Marine Le Pen

De Metapedia
Saltar a: navegación, buscar
Marine Le Pen
 Nombre: Marion Anne Perrine Le Pen.
 Nacimiento: 5 de agosto de 1968,
en Neuilly-sur-Seine,
Bandera de Francia.png Francia
 Familia: Jean-Marie Le Pen y Pierrette Lalanne (padres).
Marie-Caroline Le Pen y Yann Le Pen (hermanas).
Jehanne Chauffroy, Louis Chauffroy y Mathilde Chauffroy (hijos).
Marion Maréchal-Le Pen (sobrina).
 Religión: Catolicismo
 Ocupación: Política, abogada.
 Cargos: Presidente del Front National (2011-).
Eurodiputada (2004-).
Diputada en la Asamblea Nacional (2017-)

Marion Anne Perrine Le Pen, conocida como Marine Le Pen (5 de agosto de 1968, Neuilly-sur-Seine, Francia) es una dirigente política francesa, hija de Jean-Marie Le Pen y tía de Marion Maréchal-Le Pen.

Miembro del Front National (FN), desde 2004 es eurodiputada. En 2011 fue elegida presidente del FN, sucediendo a su padre Jean-Marie Le Pen. En 2017 accedió a la Asamblea Nacional representando a su partido en el distrito de Paso de Calais.

Desde que asumió el liderazgo del partido nacionalista más importante de Francia, el FN ha enfrentado un conflicto interno, que ha provocado que muchos de sus dirigentes y militantes abandonen la organización acusando a Marine Le Pen de haber renunciado a las luchas históricas del nacionalismo para adoptar una imagen que sea más digerible por los medios masivos de comunicación y el gran público francés.

Como candidata en la elección presidencial de 2012 obtuvo el 17,90% de los votos positivos, ubicándose en el tercer puesto. En 2017 volvió a presentarse, logrando conseguir esta vez el apoyo del 19,58% del electorado francés, lo que le permitió figurar como la segunda aspirante presidencial más votada y acceder a disputar el balotaje.[1] Tras conocerse los resultados, casi todos los candidatos que perdieron pidieron votar por su rival, el banquero Emmanuel Macron[2], quien finalmente terminó por derrotarla. A pesar del fracaso, Marine Le Pen consiguió el mejor resultado electoral de la historia de la derecha identitaria francesa.[3]

Vida privada

Marine Le Pen es la hija menor de Jean-Marie Le Pen y Pierrette Lalanne. Los Le Pen son una familia originaria de Bretaña. Entre los ancestros de Le Pen hubo acérrimos enemigos de la Revolución Francesa como también partidarios de la misma.

En 1976 sobrevivió a un atentado que alguien realizó en contra de la residencia donde vivía junto a su familia.

Estudió en el Liceo Florent Schmitt de la ciudad de Saint-Cloud, y luego ingresó a la Universidad de París II – Panthéon-Assas para estudiar abogacía. Allí obtuvo su título de abogada en 1990, y una diplomatura en derecho penal en 1991. Durante sus años de estudiante universitaria fue miembro del Cercle National des Étudiants de Paris (CNEP), una agrupación cercana al Front National de la Jeunesse.

En 1992 se matriculó como abogada en París, y comenzó a ejercer su profesión, contrariando a su padre que le había recomendado continuar sus estudios de posgrado. Trabajó inicialmente en el estudio de Georges-Paul Wagner, hasta que en 1994 abrió su propio estudio de abogados.

Contrajo matrimonio con el empresario Franck Chauffroy en junio de 1997. De esa unión nacieron sus tres hijos: Jehanne (1998) y los mellizos Louis y Mathilde (1999), todos ellos bautizados como católicos en la Iglesia de Saint-Nicolas-du-Chardonnet.

En 1998 cerró su estudio de abogados y asumió el cargo de asesora legal del FN. En 2000 se divorció, y en 2002 se casó por segunda vez con Éric Lorio, de quien se divorciaría en 2006. Desde 2009 vive en concubinato con Louis Aliot.

Carrera política

Primeros pasos

Siendo la hija de Jean-Marie Le Pen, Marine Le Pen no pudo evitar crecer en un hogar sumergido en la política. Formalmente se afilió al FN en 1986, pero no fue sino hasta 1992 que empezó a participar activamente de la vida partidaria. En las elecciones legislativas de 1993 fue candidata a diputada por primera vez, representando al nacionalismo en la decimosexta circunscripción electoral de París.

Fue por sugerencia de Carl Lang que Marine Le Pen convirtió a la región de Norte-Paso de Calais como su base territorial (en 1998 sería elegida consejera regional gracias a haber formado parte de la lista del FN encabezada por Lang, y ocuparía el cargo hasta 2004, para luego retornar en 2010).

