Neturei Karta

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Miembos de Neturei Karta con pancartas en las que dice: "Judaísmo y sionismo son extremos opuestos" y "Basta de matar de hambre a los palestinos".

Neturei Karta (en arameo נטורי קרתא, Guardianes de la Ciudad) es un grupo de judíos ultraortodoxos que rechazan cualquier forma de sionismo y se oponen activamente al Estado de Israel.

El grupo cuenta con alrededor de 5.000 miembros, los que se concentran principalmente en Jerusalén. Otros grupos más pequeños asociados pueden ser encontrados en otras ciudades de Israel, Londres y Nueva York.

Contenido

Ideología

Los seguidores de Neturei Karta basan su postura en la literatura rabínica, que señala que los judíos fueron expulsados de la tierra de Israel debido a sus pecados. También creen que cualquier forma de recaptura de Israel por la fuerza es una violación a la voluntad divina.

Según su visión, el sionismo es una ofensa ante los ojos de Dios. Neturei Karta predica que los judíos deben esperar a que Dios decida terminar con su exilio, y que los esfuerzos humanos por hacerlo son pecaminosos.

Sostienen que los medios de comunicación deliberadamente minimizan la importancia de su punto de vista haciendo parecer que son sólo unos pocos, cuando en realidad, según ellos, hay un gran número de judíos con similares pensamientos.

Historia

Inicios

La mayor parte de los miembros de Neturei Karta descienden de judíos húngaros que se establecieron en la Ciudad Vieja de Jerusalén a comienzos del siglo XIX. Se opusieron a la llegada de inmigrantes judíos desde Europa impulsados por el sionismo, que tenían como objetivo crear un estado soberano judío en la Palestina controlada por el Imperio Otomano.

Antes de la partición de Palestina

La tensión entre las comunidades judías sionistas y no sionistas alcanzaron su punto máximo en la década de 1920, tras el asesinato de Jacob Israël de Haan, poeta holandés y activista contra la creación de un estado judío, a manos de la Haganá.

1947-1967

La facción sionista ortodoxa eran los principales representantes de las comunidades religiosas judías cuando la ONU votó la partición de Palestina en 1947. Representantes de otro partido ortodoxo, Agudat Israel, pidieron a la Asamblea General votar en contra del plan de partición.

Agudat Israel reconsideró su postura tras el establecimiento del Estado de Israel, e incluso han participado en algunos gobiernos desde aquella época.

Este cambio de bando provocó un vuelco radical en la ideología de Neturei Karta, que se sintieron traicionados por sus antiguos aliados ortodoxos.

Su oposición a Israel y al sionismo se volvió aún más extrema, especialmente bajo el liderazgo del rabino Amram Blau.

El grupo se aisló cada vez más, formando alianzas con otras sectas que también habían rechazado el apoyo dado por Agudat Israel al gobierno secular tras la independencia.

Algunos signos de su rechazo demuestran la profundidad de su oposición. Muchos miembros de Neturei Karta se niegan a tocar billetes o monedas israelíes con imágenes de sionistas en ellas. Einstein y Moisés Montefiore son aceptados, no así Herzl y Weizmann. Estos objetos son vistos como heréticos. De la misma forma, muchos no se acercan siquiera al Muro de los Lamentos, el cual sienten ha sido profanado por los intereses seculares.

De 1967 a la actualidad

Aunque muchos en Neturei Karta optan simplemente por ignorar al Estado de Israel, esto se vuelve cada vez más difícil.

Actualmente proponen llevar a cabo el desmantelamiento de Israel hasta la llegada del Mesías. Hoy en día, su líder es el rabino Moshe Hirsch, autoproclamado Ministro de Asuntos Exteriores, quien sirvió en el gabinete de Yasser Arafat como Ministro de Asuntos Judíos.

Hirsch y sus seguidores opinan que una minoría ortodoxa judía dentro de un estado palestino controlado por los árabes es una opción razonable. También hacen hincapié en que las visiones de Neturei Karta y Al Fatah (partido dominante actualmente en la Autoridad Palestina); ambos distinguen judaísmo de sionismo y apoyan el establecimiento de un estado binacional y laico en Palestina.

