Revisionismo Histórico
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- "Revisionismo no es una critica cualquiera, revisionismo es criticar lo que no se debe criticar, poner en duda la versión oficial."
El revisionismo histórico o simplemente revisionismo, es el estudio y reinterpretación de la historia. Se refiere a la reinterpretación de hechos históricos a la luz de nuevos datos, o nuevos análisis más precisos o menos sesgados de datos conocidos.
Es una corriente histórica, que los círculos académicos convencionales erróneamente consideran como pseudocientífica. Tiene la finalidad de reinterpretar los hechos acaecidos y que fueron posteriormente tergiversados e impuestos en la conciencia social por los intereses políticos.
El revisionismo presupone que entre los historiadores, o el público general, existe una forma generalmente aceptada de entender un acontecimiento o un proceso histórico y que hay razones para ponerla en duda. Esas razones pueden ser de distinto tipo: la puesta en valor de nuevos documentos, el cambio de paradigma historiográfico; o también el cambio de los valores desde los que se observa el pasado.
Los defensores de la “historia oficial” acusan a los revisionistas de divulgar un “revisionismo no académico” o pseudocientífico y acusa a quien lo practica de darle un uso político a la historia. La revisión de las formas de entender el pasado forma parte de la tarea del revisionista.
A veces, el simple paso del tiempo permite cambiar la perspectiva a la comunidad historiadores, pues un punto de llegada diferente invita a evaluar de forma nueva la trayectoria histórica pasada.
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[editar] Historia oficial
Revisionismo generalmente se refiere al disentimiento con la versión oficial de la historia, la que se considera como verdad y que se enseña en colegios y universidades y que se graba in Hollywood. Pero el uso del termino se esta extendiendo más y más a las doctrinas oficiales del presente, las que se decretan en discursos y editoriales políticamente correctos.
El punto común y altamente interesante es la existencia misma de verdades oficiales, consensos universales, tabús, que son - o al menos se aparentan peligrosamente - a la propaganda.
¿Como? Las sociedades democráticas, vigiladas día y noche por la prensa libre, cadenas de televisión criticas y intelectuales eruditos, poniendo en duda cuanto nos queda de certidumbres, ¿esas sociedades respetarían tabús, mantendrían dogmas, destilan verdades intocables?
[editar] Revisionismo o la crisis del periodismo
Si es cierto que los medios de información tienen el papel de guardianes de la democracia, vigilando la libertad de expresión y de intercambio de ideas, el revisionismo nace de la falla del periodismo.
Los medios, "que se supone son unos entes preocupados siempre en desmitificar lo establecido y en servir la Verdad al publico" (Bochaca), sea ésta o no agradable, mantienen unos dogmas y áreas de desinformación con pasmosa tenacidad.
Hay varios causas de esto, unas evidentes otras menos.
[editar] Escuela de la superficialidad
Mirando la televisión y leyendo periódicos se impone la conclusión de que la idea misma que se hacen los periodistas de su clientela y de su propio papel ha cambiado fundamentalmente. Abundan cuantidades de hechos y nombres intrascendentes y informaciones a todos fines inútiles presentadas de manera confusa, superficial y juguetona, mientras faltan investigaciones serias, opiniones diversas y análisis profundas.
La creciente cretinización es tan palpable que duele físicamente. La importancia, casi primacía, que ha alcanzado el deporte en cualquier medio de información es sólo uno de los síntomas. Mas fácil, claro está, entrevistar un fulano jugando fútbol que analizar la historia de un conflicto bélico presentando hechos y dando las versiones de los adversarios.
[editar] La hipocresía de la "prensa libre"
Pero la censura más evidente viene de grupos de presión, de lobbys, que no toleran que tal o tal informacion sea difundida.
Aquí se puede estudiar toda la hipocresía de un periodismo que se precia libre: Cuando la presión origina de gobiernos, los periodistas indignados arman un escándalo movilizando hasta organizaciones internacionales en su defensa. En cambio nadie se atreve a reclamar si la censura es impuesta por organizaciones sindicales o judíos, para dar dos ejemplos concretos.
Para ocultar la auto-censura, se usan términos bonitos, convirtiéndola en una virtud. El más (ab)usado es consenso, que suele amenizarse con calificativos como de los demócratas, antifacistas o algo por el estilo - si no se invoca directamente la humanidad.