Si bien en más de una ocasión participó como oradora en el Institut de Formation Nacional para educar a los militantes sobre sus derechos ante los organismos de seguridad del Estado francés, la relación entre ella y Bruno Mégret –director de dicho ente y principal rival político de su padre– nunca fue buena. Alineada junto a otros importantes dirigentes frontistas como Jean-Claude Martinez, Roger Holeindre, Bernard Antony y Bruno Gollnisch, Marine Le Pen combatió al megretismo a fines de la década de 1990, y se ocupó luego de erradicar del partido todo resabio del antagonista de su padre.

Reconversión del Front National

Durante la campaña presidencial de 2002, Marine Le Pen formó un equipo de trabajo junto a Éric Lorio, Louis Aliot, Olivier Martinelli y Jean-François Touzé con el objetivo de remodelar la imagen del FN. Una de las propuestas que surgió de este grupo fue la de rebautizar al partido con un nombre diferente (propuesta que no fue aceptada por Jean-Marie Le Pen).

Gracias a que su padre consiguió participar del balotaje contra Jacques Chirac, Marine Le Pen comenzó a gozar de una fuerte presencia mediática, lo que ayudó a instalarla ante el gran público francés.

Después de las elecciones comenzó a reclutar a jóvenes dirigentes provenientes de Générations Le Pen con el fin de renovar los cuadros dirigenciales del partido. Allí es cuando empieza lo que los politólogos denominan la "desdiabolización" del FN.

En 2004 obtiene una banca en el Parlamento Europeo representando al distrito de Isla de Francia, y ese mismo año es elegida parlamentaria regional de ese distrito. Al año siguiente participa de la campaña contra la idea de adoptar una Constitución Europea.

Marine Le Pen comenzó a tomar distancia de su padre hacia 2005, considerando que las declaraciones parrésicas del viejo caudillo ocasionaban un grave daño al partido. Por ese motivo hombres como Bruno Gollnisch y Jacques Bompard comenzaron a criticarla abiertamente.

Dado que su influencia había crecido considerablemente, Jean-Marie Le Pen la nombró vicepresidente del partido en 2007, dándole la responsabilidad de ocuparse de la formación de los jóvenes militantes y de manejar las comunicaciones internas y externas. De ese modo su padre esperaba contenerla e integrar sus esfuerzos innovadores con las tradiciones de la guardia vieja del FN.

Un conflicto muy grande estalló en el interior del partido cuando Marine Le Pen –asesorada por Frédéric Chatillon y Philippe Péninque– presentó un afiche para la campaña presidencial en la que se veía a una mujer árabe, ataviada en vestimenta islámica, apoyando al nacionalismo. Si bien el FN a lo largo de su historia ha tenido numerosos militantes y adherentes que profesan el Islam, en aquella ocasión el afiche fue duramente criticado porque alteraba la imagen del partido como una fuerza contraria a la inmigración. Fueron sobre todo los sectores católicos del FN los que más duros atacaron a Marine Le Pen, echándole en cara que sus historias en las discotecas parisinas y su divorcio no la convertían en la mejor transmisora de los buenos valores que necesitaba el pueblo francés.

Después del mal resultado de Jean-Marie Le Pen en las elecciones presidenciales de 2007, un importante sector del FN sugirió que Marine Le Pen debía abandonar el partido, debido a que su estrategia de renovación de la imagen partidaria había resultado contraproducente.

Consolidación en el noreste de Francia

Marine Le Pen, en 2007, fijó residencia en Hénin-Beaumont, una comuna situada en Paso de Calais (departamento). La ciudad –alguna vez próspera gracias a la actividad minera y fabril– fue elegida por sus altos niveles de desempleo e inseguridad, que reflejaban a escala municipal lo que sucedía en todo el país. Su desembarco en la localidad fue gratamente recibido por el dirigente frontista Steeve Briois, quien durante años había realizado un impresionante trabajo territorial para introducir al FN ante un electorado tradicionalmente izquierdista. Su determinación le generó el apoyo de socialistas disidentes como Daniel Janssens y de gaullistas independientes como Alain Griotteray, y la impulsó a avanzar sobre la conquista de la presidencia de su partido.

