Lebensraum

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Lebensraum, término alemán que significa "espacio vital". Esta expresión fue acuñada por el geógrafo alemán Friedrich Ratzel (1844-1904), influido por el biologismo y el naturalismo del siglo XIX. Establecía la relación entre espacio y población, asegurando que la existencia de un Estado quedaba garantizada cuando dispusiera del suficiente espacio territorial para atender a las necesidades de la misma. Es un concepto que cobró importancia durante el Tercer Reich convirtiéndose en uno de los objetivos más importantes del nacionalsocialismo.

Geopolítica

Véanse también: Geopolítica y Heartland


Estas ideas empezaron a adquirir un tinte político gracias a los trabajos del politólogo sueco Rudolf Kjellén (1864-1922), quien acuñó el término de geopolítica para señalar la influencia de los factores geográficos sobre las relaciones de poder en la política internacional y defendió algunas de las concepciones del geógrafo inglés Sir Halford John Mackinder, referentes a la tesis de que el Asia central y la Europa del Este eran el centro estratégico del planeta (Heartland o corazón del mundo), como consecuencia del decaimiento del poder marítimo radicado en los países situados en torno a aquella. Quien dominara dicha región cardial, dominaría el mundo.

Inicialmente estas consideraciones se enfocaban a la rivalidad entre Alemania y Gran Bretaña, pero posteriormente se hizo extensivo a la confrontación entre Alemania y la Unión Soviética.

Necesidad de espacio vital

A principios del siglo XX, el proteccionismo comercial y otras formas de proteccionismo entre las diferentes potencias solían ser elevados, lo que significaba que no se podía confiar en el libre comercio. Por lo tanto, controlar un gran territorio a menudo se consideraba necesario para acceder a recursos naturales críticos, para acceder a mercados de exportación e importación, y para prepararse para el crecimiento demográfico futuro previsto. Alemania, por ejemplo, había perdido una gran cantidad de territorio en Europa y todas sus colonias en razón del Tratado de Versalles en 1919.

La Primera Guerra Mundial también había demostrado el problema de depender del comercio exterior para recursos críticos, ya que el bloqueo aliado contra Alemania contribuyó a la hambruna a gran escala en Alemania y la muerte masiva de civiles.[1][2] Gran Bretaña también dependía en gran medida de los alimentos importados que sólo podían ser traídos por mar y corrían el riesgo de hundirse por los submarinos y los ataques de los invasores enemigos.

Por lo tanto, la autosuficiencia comenzaba a ser vista como crucial para la supervivencia de una nación.

Karl Haushofer, ex general, y geógrafo, aplicó las nociones generalizadoras de Ratzel a la situación concreta en que se encontraba Alemania tras la derrota y los recortes territoriales sufridos en el Tratado de Versalles. Haushofer adujo que la base de toda política exterior era el espacio vital de que dispusiese el cuerpo nacional. La acción del Estado consistía en defender tal espacio y en ampliarlo cuando resultara demasiado angosto. A través de Rudolf Hess, que era asistente a las clases de Haushofer en la cátedra de geopolítica de la Universidad de Munich, junto a su hijo Albretch, tomó contacto con Adolf Hitler, que utilizó la terminología del Lebensraum para describir la necesidad del Tercer Reich de encontrar nuevos territorios para expandirse, principalmente hacia Europa del Este, en territorios ocupados por la Unión Soviética pero deshabitados y desaprovechados.

En su obra Mein Kampf, Adolf Hitler declaró: "Los alemanes tienen el derecho moral de adquirir territorios ajenos gracias a los cuales se espera atender al crecimiento de la población". Hitler establecía la necesidad de acabar con la desproporción entre la población alemana y la superficie territorial que ocupaba. La idea no se basaba en restaurar las fronteras anteriores al estallido de la Primera Guerra Mundial (1914), sino en conquistar nuevas tierras al este, ocupadas por el régimen soviético y que generalmente estaban deshabitadas y permanecían sin ser aprovechadas. No sólo para asegurar el sustento a la población, sino, y sobre todo, para garantizar su supervivencia. La biología se convertía en determinante de los valores fundamentales de la comunidad nacional.

Hitler también pretendía incrementar el espacio vital a través del Anschluss (anexión) de Austria y de los Sudetes (República Checa) en 1938.

Densidad de población

Densidad de la población del Tercer Reich y otros Estados en 1939.

