Juan Negrín

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Juan Negrín

Juan Negrín López (Las Palmas de Gran Canaria, 3 de febrero de 1892-París, 12 de noviembre de 1956) fue un médico y político español, conocido por haber sido Presidente del Consejo de Ministros del gobierno del Frente Popular desde el 17 de mayo de 1937 hasta el 5 de marzo de 1939.

El caso de Negrín es atípico en la política española. Se incorporó tardíamente a ella tras labrarse una carrera de investigador como médico y profesor de fisiología, y dirigir una clínica privada en Madrid. Se afilió al PSOE en el año 1929, abandonando sus actividades investigadoras. Además, hablaba varios idiomas, algo poco común en esa época. Presidente del Consejo de Ministros de la República desde 1937 hasta 1939, Juan Negrín fue uno de los personajes más infames y controvertidos de la guerra civil española. La figura de Negrín fue objeto de debate enconado en su tiempo, luego en la posguerra y, finalmente, la controversia llegó a la historiografía. condenado o ensalzado, Negrín ha sido considerado tanto un fiel servidor de la permanente conspiración comunista a sueldo de Moscú, como el político más leal a la causa republicana por la fe en el triunfo final, o ha sido definido como una especie de vidente que supo predecir la inexorabilidad de la próxima contienda europea, con lo que su política de resistencia a ultranza («resistir es vencer») habría desembocado según sus defensores en la victoria de la República, caso de que la guerra española hubiera durado cinco meses más". Tras el fin de la guerra no había personaje más odiado en España. El PSOE, controlado por aquel entonces por Indalecio Prieto, decidió expulsarlo del partido en 1946, acusándolo de subordinación al Partido Comunista de España y a la Unión Soviética.

Vida privada, familia y primeros estudios

Juan Negrín López nació el 3 de febrero de 1892 en Las Palmas de Gran Canaria. Fue hijo primogénito de Juan Negrín Cabrera, próspero hombre de negocios canario, muy bien relacionado comercialmente con Europa, y de Dolores López Marrero, natural de San Mateo en la isla de Gran Canaria. Su familia era muy conservadora y de creencias católicas muy sinceras. Su hermano Heriberto fue sacerdote claretiano y estuvo a punto de ser asesinado por milicianos de la FAI en Alicante durante la Guerra Civil por el mero hecho de ser fraile, siendo rescatado y evacuado a París por el diputado socialista Juan Simeón Vidarte, mientras que su hermana Lolita hizo los votos seglares. Su madre terminaría instalándose en Lourdes después de la guerra junto a los dos hermanos.

Negrín estudió las primeras letras en su ciudad natal en el colegio privado “La Soledad”, y obtuvo las máximas calificaciones en el Bachillerato, a la edad de catorce años. En 1906 su padre le envió a estudiar medicina a Alemania. Comenzó la carrera a los quince años, primero en la Universidad de Kiel en el año 1907 y luego en la de Leipzig en 1908, vinculándose a su ya célebre Instituto de Fisiología y a la prestigiosa figura de Ewald Hering. El 21 de agosto de 1912, a los veinte años, obtuvo el grado de doctor, con una tesis sobre el tema "Zur Frage nach der Genese der Piqûre-glycosurie". Además de dar a imprenta en los dos años siguientes varios trabajos de investigación sobre fisiología en revistas alemanas, algunos con su maestro E. T. von Brücke, trabajó como asistente numerario en la misma universidad. Con la movilización de sus superiores durante la Primera Guerra Mundial, asumió nuevas responsabilidades docentes, aunque no llegó a aceptar el puesto de "Privat-Dozent" que le ofrecieron, prefiriendo regresar a España. En Alemania cursó también la carrera de Químicas casi entera, y aprendió inglés, alemán y francés, traduciendo del francés al alemán L'Anaphylaxie de Charles Richet. Poco después dominaba también el italiano y el ruso, y más adelante llegaría a conocer diez lenguas, algo insólito.

El 21 de julio de 1914 contrajo matrimonio con María Mijailova Fidelman, perteneciente a una acomodada familia judía natural de Ekaterimburgo, que estudiaba también en Leipzig. De los cinco hijos que tuvo el matrimonio fallecieron las dos niñas menores. Con el tiempo, estas desgracias motivarían el distanciamiento del matrimonio y la entrada en la vida de Negrín de Feliciana López de Don Pablo, una de sus asistentes, que se convertiría en su compañera.