En 2008 Marine Le Pen se convirtió en concejal de Hénin-Beaumont, acompañada por otros seis miembros del FN. Durante la campaña electoral su vida corrío peligro ya que fue amenazada con un arma de fuego por dos hombres. Pese a las amedrentaciones, los concejales frontistas realizaron numerosas denuncias por corrupción y tráfico de influencias contra el alcalde de la localidad, lo que llevó a que finalmente fuese desplazado de su puesto en 2009. En las elecciones para colocar un nuevo alcalde, el FN alcanzó la segunda vuelta con su candidato Steeve Briois, pero terminó derrotado por un estrecho margen. Marine Le Pen abandonó su cargo de concejal de Hénin-Beaumont en 2011, pero siguió activa en la política municipal, ayudando a que Steeve Briois se consagrase como alcalde en 2014.

Cuando se realizaron las elecciones para el Parlamento Europeo de 2009, Marine Le Pen decidió encabezar la lista del FN en el norte de Francia. Esto generó fricción con Carl Lang, quien era el líder regional del partido, y el conflicto desembocó en el alejamiento de muchos dirigentes de primera línea del FN y la creación del Parti de la France.

Presidente del Front National

En el congreso del FN realizado en Tours durante el 15 y 16 de enero de 2011, Marine Le Pen fue elegida como presidente del partido, imponiéndose contra Bruno Gollnisch, el otro aspirante al puesto. Le Pen llegó a esa instancia luego de un par de años de duros combates contra dirigentes y militantes que no la consideraban una verdadera nacionalista.

Consagrada líder del partido, Marine Le Pen impulsó una purga de miembros para expulsar a los más radicalizados del seno del FN y le abrió las puertas a gente de otras procedencias ideológicas. Así fue como, por ejemplo, se alejaron individuos como Yvan Benedetti, acusado de promover el antijudaísmo y de vindicar al petainismo, y se incorporaron sujetos como el soberanista Florian Philippot, el ecologista Laurent Ozon, el comunista Fabien Engelmann y el masón Valéry Le Douguet.

Crecimiento electoral

En marzo de 2011 la consultora norteamericana Harris Interactive publicó un informe en el que sostenía que Marine Le Pen era la candidata presidencial con mayor intención de voto para las elecciones del año siguiente, superando tanto a los candidatos de izquierdas como a los de derechas. El episodio causó un gran revuelo en Francia, por ser la primera vez en la historia de la Vº República en la que un candidato clasificado como de "ultraderecha" por el establishment aparecía al tope de las preferencias en una encuesta de opinión pública.

Marine Le Pen lanzó su candidatura con una plataforma que combatía el "hiper-liberalismo" y que prometía trabajar por la recuperación económica y la independencia diplomática de Francia. Básicamente proponía abandonar el euro y retornar al franco, desalentar las importaciones para promover la industria local, repatriar a los inmigrantes ilegales que le quitan el trabajo a los ciudadanos franceses, y aumentar el presupuesto estatal para invertir en mejoras de infraestructura. Temas como la denuncia del creciente racismo antiblanco ante la progresiva islamización de Europa y la invasión africana al continente no formaron parte de la agenda oficial de la candidata, pero si fueron introducidos informalmente por los militantes frontistas a través de las redes sociales, y asociados después a Le Pen por la prensa (de todos modos la líder del FN asumiría ese discurso posteriormente, después de que el presidente François Hollande le diera un cargo ministerial a Christiane Taubira, una mujer negra que promovía la independencia de Guayana Francesa y que es famosa por culpabilizar a la raza blanca de ser una etnia genocida).[4]

Al final Marine Le Pen terminó tercera, habiendo obtenido el 17,90% de los votos válidos emitidos en aquella ocasión. En la segunda vuelta que enfrentaba a Nicolas Sarkozy contra François Hollande, la líder del FN llamó a votar en blanco o directamente a no votar por ninguno de los candidatos.

Para las elecciones legislativas de 2012 la presidente del FN, usando el sello Rassemblement Bleu Marine, fue candidata a diputada y auspició muchas candidaturas de patriotas soberanistas e identitarios. Le Pen no pudo obtener un escaño, pero si lo hicieron en esa oportunidad el abogado Gilbert Collard y la estudiante Marion Maréchal-Le Pen.

En 2014 los frutos de la conducción de Marine Le Pen finalmente se vieron en todo su esplendor: el FN conquistó varías alcaldías en las elecciones municipales, colocó a David Rachline y Stéphane Ravier en el Senado de Francia, y logró ser la fuerza más votada del país en las elecciones para el Parlamento Europeo.

En Bruselas, Marine Le Pen intentó crear un bloque euroescéptico, pero muchos europarlamentarios de esa orientación decidieron no acompañarla en su proyecto. Finalmente, junto a Geert Wilders, fundó el grupo Europa de las Naciones y las Libertades, el cual, además de franceses y neerlandeses, incluye a hombres de Italia, Austria, Polonia, Bélgica y el Reino Unido.