La justificación a esta política residía en los números: la URSS tenía 21 millones de km cuadrados de superficie y sólo 9 habitantes por km cuadrado; el Imperio Británico 33,7 millones de km² y 16 hab/ km²; el Imperio Francés 12,3 millones de km² y 9 hab/ km²; Estados Unidos 9,2 millones de km² y 14 hab/ km². Los imperios coloniales belga, danés, portugués y holandés superaban todos los 2 millones de km². Alemania, en cambio, tenía sus 70 millones de almas encajonadas en 0,6 millones de kilómetros cuadrados: 110 habitantes por km cuadrado. Alemania era comparable a la Costa Este americana sin el resto del territorio estadounidense, o a Inglaterra sin el resto de su imperio. Esto, en la época pre-globalización, equivalía a una sentencia de muerte por hambre y escasez de materias primas. Cualquier observador imparcial de la época hubiera podido deducir que Alemania había sido conducida a una tesitura en la que sus fronteras debían estallar, de una forma u otra.

Las ideas de expandirse llevaban décadas madurándose debido a la situación estratégica de Alemania. Dicha situación se vio especialmente agravada en el período de entreguerras: con más población (y más densa) que Reino Unido y que Francia, mayor proporción de población rural que ambas metrópolis imperialistas, peligro de bloqueo naval en cualquier momento, hambruna seria, inflación descomunal, sus zonas industriales y carboníferas ocupadas militarmente, la navegación fluvial en sus principales ríos (Oder, Wesser, Elba y Rhin) sometida al control extranjero, una deuda de guerra, pérdidas territoriales desorbitantes en regiones particularmente agrarias e industriales, formación de un "cordón sanitario" de estados hostiles en el Este, separación física de la provincia alemana de Prusia Oriental y carencia de colonias en los cuales poder dispersar su exceso de población, obtener autosuficiencia alimentaria, materias primas, mano de obra barata, etc. Todo esto le sucedía a Alemania en una época en la que países mucho menos importantes —como Bélgica, Holanda, Italia, Portugal o Dinamarca— tenían importantes colonias y una holgada situación comercial. Las condiciones del Tratado de Versalles parecían explícitamente diseñadas para impedir que el pueblo alemán alcanzase un nivel de vida similar al de sus vecinos.

Los territorios ocupados por los alemanes en Europa del Este incluían las mejores tierras agrarias del mundo; en Ucrania, la capa de humus llegaba en algunos lugares a los diez metros de grosor. Con semejantes ganancias territoriales, era factible descongestionar las abarrotadas regiones de Alemania occidental. El objetivo alemán era controlar el vasto "istmo" que une a la gran Península Europea con el resto del continente eurasiático. En los lugares razonablemente estabilizados y alejados del frente, Alemania impuso Reichskommisariaten o comisariados del Reich, dictaduras regionales. Además de los señalados en el mapa, existían planes para, como poco, tres comisariados más: Moscovia, Caucasia y Turkestán. El Gobierno General de Polonia quedaba fuera de los planes agrarios alemanes: debía convertirse en una cantera de mano de obra barata, un aparcadero de judíos, una plataforma logística e industrial, un centro de confluencia de rutas, una base resguardada para la concentración de tropas y un trampolín para futuras acometidas en el Este.

A pesar de tratarse de un país razonablemente extenso, la cantidad real de terreno arable disponible para el granjero alemán per cápita era comparable al de países como Irlanda, Rumania o Polonia. En 1933, el 75% de las granjas alemanas cultivaban sólo el 19% de la tierra arable del país. La mayor parte de los granjeros alemanes (el 88% de ellos, 12 millones de almas), fuertemente endeudados con la banca, vivían en la pobreza o en granjas insostenibles. A pesar de los esfuerzos del gobierno nacionalsocialista por drenar pantanos, construir diques y ganarle terrenos arables al mar, la situación agraria de Alemania era preocupante. Frente a esto, los estrategas alemanes proponían conquistar el inmenso potencial agrario de Europa del Este, imitando el "destino manifiesto" de Estados Unidos (marcha de los anglogermanos hacia el Oeste), convirtiendo, en palabras de Hitler, al Volga en un "Mississippi alemán" —y al Mar Negro en un "Mediterráneo alemán".[3][4] Aunque el proyecto era claramente alemán, se contemplaba la incorporación de grupos eslavos nórdicos. Las autoridades alemanas consideraban que el 10% de la población polaca y del norte y centro de Rusia era "racialmente germánica" y por tanto apta para la "germanización". Entre los checos, el porcentaje era del 50%, ucranianos 35%, bielorrusos 25%. En la colonia ucraniana de Hegewald, Himmler planeaba asentar a escandinavos, holandeses y polacos y ucranianos clasificados como asimilables o 'germanizables' (wiedereindeutschungsfähig).