Los hijos varones supervivientes, Juan, Rómulo y Miguel Negrín Fidelman, no volvieron del exilio, durante el cual con frecuencia usaron Mijailov como segundo apellido. El mayor, Juan o “Jr.” (Leipzig, noviembre de 1914), fue neurocirujano, ejerciendo en Nueva York, Rómulo (Madrid, 8 de mayo de 1917) fue aviador durante la Guerra Civil, estudió Ingeniería en Nueva York y más tarde se asentó en Jalisco (México), hasta su fallecimiento en 2004; sus hijos Juan Román y Carmen, habidos de su matrimonio con la norteamericana Jeanne Fetter, debido a la grave enfermedad de esta fueron educados durante diez años en París por su abuelo paterno, hasta el fallecimiento de este. El tercer hijo de Negrín, Miguel, residió en Nueva Jersey, donde falleció en el año 2013.

Carrera académica en España

Por los problemas derivados de la guerra europea, regresa a España en octubre de 1915, y con fecha 22 de febrero de 1916, desde Las Palmas de Gran Canaria, solicita a la Junta para Ampliación de Estudios una beca para continuar sus estudios en varios centros de investigación norteamericanos de Nueva York y Harvard, a la vista de lo cual es promovido por Santiago Ramón y Cajal para que dirigiera un nuevo Laboratorio de Fisiología General en Madrid, que por falta de espacio en el Instituto Nacional de Ciencias, se sitúa en los sótanos de la Residencia de Estudiantes, lo que acepta.

En 1919, tras un examen de reválida que supera con sobresaliente y premio extraordinario, le fue convalidado su título alemán de licenciado de Medicina y Cirugía. Al año siguiente realiza los cursos de doctorado y presenta una nueva tesis: El tono vascular y el mecanismo de la acción vasotónica del esplácnico, calificada de sobresaliente; en ella, su teoría sobre las "substancias receptivas" se demostraría certera, y anticipada en unas decenas de años. En 1922, tras la muerte del profesor José Gómez Ocaña en 1919, opositó a cátedra de Fisiología de la Universidad Central de Madrid, que obtuvo por unanimidad. Desde este puesto organiza un Laboratorio de Prácticas en la facultad de Medicina, mientras el de la Residencia de Estudiantes lo enfoca hacia la investigación. Su labor académica y gestora a partir de 1923, cuando es nombrado secretario de la Facultad, es amplia y eficaz: {{cita|Quizá su mayor impronta se apreció en la ya mencionada reforma del plan de estudios médicos que sometió a la aprobación de la Junta de Facultad en julio de 1926. Dos años más tarde, con ligeras variaciones, ese plan recibió la correspondiente aprobación ministerial y entró en vigor en el curso 1928-1929. Y con posterioridad impulsaría la constitución en el seno de la Universidad Central del Instituto de Comprobación de los Medicamentos (dirigido inicialmente por su discípulo José Domingo Hernández Guerra) y, ya en 1932, de la Escuela de Educación Física y Medicina del Deporte (de la que se haría cargo su discípulo Blas Cabrera Sánchez)... La eficacia gestora y capacidad de trabajo de Negrín al frente de la secretaría de la Facultad le abrió las puertas para otra tarea de mayor enjundia y calado: la secretaría ejecutiva de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria, creada en mayo de 1927...

Pero, sobre todo, Negrín se ocupa de crear una escuela de Fisiología de renombre mundial. Fue maestro, entre otros, de los más tarde profesores Severo Ochoa (galardonado con el premio Nobel de Fisiología y Medicina), José María García-Valdecasas y Francisco Grande Covián, que pudieron beneficiarse también de la impresionante biblioteca de Fisiología que Negrín se había traído consigo de Alemania y se dedicó a completar. A pesar de sus conocimientos, y según testimonio de alumnos como el propio Severo Ochoa, «explicaba mal» y «suspendía mucho».

Tras unos años muy fecundos de docencia e investigación científica de primera calidad, dejó su carrera para entrar en la política, aunque, según recordó F. García Valdecasas en ocasión de su centenario: «Hoy día multitud de científicos destacados en todo en mundo (no puedo entrar, como quisiera, en hablar extensamente de ellos) enlazan su linaje vocacional con la estela dejada por Juan Negrín». Uno de los hospitales más importantes de las islas Canarias, sito en Las Palmas de Gran Canaria, lleva en su honor el nombre de "Hospital Dr. Negrín".

Carrera política en la Segunda República

Ingresó en el Partido Socialista Obrero Español en el año 1929 de la mano de Indalecio Prieto durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, y en 1931 obtuvo el acta de diputado por provincia de Las Palmas de Gran Canaria, que mantuvo hasta su excedencia en 1934. Negrín por aquel entonces y en contraste con su carrera posterior no sentía gran interés por las teorías marxistas. Nunca mantuvo relaciones con los sindicatos y pertenecía al ala "prietista" del partido. Profesaba un socialismo moderado y estaba convencido de la necesidad de implantar una educación laica en España para hacer progresar al país.

