Rassemblement National

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Simbolo de Front National

La Rassemblement National -traducido como Agrupación Nacional, Reagrupamiento Nacional o Concentración Nacional en español- es un partido político francés, fundado en 1972, que fue conocido como Front National hasta 2018. Entre 1972 y 2011 fue dirigido por Jean-Marie Le Pen, quien le cedió su puesto a su hija Marine Le Pen, la actual líder del partido.

El partido fue desde sus inicios una fuerza de escaso peso electoral, hasta que en la década de 1980 alcanzó la primera plana de la política francesa. Desde entonces la RN presiona a la partidocracia de Francia, especialmente en las elecciones presidenciales.

Historia

Orígenes

Nacimiento

El Front National pour l’Unite Française (FNUF, luego reducido a FN) fue lanzado el 5 de octubre de 1972. Del acto fundacional participaron unas 70 personas reunidas en París por iniciativa de la organización Ordre Nouveau (ON). En esa ocasión se eligió a Jean-Marie Le Pen como cabeza y portavoz del partido, ya que se esperaba que sus antecedentes como diputado nacional (primero como miembro del poujadismo y luego como líder del Front National Combattant) sirviesen para que el FN adquiriese una imagen respetable al momento de ingresar a la arena electoral.

El rol fundador de Ordre Nouveau

Artículo principal: Ordre Nouveau


El objetivo del grupo neofascista Ordre Nouveau era llevar a Francia hacia una revolución nacional y popular que pusiese fin a la plutocracia y liquidase todo aquello que pone en peligro a la integridad del alma individual y a la unidad de la comunidad nacional (el consumismo, la tecnocracia, la explotación, etc). Para ello habían optado por utilizar todos los instrumentos políticos que tuviesen a su alcance, siendo la participación en las elecciones uno de ellos. De ese modo lanzaron la consigna de que era necesario unificar a las derechas nacionalistas de Francia para que las urnas sintieran el peso del voto patriota.

Alexandre Dézé[1] sostiene que la creación del Front National respondió a cuatro razones que eran parte del programa político de ON. En primer lugar fue una cuestión de "competición", debido a que ON quería ser la expresión unificada de la tradición ultraderechista francesa que diese el combate en el plano político en contra de las otras tradiciones ideológicas presentes en el país. En segundo lugar hubo una cuestión de "conversión": si bien la ultraderecha francesa había sido históricamente anti-parlamentarista, desde ON –y particularmente gracias al dirigente François Duprat– se proponía ingresar al sistema electoral para amplificar el mensaje nacionalista utilizando los canales que esa institución ofrecía. En tercer lugar se planteó la cuestión de la "colaboración", la cual consistía en crear un espacio amplio para que todos aquellos partidos y militantes con inclinaciones nacionales (y no sólo neofascistas) pudiesen contar con una vía de acceso a cargos públicos desde donde defender la soberanía nacional ante el avance de una economía rapaz, o denunciar los actos de traición a la patria realizados por los políticos entreguistas. Finalmente la cuarta cuestión es la concerniente a la "racionalización": los miembros de ON, habiendo participado la mayoría de ellos en los combates ideológicos urbanos de la década de 1960, sostenían que el activismo militante encontraba un límite muy preciso en el sistema republicano vigente, por lo que cada vez resultaba más necesario reorientar a las acciones nacionalistas hacia el interior del marco legalista.

ON tenía como modelo político al Movimento Sociale Italiano (MSI), un partido italiano neofascista fundado en 1946. Hacia comienzos de la década de 1970, el MSI era la organización nacionalista más poderosa de Europa. Su éxito se basaba en la táctica denominada "derecha nacional": montar una alianza estratégica entre fuerzas nacionales disconformes con el sistema partidocrático, permitiendo de ese modo que radicales conviviesen con moderados, y revolucionarios con conservadores. La llama tricolor que adoptó el FN como emblema, tiene de hecho un parentesco innegable con la llama tricolor que utilizaba el MSI desde el momento de su fundación. La intención de ON era, claramente, la de constituir en Francia a la versión local del MSI.

Convergencia nacionalista

Alain Robert fue uno de los hombres claves en la formación del FN, debido a que no sólo pertenecía a ON, sino que había tenido un paso por la Fédération des Étudiants Nationalistes, el Mouvement Occident, y el Groupe Union Défense, y mantenía viva una red de contactos en torno a si mismo.

Además de los miembros de ON, hubo otros nacionalistas que participaron de la creación del FN. El Parti de l'Unité Française (PUF), dirigido por Roger Holeindre (ex miembro de la Resistencia Francesa, hombre de la O.A.S. y antiguo líder de las Jeunesses Patriotes et Sociales y del Parti National Populaire) y Pierre Bousquet (ex miembro de la División Charlemagne, hombre de Jeune Nation y Europe-Action, y director de la revista Militant), jugó un rol determinante en el nacimiento de la nueva fuerza. El PUF reunía a los miembros del Parti National Populaire (PNP) de Holeindre, a antiguos partidarios de Jean-Louis Tixier-Vignancour nucleados en torno a la Union pour le Progrès et les Libertés (UPL), y a un grupo de viejos gaullistas que habían disentido con Charles de Gaulle en lo de abandonar a su suerte a los europeos de Argelia (ese grupo, dirigido por Georges Bidault y unificado en el seno del Mouvement pour la Justice et la Liberté, se alejó del FN apenas una semana después de haberse formado el partido).