Conflicto con Jean-Marie Le Pen

Marine Le Pen, en abril de 2015, decidió convocar a los afiliados del FN para reformar los estatutos del partido y eliminar la figura de "presidente de honor" que ostentaba su padre. Esa propuesta surgió luego de que Jean-Marie Le Pen volviera a hacer declaraciones que los grandes medios de comunicación franceses consideraron ofensivas y escandalosas.

La medida fue disputada judicialmente por Jean-Marie Le Pen, pero finalmente la facción de Marine Le Pen se impuso y el histórico líder del partido fue expulsado.

Elecciones de 2017

En febrero de 2016 Marine Le Pen lanzó su candidatura presidencial para las elecciones de 2017. Antes de ello se había especulado con que los sectores anti-marinistas del FN iban a impulsar una candidatura de su sobrina Marion Maréchal-Le Pen para forzar la realización de una elección primaria, pero ello no ocurrió. Donald Trump, presidente de los EEUU, apoyó su candidatura -pese al hecho de que Le Pen sólo expresó su adhesión a Trump recién el día en que triunfó en las elecciones.

La plataforma electoral fue similar a la presentada en 2012, y toda la simbología asociada al FN fue estratégicamente eliminada para promover una candidatura personalista, que proponía la superación de la dicotomía izquierda-derecha y la unificación del pueblo francés ante el avance de los globalistas plutócratas.

En la primera vuelta electoral del 23 de abril, Marine Le Pen logró acceder a disputar el balotaje gracias a haber obtenido el 19,58% de los votos válidos. Si bien se especulaba que la líder del FN podía conseguir el apoyo (o al menos la neutralidad) del centroderechista François Fillon y del ultraizquierdista Jean-Luc Mélenchon -ubicados, respectivamente, en el tercer y cuarto puesto de la carrera presidencial-, finalmente no logró materializar ese objetivo.[2] Sólo el soberanista Nicolas Dupont-Aignan se comprometió públicamente a cederle su voto para detener el ascenso del globalista Emmanuel Macron.

Tanto fanáticos islamistas[5] como fanáticas feministas[6] se manifestaron a favor de apoyar a Macron en contra de Le Pen. En la segunda vuelta la líder del FN obtuvo el 33,90 % de los votos.

Al mes siguiente accedió por primera vez a la Asamblea Nacional de Francia, acompañada por Louis Aliot, Gilbert Collard, Emmanuelle Ménard, José Evrard, Sébastien Chenu, Bruno Bilde y Ludovic Pajot.

Posiciones políticas

Ideología

Marine Le Pen es una representante del soberanismo, una forma de nacionalismo basada en el repudio de la intervención extranjera de índole económica, política y cultural en los asuntos locales. Por ello su principal cruzada es la lucha contra el globalismo, y por ello esta dirigente no cultiva perspectivas racialistas: su preocupación no pasa por preservar tradiciones y garantizar la supervivencia de una raza y/o una cultura, sino que más bien su interés es crear un espacio socialmente equilibrado e independiente de toda influencia imperial extranjera.

Considerándose más allá de la división entre derecha e izquierda, el pensamiento de Marine Le Pen (manifestado en el libro de su autoría Pour que vive la France) presenta claras influencias del gaullismo, del neoderechismo y del populismo de izquierda. Del primero habría extraído sus opiniones geopolíticas, del segundo sus puntos de vista sobre cultura y sociedad, y del último su programa económico. Ello entra en contradicción con las posiciones clásicas del FN: una geopolítica heredera de la Francia colonialista, una política cultural y social de corte católico, y un programa económico de origen liberal. En Francia han afirmado que el marinismo sería una forma de justicialismo, cercano a la línea derivada de Eva Perón.[7]

Los identitarios franceses ven a Marine Le Pen como una adecuada intérprete de sus consignas, y es por ello que han dejado de competir contra ella para unírsele.

A diferencia de Jean-Marie Le Pen que consideraba a la democracia como el mal menor para Francia dada las circunstancias históricas, para Marine Le Pen la democracia es un "bien sagrado" que le permite funcionar a la República Francesa como tal. Sin embargo propone fortalecer la democracia directa en la que los ciudadanos, a través de los referéndums, toman las decisiones sobre los temas más complejos, y reducir la mayor cantidad de cuerpos intermedios (Le Pen habló de eliminar entidades representacionales como el Senado o los concejos regionales).