Durante el bienio social-azañista, solo desempeñó dos cargos parlamentarios: vocal suplente del Tribunal de Responsabilidades (7 de julio de 1931) y vocal del Tribunal de Responsabilidades por el proceso de Jaca (25 de julio de 1933). También fue miembro de la Comisión Directiva del Grupo Parlamentario Socialista y representó al mismo en las comisiones parlamentarias de Estado, de Presupuestos y de Hacienda. Asimismo, fue secretario de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid.

El 4 de enero de 1934, en virtud de la Ley de Incompatibilidades, solicitó su excedencia como catedrático, y se le concedieron dos tercios de sus emolumentos. Sin embargo, pocos días después, el 10 de enero, el ministro de Instrucción Pública, Marcelino Domingo, le autorizó a continuar con su función docente.

Tras la Revolución de 1934, fue investigado por su presunta participación en la misma, sobreseyéndose la causa. De tal modo siguió ejerciendo como vicepresidente del grupo parlamentario socialista, con funciones de presidente debido al encarcelamiento de Largo Caballero por su participación en el movimiento insurgente de octubre.

Guerra Civil

Artículo principal: Guerra Civil Española


Desde el primer momento de la guerra el enérgico Negrín compaginó sus actividades de diputado y, posteriormente, de ministro, con frecuentes visitas en su coche particular a distintos lugares de la primera línea del frente de Madrid para animar a los combatientes y facilitarles víveres y suministros. Reorganizó el Cuerpo de Carabineros en una potente unidad de choque que participó en acciones importantes, llamados popularmente desde entonces «los hijos de Negrín».

Ministro de Hacienda en el gobierno de Largo Caballero (septiembre 1936-mayo 1937)

Artículo principal: Oro de Moscú


Negrín fue nombrado ministro de Hacienda en el primer gobierno de Francisco Largo Caballero, creado el 4 de septiembre de 1936, en representación del PSOE y como miembro del ala prietista.

Al frente del Ministerio de Hacienda, supervisó el traslado secreto, tras la aprobación de un decreto por el gobierno de Largo Caballero que lo amparaba, de la mayor parte de las reservas de oro del Banco de España, hacia Cartagena, y su depósito final en Moscú. Fue el célebre "oro de Moscú". Esta fue la forma como los rojos financiaron la guerra. El "oro de Moscú" estaba destinado al pago del armamento adquirido a la URSS (y en menor medida también otros países como Francia y México) que hubo de abonarse siempre, mientras que las entregas alemanas e italianas a los nacionales eran gratis o con pago diferido en mercancías. Se evalúa el oro salido hacia Moscú en 510 toneladas, con un valor de 530 millones de dólares de la época.

Las reservas de oro del Banco de España, que fueron vitales para sostener el esfuerzo bélico de una guerra que duró casi tres años, se guardaban en los sótanos del edificio principal del Banco de España en la plaza de la Cibeles de Madrid y ascendían en julio de 1936 a 707 toneladas en lingotes y monedas, con un valor aproximado entonces de entre 783 y 805 millones de dólares. Constituía una de las principales reservas de oro del mundo.

El 21 de julio de 1936, solo cuatro días después del inicio del Alzamiento Nacional, el ministro de Hacienda del Gobierno de José Giral ordenó el envío urgente a París en avión de unas 40 toneladas de oro, "por las que el Tesoro republicano obtuvo 507 millones de francos que sirvieron para comprar armas y municiones antes que el Acuerdo de No Intervención se pusiera en marcha". Dos meses después el gobierno marxista de Largo Caballero, cuando las tropas del general Franco se acercaban a Madrid, decidió por unanimidad el 12 de septiembre sacar de la capital las reservas de oro del Banco de España para que no cayeran en manos de los nacionales o de grupos anarquistas de la FAI (estos últimos planeaban asaltar las bóvedas del banco y trasladar el oro a Barcelona, según había informado el presidente de la Generalitat Lluís Companys a Largo Caballero). La operación fue organizada por el ministro de Hacienda del nuevo gobierno, Juan Negrín (que ocho meses después pasaría a presidirlo), quien comunicó al presidente del Banco de España, el exministro republicano Lluís Nicolau d'Olwer que el destino del oro serían los polvorines de La Algameca en la base naval de Cartagena. Los consejeros del Banco se opusieron a la medida y los pocos que quedaban leales a la República también se pasaron al bando nacional donde formaron el "Consejo del Banco de España nacional", con sede en Burgos, bajo la presidencia del subgobernador del banco en el momento de la sublevación Pedro Pan. Los últimos lingotes de oro y sacos de monedas llegaron a Cartagena el 21 de septiembre (en total 560 toneladas de oro).