Hirsch también ha solicitado el estatus de refugiado para los miembros de Neturei Karta en la ONU, ya que, a su parecer, no hay diferencias entre quienes han sido expulsados de su tierra y aquellos cuya tierra está siendo destruida por los sionistas. A su vez, este grupo apoya al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, a quien consideran un aliado por promover la destrucción del Estado de Israel.

Artículo

Neturei Karta: judíos contra el sionismo

Detengan el terrorismo sionista. Masacre de Gaza

(enviado por el Centro de Estudios Evolianos)

Antiisraelíes. Así se definen los integrantes de Neturei Karta, una comunidad religiosa que aboga por el desmantelamiento del Estado de Israel.

En una céntrica avenida de Londres arde una bandera israelí. Los manifestantes, ataviados rigurosamente de negro, barbados los rostros y con caprichosos rizos cayéndoles desde las sienes, han bloqueado el tráfico justo frente a la embajada de Tel Aviv en la capital británica. Claman por el cese inmediato de la ocupación de los territorios palestinos, y aún más: por el desmantelamiento del Estado de Israel. Sus pancartas y sus voces son todas sus armas en esta húmeda tarde de mayo, justo el día en que en 1948 se fundó el Estado judío sobre las espaldas de Palestina.

Contra lo que pudiera pensarse, las voces de protesta no provienen en esta ocasión de refugiados palestinos, ni de activistas por la paz de los que por millones en el mundo brindan su solidaridad a los atenazados pobladores árabes de Tierra Santa. Son judíos, judíos ortodoxos del grupo Neturei Karta (en arameo, Centinelas de la Ciudad), que, según proclaman en sus bases constitutivas, están convencidos de la incompatibilidad entre las enseñanzas del judaísmo y el Estado de Israel asentado sobre la fuerza de las armas, el pillaje y el sufrimiento de todo un pueblo.

Incluidos por la propaganda israelí en el infausto número de los "judíos que se odian a sí mismos", traje con el que se viste a todo aquel que disienta de las prácticas represivas de Tel Aviv, los miembros de Neturei Karta a menudo suscitan la curiosidad de la opinión pública, pues están integrados a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y sostenían contactos periódicos con el presidente palestino Yasser Arafat.

Tal proceder les ha ganado ser blanco de la hostilidad de las autoridades israelíes. Brutales golpizas policiales, expulsiones de Israel y la tergiversación pública de sus propósitos, han sido el precio que han tenido que pagar por hacer ver que, pese a lo que avala la gran prensa, el Estado sionista no es precisamente voluntad de Dios.

Sionismo no es judaísmo

En el Israel actual la influencia de tendencias religiosas ultranacionalistas en la clase política incentiva el carácter expansionista del Estado. Según estas prédicas, el Mesías, el emancipador que habrá de enviar Dios para restituir al pueblo judío sus tiempos de gloria, solo vendrá a un Israel no dividido, a un país que se extienda íntegro desde el Mediterráneo hasta el río Jordán.

En este proyecto, no es difícil imaginar quién es el que sobra. Ovadia Yosef, uno de los rabinos más influyentes de Israel y quien ha sido consejero espiritual de mismísimo premier Ariel Sharon, es uno de los principales partidarios de hacer cumplir el plan "divino" de expulsar de una buena vez a los palestinos -"esas serpientes"- de sus tierras. Al también líder del partido religioso sefardí Shas, no le ha temblado la voz para pedir que Tel Aviv, sin muchas contemplaciones, lance misiles contra los árabes. "Son malignos e infames. Está prohibido ser piadosos con ellos", ha sentenciado.

Es precisamente en la ribera opuesta a esta "fe" sanguinaria donde se encuentra Neturei Karta, grupo escindido en 1938 del movimiento Agudat Israel, hasta ese entonces contrario al sionismo. Asentados en el barrio de Mea Shearim en Jerusalén, donde vivían en perfecta armonía con la comunidad árabe antes de la llegada masiva de inmigrantes judíos, estos militantes ortodoxos se opusieron desde el inicio a la resolución de la ONU de 1947 sobre la partición de Palestina en dos estados. Su idea es que los judíos que vivan allí, deben hacerlo en coexistencia pacífica con la población árabe y subordinados a la autoridad de estos últimos.