Inmigración

Marine Le Pen es una enemiga del inmigracionismo. Ella considera que la llegada masiva de inmigrantes a Francia afecta a la economía local, degrada a la laicidad y contribuye con el crecimiento de la inseguridad urbana. Acusa a las grandes empresas de promover la inmigración para reducir y controlar el salario de los trabajadores, y sostiene que la Unión Europea se muestra deliberadamente incapaz de proteger las fronteras de los flujos de inmigrantes clandestinos. Además asegura que los gobiernos franceses del siglo XXI han actuado como cómplices de esta estrategia económica, al haber promovido leyes que facilitan que un inmigrante ilegal reciba atención médica gratuita o que califique para obtener un subsidio por desempleo con mínimos requisitos. Para la líder del FN, la inmigración masiva no es una causa de la crisis social de Francia, sino una consecuencia natural de la penetración globalista en el país.

En 2011 visitó Lampedusa después de que la isla fuese invadida por tunecinos y libios. Allí sostuvo que no se trataba de refugiados sino de inmigrantes que habían aprovechado la coyuntura para ingresar de modo ilegal a Europa, por lo que recomendó que no se les permita seguir avanzando. A su retorno realizó una exhortación a todas las fuerzas de seguridad de Francia para que combatan la presencia de inmigrantes ilegales en el territorio nacional, e instaló el debate sobre la necesidad de expulsar inmediatamente del país a todos los inmigrantes que se encuentren en prisión.

Ha propuesto que Francia abandone el espacio de Schengen para recuperar el control de sus fronteras y así cerrarlas a la inmigración masiva. Para Marine Le Pen un cupo de inmigrantes anual es aceptable, siempre y cuando quienes ingresen a Francia sean estudiantes excelentes o profesionales calificados.

En relación a la cuestión de la ciudadanía, para Marine Le Pen este es un asunto que es indisociable de la idea de nacionalidad; esto significa que encuentra inaceptable la existencia de personas que posean dos pasaportes otorgado por dos países distintos. Repudia el derecho de suelo y sostiene que para ser francés es necesario haber nacido de padre y/o madre francesa, o haber contribuido de un modo destacado con Francia. Además agrega que debería existir la preferencia nacional reglamentada por ley, lo que implicaría que en materia de ayuda social, vivienda y empleo el ciudadano francés debería estar por delante del inmigrante.

Religión

Marine Le Pen está en contra de toda iniciativa de discriminación positiva, por lo que promueve la asimilación de todos aquellos que viven en Francia a una identidad común, construida en base a la idea de igualdad ante la ley. De allí se deriva que la República Francesa debe ser estrictamente laica, evitando subsidiar a cualquier tipo de culto, impidiendo que las escuelas dependientes del Estado cedan ante demandas de carácter religioso y prohibiendo toda práctica sexista, racista o discriminatoria con base en algún mandato de la religión (como los horarios separados para hombres y mujeres en las piscinas municipales, la sustitución de los platillos elaborados a base de un determinado alimento en los comedores escolares, el uso de vestimentas que oculten parte del cuerpo para ostentar la adhesión a algún culto, etc).

Este posicionamiento hizo que sea atacada por diversos grupos religiosos. Los grupos islámicos la acusan de querer impedirles desarrollar sus prácticas alimentarias y de no dejar a las mujeres musulmanas llevar la burka y el hiyab. Además están en desacuerdo con su propuesta de prohibir que se construyan mezquitas en territorio francés con fondos que provengan desde el extranjero. Por otra parte, también ha sido duramente cuestionada por haber sostenido que la sharia es absolutamente incompatible con el republicanismo y la democracia francesa, lo que técnicamente haría a todo musulmán observante de su religión un elemento completamente extraño para la Francia actual.

En 2010, cuando la cadena de comida rápida Quick anunció que en varios de sus locales sólo servirían comida halal, Marine Le Pen usó el episodio como prueba de que Francia está siendo islamizada y el laicismo está perdiendo terreno aceleradamente (la cadena Quick, el equivalente francés de McDonald's, era en ese momento propiedad del Estado francés, tras haber sido adquirida en 2006 para evitar su quiebra).

La colectividad judía, por su parte, ha sido menos agresiva con Marine Le Pen, puesto que la líder del FN ha procurado realizar numerosos gestos para congraciarse con ellos. No sólo se ha rodeado de gente que reconoce su herencia judía como Louis Aliot, David Rachline y Jean-Richard Sulzer, sino que además ha abierto canales de diálogo con organizaciones franco-israelitas como la Union des Patriotes Français Juifs de Michel Thooris y ha efectuado viajes a Israel. A diferencia de su padre, Marine Le Pen no ha minimizado el Holocausto y ha repudiado a todos aquellos que se atreven a revisarlo. Todo ello, más su intransigencia frente a la presencia del Islam en tierras europeas, ha servido para que la líder del FN haya construido una imagen más positiva que la de Jean-Marie Le Pen entre los judíos de Francia –sin embargo su propuesta de respetar códigos de vestimenta republicanos y de anular las dobles ciudadanías le han valido ácidas críticas entre los judíos.

