William Guy Carr

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William James Guy Carr (2 de junio de 1895, Formby, Inglaterra - 2 de octubre de 1959, Willowdale, Canadá) fue un oficial naval y escritor anglo-canadiense. Hombre de fe católica y pensamiento conservador, interpretó que la subversión internacional que busca hacer colapsar al orden occidental y cristiano está inspirada por la Sinagoga de Satanás.

Biografía

Carr nació en Inglaterra, pero pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia en Escocia. A partir de 1909 comenzó a trabajar como marinero.

Combatió en la Primera Guerra Mundial en las filas de la British Royal Navy, siendo asignado entre 1916 y 1919 a la división de submarinos.

Tras ser desmovilizado se reubicó en los Estados Unidos con la intención de trabajar allí como marino mercante. Sin embargo notó con disgusto que el comunismo había ganado una gran popularidad en los sindicatos de estibadores y marineros. Ello lo llevó a confrontar con miembros de su tripulación, quienes intentaron asesinarlo mientras se encontraban en Francia. Al regresar decidió renunciar a su trabajo y emigrar hacia Canadá junto con su familia.

Durante la década de 1920 tuvo diversos empleos: fue albañil, guardia de seguridad en el Canadian Pacific Railway, empleado administrativo en la Royal Canadian Legion y periodista en el Toronto Daily Star. El éxito de sus primeros dos libros en los que narra sus experiencias bélicas -By Guess and By God publicado en 1930 y Hell's Angels of the Deep publicado en 1932- le permitió ganar dinero suficiente para financiar sus investigaciones sobre la trama oculta del poder.

Inicialmente se ocupó de estudiar las técnicas de infiltración comunista en distintos ámbitos cómo la industria, la academia, los medios masivos de comunicación, las fuerzas armadas y el mundo del crimen organizado, empero pronto comprendió qué detrás de la plaga roja operaban sociedades secretas que controlaban el sistema bancario. Ello lo llevó a postular que la Internacional Comunista era igual de peligrosa que la Internacional Capitalista.

En 1939 se alistó en la Royal Canadian Navy. Dada su experiencia como submarinista, se le encomendó la misión de trabajar como analista de guerra naval. A fines de 1944, cuando la derrota de las Fuerzas del Eje se aproximaba, Carr publicó el libro Checkmate in the North en el cual aseguraba haber contribuido a abortar la invasión de los ejércitos fascistas a América, los cuales planeaban ingresar al continente ocupando a la región de Labrador.

Nuevamente desmovilizado, Carr retomó sus actividades como analista político y conferencista. Debido a ello fundó a la National Federation of Christian Laymen para coordinar el combate contra la subversión. A través de esa organización editó desde 1956 a la revista News Behind the News, desde donde denunció la influencia que la secta de los Illuminati ejercía en Norteamérica.

Sus libros fueron muy leídos en su época. Debido a su rechazo tanto del socialismo como del liberalismo por considerarlos dos desviaciones progresistas, y dada su participación en la campaña en contra de la fluoración del agua potable, hubo quienes lo clasificaron como un pensador radical, lo que hizo que terminara siendo vigilado por el FBI y la Royal Canadian Mounted Police.

Los políticos de la época, por lo general, ignoraron a Carr, con las excepciones de John Horne Blackmore y Ron Gostick, hombres pertenecientes al movimiento del crédito social canadiense. Carr también intentó aproximarse al senador estadounidense Joseph McCarthy después de que sus colegas lo censuraran y condenaran en 1955 por su cruzada anticomunista.

El libro Satan, Prince of this World quedó incompleto debido a la inesperada muerte de Carr, por lo que años después uno de sus hijos lo editaría y lo publicaría de manera póstuma.

Obra

Enemigo del Nuevo Orden Mundial

Como resultado de su análisis sobre el movimiento revolucionario internacional, Carr afirmó que el mundo contemporáneo es fruto de una conspiración que ha alterado tanto a a las doctrinas políticas y a los sistemas económicos como a las costumbres sociales y a las prácticas culturales. En efecto, mientras el análisis politológico habitual señala que los cambios socioculturales son una consecuencia de los cambios económicos y políticos, para Carr sucede al revés. Es decir, según su lectura de los hechos históricos, toda la transformación política y económica que experimentó el mundo a partir del siglo XV fue impulsada por un grupo de individuos que buscaban acabar con un ordenamiento social que les disgustaba y sepultar una cultura con la que estaban disconformes.

Lo que habría producido el quiebre epocal, según Carr, habría sido la consolidación de una mentalidad naturalista y atea que niega la existencia de la dimensión espiritual del ser humano. Gracias a ello habrían surgido diversos grupos que se habrían propuesto engañar a la humanidad, instalando ideas falsas y obligándolos a vivir según las reglas diseñadas por ellos, ya que habrían perdido el temor a que una fuerza superior los castigue por todo el daño que le producen a los pueblos.

