Ario

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Joven iraní, refleja la reminiscencia genética de los antiguos iranios.

Ario es una palabra derivada del sánscrito आर्य Ārya significando 'noble' u 'honorable'. El cognado avéstico del término sánscrito es Airya y el equivalente en persa antiguo es Ariya. Es ampliamente mantenido que se ha usado como una autodesignación étnica (autónimo) de los protoindoiranios, pero la evidencia lingüística indica que es altamente probable que un cognado de esta palabra también se haya empleado como autónimo de los protoindoeuropeos, por lo que ha sido un término usado para referirse indistintamente a todos los pueblos indoeuropeos y a sus descendientes.

La palabra Irán (del persa antiguo Ayran) significa "tierra de los arios". La palabra alemana Ehre, que significa 'honor', es cognado de 'ario'. También se cree que la palabra 'Irlanda' proviene de la misma raíz que 'Iran' y 'Ario'.

En el siglo XIX, los más antiguos hablantes conocidos de lenguas indoeuropeas eran los indoiranios, por ello la palabra ario fue adoptada para referirse a los pueblos indoeuropeos y a sus descendientes como un gran conjunto étnico, incluidos los romanos, los griegos y los germanos. Pronto se reconoció que celtas, baltos y eslavos también pertenecían al mismo grupo.

El término "ario" fue popularizado por Joseph Arthur de Gobineau en su ensayo Sobre la desigualdad de las razas humanas (1855).

En lingüística, ario es más usado en el contexto de una subrama de las lenguas indo-iraníes, referidos como lenguas indo-arias.

Etimología

El término sánscrito आर्य ārya proviene del proto-indo-iranio *arya- o *aryo-, utilizado por los indo-iranios para designarse a sí mismos. El avéstico airya ('venerable') y el persa antiguo ariya también son derivados de *aryo-, y también son autodesignaciones.

En los idiomas iranios, el autoidentificador original vive en nombres étnicos como "alanos" e "ironau" (variante del osetio) Osetia es llamada Iristán o Iryston (Ирыстон) por sus habitantes. Del mismo modo, el nombre de Irán (Ayran) es la palabra del persa antiguo para "lugar o tierra de los arios".

El término proto-indo-iranio proviene del protoindoeuropeo. Se ha postulado que las raíces protoindoeuropeas son *haerós ('hombre libre', 'miembro del propio grupo', 'compañero'), *heryos ('familiar', 'pariente') y *h₂er- ('encajar', 'ser adecuado')[1] de las cuales se derivaron palabras como:

  • El prefijo hitita arā-, que significa "miembro del propio grupo", 'compañero' y 'amigo'.
  • El avéstico airya, que significa 'noble', 'venerable' iranio en el sentido más amplio.
  • El indoario/sánscrito aris, que significa 'unido', 'fiel', 'persona devota' y 'pariente'.
  • El indoario aryá, que significa 'amable', 'favorable', 'unido' y 'devoto'.
  • El indoario árya- que significa 'noble', 'fiel a la religión védica'.
  • El griego ἄριστος (áristos) que significa 'el mejor', 'el más noble', 'el mejor de su clase', 'el más valiente', 'el más virtuoso', etc.
  • El proto-germánico arjaz: 'noble', 'distinguido'.
  • El nórdico antiguo arjosteR: 'noble', 'distinguido'.
  • El alemán Ehre que significa 'honor'.
  • El proto-celta *aryos: 'hombre libre', 'noble'.
  • El irlandés antiguo aire, que significa 'hombre libre', 'noble' y 'jefe'.
  • El gaélico arios: 'señor', 'hombre libre'.
  • Nombres personales galos con Ario- como Ariomano ("espíritu señorial")
  • Se cree que el nombre de Irlanda llamada Éire, también proviene de esta raíz.

El superlativo del protoindoeuropeo *h₂er- ('encajar', 'ser adecuado'), es *h₂éristos ('el más apto') de donde deriva el griego áristos y en español 'aristócrata' y 'aristocracia' (que significa "gobierno de los mejores").