[editar] La censura en tiempos de democracia universal
La censura a que se somete la mayoría de los medios no es uniforme y es mas o menos estricta. Hay áreas de predilección, como la Segunda Guerra Mundial, la droga o la pobreza, en los que casi nunca se da la otra cara. Hay temas como el medio ambiente o programas sociales, en los que el consenso de los bien pensantes se desafía una que otra vez.
También la censura puede depender del país, quedando entendido que aquí solo se consideran los países autodenominados democráticos. En Francia, por ejemplo, ningún periódico condenaría jamás abiertamente las huelgas cotidianas del servicio publico. En Alemania ningún medio se atrevería tomar posición contra la inmigración y el abuso del asilo. En Estados Unidos ninguna cadena de televisión hablaría del terrorismo israelí contra los palestinos, etc.
La función de los revisionistas consiste en considerar como sospechosa cada doctrina que siempre esta presentado de un mismo lado, especialmente si se puede comprobar, que se impide, incluso prohíbe, divulgar otra versión. En este caso es mas probable que nos están endilgando dogmas políticos o mitos históricos en vez de certezas comprobadas.
El revisionismo histórico se propone reconsiderar la versión oficial de hechos históricos debido a una otra lectura de documentos o a nuevos argumentos técnicos. Entonces revisionismo debería ser parte de la 'job description' de la profesión de historiador. Hay tiempos y campos en que los historiadores no lo ven así, sometiéndose a la presión de grupos políticos, religiosos u otros.
[editar] Revisionismo o "negacionismo"
Los historiadores oficialistas denominan a los revisionistas como “no académicos”. Los revisionistas hacen un trabajo excelente en términos historiográficos. La figura del revisionista “no académico” suele presentarse por los “oficialistas” como un Quijote que se esfuerza por hacer aparecer una supuesta verdad frente a un establishment que le margina.
La actividad de revisar el pasado la puede practicar cualquier periodista o investigador aficionado y está protegida por la libertad de pensamiento y expresión. Además, como la historia es un terreno fecundo para la controversia política y en muchas ocasiones la legitimidad de apuestas políticas del presente se fundamenta en trayectorias históricas del pasado, la revisión histórica puede estar cargada de polémica.
Casos famosos, como el del Revisionismo del Holocausto (peyorativamente llamado por los defensores de la “historia oficial” de Negacionistas) (negar la existencia de un plan para el exterminio de los judíos durante el Tercer Reich), han dado lugar a legislación en algunos países que se dicen democrático que tratan esa versión de la historia como delito, considerando que se trata una de "una mentira deliberada, con fines políticos, que no tiene nada que ver con interpretar la evidencia histórica y, en cambio, se aproxima a la apología de un régimen criminal". Debido a sus implicaciones políticas en el presente, el holocausto es el área de revisionismo histórico mas conocido.
Actualmente ésta corriente es considerada un crimen en varios países democráticos, entre ellos Alemania, España, Francia, Canadá, Austria e Israel.
El Revisionismo del Holocausto tiene la finalidad de reinterpretar los hechos acaecidos, en Europa durante la Segunda Guerra Mundial y que fueron posteriormente tergiversados por los mismos intereses políticos que impulsaron la creación del Estado de Israel en la región de Palestina. Este revisionismo cuestiona temas considerados “tabú” por la “historia oficial” como por ejemplo el mitológico Holocausto, las cámaras de gas, el supuesto asesinato planificado por el Tercer Reich de millones de judíos, etc.
Los revisionistas afirman también que el Holocausto fue una propaganda de guerra inventada por las potencias aliadas y algunos de ellos hablan de una conspiración sionista, que aprovechó dicha propaganda con el propósito de obtener beneficios a costa de otros pueblos, principalmente Palestina y Alemania, sin embargo no le corresponde al revisionismo concluir tales afirmaciones sino sólo atenerse al estudio de los hechos centrales, aunque esto no es impedimento para que algunas personas utilicen estas investigaciones para respaldar posturas políticas. Por ello, el revisionismo del Holocausto está perseguido penalmente en varios países con absurdas acusaciones como "ocultamiento de genocidio con conocimiento, o consentimiento y aprobación o justificación del genocidio".
[editar] Por el mundo
En la Argentina, el revisionismo histórico, muchas veces actuando como sostén intelectual del peronismo, se centró en la reivindicación de la figura de Juan Manuel de Rosas y otros caudillos, enfrentándose con la historiografía oficial fundada sobre la obra de Bartolomé Mitre. Esta corriente es también muy crítica de la posición argentina durante la Guerra de la Triple Alianza. Entre los historiadores revisionistas se destacan José María Rosa, Manuel Gálvez y el grupo del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas.