Proyecto rural

El proyecto rural estaba vertebrado de la siguiente manera: se establecerían granjas de 20 a 40 hectáreas (capaces de sostener a familias grandes, de diez miembros o más), nucleadas alrededor de granjas de 120 hectáreas. (100 hectáreas = 1 km cuadrado). El Este sería prácticamente solo rural, la industria se concentraría en las zonas ya urbanizadas de la Banana Roja en Centroeuropa. Las ciudades eslavas, despreciadas por los alemanes, no se colonizarían y prácticamente serían ignoradas, probablemente se esperaba que la prosperidad de las granjas alemanas atrajese a los eslavos de las ciudades de vuelta al campo, como mano de obra campesina.

El asentamiento alemán medio sería una aldea de 300 a 400 habitantes, y de vez en cuando habría asentamientos de mayor entidad denominados Hauptdorf. Estas constelaciones de asentamientos estarían intraconectadas e interconectadas con diversas autopistas (incluyendo una directa desde Alemania hasta Crimea), carreteras y vías férreas.

Dos estrategias oficiales competían para colonizar el Este: la primera preconizaba oleadas sucesivas de asentamientos dispersos, y la segunda la vertebración de estos asentamientos alrededor de rutas geográficas naturales, a modo de "collar de perlas". De un modo u otro, se pretendía que la colonización germánica del Este brindase suficientes recursos para convertir Alemania en una economía autárquica, y capaz de hacer que Berlín compitiese con Washington por la influencia global.

Las Blutlanden, probablemente son las tierras más empapado de sangre del planeta, unen o separan a Europa del resto de Eurasia.

Las llamadas Blutlanden, Bloodlands o "tierras de sangre" se corresponden con aquellas zonas adjudicadas al Imperio Alemán, invadidas por la URSS, represaliadas por el bolchevismo, desestabilizadas por guerras civiles, invadidas por Hitler y finalmente ocupadas por Stalin. La vasta región coincide grosso modo con la Zona de Asentamiento decretada por Catalina II de Rusia en 1791 para controlar el flujo de judíos asquenazíes, y tenía la mayor densidad de población judía del planeta. Las "tierras de sangre" son una bisagra que unen o separan a Europa del resto de Eurasia.

Como no existen barreras naturales entre Berlín y Moscú, ambas fuerzas estaban destinadas a convertirse en una sola. Alemania estaba destinada a ser el centro neurálgico y Rusia el cuerpo, pero las potencias periféricas, marítimas y mercantiles del mundo vieron necesario crear barreras políticas artificiales para compensar la falta de barreras geográficas. El objetivo era evitar la constitución de un poder eurasiático autoritario que hubiese podido disputarles la hegemonía global.

El proyecto geopolítico alemán fracasó debido a la derrota en la guerra, y los segmentos germánicos destinados a implantarse en el Este fueron exterminados por el Ejército Rojo y los gobiernos polaco, checoslovaco y yugoslavo, con la colaboración de Washington y Londres. Pero la especulación queda servida: ¿qué hubiera podido hacer con los recursos de Eurasia una nación que, sin colonias, sin materias primas, sin espacio vital, sin mano de obra barata, con enormes densidades de población y con gran proporción de población rural, había conseguido convertirse en la segunda potencia industrial del mundo por derecho propio y generar una cantidad apabullante de ciencia, arte, tecnología y filosofía?

Antecedentes

El proyecto rural alemán en Europa del Este ya tenía antecedentes. Los nacionalsocialistas se inspiraron en la sociedad señorial prusiana, cuyos orígenes se remontaban a las conquistas medievales de la Orden Teutónica, así como en las correrías de los godos, en la misma aristocracia rusa (de origen fuertemente germánico), en los cosacos y en los Volksdeutsche o alemanes étnicos del Este. Himmler defendería más adelante el establecimiento de una aristocracia rural y militar en los territorios conquistados, dominada por los veteranos de guerra de las Waffen-SS, que le pondrían la guinda a siglos de Drang Nach Osten (marcha hacia el Este) germánica.