Se cree que la palabra *haerós, *haeryós en sí proviene de la raíz *haer-, que significa 'juntar'. El significado original en protoindoeuropeo, tal como explican Mallory y Adams, tenía un claro énfasis en el "ser dentro del propio grupo"; "miembro del propio grupo", denotando que pertenece a la comunidad tribal en contraste con los extranjeros, particularmente aquellos capturados e incorporados al grupo como esclavos[1]. Mientras que en Anatolia, la palabra base ha llegado a enfatizar la relación personal, en indoiraní la palabra ha tomado un significado más étnico.[1]

El significado de *haerós en sí mismo es casi una admisión de que es un término étnico. Por ello es que muy probablemente los protoindoeuropeos también usaron éste o un cognado similar de 'ario' en la protolengua como autónimo étnico, con lo que el uso del término 'ario' es adecuado para referirse a todos los pueblos indoeuropeos y no sólo a los indoiranios.

El término 'ario' ya existía en el léxico original protoindoeuropeo y con el curso de sus migraciones, comenzaron a aplicar nuevos significados a la palabra. El hecho de que el término haya sido utilizado por hablantes de lenguas indoeuropeas tan distantes como India e Irlanda son seguramente una fuerte indicación de que los arios migrantes tomaron este término con ellos y luego comenzó a adquirir nuevos matices de significado dentro de su propio idioma, grupos y etnias.[1]

Los autónimos son a menudo términos exaltativos o elogiosos hacia el propio grupo: como lo pueden ser: "noble", "honorable". Incluyendo estos significados, en su A Sumer Aryan Dictionary, el profesor L. Austine Waddell afirma que 'arya' o el prefijo 'ar-' y sus cognados tienen los siguientes: 'elevados', 'exaltados', 'grandeza', 'majestad', 'fama', 'jefes', 'gobernadores', 'alguien que sube', 'humanidad', 'hombre', 'maestro', 'señor', 'uno de la raza gobernante', 'mejor', 'más fuerte', 'más valiente', 'héroe', 'hombre libre', 'famoso', 'guerrero', 'caballero', 'líder', 'hombre de rango o de valor', etc. Interesantemente, el signo del arado también se considera un signo del ario y Waddell en la mayoría de sus libros construye un caso para el ario como el creador de la civilización y agricultura.

Historia académica del término

Véase también: Estudios indoeuropeos


Este collar iranio fue extraído de Gilan, Irán. Debido a la evidencia de su uso en todas las culturas indoeuropeas, la esvástica llegó a identificarse como "el símbolo ario más antiguo" por varios autores a finales del siglo XIX

La historia moderna del término 'ario' comienza con dos descubrimientos muy diferentes durante el Siglo de las Luces. El primero fue el redescubrimiento del antiguo término 'ario' por parte de los eruditos europeos. En el siglo XVIII, cuando los exploradores europeos desarrollaron un creciente interés en Irán y la antigua Persia, pronto descubrieron que los antiguos persas se habían identificado a sí mismos como arios. En 1768, antes de que se decodificara la inscripción de Naqsh-i Rustam, el orientalista francés Abraham Hyacinthe Anquetil du Perron concluyó, a partir de los escritos de Heródoto y Diódoro Sículo, que "ario" era el antiguo nombre de los antiguos pueblos de Irán. Una vez introducida por Perron, la expresión se extendió rápidamente entre los estudiosos europeos. En Alemania, por ejemplo, el término "ario" apareció por primera vez en la traducción que Johann Friedrich Kleuker hizo del artículo de Perron del francés al alemán en 1777. El segundo descubrimiento fue filológico y se refería a la exploración de la conexión lingüística indoeuropea. A medida que avanzaba la expansión de los imperios europeos, los europeos prestaron atención a la relación entre las palabras europeas, persas e indias. En 1786, Sir William Jones, juez inglés de la Corte Suprema de Calcuta y uno de los fundadores de la filología comparada, declaró en su discurso ante la Real Sociedad Asiática de Bengala que había una fuerte afinidad entre el sánscrito, "tanto en las raíces de los verbos y en las formas de la gramática", y el griego y el latín. Las similitudes eran demasiado cercanas como para "posiblemente haber sido producidas por accidente"; deben haber "surgido de alguna fuente común, que quizás ya no existe", concluyó. También consideraba que el gótico, el celta y el persa antiguo pertenecían "a la familia".