La iniciativa frentista de ON surgió una década después de que Francia le concediese la independencia a Argelia en contra de la voluntad de sus ciudadanos. Tras diez años de reclamos, muchos nostálgicos de la Argelia francesa y sus hijos (jóvenes que habían tenido que huir del norte de África en medio de las explosiones y los asesinatos) eran conscientes de que su hogar se había desvanecido quizás para siempre y era hora de llevar al continente a los valores que les permitieron sobrevivir ante el acoso permanente de los musulmanes. ON buscó canalizar todo ese sentimiento patriótico a favor suyo, por lo que el partido ganó una enorme popularidad entre los pieds-noirs que habitaban Francia.

Hubo otras organizaciones importantes que optaron por ignorar la iniciativa frentista de ON y el PUF: tal fue el caso de los neoderechistas del GRECE y de los monarquistas de la Restauration Nationale, es decir del sector más innovador y del más reaccionario de la ultraderecha francesa de la época. En el FN habían viejos defensores del Mariscal Philippe Pétain, pero éstos participaron del partido a título personal y no como representantes de las agrupaciones que honraban la obra del gran militar y político francés (la Association pour Défendre la Mémoire du Maréchal Pétain fue convocada para integrarse al FN, pero la organización no aceptó la propuesta).

Jean-Marie Le Pen como anzuelo electoral

Artículo principal: Jean-Marie Le Pen


Después de que el intelectual Dominique Venner rechazara la invitación para convertirse en vocero del FN, y tras la negativa de Jean-Jacques Susini a asumir la conducción del nuevo partido, la tercera opción para liderar al FN fue Jean-Marie Le Pen. Roger Holeindre del PUF y el periodista François Brigneau de ON convencieron a Le Pen de transformarse en la cabeza visible del FN. El nuevo líder había abandonado la política después de haber coordinado a los Comités Tixier-Vignancour (CTV) durante la campaña presidencial de 1965.

Le Pen planteó que era necesario tener un triple liderazgo: el suyo (representando a los sectores más experimentados: viejos petainistas, viejos poujadistas, viejos defensores de la causa de la Argelia francesa, etc.), el de François Brigneau (representando a ON), y el de Guy Ribeaud (representando a los cesaristas disconformes con de Gaulle). Como el último grupo se retiró precozmente del FN, su espacio fue ocupado por otro sector de lepenistas, lo que dejó a ON en minoría.

ON pretendía utilizar a Le Pen para ganar espacio en el escenario político francés de la época, pero sin concederle el control efectivo del FN. Su idea era replicar la experiencia de los CTV, pero evitando la disgregación provocada por un liderazgo pragmático que cambiase de discurso de acuerdo a la necesidad, ya que comprendían que el atractivo de la extrema derecha es su fidelidad a los principios.

El primer programa del Front National

El FN, en sus inicios, se autoproclamó como una fuerza de derecha social, popular y nacional. Su posición era notoriamente anti-partidocrática, enfatizando el hecho de que los políticos franceses eran artífices de una corrupción destructiva. También criticaba al comunismo, acusando a sus partidarios de querer construir una distopía opresiva y totalitaria donde solamente ellos tuviesen la posibilidad de vivir una vida digna, engrilletando al resto de la población al sistema estatal.

En materia económica, el primer programa del FN manifestaba la necesidad de construir una tercera vía entre la lucha de clases y los monopolios usureros. Lejos de despreciar el tono antiliberal de ON, el FN proponía la creación de un Estado corporativo, que interviniese activamente en el desarrollo de la economía nacional.

En relación a la inmigración sucedió algo curioso: por esa época aún no estaba establecido en el imaginario popular la idea de que había un vínculo directo entre el aumento de inmigrantes y el crecimiento del desempleo, por lo que el FN, inicialmente, únicamente se opondrá a la llegada de aquellos extranjeros que alterasen la pureza racial y cultural de los franceses. Sólo después se insistirá en el asunto económico presente en el proceso inmigratorio, sin embargo ello será promovido por ON más que por el FN.

Además de todo eso, el FN propuso una política fuertemente pro-Vida, rechazando la idea del aborto por considerarlo una práctica genocida.

La guerra intestina

Si bien todos los miembros de ON apoyaban la idea del frente (los que estuvieron en contra dejaron la organización y crearon el Groupe d'action jeunesse), algunos creían que no era preciso cambiar de imagen para seducir a las masas, ya que pensaban que el sistema filosófico que promovía el neofascismo podía convencer a muchos como de hecho lo hacía el comunismo.

La derecha radicalizada chocó así con los "nacionales", facción encabezada por Le Pen. Eso hizo, por ejemplo, que los novordistas y los lepenistas promocionaran al FN cada uno por su propio lado, sin unificar esfuerzos en la campaña legislativa de 1973.

Ese desarrollo atípico de una campaña electoral llevó a que el FN fracasase. El piso electoral que se habían fijado era del 3%, pero en la práctica sólo obtuvieron el 1,3% de los votos emitidos en aquella ocasión. Únicamente Jean-Marie Le Pen superó el 5% en París, en tanto que los otros 104 candidatos cosecharon resultados desalentadores para un partido que aspiraba a la masividad. Pese a la derrota en las urnas, ON decidió mantenerse en la órbita del FN, buscando ampliar su base militante con la agitación de la bandera anti-inmigracionista. Querían, básicamente, atraer a los sectores obreros de Francia, frente a los cuales tenían una influencia casi nula.