Otro precedente lo constituyen los territorios orientales ocupados por Alemania y Austria-Hungría ya durante la Primera Guerra Mundial. En el Báltico, el mando supremo de las fuerzas alemanas en el Este había establecido en 1914 el Ober Ost, un protectorado por el que combatirían los freikorps alemanes tras la guerra, para defenderlo del bolchevismo. Ober Ost (que era el antepasado del posterior Reichskommisariat Ostland) estaba gobernado de iure por el mariscal de campo Paul von Hindenburg, de facto por el general Erich Ludendorff.

Ganancias germanas en Europa del Este gracias al Tratado de Brest-Litovsk en 1918. A pesar de la traición diplomática y burocrática efectuada por los políticos izquierdistas y los movimientos subversivos de retaguardia en Alemania durante el armisticio de Noviembre de 1918 (Dolchstoss o puñalada por la espalda), Alemania no renunciaría a sus ambiciones territoriales en el Este.

La rada de la República Popular de Ucrania, que se encontraba en plena guerra con el bolchevismo soviético, puso a disposición de los austro-alemanes un millón de toneladas de grano y otros productos agrarios (huevos, carne de vacuno, panceta, lino, cáñamo, también manganeso), en un acuerdo de febrero de 1918 conocido como Brotfrieden o "paz del pan". Esta colaboración germano-ucraniana tendía a minar la posición negociadora de León Trotsky, forzando a los bolcheviques, muy a su pesar, a aceptar las condiciones alemanas del tratado. Por otro lado, permitía a Alemania romper el bloqueo naval de la Triple Entente (que entre otras cosas, la aislaba de sus escasas colonias y socios comerciales), haciéndose autárquica e inmune a los embargos comerciales enemigos, y proporcionaba cereales a Austria, muy necesitada de grano debido a un ridículo conflicto doméstico con Hungría.

Debido a su increíble potencial granjero, Ucrania era sin duda la porción más importante. Las tropas austro-alemanas entraron en Kiev en 1918, suplantando a las soviéticas que la habían ocupado dos semanas atrás, y los nuevos ocupantes se apoyaron en milicias menonitas (la Selbstschütz, entrenada por los austro-alemanes y los rusos blancos) para imponer su control militar. Los menonitas, de origen alemán, se habían labrado, desde tiempos de Catalina II la Grande, fama de granjeros trabajadores y aplicados, capaces de cultivar y hacer prosperar cualquier territorio. La situación se afianzaría con el Tratado de Brest-Litovsk, firmado en 1918 en la actual Bielorrusia. El tratado le arrebataba a la recientemente establecida República Socialista Federativa Soviética de Rusia el 25% de su población y el 25% de sus cereales y hierro, así como importantes ciudades y centros económicos y vastas extensiones de Europa del Este —incluyendo los tres países bálticos, toda la actual Polonia, Ucrania y una buena parte de Bielorrusia.

Los términos de Brest-Litovsk enfurecieron sobremanera a Trotsky, al que Lenin había obligado a firmar argumentando —correctamente— la inminencia del derrumbamiento interno de Alemania (Dolchstoss) y la necesidad de hacer sacrificios temporales para obtener ganancias permanentes.

Yevhen Konovalets, nacionalista ucraniano, conocería a Hitler en los años 20 y posteriormente sería una pieza central del plan alemán para convertir Rutenia Transcarpática (la parte más oriental de la Checoslovaquia anexionada, habitada por rutenos o rusinos, es decir, "ucranianos étnicos") y la Galitsia ucraniana en el núcleo de un estado ucraniano títere y un puente para la invasión a la URSS. Konovalets será asesinado por la NKVD, y los nacionalistas ucranianos, relacionados con la Abwehr (la Inteligencia militar alemana, fuertemente infiltrada por la británica), no prosperarán. A la larga, la derrota de ambos proyectos rurales alemanes desembocó en el triunfo del bloque capitalista, del comunista y del tercermundista.

Opiniones de revisionistas

Documentos secretos de posguerra

Varios documentos secretos nacionalsocialistas que se refieren al Lebensraum fueron presuntamente "descubiertos" después de la Segunda Guerra Mundial por las potencias victoriosas y otras hostiles a Alemania. Se ha argumentado que tales documentos demuestran que Alemania fue culpable de causar la guerra, así como de planificar la limpieza étnica y diversos genocidios para expandir el Lebensraum alemán. Tales afirmaciones formaron una parte importante de los Juicios de Núremberg. Estos documentos incluían el Zweites Buch de Hitler, el Memorando de Hossbach y el Generalplan Ost.