En México, se considera revisionista a Salvador Borrego, cuyas obras (por ejemplo, Derrota Mundial, América Peligra e Infiltración Mundial) han recibido fuertes críticas por su presunto antisemitismo debido a que coloca a los capitales e ideología judía internacional como los causantes de la Segunda Guerra Mundial .
[editar] ¿Qué es el revisionismo?
(Parte del artículo de Eduardo Arroyo Pardo, publicado en la Revista Cedade Nº 169, de agosto de 1989)
[editar] Prólogo
Si usted un día necesitara una sierra para cortar esa rama de árbol que le impide contemplar la extraordinaria vista de la ventana de su cuarto, no dudaría un momento en pedírsela a su vecino de enfrente. No nos cabe duda de que este es lo suficientemente amable como para prestársela, pero considere por un momento que su vecino de abajo, que por algún motivo le tiene una inexplicable manía, va diciendo por ahí que usted es una mala persona que no merece en modo alguno los favores de los demás miembros de la comunidad. Su vecino de enfrente, recién llegado y que apenas le conoce cae víctima de las persistentes murmuraciones y juzga inapropiado prestarle nada. En consecuencia usted no solamente no podrá cortar la rama que tanto te molesta, sino que además deberá sufrir, por su supuestamente réproba conducta, las iras de todos sus vecinos. Para subsanar el mal ya hecho deberá convencerles de que las cosas no sucedieron como ellos creen. Es decir, deberá de hacer un revisionismo.
Lo importante de esta situación trivial es que alguien (su vecino de abajo), difundiendo algo que no es verdad, ha sido capaz de lograr el fin que se proponía: predisponer a toda la comunidad en contra y amoldar así el comportamiento de los demás a sus propios objetivos. La conclusión más inmediata que se desprende de estas breves líneas es que la información es poder y puede provocar hábitos de comportamiento según los designios del que la controla.
La esencia del proceso radica en que las personas pueden percibir y retener sensaciones en concepto de material aprendido que, junto a sus capacidades innatas, condicionan su mismísimo comportamiento. Por todo ello, y sin caer en ambientalismos nefastos, obran y emiten juicios en función de lo que conocen, de lo que conocen mayormente gracias a los medios de comunicación. Sin duda alguna el binomio dinero-información se haya en nuestra sociedad completamente integrado. Quien tiene dinero puede "emitir" más información hacia aquellos que carecen de él. En la única cosa en que parecen diferir los componentes de tan funesto tandem es en que el dinero hace poderoso a quien más logra acaparar, en tanto que la información confiere poder a quien más la distribuye, asemejándose todo ello a un cierto tipo de emisor-receptor. En este contexto todos tenemos en mente el viejo tópico, no por ello menos auténtico, del individuo destruido por una campaña adversa de los medios de comunicación. Así, los hombres de las modernas sociedades del sistema, ya sean orientales u occidentales, se encuentran inmersos dentro de dinámica del hombre-masa, paradigma del espíritu de rebaño, precisamente porque en nuestras sociedades ya hace mucho tiempo que la información es un auténtico monopolio.
Evidentemente esto no solo hace referencia a periódicos, telediarios, etc, sino a la capacidad de difundir modas a escala mundial y de hacer por consiguiente que en naciones de culturas dispares imperen los mismos patrones en cuanto a ritmos de vida, gustos musicales y artísticos en general, que impiden el desarrollo natural de las diferentes culturas.
El poder omnimodo de la información alcanza cotas que ni los más inveterados colonialistas del siglo XIX se atrevieron a pronosticar y que hoy día se está socavando es la mismisima individualidad de pensamiento. El hombre-masa actual, cuya auténtica adoración por la letra impresa y la onda electromagnética televisiva le lleva a no cuestionarse nada excepto las necesidades más inmediatas, es reacio a oír aquello que no está acostumbrado a oír. Incluso "disidencias” aparentes como los movimientos juveniles rebeldes, "pensadores" contestatarios se hayan en consonancia con el espíritu del sistema, pues el sistema es antes que nada un espíritu que se trasluce en una manera de ser, y no hacen más que contribuir a la fatídica obra de dinamitar colectivamente lo que en su tiempo fue la Cultura Occidental.