En junio de 1973 ON es ilegalizado después de que un congreso de la organización fuese invadido por izquierdistas y se desatase un episodio de terrible violencia en el corazón de París. Alain Robert y François Brigneau, dos ex-ON, trataron de tomar el control del FN, pero Le Pen maniobró a tiempo para crear un conflicto por el liderazgo, el cual terminaría definido por la justicia de Francia, la cual fallaría a favor del antiguo diputado.

Mientras Robert y Brigneau crearon el Parti des Forces Nouvelles (PFN) en 1974, Le Pen terminó apoderándose del FN. Con la aparición del PFN, el FN perdió una base importante de militantes. A partir de allí, y por lo que duró la década de 1970, el FN abandonó la esperanza de conquistar Francia a través de las urnas y se volcó a trabajar por la afirmación de la identidad francesa.

Liderazgo de Jean-Marie Le Pen

Los años de supervivencia

Durante la década de 1970 el FN tuvo que lidiar con la posibilidad de su inminente extinción. El número de afiliados era pequeño y no había en éstos la intención de convertirse en una vanguardia iluminada que llevase a las masas a la rebelión, por lo que el FN no difería demasiado de las demás fuerzas derechistas de Francia. Por iniciativa de Le Pen, el partido había modificado su discurso económico para demostrar su adhesión a los principios generales del liberalismo. Y para empeorar las cosas, el FN se enfrentaba al hecho de que el PFN competía contra ellos desplegando un discurso novedoso y dinámico.

Jean-Marie Le Pen consiguió acceder a la candidatura presidencial en 1974 (en Francia, para que ello ocurra, un candidato debe reunir al menos 500 adhesiones de otros políticos que ocupen un cargo electivo en diversas partes del país). Su campaña se basó en el anticomunismo, asunto que resultaba común para la mayoría de los candidatos derechistas. Otros de los temas de su agenda eran la promoción de la familia, la actualización de las Fuerzas Armadas, la derogación de los Acuerdos de Évian que le dieron la independencia a Argelia, y el impulso al renacimiento cultural, político y social de Francia y Europa.

Los nacionalistas le dieron la espalda a Le Pen, quien en medio de la campaña tuvo además que hacerle frente a una operación de desprestigio que lo señalaba como responsable de haber realizado torturas durante la Guerra de Argelia. En total obtuvo el 0,75% de los votos válidos.

Derrotado en las elecciones, Le Pen se concentró en incorporar al FN a gente que le pudiese sumar vitalidad pero que, a su vez, estuviese dispuesta a aceptar su liderazgo verticalista. François Duprat, antiguo ON, retornó así al FN y formó los Groupes Nationalistes Révolutionnaires de Base para incorporar a militantes nacional-revolucionarios. Por otro lado Jean-Pierre Stirbois, líder de la Union Solidariste, también se sumó al FN. Tras la muerte de Duprat en 1978 su facción se alejó del FN, en tanto que la facción de Stirbois pasó a controlar los mandos intermedios del partido.

El FN fue superado por el PFN en las elecciones legislativas de 1978 y en las elecciones para el Parlamento Europeo de 1979. En 1981 Le Pen intentó presentarse nuevamente como candidato a la presidencia de Francia, pero falló esta vez en conseguir la adhesiones para habilitar su candidatura (puesto que el gobierno francés había modificado las condiciones para ello, aumentando y complejizando las exigencias). En aquella oportunidad se impuso el socialista François Mitterrand, quien logró llevar a la izquierda al control de la V República por primera vez en su historia. Pronto Mitterrand intentó abusar de su poder, lo que hizo que todos los sectores de las derechas de Francia reaccionaran con preocupación. La maniobra de Mitterrand le permitió a la izquierda controlar el parlamento nacional, lo que sólo sirvió para alimentar el descontento derechista.

La conquista de Dreux

Durante las elecciones cantonales de 1983, el FN dio la sorpresa: el solidarista Jean-Pierre Stirbois, candidato de los nacionalistas en la ciudad de Dreux, resultó ser el político más votado de su distrito después de Françoise Gaspard, una homosexual confesa que representaba a la alianza entre los socialistas y los comunistas. Pese a estar calificado para ingresar al balotaje, Stirbois –como producto de una negociación previa con la centroderecha que había obtenido el tercer lugar– renunció a su candidatura, y, junto a otros miembros del FN, fue invitado a sumarse a la lista encabezada por el gaullista Jean Hieaux, accediendo de esa manera al parlamento cantonal en la segunda vuelta. Este episodio marcó el retorno del nacionalismo a los cargos electivos de Francia desde que los seguidores de Tixier-Vignancour perdieran sus puestos a principios de la década de 1970.

Simone Veil se opuso tajantemente a la maniobra unificadora, pero el resto de los dirigentes de la centroderecha aprobaron la alianza sosteniendo que era necesario frenar la avanzada totalitaria de Mitterrand. Es por ello que el filósofo liberal Raymond Aron llegó a afirmar que el fascismo de la década de 1980 no era pardo sino rojo[2]. Se le reprochaba al presidente socialista que, en su gabinete, se incluyesen a ministros provenientes del Partido Comunista Francés, por lo que muchos sostenían que la alianza de las derechas era sólo una reacción patriótica ante la penetración soviética en Francia.

Después de ese episodio el FN demostró que podía articular un discurso afín a la derecha parlamentaria y, en consecuencia, convertirse en una fuerza política apta para todo público (esa reconfiguración discursiva motivó la salida de algunos viejos dirigentes como Pierre Bousquet, que más tarde fundaría al Parti Nationaliste Français). Ello llevó a Le Pen a batallar en contra de los mediócratas para que su partido obtuviese el espacio que merecía dentro de los medios masivos de comunicación; el propio François Mitterrand apoyó a Le Pen en su cruzada, especulando con que el crecimiento del FN debilitaría al resto de las derechas y le facilitaría las cosas a la centroizquierda.