Los revisionistas desconfían de tales documentos "descubiertos" de la posguerra, por razones como las muchas irregularidades sobre los Juicios de Núremberg. En muchos casos faltan los supuestos documentos originales. Por ejemplo, el Memorando de Hossbach consiste en una copia de una copia del documento no autorizado y ni autenticado, que supuestamente fue redactado de memoria cinco días después de que tuvo lugar la reunión. Incluso si tales documentos no son una fabricación completa, es posible que hayan sido editados para dar una impresión favorable a la propaganda aliada. Además, Hossbach era un enemigo acérrimo de Hitler y el pretendido memorando pudo haber tenido la intención original de desacreditar al gobierno nazi si el intento de asesinato y el golpe de 1944 hubieran tenido éxito. Además, se ha argumentado que incluso las descripciones del contenido de estos documentos por obras de referencia posteriores suelen ser engañosas e incorrectas.

Generalplan Ost

Nunca se ha encontrado ninguna copia del supuesto Generalplan Ost, argumentándose que casi toda la documentación al respecto fue deliberadamente destruida poco después de la derrota alemana en mayo de 1945 pero que es posible inferir su existencia y partes de su contenido por medio de otras fuentes. La versión oficial es que Generalplan Ost se refiere a un gigantesco "Plan Maestro" de deportación a gran escala de eslavos (posiblemente causando muertes masivas debido a esto) y moviendo efectivamente la frontera de Alemania 1000 km al Este.

Algunos revisionistas han argumentado que las fuentes apoyan que Generalplan Ost fue un plan de 1941 de Konrad Meyer-Hetlich para los nuevos territorios del Este recientemente incorporados a Alemania desde Polonia. El plan incluía la creación de una población alemana racialmente homogénea y la transferencia de polacos y judíos de Alemania a los territorios polacos no anexados (el Gobierno General). Pero que no hay mención de asesinatos en masa.

También se ha argumentado que había planes para la colonización alemana de territorios adicionales. La interpretación políticamente correcta de Generalplan Ost se basa, en particular, en una supuesta transcripción de un documento original perdido, titulado Stellungnahme und Gedanken zum Generalplan Ost des Reichsführers SS ("Opinión e ideas sobre el Plan General para el Este del Reichsführer-SS") y fechado el 27 de abril de 1942. Supuestamente expresaba las opiniones personales del autor sobre un plan propuesto, descrito en otro documento perdido, y que proponía deportar a 31 millones de personas en un período de treinta años. Se ha argumentado que existen varios problemas con estos alegados documentos y su interpretación.

El autor de este documento de opinión personal fue supuestamente Erhard Wetzel (o Alfred Wetzel), director de la Oficina de Política Racial del NSDAP, quien según los revisionistas estuvo involucrado en otros documentos cuestionables, y quien de forma sospechosa se volvió inmune al enjuiciamiento.

Otro documento de opinión personal relacionado con el Lebensraum fue presuntamente escrito por Rolf-Heinz Höppner.

"Este plan, si alguna vez existió realmente como se dijo, fue creado con fines administrativos, después de que comenzara la guerra contra la URSS y se lograran enormes avances territoriales y de población al principio. El 15 de julio de 1941, Konrad Meyer-Hetlich presentó este plan administrativo a Himmler, quien lo había solicitado. Hitler supuestamente discutió su plan en una reunión del 16 de julio de 1941: lo que se conoce de esta discusión se presentó en el Tribunal Militar Internacional como L-221. El documento original que podría probar que la intención maliciosa del Generalplan Ost no existe o nunca se ha encontrado; solo se presentaron fragmentos de documentos relacionados en los juicios de Nuremberg. Como tal, no hay prueba alguna de que este plan fuera una ambición de Hitler, y tratar de usarla para demostrar “El Holocausto” es una locura.