El amoldar contra natura la información a unos fines preestablecidos implica necesariamente la falsificación de la Verdad Histórica. Sin embargo sabemos por perogrullo que las cosas son solo de una manera y por ello el movimiento revisionista pretende romper el monolito informativo del sistema para después reivindicar la Historia tal y como fue. En las líneas siguientes denunciaré la persecución legal, no legítima, de los revisionistas de todos los países del mundo con el único fin no de suprimirlos físicamente sino más bien de impedirles que se hagan oír, aún cuando el simple asesinato o la intentona del mismo no se ha escatimado en ningún momento. También expondremos las principales razones por las que es necesario continuar esta labor.
Ahora más que nunca debe apelarse a los últimos vestigios de personalidad y espíritu critico que el sistema ha olvidado aniquilar en su obra devastadora. Nuestro propósito es el de revelar, conscientes de la desproporción de medios, la existencia de un movimiento que niega la versión establecida de la Historia contemporánea al tiempo que denuncia la manipulación y tergiversación de la misma con fines políticos y principalmente ideológicos. No le vamos a contar detalladamente qué es lo que dicen los diversos autores pero si se lo esbozaremos brevemente con el fin de que sepa a quien dirigirse si toma la audaz decisión de profundizar en este apasionante, campo. Ahora es momento de olvidar sus prejuicios, de pensar por sí mismo y descubrir que solamente de usted, querido lector, depende el seguir leyendo estas páginas.
[editar] Qué pretende el revisionismo?
Hoy en día, los hombres forman sus opiniones por lo que los medios de comunicación. La tesis fundamental más o menos implícita en todos los textos revisionistas es que la omnipotencia de dichos medios de comunicación ha conseguido falsificar, tergiversar, cuando no inventar ciertos periodos de la historia, para conseguir la hegemonía política e ideológica del credo político vencedor en el año 1945. Por ello, aunque existen historiadores revisionistas cuya obra se ha centrado en periodos históricos tales como la revolución francesa, mientras que otros han pretendido efectuar un revisionismo de toda la historia contemporánea. Pero el principal caballo de batalla del revisionismo se centra en la Segunda Guerra Mundial y más concretamente en tres cuestiones clave.
1. La culpabilidad en el desencadenamiento de la misma que recae exclusivamente sobre la Alemania nacionalsocialista.
2. La cuestión de las presuntas atrocidades alemanas. Este punto comprende a su vez otros dos:
a) La ejecución premeditada de seis millones de judíos como parte de un plan oficial del gobierno alemán para borrar a los judíos de la faz de la Tierra. Dichas supuestas ejecuciones tuvieron lugar mediante la utilización de cámaras de gas especialmente diseñadas al efecto, mientras que los cuerpos eran incinerados en hornos crematorios o en enormes piras al aire libre.
b) Los bombardeos aéreos terroristas de poblaciones civiles no consideradas objetivos militares.
Ambas acusaciones son los dos pilares fundamentales de la tesis hoy mundialmente aceptada de la extraordinaria brutalidad nazi.
3. Por último, divulgar y esclarecer las atrocidades, científica e históricamente demostrables, cometidas por los principales miembros del bando vencedor y ocultadas gracias a la complicidad de los medios de comunicación de todo el mundo.
Estos son los principales frentes de la lucha revisionista mundial. Sin embargo el edificio principal de las acusaciones sobre el bando perdedor se levanta en torno al manoseado "holocausto" de seis millones de judíos y el pilar de semejante leyenda no es otro que el campo de concentración de Auschwitz. Tras enunciar someramente dichas acusaciones consideramos que el lector conoce sobradamente cual es la versión de la historia más ampliamente difundida acerca de estos temas. Dicha versión no es sino la que el "establishment" informativo ha conseguido inculcar en las mentes de todo el mundo. Por ello resulta obligado enunciar brevemente cuales son las posturas revisionistas que hacen referencia a los tres temas.
1. En cuanto a la culpabilidad en el desencadenamiento de la guerra, el revisionismo considera que dicha guerra no comenzó en 1939 sino mucho antes; concretamente el mismo día en que el NSDAP alcanzaba el poder el 30 de enero de 1933. En aquella fecha se desencadenó una ofensiva mundial ideológica, económica y diplomática cuyo culmen se alcanzaría el 1 de Septiembre de 1939 y que finalizaría con el aplastamiento de Alemania y de sus aliados. Semejante ofensiva fue llevada a cabo por grupos de presión internacionalistas y apátridas cuyos intereses chocaban frontalmente con las tesis nacionalsocialistas y además divergían radicalmente de los intereses auténticos de los países en guerra con las potencias del Eje. Dichos grupos de presión no son otros que los que conforman el movimiento sionista internacional. Este movimiento no es una frase hecha. Existe oficialmente desde el Congreso Sionista celebrado en Basilea en el año 1897, aunque de forma oficiosa venía actuando desde mucho antes.