El bienio glorioso

En junio de 1984 el FN consiguió el 10,95% de los votos en las elecciones para eurodiputados. Ese resultado, obtenido gracias a la buena actuación del partido en el sur de Francia, le permitió enviar a diez hombres a Bruselas.

El crecimiento del nacionalismo incomodó a la centroderecha, que optó por acusar al FN de no tener un espíritu "republicano" ni "democrático" como el de ellos, cortando así los vínculos que existían entre ambos grupos.

Como Mitterrand y su pandilla de centroizquierda habían llevado al país a la crisis social, los progresistas empezaron a perder poder. Para garantizar que el socialismo mantuviese un número importante de legisladores, Mitterrand promovió la sustitución del escrutinio mayoritario por el escrutinio proporcional. Esto significaba que, para enviar a un hombre al parlamento nacional, no era necesario para un partido político el obtener más de la mitad de los votos en un determinado distrito, sino solamente superar un piso de votos en un conjunto unificado de distritos.

El nuevo sistema electoral le permitió al FN llevar a 35 diputados a la Asamblea Nacional. Jean-Marie Le Pen retornó así al Poder Legislativo, acompañado por hombres como Robert Spieler, Jacques Peyrat, Pierre Sergent, Dominique Chaboche y Yann Piat entre otros. Pese a que la centroderecha no requería del apoyo del FN para lograr la mayoría en la cámara legislativa, el partido nacionalista defendía un discurso ultraliberal (Le Pen, por ejemplo, elogiaba a Ronald Reagan) y apoyaba en casi todo al Primer Ministro Chirac. Sin embargo hubo varias regiones en donde el FN se alió al socialismo para promover a los candidatos de izquierda como un modo de tomar represalias en contra del sector de la centroderecha que pretendía desacreditar y aislar a los nacionalistas.

Por esa época el FN acrecentó sus filas con muchos hombres que provenían del conservadurismo, el liberalismo y el gaullismo. De todos modos las declaraciones polémicas de Le Pen en torno al Holocausto y a los enfermos de SIDA redemonizó al partido ante la opinión pública.

El avance territorial

Hacia fines de la década de 1980 el FN era un partido sin una gran unidad ideológica, constituido por numerosos grupos nacionalistas a los que se les había sumado una importante masa de militantes provenientes de los sectores más radicalizados de la centroderecha y de la derecha parlamentaria tradicional. Tras la muerte en 1988 de Jean-Pierre Stirbois en un accidente de tránsito, se produjo el ascenso de figuras como Bruno Mégret, Bruno Gollnisch y Carl Lang, quienes cambiaron la fisonomía del FN.

A fines de 1987 el gobierno francés había reacondicionado las leyes para que la elección de candidatos fuese altamente restrictiva, lo que hizo que al año siguiente el FN perdiese a todos sus diputados en la Asamblea Nacional, siendo la excepción Marie-France Stirbois –la viuda de Jean-Pierre Stirbois–, quien permaneció en el parlamento francés entre 1989 (ingresó gracias a una elección especial) y 1993. En el Europarlamento el FN conservó sus diez bancas, ya que incluso había logrado aumentar el caudal de votos nacionales, y dio forma al Grupo Técnico de la Derecha Europea.

Más allá de la traba legislativa, a partir de 1989 el FN comenzó a conquistar municipios. Denunciando a la centroizquierda y a la centroderecha por ser ambas fuerzas igual de corruptas, y utilizando una retórica anti-inmigracionista, el FN impuso varios alcaldes, llegando a triunfar en ciudades grandes como Orange y Tolón. En las presidenciales de 1995 el crecimiento territorial del FN (especialmente en el sureste de Francia) había llegado a ser tan importante que Jean-Marie Le Pen terminaría por obtener un poco más de cuatro millones y medio de votos, es decir el 15,00%.

El megretismo

Artículo principal: Mouvement National Républicain


Catherine Mégret, una afiliada al FN, ganó una elección especial en Vitrolles en febrero de 1997, convirtiéndose así en alcaldesa de la ciudad. Detrás de ella estaba Bruno Mégret, su marido, ubicado como eminencia gris.

Conduciendo Vitrolles, los Mégret aprovecharon para montar un laboratorio de políticas nacionalistas. Así, por ejemplo, rebautizaron espacios públicos dedicados a personajes polémicos como Salvador Allende o Nelson Mandela, atacaron la decadencia cultural desfinanciando a bares que ofrecían arte degenerado, recortaron impuestos, etc.

El triunfo de Mégret a nivel municipal, junto a la popularidad que obtuvo gracias a su gestión innovadora al frente de Vitrolles, le permitió acrecentar su figura hasta sentirse capaz de intentar desplazar a Le Pen en la conducción del partido. Mégret sostenía que si el FN se aliaba con la derecha parlamentaria y la centroderecha, los nacionalistas podrían ganar la elección presidencial de 2002 y gobernar después asistidos por sus nuevos aliados. Le Pen, por su parte, estaba en contra de la iniciativa de Mégret, lo que llevó a este último a acusar al líder del FN de ser el principal responsable de que los nacionalistas no hubiesen ya accedido al poder en Francia.