Según señala uno de sus dirigentes, el rabino Yisroel Dovid Weiss, "la Tierra Santa es un regalo condicional. (...) La Biblia profetizó que si "los hijos de Israel" fallaran en su misión espiritual, serían desterrados de su tierra y mandados al exilio", etapa que se extendería hasta el advenimiento de la redención, "un tiempo de fraternidad y paz universal", al que se arribaría exclusivamente por medios divinos.

Al explicar sus tesis a un grupo de fieles, Weiss añade que, mientras dure su dispersión los judíos deben arrepentirse de las faltas que los llevaron a ese estado y servir de modelos entre los pueblos en que se insertaron para atraerlos a su credo.

En respaldo de lo anterior, Neturei Karta cita el Talmud, en el ensayo Kesubos (p.111a), donde se enseña que los judíos no deben emplear fuerzas humanas para crear un Estado antes de que se establezca la era universal de paz y hermandad, con centro en Jerusalén.

Desde esta óptica el sionismo es entonces únicamente un esfuerzo político y militar de judíos apartados de su fe primigenia para acabar por la fuerza con un destierro de 1900 años, lo que contraviene el designio de Dios hacia Israel. Por si fuera poco, según Weiss, a este mal se suma que como Tel Aviv se autodeclara representante de los judíos de todo el mundo, el público suele vincular a la generalidad del pueblo judío con la violencia hacia los palestinos.

Por ello, Neturei Karta opta por tomar distancias, y no duda en advertir: sionismo no es judaísmo.

No más sangre judía y palestina

Las acciones de Neturei Karta a favor de la causa palestina son frecuentemente ignoradas por la prensa occidental. Para los grandes medios y el gobierno sionista, no son sino un puñado de fanáticos de una minúscula facción. En su página web, el grupo da respuesta a tales criterios al aceptar que si bien su número es de algunos miles, son cientos de miles los judíos ultraortodoxos que proclaman un abierto antisionismo y que los apoyan en multitudinarias protestas públicas, como la protagonizada en Nueva York en febrero de 2001 por más de 20.000 judíos.

Uno de sus simpatizantes más notables es el Gran Rabino de Gran Bretaña, Jonathan Sacks, quien ha calificado la política represiva israelí en Palestina de "incompatible con los valores más profundos del judaísmo" y ha declarado que los constantes abusos contra los palestinos corrompen a los judíos. El líder de una de las mayores comunidades hebreas del mundo con unos 300.000 miembros es del sentir de que Israel debe devolver las tierras ocupadas "si quiere alcanzar la paz", y de que todo israelí tiene el derecho de asumir una posición crítica respecto a Tel Aviv.

Por su parte, Neturei Karta, cuya sede central es la ciudad de Nueva York, organiza muestras de apoyo a la causa palestina en grandes urbes de Canadá, Gran Bretaña y EEUU, generalmente en fechas clave de la historia israelo-palestina. Así, el pasado 15 de mayo se manifestaron en Washington en ocasión de conmemorarse 55 años de la Nakba (catástrofe), la expulsión de más de 700.000 residentes árabes de sus tierras. Son comunes las demostraciones contra la fundación del Estado sionista, como las efectuadas el 7 de mayo en Jerusalén y en localidades canadienses y británicas; o las quemas públicas de banderas israelíes en signo de rechazo a una entidad que consideran artificial.

En opinión de sus miembros la política sionista de solucionar la "cuestión judía" por medio de la creación de un "hogar seguro" en Palestina ha sido un chasco, pues precisamente la acción belicista de Israel ha hecho del país un acérrimo enemigo del entorno árabe.

De este modo, según acota el rabino Weiss, una salida a la actual situación de violencia solo puede venir con la disolución del Estado de Israel. En entrevista con la cadena de televisión qatarí Al Jazeera en 2002, el líder religioso fue enfático al subrayar que "constantemente pedimos al Señor que acabe con Israel de una forma pacífica, y así no sea derramada más sangre judía o palestina".

Y agregó: "El Señor no está complacido con Israel, y nosotros le pedimos que acabe con este sin dolor ni sangre (...) Queremos que los palestinos gobiernen Palestina. Las escrituras dicen que las naciones coexistirán con nosotros; pero estamos a la espera y estamos luchando por ello, para que la gente pueda vivir en paz, para que el cordero pueda convivir con el lobo".

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