Treinta años después, en 1816, el lingüista alemán Franz Bopp proporcionó pruebas científicas de la afinidad estructural entre el grecolatino, el sánscrito y el persa. La expresión "ario", que hasta ahora se había considerado como un nombre para el antiguo pueblo persa, experimentó su primera extensión de significado en la era del pensamiento romántico y völkisch. Los primeros pensadores nacionales, sobre todo alemanes como, Johann Gottfried Herder y Johann Gottlieb Fichte, comenzaron a imaginar la nación, un pueblo o, en sus palabras, un Volk como una comunidad cultural orgánica, arraigada en su historia y conectada por un folclore, mitos y poesía compartidos, cuentos de hadas y, lo más importante, por un lenguaje común. Las relaciones lingüísticas se tomaron como prueba natural de relaciones tribales (todavía una noción principalmente cultural) y la cuestión sobre la ascendencia y los orígenes de un Volk quedó estrechamente relacionada con las especulaciones sobre los orígenes de su lengua. En este contexto, la relación lingüística "indoeuropea" pronto se tomó como prueba del parentesco tribal de los pueblos que hablaban esa lengua.

Como consecuencia, algunos eruditos europeos empezaron a ver, erróneamente, a los antiguos persas como sus antepasados. Fue el filósofo alemán Friedrich Schlegel quien sugirió en 1808 que los antepasados ​​de los alemanes eran los antiguos «arios» persas. "El nombre de los arios está relacionado con otra relación que nos concierne mucho más íntimamente", proclamó, añadiendo que "nuestros antepasados ​​germánicos, cuando aún estaban en Asia, eran conocidos principalmente con el nombre de "arios". "De repente", afirmó triunfalmente Schlegel, "la vieja saga y opinión sobre el parentesco de los alemanes, o de los pueblos germánicos y godos con los persas, aparecen bajo una luz completamente nueva". El pensador alemán tomó el término "ario", reintroducido por Perron, para designar a un antiguo "pueblo primordial" (protoindoeuropeo) (Urvolk), que habría viajado en una antigua "migración aria" desde Asia a Europa. Así, los europeos se convirtieron en «arios», cuyas raíces (Urheimat) se encontraban supuestamente en Oriente, aunque luego, en el siglo XX, la concepción cambiaría con la hipótesis de los kurganes de Marija Gimbutas.

El escritor y pensador racial francés Joseph Arthur de Gobineau utilizó el término "arios" para describir la raza germánica (la race germanique). Gobineau consideraba que la raza germánica era hermosa, honorable y destinada a gobernar: cette illustre famille humaine, la plus noble. Mientras que arya se consideraba originalmente como un endónimo utilizado sólo por los indoiranios, posteriormente se convirtió, en parte debido a su ensayo Sobre la desigualdad de las razas humanas (1855), en la designación étnica de una raza, que Gobineau identificó como la "raza germánica".

Max Müller y otros lingüistas y filólogos del siglo XIX también teorizaron que el término arya era usado como un autónimo de los protoindoeuropeos, quienes eran a menudo referidos en esta época como los "arios primitivos". Por extensión, la palabra llegó a ser usada en Occidente para los hablantes indoeuropeos como un conjunto. Además de Müller, por ejemplo H. Chavée en 1867 usa el término en este sentido (aryaque), pero esto nunca tuvo un uso frecuente entre lingüistas, precisamente por estar ya reservado para indoiranio. G. I. Ascoli en el año 1854 usó el término arioeuropeo, un compuesto "Ario-Europeo" con la misma base lógica que "Indo-Europeo", el término en uso, que ha sido frecuentemente usado desde el año 1830. Sin embargo, el uso de ario como un sinónimo de indoeuropeo llegó a ser extendido en un uso no lingüístico y popular al término del siglo XIX.

Indoiranios

La palabra 'ario' y expresiones relacionadas como Arya aparecen en inscripciones y textos antiguos persas y védicos, sobre todo en el Avesta zoroástrico y en los Vedas.

Indoarios

Existe evidencia de hablantes indoarios en Mesopotamia alrededor del año 1500 a. C en forma de palabras prestadas en el dialecto Mitani de los hurritas, los hablantes de los que se especula, pudiesen haber tenido una clase gobernante indo-aria. Al mismo tiempo de una forma aproximada, los indoarios establecieron la civilización védica, que data del mismo período. Son llamados a veces arios védicos porque llevaron los Vedas al subcontinente Indio cuando los arios migraron a esa región. En la antigua India, el término Āryāvarta (आर्यावर्त) significando 'morada/tierra de los arios', fue usado para referirse a la parte norte del subcontinente indio.