Mégret organizó un congreso extraordinario de militantes del FN y se proclamó líder del Front National-Mouvement National (FN-MN), organización que utilizaba el mismo logotipo, los mismos colores, y el mismo programa político que el FN. Las acciones judiciales impulsadas por Le Pen hicieron que el FN-MN perdiera la sigla FN y agregara la palabra "Republicano" a su nombre, convirtiéndose de ese modo en el Mouvement National Républicain (MNR).

En las elecciones europeas de 1999, el FN y el MNR dividieron los votos históricos del nacionalismo, dejando al FN con sólo cinco hombres en Bruselas. A su vez en 2001 el MNR perdió algunos de los municipios que se suponía que controlaría. Todo ello hizo creer a los politólogos que era cuestión de tiempo para que la extrema derecha francesa fragmentada terminara implosionando hasta convertirse en una fuerza insignificante.

La sorpresa de 2002

Manifestación del Front National
Todas las encuestas que pretendían pronosticar los resultados de la elección presidencial del año 2002 sostenían que el escenario final mostraría una suerte de empate en el primer lugar entre Jacques Chirac, candidato de la derecha parlamentaria, y Lionel Jospin, un socialista con pasado trotskysta que oficiaba de Primer Ministro de Francia. Le Pen, el hombre del FN, figuraba entre el tercer y el quinto puesto. Sin embargo el 21 de abril de ese año los nacionalistas dieron la sorpresa obteniendo el 16,86% de los votos totales, es decir 4.804.713 adhesiones. Esos números le permitieron al FN llegar al balotaje contra Chirac, puesto que el candidato del socialismo había cosechado doscientos mil votos menos que Le Pen (el episodio sirvió también para introducir la expresión "21 de abril" al habla coloquial francesa, la cual se usa para referir a situaciones en donde un "extremista" gana o puede ganar una elección porque los partidócratas han optado por competir en lugar de cooperar entre ellos).

Antes de la segunda vuelta, las manifestaciones en contra del FN se multiplicaron a lo largo y ancho de Francia. Chirac, con una actitud completamente anti-democrática, se negó a asistir al debate televisado obligatorio que se realiza ante una situación de balotaje, y la televisora francesa estatal canceló el evento en lugar de dejar que Le Pen –quien si había aceptado participar– se expresara.

Algunas fuerzas de ultraizquierda anunciaron que en la segunda vuelta el voto debía ser en blanco, en tanto que el resto de la partidocracia formó el "Frente Republicano (V República)" para defender los principios de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad que el FN supuestamente pondría en peligro en caso de llegar al gobierno en Francia. Sólo Bruno Mégret, que había obtenido el 2,34% de los votos en primera vuelta, le dio su apoyo a Le Pen.

El 5 de mayo de 2002 el FN obtuvo el 17,79% de los votos, lo que traducido en números concretos serían 5.525.032 adhesiones. Chirac, por su parte, consiguió el 82,21% de los votos. Ese porcentaje se convirtió en un record histórico en Francia, superando al mítico 74,2% conseguido por Louis-Napoléon Bonaparte en 1848. Algunas encuestas señalaron que las tres cuartas partes de los votos de Chirac fueron meras manifestaciones de un sentimiento anti-Le Pen y no de una muestra de apoyo al presidente reelecto.

En junio de ese año, en medio de la crisis política que se vivía en Francia gracias al FN, se realizaron las elecciones legislativas. La centroderecha, reorganizada en torno a una coalición que luego se convertiría en la Union pour un Mouvement Populaire, acusó al socialismo con quien en ese entonces cogobernaban de ser los culpables de haber permitido el triunfo de Le Pen, por lo que consiguieron un amplio triunfo gracias a los sufragios aportados por votantes de centroizquierda que compraron el discurso de la centroderecha. El FN, por su parte, sumó el 11,34% de los votos, convirtiéndose en la tercera fuerza política del país, pero sin obtener ninguna banca legislativa debido al sistema electoral restrictivo que regía en Francia.

Estancamiento

Después del balotaje de mayo de 2002 quedó claro que el FN con Jean-Marie Le Pen a la cabeza había alcanzado su techo de crecimiento. Muchos entonces comenzaron a especular con la posibilidad de que el partido tendría un futuro prometedor si reemplazaba a un Le Pen ya anciano por otro líder más joven y dinámico. Sin embargo la sucesión probaría no ser un proceso sencillo, puesto que Le Pen manifestaba ser el principal factor de éxito del FN y, a causa de ello, se negaba a renunciar a su influencia.

En 2003 la abogada Marine Le Pen, hija de Jean-Marie Le Pen, se convirtió en dirigente del FN, pues el plan de Le Pen era que el puesto que él ostentaba quedase en el interior de su familia. Esa maniobra nepótica les desagradó a muchos de los dirigentes del FN, quienes optaron por reducir su participación en el partido (como fue el caso de Bernard Antony) o directamente alejarse del mismo (v. gr. Jacques Bompard y Marie-France Stirbois).

Los partidócratas, temerosos de que el lepenismo no se hubiese resquebrajado lo suficiente, acudieron a otras de sus tretas anti-democráticas y modificaron el sistema de elección de candidatos a nivel regional para estimular la formación del Frente Republicano que dejase sin presencia legislativa al FN.

Cuando en 2005 se realizó el referéndum para decidir si Francia estaba dispuesta a adoptar una Constitución Europea, el FN se sumó a la coalición que rechazaba la iniciativa (posición que finalmente se impuso).

