Las Campañas de Yugoslavia y Grecia empezadas a fines de marzo de 1941 requirieron movilizar hacia los Balcanes numerosas tropas germanas dirigidas por el mariscal Wilhelm List, estos eventos atrasaron dos meses la iniciación de las acciones contra la Unión Soviética al ser necesario contar con dichas unidades de la Wehrmacht.
  • La falta de información fiable del número de divisiones, armamentos y ubicación en el escenario del ejército soviético.
  • Lo vasto del territorio soviético, para la Wehrmacht era difícil de controlarlo en su totalidad mientras a la vez combatía. A eso se agrega que cada avance germano implicaba extender cada vez más las vías de abastecimiento y comunicaciones, lo cual era mayor labor para los alemanes; la misma vastedad permitía que los altos jefes del Ejército Rojo preparasen maniobras en espacios de cientos de kilómetros sin estar limitados por territorios reducidos como sucedió con los jefes militares de Polonia o de Francia.

Como los alemanes habían previsto una rápida victoria en el verano de 1941, en la segunda fase de la operación se evidenció su falta de preparación para la guerra de invierno. Las bajas temperaturas congelaban el combustible, causaban problemas mecánicos y la muerte de los soldados que fueron sorprendidos por el invierno aún en sus uniformes de verano.

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