2. Aunque en el tema anterior los diferentes autores hacen distinto hincapié, con algunas diferencias de matiz, en este la posición es unánime. Según el profesor Arthur R. Butz, autor de "La fábula del Holocausto": "Nadie pretende negar la posibilidad o probabilidad de que nunca un judío fue muerto o maltratado por un alemán. Pero seis millones de judíos no murieron jamás en los campos de concentración. Jamás hubo orden de exterminarlos. Jamás los alemanes practicaron el tan manoseado genocidio". Nosotros añadiríamos que jamás existieron las cámaras de gas. En cuanto a los bombardeos, los alemanes eligieron zonas de interés estratégico como los centros industriales de Coventry y Londres. Los aliados comenzaron antes y con el objetivo de machacar y minar la moral popular alemana. Es históricamente demostrable que los dirigentes alemanes aguantaron un cierto tiempo antes de aplicar represalias que nunca alcanzaron la magnitud apocalíptica de los bombardeos de Tokio, Berlín, Hamburgo, París y principalmente Dresde.
En este apartado la acusación revisionista sobre el bando vencedor es implacable. Comprende los siguientes puntos:
a. Bombardeos terroristas sobre Alemania, Austria y el resto de la Europa ocupada.
b) Bombardeos terroristas sobre el Japón.
c) Soldados alemanes, incluyendo prisioneros y heridos, víctimas de los partisanos y también italianos "ejecutados" por partisanos en el norte de Italia. Este punto se incluye por ser la guerra de guerrillas contraria a los acuerdos de la convención de Ginebra de la cual eran signatarios todos los países beligerantes con excepción de la Unión Soviética.
d) Oficiales polacos asesinados en Katyn.
e) Civiles alemanes asesinados en Polonia antes de la declaración de guerra.
f) "Auslandsdeutsche" asesinados en:
1. Los sudetes.
2. Checoslovaquia.
3. Yugoslavia.
4. Banato (rumano y húngaro).
5. Polonia (durante y después de la guerra).
g) Depuración legal en Alemania amparándose en leyes retroactivas.
h) Asesinatos colectivos en Alemania y Austria en el período posbélico.
i) Muertes de civiles a consecuencia de las deportaciones forzosas en el este europeo.
j) Refugiados alemanes muertos por los soviéticos al intentar huir de Prusia Oriental.
k) Soldados croatas, ucranianos, rusos, musulmanes, serbios, y albaneses víctimas de la operación "Keelhaul" y muertos en la deportación.
l) Ciudadanos americanos de origen japonés muertos en los campos de concentración de Arizona.
m) Ciudadanos franceses víctimas de la depuración legal con leyes retroactivas en Francia.
n) Ciudadanos franceses "ejecutados" sumariamente tras la reocupación de Francia por los aliados.
o) Italianos de Istria, Dalmacia y Venecia Julia ejecutados por los "titistas".
p) Víctimas de depuraciones en Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Noruega, Polonia, Lituania, Estonia, Letonia, Bulgaria, Rumania, Eslovenia, Yugoslavia, Albania, Grecia, Hungría, Ucrania y Rusia, e Italia.
Como el lector puede ver se trata de opciones contrapuestas siendo la "opción revisionista" una negación radical de la versión oficial del "establishment". Por ser la Historia una disciplina que estudia hechos objetivos no pueden admitirse soluciones intermedias o de compromiso. Los acontecimientos históricos suceden únicamente de una manera y solo con el trabajo minucioso puede desentrañarse la trama de sucesos. De esto se desprende que la Historia no puede cambiarse aunque sí el registro histórico. A continuación veremos qué razones de peso existen para cambiarlo y para mantener una versión falseada de los hechos y como ha podido hacerse.
(La segunda parte de este artículo de Eduardo Arroyo Pardo, que se ocupa sobre el supuesto Holocausto, lo puede ver en el artículo dedicado a dicho tema: Revisionismo del Holocausto)
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