En 2007 el FN preparó una campaña presidencial muy costosa para repetir el éxito de 2002, apostando incluso a mejorar los números obtenidos en aquella ocasión. Para ello plantearon como objetivo necesario lograr la unidad de los nacionalistas franceses. Fue por esto que Bruno Mégret decidió no candidatearse, con la intención de evitar que el voto nacionalista se bifurcase. Además el grupo de intelectuales Nationalistes avec Le Pen (integrado, entre otros, por Alain Soral, Christian Bouchet y Pierre Sidos) se formó para promover la unidad de los distintos sectores del nacionalismo, y algunas organizaciones pequeñas como el Parti Populiste o la Rassemblement Étudiant de Droite se pusieron a disposición de Le Pen.

De todos modos los números del FN causaron desilusión: Jean-Marie Le Pen obtuvo el 10,44% de los votos, quedando en el cuarto lugar de los candidatos presidenciales, y, durante las legislativas de ese año, el partido sumó el 4,3% de los votos como promedio nacional, no pudiendo enviar de esa manera a ninguno de sus militantes a la Asamblea Nacional. El 2007 fue en definitiva un año fatal para el FN, pues quedó en evidencia el retroceso que el partido padecía echando por tierra más de 15 años de avance.

Los malos resultados electorales se repitieron en las elecciones cantorales y regionales ulteriores, lo que hizo que el partido se endeudase gravemente, al punto tal de vender el edificio en donde funcionaba su sede histórica en Saint-Cloud.

La recuperación

Endeudado y desacreditado, el FN tuvo que competir contra fuerzas similares como el Mouvement pour la France (MPF) de Philippe de Villiers, que, desde el conservadurismo nacionalista levantaba banderas similares a las del FN, y contra disidentes que formaron movimientos como la Maison de la Vie et des Libertés y el Parti de la France para despegarse de Le Pen.

El viejo caudillo, golpeado por la realidad, anunció que se retiraría después de la celebración de las elecciones regionales de 2010. Esa elección estuvo caracterizada por el altísimo nivel de abstención de los votantes, lo que hizo que las adhesiones de los simpatizantes fieles al FN sumaran cifras significativas en términos porcentuales.

El éxito de ese episodio motivó a Le Pen a continuar con su plan de sucesión, por lo que, durante el congreso del partido en enero de 2011, Marine Le Pen decidió enfrentar a Bruno Gollnisch en la pelea por el liderazgo del FN. Finalmente la hija del viejo caudillo tomaría la posta dejada por su padre.

Liderazgo de Marine Le Pen

La normalización

Artículo principal: Marine Le Pen


Al asumir el liderazgo de la fuerza nacionalista más importante de Francia, Marine Le Pen se propuso cambiar la imagen del movimiento para romper con el bipartidismo francés y presentar al FN como la alternativa real a la centroderecha y a la centroizquierda. De ese modo el FN comenzó una campaña de "desdiabolización" ante la opinión pública, la cual, a su vez, estuvo acompañada de un proceso de resolución de tensiones internas en el partido.

En efecto, prácticamente desde el momento de su creación, en el FN hubo una suerte de puja entre los sectores más fervorosamente nacionalistas de tendencia neofascista y los más templados de tendencia liberal. Marine Le Pen planteó la necesidad de reconvertir al partido al identitarismo para aplacar las tensiones existentes entre ambos grupos. Quienes no estuvieron de acuerdo con la estrategia, fueron expulsados del partido por la nueva conducción o invitados a retirarse.

La hija de Le Pen articuló un discurso que, en algunos casos, empobrecía el discurso de su padre y, en otros casos, directamente lo traicionaba. Así, mientras Jean-Marie Le Pen repudiaba a la inmigración porque ella atentaba en contra de la pureza racial y el bienestar de los trabajadores franceses, Marine Le Pen focalizó el discurso anti-inmigracionista en el rechazo de la presencia de musulmanes cuya práctica religiosa (menosprecio contra la mujer, crueldad contra los animales, etc.) altera los principios republicanos según los cuales vive Francia desde 1789.

En relación a la Cuestión Judía, Marine Le Pen traicionó abiertamente a su padre. Si bien Jean-Marie Le Pen nunca llegó a negar en público que el Holocausto haya ocurrido realmente (sólo llegó a decir que el asunto se trataba de "un detalle" insignificante en el contexto de la Segunda Guerra Mundial), Marine Le Pen, en cambio, efectuó viajes a Israel y declaró públicamente que la "Shoah" fue una abominación. Ello lo hizo para dejar en claro que no está en sus planes cuestionar al sionismo. Por esa causa la denuncia contra el lobby israelí en Francia ya no es parte de la fraseología del FN.

En materia de cuestiones morales, Marine Le Pen también ha optado por ir en contra del discurso tradicional de su padre: su rechazo al aborto, por ejemplo, no es absoluto como si lo era para Jean-Marie Le Pen.

El nuevo programa económico

Desde que Marine Le Pen conduce al FN, las posiciones a favor del libre mercado han sido sustituidas por la apología del aumento del intervencionsimo estatal y del proteccionismo social (de allí que la líder del FN haya elogiado a los modelos sociopolíticos argentinos y brasileños construidos por la izquierda populista durante la primera década del siglo XXI).[3] El énfasis antimundialista del FN no pretende sólo destacar la importancia de defender las tradiciones culturales sino también promover la industria nacional y el pleno empleo.

Mientras que Jean-Marie Le Pen jamás abandonó su programa poujadista de defensa de las clases medias en contra de un Estado expropiador, Marine Le Pen, por el contrario, ha propuesto gravar con impuestos a los salarios para que ese dinero recaudado sirva para mejorar los haberes percibidos por los trabajadores jubilados.