Hitler habló abiertamente sobre la solución del Este y los problemas que tendrían que superarse. Pero, afirmó, Inglaterra controlaba 400 millones en India con solo 250,000 soldados y administradores ingleses, por lo que también debería ser posible que los alemanes hicieran lo mismo. Hitler describió cómo se debe hacer, mediante la construcción de ciudades y pueblos alemanes, pero declaró explícitamente que, para el resto de Rusia: "... in der wir die Russen leben lassen wie sie wollen, nur daß wir sie beherrschen" ("permitiremos a los rusos vivir como ellos elijan, simplemente los gobernaremos"). En ninguna parte menciona matar a decenas de millones de eslavos, de hecho, L-221 - según Hillgruber el Generalplan Ost, per se - nunca alude a asesinatos en masa".

David Irving, al testificar en los juicios de Ernst Zündel, declaró con respecto a otro documento "L" que: "Puedo decir que desconfío mucho de cualquier documento de Nuremberg que tenga el número de documento L ... Este es L-18 ... Los historiadores están familiarizados con una gran cantidad de documentos L de la serie de Nuremberg y muchos de ellos resultan ser falsificaciones. Muchos de ellos resultan ser producidos o fabricados para los juicios de Nuremberg, según mi leal saber y entender. Así que esto es lo primero que me preocuparía sobre eso" ... "Investigué los juicios de Nuremberg con cierto detalle y estaba familiarizado con el hecho de que en Nuremberg, tenían una colección de los sellos de goma necesarios, los sellos de clasificación de seguridad en orden para fabricar documentos y lo hicieron. Hay varios casos en los que esto resultó posteriormente ... He publicado un libro sobre eso, señor. Es Nuremberg - The Last Battle".

"Hitler nunca dijo, ni dio a entender, que el pueblo ruso era" subhumano "[...] Lo que Hitler dijo fue que eran inferiores a los alemanes; y la mayoría de ellos claramente lo eran en ese momento, la mayoría de los campesinos rusos en la vasta y escasamente poblada URSS occidental que Hitler quería colonizar con alemanes eran analfabetos, vivían en chozas infestadas de piojos, sin carreteras, sin saneamiento, sin concepto de higiene o civilización, sin ambiciones inventivas ni ningún deseo de cambiar estas condiciones mientras hubiera suficiente vodka. Se habían acostumbrado a vivir así durante siglos de abandono y abyecta servidumbre. Hitler no tenía la intención de destruirlos ni esclavizarlos. A diferencia de Robin, Adolf Hitler simplemente no era lo suficientemente malicioso para eso. Simplemente tenía la intención de dejarlos en sus maneras mientras construía carreteras (Autobahn), ferrocarriles y, a lo largo de ellos, ciudades para que los alemanes emigraran desde el país de origen, superpoblado".

Ataque preventivo contra la URSS

Germar Rudolf ha afirmado que "hay subsecciones de la historia contemporánea en las que ni los medios de comunicación ni muchos historiadores están particularmente preocupados por la honestidad. Durante cuatro décadas, por ejemplo, casi toda la historiografía contemporánea alemana ha defendido la afirmación de que la campaña alemana contra Rusia había sido un ataque despiadado destinado únicamente a ganar territorio en el Este, a expensas de los eslavos que vivían allí. Esta afirmación persistió hasta que V. Suvorov y E. Topitsch presentaron pruebas convincentes de que la Campaña rusa fue de hecho una guerra preventiva contra la Unión Soviética que estaba decidida a atacar en algún momento, lo que, por supuesto, no excluye una política de Lebensraum (espacio vital) por parte del Tercer Reich.

Tras el colapso de la Unión Soviética y la apertura de los archivos soviéticos, de repente se ha calmado entre las filas de aquellos historiadores que anteriormente argumentaron en contra de la tesis de la guerra preventiva; especialmente los medios de comunicación alemanes, sin embargo, continúan propagando la mentira del ataque contra la "Rusia amante de la paz", en contraste con los medios de comunicación rusos. Ni Topitsch, el filósofo, ni Suvorov, el oficial ruso en el exilio, son historiadores alemanes, sin embargo, sus investigaciones han dado lugar a un proceso de replanteamiento radical. Es cierto que muchos historiadores todavía se alejan de las tesis de Suvorov y Topitsch, ya que para ellos es una cuestión de principios sentirse incómodos con una tesis que exonera al Tercer Reich de una de sus malas acciones".