Los hablantes contemporáneos de lenguas indoarias se extienden en la mayor parte del norte del subcontinente indio. Existen lenguas indoarias fuera del subcontinente indio, derivadas culturalmente de las lenguas indoarias originales, como el romaní, el lenguaje del pueblo romaní o gitano que no obstante, no es un pueblo auténticamente indoeuropeo, sino que es descendiente de los aborígenes preindoeuropeos de la India, conocidos en el sistema de castas como shudrás y dalits. Además del romaní, el parya es hablado en Tayikistán, jataki en Ucrania, y el domari a través de Oriente Medio.

Iranios

Desde tiempos ancestrales, los iranios y persas han usado el término ario como una designación racial en un sentido étnico para describir su parentesco y su lengua, y su tradición ha continuado contemporáneamente entre sus descendientes. De hecho, el nombre Irán, es un cognado de ario y significa "Tierra de los Arios." No obstante, muchos de estos usos son además inteligibles si se comprende la palabra ario en su sentido de 'noble' o 'espiritual'.

Darío I el Grande, rey de Persia (521 –486 a.c.), en una inscripción en Naqsh-e Rustam (cercano a Shiraz en el contemporáneo Irán), proclama:

Yo soy Darío el gran rey, rey de reyes, rey de países que poseen todo tipo de gente, rey de esta gran tierra a lo largo y ancho, hijo de Histaspes, un aqueménida, un persa, hijo de un persa, un ario, de linaje ario.

Además llama a su lengua la "lengua aria", comúnmente conocida contemporáneamente como persa antiguo. De acuerdo con la Encyclopaedia Iranica, "el mismo concepto étnico se mantuvo en siglos posteriores" y fue asociado con la "nobleza y el señorío". (p. 681)

La palabra ha llegado a ser una terminología técnica en la teología del zoroastrismo, pero ha sido usado siempre por los iraníes también como el término étnico.

Connotaciones étnicas

Véase también: Arianismo


Escultura de Arno Breker, emblemático artista de la Alemania nacionalsocialista, que representaba la fuerza de la raza aria en sus obras.

El concepto de una 'raza aria' surge cuando los lingüistas identifican al avéstico y al sánscrito como los parientes conocidos de mayor antigüedad de las principales lenguas europeas incluyendo el latín, el griego, todas las lenguas germánicas y célticas.

El concepto llegó a asociarse a un subgrupo distintivo de la raza caucásica, si bien la palabra 'raza' se usó bajo una acepción étnica y no estrictamente antropofísica. No obstante, la mayor expansión de la raza caucasoide se asocia a la expansión de los pueblos indoeuropeos, raza en la cual las culturas indoeuropeas se originaron.

Demonización del término

Debido al uso histórico del término ario, y especialmente el uso de 'raza aria' en conexión con la ideología nacionalsocialista, después de la Segunda Guerra Mundial la corrección política, surgida a mediados del siglo XX, y los círculos liberales e izquierdistas dominantes en las instituciones académicas de los bloques capitalista y comunista, temiendo un renacimiento del nacionalismo entre los pueblos europeos, han demonizado y estigmatizado la palabra, asociándolo con crímenes atribuídos falsamente al Tercer Reich durante la guerra, por lo que es a veces evitada en Occidente como si estuviese contaminada, maldita o prohibida, de la misma forma que el símbolo indoeuropeo de la esvástica. Esta campaña colaborativa ha inducido a la mayoría de la gente a creer que el término ario es un término inventado sin raíces históricas o una simple denotación lingüística sin ningún trasfondo étnico significativo.

Contemporáneamente, India e Irán son los únicos países que usan la palabra ario como una denominación demográfica. Ario es además un nombre común de varón en India, Afganistán, e Irán.

Bibliografía

  • Paul Thieme, Der Fremdling im Rigveda. Eine Studie über die Bedeutung der Worte ari, arya, aryaman und aarya, Leipzig (1938).
  • Vyacheslav V. Ivanov and Thomas Gamkrelidze, The Early History of Indo-­European Languages, Scientific American, vol. 262, N3, 110­116, March, 1990
  • A. Kammenhuber, "Aryans in the Near East," Haidelberg, 1968

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 James P. Mallory & Douglas Q. Adams, The Oxford Introduction to Proto-Indo-European and the Proto-Indo-European World (2006) Oxford, England: Oxford University Press, ISBN 978-0-19-929668-2 p. 291.

Enlaces externos

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