El discurso económico del FN bajo la conducción de Marine Le Pen pretende, sobre todo, ganar la simpatía de obreros, desempleados, jubilados y trabajadores precarizados. La radicalización del discurso en contra del euro que ha desarrollado el FN después de 2011 es una consecuencia directa de esta visión de la economía.

La renovación de la militancia

Después del cisma megretista, el FN había descuidado sus escuelas de formación de militantes (el histórico Institut de Formation National fue disuelto a principios de 2000 y no se creó nada similar para sustituirlo). Empero con la llegada de Marine Le Pen a la conducción del partido volvió a invertir en este aspecto. La novedad era que los nuevos formadores eran casi todos ajenos al nacionalismo. El objetivo del FN es formar dirigentes tecnócratas del estilo de Florian Philippot, sin dejar de utilizar una retórica populista para seducir a los sectores trabajadores más desfavorecidos.

Desde 2011 el FN ha estado rompiendo sus alianzas con otros movimientos de la derecha radicalizada y expulsando a aquellos militantes que hacían entrismo entre sus filas. La idea de Marine Le Pen es formar un partido homogéneo, que acepte ciegamente su liderazgo (el cual es o pretende ser más verticalista aún que el de su padre). Muchos analistas interpretan el discurso de Marine Le Pen como sostenido en el populismo nacionalista, el cual al mismo tiempo defiende valores sociales de izquierda (opción por el pueblo oprimido frente a las élites corruptas) y valores políticos de derecha (respeto por la autoridad, búsqueda del orden, etc).

El éxito electoral

Denunciando que la centroderecha y la centroizquierda se habían mimetizado, el FN se presentó a las elecciones cantonales anunciando que una "Ola Azul Marina" llegaba para arrasar con la partidocracia. Los resultados de aquellos comicios fueron buenos para el FN, por lo que poco tiempo después Marine Le Pen lanzó su candidatura para las presidenciales de 2012, asumiendo que su presencia al frente del partido nacionalista le había inyectado entusiasmo a los votantes franceses indignados con el manejo de la cosa pública hecha por el gobierno de Nicolás Sarkozy.

Marine Le Pen sostuvo que, de ganar, Francia abandonaría el sistema globalista al que actualmente está sometida y recuperaría su independencia diplomática, monetaria, comercial, industrial, cultural, demográfica, educativa, social y organizativa. Su campaña presidencial enfatizó la lucha contra la corrupción, la reducción del desempleo, la expulsión de los inmigrantes ilegales, y el aumento de la presencia del Estado para motorizar la economía nacional. Con muy pocos recursos financieros, Marine Le Pen recorrió toda Francia, reuniéndose cara a cara con la gente. La estrategia fue fructífera: la líder del FN terminó tercera en la elección, obteniendo un total de 6.421.426 de adhesiones, o sea el 17,90% de los votos. El resultado fue un récord histórico para el FN.

En la segunda vuelta la disputa quedó reducida a un enfrentamiento entre el centroderechista Nicolas Sarkozy y el centroizquierdista François Hollande. Mientras muchos esperaban que Marine Le Pen se inclinase a favor del primero para evitar que el socialismo retorne al poder, la líder del FN decidió invitar a sus seguidores y simpatizantes a votar en blanco o a no votar para no legitimar con su voto a ninguno de los dos candidatos. Según los politólogos, lo que Marine Le Pen intentó hacer con ese gesto fue dejar en claro que el FN no sólo es una fuerza anti-izquierdista, sino que también es anti-derechista.

El marinismo

Antes de las elecciones legislativas de 2012, el FN creó una coalición de carácter "soberanista y patriota": la Rassemblement Bleu Marine (RBM). En aquel entonces se discutió sobre la posibilidad de que el viejo Front National, dueño ahora de una fisonomía completamente distinta a la que había tenido durante los últimos 40 años, cambiase oficialmente su nombre. Sin embargo la maniobra rebautizadora fue detenida a tiempo por varios dirigentes, incluido Jean-Marie Le Pen.

Los votos cosechados en las legislativas de 2012 fueron menos que los cosechados en la presidencial de ese año, sin embargo en un par de distritos los números fueron suficientes como para ganar bancas en la Asamblea Nacional: de ese modo Marion Marechal-Le Pen, nieta de Jean-Marie y sobrina de Marine, junto al abogado mediático Gilbert Collard –que iba como personalidad independiente invitada para la ocasión a la RBM por Marine Le Pen– se convirtieron en diputados nacionales. Marine Le Pen, por su parte, quedó sólo a un puñado de votos de acceder a la Asamblea Nacional, igual que Florian Philippot.

Al año siguiente la RBM lanzó una campaña nacional para instalarse entre los sectores rurales y urbanos más empobrecidos de Francia, ganando la simpatía especialmente de la población europoide que todavía padece de los efectos empobrecedores de la crisis económica global de 2008.

El 2014 fue un año de quiebre en el escenario político francés: durante las elecciones para el Parlamento Europeo, el FN obtuvo el 24,86% de los votos, ganando de ese modo un total de 24 bancas en Bruselas. Lo importante de este suceso fue que, por primera vez en la historia, el FN se convirtió en la fuerza política más votada en una elección en Francia. La victoria del marinismo desencadenó una serie de protestas en el territorio francés, pero la envergadura de las mismas fue muy inferior comparadas a las movilizaciones contra Jean-Marie Le Pen de abril y mayo de 2002.

Marine Le Pen intentó crear una alianza europea de partidos identitarios para crear un bloque propio en el Europarlamento, sin embargo no consiguió el apoyo suficiente para que ello finalmente suceda (el UKIP o Demócratas Suecos decidieron darle la espalda a Le Pen y unirse a otros bloques o armar bloques alternativos).