Algunos han ido más allá y han argumentado que el ataque preventivo alemán impidió la conquista soviética de Europa programada para comenzar temprano en la mañana del domingo 6 de julio de 1941. Las revelaciones de Suvorov sobre la expansión masiva de la NKVD (el precursor sangriento de la KGB) son particularmente escalofriantes: estos asesinos se habrían movido detrás de las tropas de asalto para liquidar a los "enemigos de clase". Las cámaras de tortura y los pozos de muerte bolcheviques que cobraron millones de víctimas en las naciones esclavizadas del Este se habrían extendido también por Occidente. Con Alemania y Francia bajo la bota soviética, Italia y España también habrían caído rápidamente. Y un millón de paracaidistas de Stalin habrían hecho un breve trabajo de apoderarse de los aeródromos del sur de Inglaterra para despejar el camino para una invasión a gran escala. Lenin y su alumno Stalin nunca ocultaron su deseo de una Segunda Guerra Mundial para establecer una Europa comunista. La amenaza se originó en la Unión Soviética puesto que el comunismo pretendía conquistar el mundo entero desde el principio. "Que este monstruoso plan fracasara, los pseudo-demócratas, los sacerdotes burlones y los historiadores de la corte no tienen a nadie a quien agradecer más que a Adolf Hitler. Si no hubiera sido por el hombre al que odian, ellos habrían sido los primeros contra la pared."

La guerra secreta de Stalin

Una fuente de muchas muertes soviéticas durante la guerra fue el propio régimen comunista que mató a muchos de sus súbditos durante la guerra. Por ejemplo, incluso pueblos enteros, como los alemanes del Volga y otros grupos, sospechosos de ser potencialmente desleales al régimen comunista, fueron deportados a los Gulag, donde muchos murieron.

Incluso después de la invasión alemana, uno de los principales temores de Stalin no eran sus enemigos extranjeros, sino que el propio pueblo ruso se levantara contra el régimen comunista y/o se uniera a las fuerzas alemanas en su contra. El libro La guerra secreta de Stalin afirma que muchos millones de rusos murieron en el curso de la "guerra secreta" de Stalin contra sus propios súbditos durante la Segunda Guerra Mundial. Incluso se argumenta que muchas muertes "militares" soviéticas se deben a tales causas. Así, "batallones penales "compuestos por" enemigos del pueblo" (es decir, presos de prisiones y campamentos, y campesinos desafortunados, incluidos mujeres y niños) fueron lanzados en oleadas contra las posiciones defensivas alemanas. Con frecuencia desarmados y, en ocasiones, privados de ropa camuflada uniformes para atraer mejor el fuego enemigo, a menudo se usaban para limpiar campos de minas. Con ametralladoras de la NKVD detrás de ellos, se vieron obligados a cruzar los campos de minas hasta que se despejó un camino ". El temor de Stalin a su propia gente no era infundado: "Todavía es una sorpresa para muchos en Occidente cuando se enteran de que para 1944-45, hasta el 40% de algunas formaciones" alemanas "y del 10 al 15% de todas las unidades, estaban compuestos por Osttruppen (ex hombres del Ejército Rojo)".

Esta oposición interna al régimen soviético también significa que habría sido extremadamente importante para el régimen soviético representar al Tercer Reich como una alternativa aún peor, por ejemplo, argumentando que se estaban produciendo o estaban planeadas matanzas masivas de eslavos si Alemania vencía.

Lebensraum y las organizaciones problancas modernas

Independientemente de si hay algún tipo de verdad con respecto a las acusaciones contra la ideología del Lebensraum (y acusaciones relacionadas como que "los eslavos son vistos como inferiores a los alemanes"), las organizaciones modernas problancas dejaron de adherirse hace mucho a tales ideas. Además, el mundo ha cambiado desde la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día no existe un problema de sobrepoblación blanca, sino un problema de falta de población blanca, la investigación sobre la raza y la inteligencia ha demostrado que los eslavos están genéticamente emparentados con otros indoeuropeos o arios y no son menos inteligentes, el comunismo ha desaparecido en Rusia, el colonialismo ya no se ve como deseable, todos los países blancos enfrentan amenazas similares, etc.

Referencias

  1. Politics of Hunger: The Allied Blockade of Germany, 1915-1919
  2. Hidden Historical Fact: The Allied Attempt to Starve Germany in 1919
  3. Ihor Kamenetsky, Lebensraum in Hitler's war plan: the theory and the Eastern European reality, American Journal of Economics and Sociology, Vol. 20, Nº3 (Abril 1961).
  4. Vejas Gabriel Liulevicius, War land on the Eastern front: culture, national identity and German occupation in World War I, Cambridge University Press (2000).

Artículos relacionados

Enlaces externos