Los cristianos franceses, mayormente, han recibido positivamente la lucha de Marine Le Pen contra la islamización de su país. Sin embargo también la han criticado por no defender ferozmente la cultura de la vida y por no condenar abiertamente al homosexualismo como lo hacía su padre. Pese a ello, el diario católico Présent –antiguo bastión comunicacional del catolicismo tradicionalista y actual defensor de una versión neoconservadora del catolicismo– suele elogiar permanentemente a Marine Le Pen por no renunciar a su compromiso cristiano y por utilizar los instrumentos del laicismo a favor del combate religioso.

Economía

Marine Le Pen es admiradora de la obra de Maurice Allais, un economista francés que ganó el Premio Nobel en 1988. Allais fue un crítico de la idea del euro y un opositor del concepto de globalización. Su plan económico, básicamente, puede sintetizarse como una defensa razonable del proteccionismo, y un rechazo tanto de la autarquía como del librecambio.

La líder del FN ha expresado apoyo a la idea de tener un Estado grande y fuerte que sea propiedad pública y sea mantenido por la ciudadanía, por ello se ha mostrado contraria a la idea de privatizar organismos estatales, usando al Correo de Francia como ejemplo de las consecuencias nefastas de la privatización.

Además sostiene que la Francia actual es víctima de los capitalistas especuladores y que los bancos deben ser drásticamente regulados, estableciendo por ley que la banca de depósito sea separada de la banca de inversión. Ha propuesto también reintroducir el polimetalismo en los sistemas monetarios internacionales, y reflotar a la Organización Internacional del Comercio (actualizando a la Carta de La Habana) para remplazar a la Organización Mundial del Comercio, y crear así un sistema económico mundial que revalorice el concepto de trabajo y desvalorice el de finanzas. Como parte de este plan también manifestó la necesidad de abolir al Fondo Monetario Internacional.

Ha criticado insistentemente a la Política Agrícola Común de la UE por considerarla que sólo ayuda a disfrazar de ecologistas a los grandes grupos capitalistas, perjudicando tanto a los pequeños y medianos productores rurales como al medio ambiente. Partidaria de garantizar la soberanía alimentaria de Francia, su propuesta para el sector agrícola consiste en estimular la producción y el consumo de local.

En materia de energía, Marine Le Pen sostiene que los altos precios que se pagan en Francia por el gas, la electricidad y los combustibles se debe a que los políticos de la izquierda y la derecha han liberalizado progresivamente el mercado energético, por lo que propone intervenir en el sector y socializar las ganancias de las empresas proveedoras de energía. La líder del FN es promotora de la diversificación energética, buscando reducir la presencia de las plantas de energía nuclear que hay en Francia y en su lugar multiplicar la creación de usinas eólicas y solares para el abastecimiento energético.

En el 2010 criticó vigorosamente a Nicolas Sarkozy por sus reformas a las leyes de jubilación en Francia.

Política nacional

Para Marine Le Pen su país está sometido a los mandatos económicos de una UE tecnocrática y totalitaria controlada por Alemania, y es sólo un peón de la OTAN imperialista comandada por EEUU. Por tanto su meta es hacer que Francia recupere el espíritu de grandeza que alguna vez tuvo. De allí que, como parte de la recuperación del orgullo por lo galo, defienda el uso del idioma francés y proponga su conservación frente a las influencias extranjeras.

La líder del FN es opositora a la disgregación del territorio francés, por lo que sostiene que todas las dependencias y territorios franceses alrededor del mundo deben conservar ese estatuto (Le Pen se ha opuesto tanto a la adopción de una bandera para Nueva Caledonia como a la departamentización de Mayotte, ya que en el primer caso la isla avanza hacia la independencia y en el segundo la isla favorece la nacionalización de inmigrantes ilegales).

Marine Le Pen no es irredentista, pero ha dicho que si Valonia quiere alejarse de Flandes, Francia debería recibir a la región como propia. Por otra parte se ha opuesto ferozmente a toda iniciativa de que otros países tomen posesión del territorio francés (por ejemplo en una ocasión debatió con el político suizo Éric Bertinat por su propuesta de incorporar a los departamentos franceses de Ain y Alta Saboya a Suiza, dado que ambos territorios albergan a más de 100.000 personas –el 10% de su población– que diariamente cruzan la frontera para trabajar en Ginebra y ciudades aledañas).