Después de aquella elección, el crecimiento del marinismo no se detuvo: en las elecciones senatoriales de 2014 la RBM consiguió enviar a Stéphane Ravier y David Rachline a la cámara alta de Francia. Unos pocos meses después, durante las elecciones regionales de 2015, el marinismo se posicionó como segunda fuerza de Francia, no muy lejos del bloque de la centroderecha –si se toman los resultados sin considerar las coaliciones electorales, queda en evidencia que, como partido, la RBM sigue siendo la fuerza más votada del país.

Expulsión de Jean-Marie Le Pen

Tras cederle el liderazgo del FN a su hija Marine, Jean-Marine Le Pen continuó activo en política ejerciendo el cargo de presidente honorario de su partido. Sin embargo en 2015 el viejo caudillo fue expulsado del FN por hacer comentarios parrésicos sobre el Holocausto. En consecuencia Le Pen fundó la Rassemblement Bleu-Blanc-Rouge para competir contra el partido liderado ahora por su hija.

Rebautizamiento del partido

En las elecciones presidenciales de 2017 el FN logró, por segunda vez en su historia, colocar a su candidato en el balotaje. Sin embargo la victoria del globalista Emmanuel Macron con el 66,10% de los votos rompió toda esperanza en la dirigencia del partido de conseguir el ascenso al poder respetando su identidad. Por ende Marine Le Pen optó por proponer una reestructuración y rebautizamiento del FN.

Como consecuencia de ello Florian Philippot y su séquito dejaron el partido en septiembre de 2017 para formar Les Patriotes, en una escisión que fue mucho menos traumática que la de Mégret en 1999. Y, en junio de 2018, el nombre del partido fue cambiado de "Front National" a "Rassemblement National", en un intento de fusionar la marca histórica del partido con el nombre de la plataforma Rassemblement Bleu Marine.

Posicionamiento ideológico

El FN en el espectro ideológico

Aunque habitualmente se considera al partido como un representante de la extrema derecha francesa, lo cierto es que el FN se ubica más allá de la división entre derecha e izquierda, por el simple hecho de que esa división nace con la Revolución Francesa y el FN repudia y condena a ese episodio histórico. Pese a ello, Jean-Marie Le Pen indicó en numerosas ocasiones que su partido es un partido de la "derecha nacional" o de la "derecha auténtica", aunque hubo ocasiones en las que sostuvo que el FN no representaba a ningún sector del arco ideológico sino a los franceses, y más de una vez aseguró que el partido es "socialmente de izquierda y económicamente de derecha" (Marine Le Pen ha mantenido la idea de que el FN no es derecha ni izquierda, pero no señalando que es una alternativa a la partidocracia, sino admitiendo que representan a su contraparte históricamente marginada del poder por políticos corruptos de Francia que se resisten a perder sus beneficios).

En realidad no es errado afirmar que el FN constituye una fuerza nacionalista y populista que a lo largo de su historia ha acogido a militantes de todas las familias del nacionalismo francés: solidaristas, nacional-revolucionarios, petainistas, neofascistas, nacionalistas católicos, neoderechistas, monarquistas, etc.

Sin embargo, con el ascenso de Marine Le Pen, el partido ha girado hacia el identitarismo y el soberanismo. Eso volvió al FN menos afín con la violencia revolucionaria y más próximo a las instituciones democráticas. Por ende, hoy en día el FN es considerado por la prensa ya no como una fuerza de extrema derecha sino más bien como una de derecha radical.

Fascismo

El FN no es una fuerza fascista o neofascista. Esto es así porque la refundación de las instituciones políticas y sociales que el FN propone no tiene carácter revolucionario, y además porque la retórica del partido carece de manifestaciones de violencia clara contra los enemigos de Francia. Más que una revolución, lo que el FN sugiere es aumentar la vigilancia y el control sobre todo aquello que actualmente empuja a Francia hacia su decadencia y su disolución.

De todos modos el epíteto de "fascista" es ampliamente utilizado por los adversarios del FN para descalificar al partido, especialmente por las fuerzas de izquierda.

Agenda

A lo largo de su historia, el FN ha ido modificando su agenda de intereses. En materia económica el partido basculó desde la defensa del libre mercado hasta la apología de la intervención estatal, sin embargo siempre se ha mantenido coherente con su propuesta de abandonar el euro y de nacionalizar sectores estratégicos (como el sector bancario) para combatir a la globalización.

El partido ha denunciado incansablemente la creciente inseguridad a la que es sometido el pueblo francés, por lo que se ha demostrado partidario de reinstaurar la pena de muerte para combatir al delito.

Por otra parte el FN despliega un fuerte discurso anti-inmigracionista desde principios de la década de 1980. El rechazo a la presencia de migrantes de religión y cultura musulmana se ha ido profundizando especialmente desde que Marine Le Pen reemplazó a su padre en la conducción del partido. Al mismo tiempo, el FN ha modificado su postura con respecto a los judíos sionistas en Francia: de haber criticado la existencia de su lobby en la actualidad busca el apoyo del mismo.

Referencias

  1. Alexandre Dézé. Le Front National : à la conquête du pouvoir ? París: Armand Colin,‎ 2012
  2. L'Express, 16 de septiembre de 1983,
  3. «La deriva de Marine Le Pen hacia la nada: Para sacar a Francia de la crisis propone el modelo argentino de Cristina Kirchner» - Alerta Digital, 24 de enero de 2012.

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