A comienzos del siglo XX el más poderoso de esos grupos era, de acuerdo a Carr, la secta de los Illuminati, la cual operaba por medio del dominio del sistema bancario internacional desde la City de Londres, pero contando con miembros distribuidos a lo largo y ancho del mundo. Esos individuos integraban el Estado profundo que tomaba las decisiones importantes detrás de los gobiernos del Reino Unido, de los Estados Unidos de América y de otros países. Al controlar el dinero habrían corrompido a los hombres débiles, y, gracias a ello, habrían podido orquestar guerras enormemente destructivas que produjeron cambios profundos en los modos de vida habituales. De allí que Carr sostuviese que la Primera Guerra Mundial fue un acuerdo de estos grupos oligárquicos financieros para instalar al comunismo, el cual se expandió rápidamente en los años posteriores, infectando a las sociedades y generando divisiones violentas en su interior. La Segunda Guerra Mundial, por su parte, habría tenido la misión de anular a todos los movimientos nacionalistas que surgieron como reacción ante la plaga roja, dejando en pie solamente a un único nacionalismo: el sionismo. De allí que, para Carr, tuviese que producirse una Tercera Guerra Mundial que enfrentase a los sionistas contra sus enemigos a nivel global, causando un colapso civilizacional no sólo en el Oriente Medio sino también en el resto del mundo. De ese modo se terminaría de instalar el Nuevo Orden Mundial bajo el cual se consumaría el genocidio blanco y la extinción del cristianismo, lo que le permitiría a la oligarquía en las sombras esclavizar a la humanidad.

Al momento de identificar a los miembros de las sectas que aspiran al dominio mundial, Carr señaló que casi todos ellos pertenecen a la Sinagoga de Satán, una entidad que nuclearía a hombres y mujeres que le rinden culto al diablo y que existiría desde la Antigüedad.

Críticas a sus obras

Al escritor se lo ha criticado por usar a Los Protocolos de los Sabios de Sión como una fuente central de sus textos. Los sionistas -junto a sus aliados y siervos- no dudaron en calificarlo de "antisemita" a causa de ello, como habitualmente hacen estos sujetos para referirse a todo aquel que los cuestione. Sin embargo, lo cierto es que Carr evita acusar a los líderes del pueblo judío de ser los autores del plan de dominación mundial, atribuyéndole esa responsabilidad a los Illuminati, los cuales son una fuerza multiétnica (su interpretación es opuesta a la de Sergei Nilus, el primer editor de Los Protocolos de los Sabios de Sión, que aseguraba que las sociedades secretas multiétnicas trabajan para la judería internacional). Por ese motivo para Carr el judío, como tal, no sería intrínsecamente un individuo peligroso, sino simplemente la víctima de una manipulación de aquellos satanistas que lo guían para que realice sus proyectos.

Otra crítica que Carr recibió -y con la cual se lo pretendió desacreditar- está relacionada a su uso de informes de inteligencia y correspondencia privada de masones a las cuales sólo él habría tenido acceso, haciendo que algunas de sus afirmaciones no pudiesen ser ratificadas por investigadores independientes.

Influencia

La obra de Carr ejerció una enorme influencia en muchos autores, especialmente en cristianos interesados en el campo de la escatología. También algunos charlatanes se han inspirado en sus escritos para crear versiones absurdas y ficticias sobre el Nuevo Orden Mundial.

Entre quienes han reconocido el gran valor de su obra se encuentran Leonardo Castellani, Dan Smoot, Ted Gunderson, Serge Monast, Juan Claudio Sanahuja, E. Michael Jones, David Icke, Guillermo Buhigas, Daniel Estulin, Jan van Helsing, Giulio Maria Tam y Alberto Villasana.

Sus libros han sido traducidos a diferentes lenguas, siendo muy bien recibidos especialmente en el mundo árabe.

Bibliografía

  • By Guess and by God. The Story of the British Submarines in the War. Londres: Hutchinson, 1930.
  • Hell's Angels of the Deep. Londres: Hutchinson, 1932.
  • High and Dry. Londres: Hutchinson, 1938.
  • Brass Hats and Bell-Bottomed Trousers: Unforgettable and Splendid Feats of the Harwich Patrol. Londres: Hutchinson, 1939.
  • Good Hunting. Londres: Hutchinson, 1940.
  • Out of the Mists: Great Deeds of the Navy in the Last War and Her Role Today. Londres: Hutchinson, 1941.
  • Checkmate in the North: the Axis Planned to Invade America. Toronto: The Macmillan Company, 1944.
  • One World in the Making: the United Nations. Boston: Ginn and Company, 1947.
  • Moral and Spiritual Values in the Public Schools. Washington: Educational Policies Commission, 1951.
  • The Red Fog Over America. Willowdale: National Federation of Christian Laymen, 1955.
  • The International Conspiracy. Willowdale: National Federation of Christian Laymen, 1956.
  • Present Personal Income and Corporation Taxes Unconstitutional. Willowdale: National Federation of Christian Laymen, 1956.
  • The Devil’s Poison or The Truth About Fluorine. Willowdale: National Federation of Christian Laymen, 1956.
  • The Conspiracy to Destroy All Existing Governments and Religions. Metairie: Sons of Liberty, 1960.
  • Satan, Prince of this World. Palmdale: Omni Publications, 1966.

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