El regionalismo no es parte de los proyectos de Marine Le Pen, sin embargo movimientos identitarios de índole regional (como Nissa Rebela, Vox Populi y el Mouvement Régionaliste de Bretagne) la han apoyado, confiando en que sus planes de desarrollo económico local y su repudio al inmigracionismo ayuden a fortalecer las identidades regionales.

Política internacional

Según Marine Le Pen, el FN se ha convertido en un partido patriota que tiene más en común con los movimientos euroescépticos que con las fuerzas nacionalistas de Europa. Por ese motivo su partido ha roto sus lazos con organizaciones como el British National Party o el Jobbik, y ha buscado aliados en el Freiheitliche Partei Österreichs o la Lega Nord. Esa postura la hizo apoyar a SYRIZA en Grecia, por ser una organización de ideario euroescéptico con posibilidades de gobernar el país.

Para la soberanista, la eurozona ha entrado en la bancarrota y la manera de salir de ella es destruyendo la estructura eurofederal que le da vida. Por ello ha sugerido que Francia abandone la UE en simultáneo con España, Portugal, Italia, Grecia, Irlanda y Bélgica, las naciones más golpeadas por las crisis económicas recientes.

En relación a Rusia, Marine Le Pen se ha mostrado favorable a establecer una alianza estratégica entre su país y el gigante del Este. A su vez lamenta el sentimiento anti-ruso que prevalece en la Europa Oriental, porque entiende que eso sólo ayuda a que los globalistas intervengan con mayor facilidad en la región.

La líder del FN ha criticado a países como Arabia Saudita y Qatar por su desinterés para frenar el ascenso de los grupos terroristas, y a su vez ha elogiado a Egipto y a los Emiratos Árabes Unidos por haber hecho lo contrario.

Asuntos sociales

Marine Le Pen está a favor de preservar la ley que legaliza el aborto en Francia y está en contra de que el Estado desfinancie a quienes se dedican a la actividad. Empero no considera al tema algo trivial, y por ello promueve la adopción de políticas que faciliten la formación y consolidación de las familias en Francia.

En relación a la eutanasia, su posición es de aceptar la práctica y, al igual que el aborto, se niega a que se desfinancie el sector dedicado a ello.

Con respecto a los homosexualistas su actitud es ambigua: en principio afirma estar en contra de la idea de que dos personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio en Francia, pero cuando se debatió públicamente el tema entre 2012 y 2013 la dirigente no participó de las manifestaciones en contra de la iniciativa. Por otro lado, muchos de sus colaboradores más cercanos son homosexuales confesos (como Florian Philippot, Steeve Briois, Sébastien Chenu, Bruno Bilde, Julien Odoul y Vénussia Myrtil), al punto tal que Jean-Marie Le Pen llegó a denunciar que una mafia rosada se ha apoderado del FN desde que es conducido por Marine.

Marine Le Pen considera necesaria instalar la cadena perpetua efectiva como pena máxima en el Código Penal francés, pero no se opone a la idea de convocar a un referéndum para determinar si conviene o no restaurar la pena de muerte (abolida en Francia en 1981).

Estrategia comunicacional

Sus intervenciones en radio y televisión han jugado un importante papel en su ascenso político. Su personalidad no sólo es cautivante para los franceses, sino que también su imagen es popular en la prensa del resto de Europa, de Norteamérica y del Medio Oriente.

Normalmente en televisión se presenta sonriente y habla con un tono calmo, contrariamente a su padre que solía intervenir con vehemencia cuando estaba frente a una cámara de televisión. Bernard-Henri Lévy la acusó de intentar "humanizar" a la extrema derecha, pues Marine Le Pen, cuando empezó a instalarse en la mediósfera francesa, solía referir constantemente a la difícil adolescencia que vivió por ser la hija de Jean-Marie Le Pen y al atentado que sufrió en su casa familiar siendo una niña, algo que la volvió más empática para las audiencias francesas.

Según la líder del FN, su estrategia de "desdiabolización" o "normalización" no tiene por fin modificar el discurso de su partido, sino que simplemente busca presentarlo tal y como es, libre de la caricaturización que los medios masivos de comunicación hicieron del mismo durante las últimas décadas.

En 2009 desató una gran controversia al acusar en un programa de televisión nacional a Frédéric Mitterrand, en ese momento Ministro de Cultura de la administración Sarkozy, de hacer apología del turismo sexual y de haber incurrido en el delito de pedofilia, al citar un pasaje de su libro La mauvaise vie (2005) en el que el funcionario detalla sus aventuras con niños en Tailandia. Marine Le Pen, a su vez, recordó en esa oportunidad el apoyo que Mitterrand le había dado públicamente al cineasta judío y pederasta condenado Roman Polanski, sugiriendo que en su país existen círculos de pedófilos cuyos miembros se protegen entre ellos. El episodio televisivo generó un alto impacto entre la población de Francia, y gracias a ello Marine Le Pen conquistó un importante espacio en los medios masivos de comunicación.

Previo al anuncio de su candidatura presidencial en 2012, la líder del FN protagonizó varios debates televisados con importantes funcionarios del gobierno sobre temas como la inmigración y la inseguridad, generando altos niveles de rating.

El impresionante crecimiento de su figura mediática la convirtió en un ícono internacional, pasando a ser contactada por la prensa de diversos países para difundir sus ideas.

No obstante ello su alta exposición también le trajo críticas y ataques desde fuera de Francia. Por ejemplo durante su gira por Europa de 2012, la cantante norteamericana Madonna mostró repetidas veces en una pantalla gigante una imagen de Marine Le Pen con una esvástica dibujada en la frente.

En febrero de 2013 la dirigente visitó la Universidad de Cambridge en Inglaterra para participar de las actividades de la Cambridge Union Society, un grupo de debate de la universidad. Su presencia generó protestas de parte de un grupo de estudiantes que buscó silenciar su conferencia.

Como parte de la estrategia de "desdiabolización", el FN dirigido por Marine Le Pen inició una importante cantidad de demandas por injuria a quienes la atacasen en términos poco gratos. Así fue que políticos como Rama Yade y Jean-Luc Melenchon, y raperos como Cortex fueron denunciados por injuria y obligados a pagar por su delito.

Las referencias a la Segunda Guerra Mundial o a la Guerra de Argelia no son parte de su discurso, como si lo eran del de su padre. Empero en diciembre de 2010 la prensa francesa tomó una intervención suya que hizo en Lyon ante gente de su partido, en el que comparó la Ocupación alemana de Francia con la actual invasión de musulmanes que lleva a situaciones indignantes como el corte de calles parisinas durante los días viernes para que los fieles del Islam puedan rezar en dirección a la Meca. Esa declaración desencadenó un increíble linchamiento mediático, donde no sólo las organizaciones musulmanas de Francia, sino también las judías y todo el arco partidocrático agitaron la idea de que Le Pen estaba incitando al odio religioso. Sin embargo cinco años después un tribunal de justicia de Lyon dictaminó que Marine Le Pen no había cometido dicho crimen. En su momento el FN denunció el episodio como una operación mediática motorizada por el gobierno.

Marine Le Pen es partidaria de una Internet exenta de leyes que restrinjan el acceso libre a los contenidos.

Críticas

Marine Le Pen ha sido fuertemente criticada en los círculos nacionalistas por su posición amistosa frente al sionismo y la masonería. Paul-Éric Blanrue publicó el libro Jean-Marie, Marine et les juifs (2014) en el que denuncia a la líder del FN por haber colonizado al partido y haberlo puesto al servicio del lobby israelí en Francia[8] (el autor sostiene que la intención de Le Pen sería transformar al nacionalismo en un grupo de tareas sionista que realice el trabajo sucio de expulsar a los musulmanes de Europa, para devolverlos a sus países de origen y provocarles crisis sociales).

Otros la han criticado por su defensa tenaz del laicismo. Elie Hatem, un consultor político de Marine Le Pen vinculado a la Action Française, sostiene que su postura frente a sionistas y masones sería simplemente parte de una estrategia comunicacional, ya que al estar controlados los medios masivos de comunicación franceses por ambos grupos, la única forma de llegar al gran público es evitando las hostilidades contra las dos sectas. Empero Hatem señala también que el laicismo que la líder del FN defiende y promueve a ultranzas sólo puede producir consecuencias negativas en Francia, un país culturalmente católico.[9]

Debido al elevado número de confesos homosexuales promovidos por Marine Le Pen a puestos de importancia dentro de la estructura del FN, personalidades como Jean-Marie Le Pen y Roger Holeindre la han acusado de estar colaborando con el Lobby Gay. La periodista Marie-Pierre Bourgeois publicó el libro Rose Marin[10] en el que analiza este fenómeno, y da a entender que la fascinación que genera Le Pen en la comunidad homosexual vendría del hecho de que ella misma tendría una sexualidad invertida.

Miembros de la Association pour Défendre la Mémoire du Maréchal Pétain criticaron en 2017 a Marine Le Pen luego de que ella sostuviese que le parece "insultante" y "grotesco" que se la califique de "petainista" (ello lo dijo después de que el diputado neoconservador Serge Grouard la calificase de ese modo).[11]

Referencias

Artículos relacionados

Enlaces externos

Videos