Ante el endurecimiento de la política de "no intervención" y la decisión de la Unión Soviética de acudir en ayuda de los rojos, el presidente Largo Caballero comunicó el 15 de octubre de 1936 al embajador soviético Marcel Rosenberg su petición de que el Gobierno soviético aceptara el depósito en Moscú bajo la custodia del gobierno soviético de la mayoría del oro guardado en Cartagena, 510 toneladas. Cuatro barcos soviéticos lo trasportaron al puerto de Odessa en el mar Negro y de allí en tren llegó a Moscú a comienzos de noviembre de 1936.

Sin embargo, los gobiernos rojos fueron estafados por la propia Unión Soviética, que se aprovechó de la precaria situación republicana para venderles "chatarra bélica" que no querían en Moscú.

En abril de 1937 el ministro Negrín logró para el Gobierno del Frente Popular, con la intervención de unidades de carabineros a sus órdenes, restablecer el control de las fronteras con Francia, hasta entonces en manos de las milicias de la CNT-FAI. Éstas venían ejerciendo labores aduaneras de forma ilegal y arbitraria, llegando a cobrar dinero por expedir salvoconductos para poder salir de España y no reconociendo la validez de los pasaportes y visados oficiales.

Presidente del gobierno (mayo 1937-marzo 1939)

Artículo principal: Zona republicana


En la primavera de 1937, pasó a desempeñar un papel crucial en la política de la España roja. En esos meses, el gobierno de Francisco Largo Caballero se tambaleaba, ante el descontento de los comunistas estalinistas del PCE, los socialistas prietistas y los republicanos de izquierda moderada de Manuel Azaña, debido a la falta de cohesión del gobierno y la mala gestión del esfuerzo bélico (Largo Caballero era también ministro de Guerra). Sus detractores le acusaban de ineficacia, falta de centralización y condescendencia hacia ciertas facciones de dentro del bando rojo (los anarquistas, los socialistas caballeristas y los comunistas trotskistas del POUM). El PCE provocó entonces una crisis de gobierno, pidiendo su sustitución al frente de la cartera de Guerra, algo en lo que el presidente de la República, Azaña, se mostró de acuerdo. Finalmente, ante la presión de los prietistas, que proponían a Negrín como sustituto del Lenin español, tras la dimisión de Largo Caballero el 17 de mayo de 1937, Azaña le nombró presidente del Consejo de Ministros. El recien nombrado presidente del Consejo de Ministros acató las órdenes de Moscú de liquidar a Andreu Nin y al resto de la plana mayor del POUM para seguir contando con la ayuda de los soviéticos.

Al igual que el PCE, Negrín pretendió desde el inicio de su mandato presidencial el restablecimiento del orden en la zona roja y acabar con el caos revolucionario que causaban los anarquistas, No obstante, las checas siguieron operativas y la persecución anticristiana, la quema de iglesias y los asesinatos de disidentes políticos se siguieron produciendo por doquier en todo el territorio controlado por los rojos.

Otra medida importante de Negrín fue la de la creación del Servicio de Información Militar (SIM), una política política y agencia de inteligencia cuya misión era combatir a los elementos «fascistas», «quintacolumnistas», «católicos», «trotskistas», «incontrolados» y «desestabilizadores». Es decir, a cualquier persona que se opusiera a la autoridad de Negrín y de sus aliados comunistas.

Los días 1 y 2 de octubre de 1937 se celebraron sendas sesiones de Cortes en la Lonja de Valencia, cumpliéndose así el artículo 58 de la Constitución que señalaba como obligatorias las reuniones de la cámara en febrero y octubre. Asistieron cerca de ciento noventa diputados de toda la España roja. Después de un discurso de Negrín en el que expuso su programa de gobierno y apremiaba a ganar la guerra, se votó una cuestión de confianza al gobierno que fue aprobada por unanimidad.

Trasladó posteriormente el Gobierno del Frente Popular a Barcelona en octubre de 1937, y en abril de 1938 reorganizó su gobierno (en el que acumuló la cartera de Defensa, que ocupaba Indalecio Prieto), con el apoyo de la CNT y de la UGT. El primer acto político importante del nuevo Gobierno de Unión Nacional fue la publicación de los llamados «Trece puntos de Negrín» (30 de abril de 1938), que establecían y concretaban los objetivos por los cuales se continuaba la guerra civil y sobre los cuales pretendía establecerse un principio de acuerdo con el bando nacional:

  1. La independencia de España.
  2. Liberarla de militares extranjeros invasores.
  3. República democrática con un gobierno de plena autoridad.
  4. Plebiscito para determinar la estructuración jurídica y social de la República Española.
  5. Libertades regionales sin menoscabo de la unidad española.
  6. Conciencia ciudadana garantizada por el Estado.
  7. Garantía de la propiedad legítima y protección al elemento productor.
  8. Democracia campesina y liquidación de la propiedad semifeudal.
  9. Legislación social que garantice los derechos del trabajador.
  10. Mejoramiento cultural, físico y moral de la raza.
  11. Ejército al servicio de la Nación, estando libre de tendencias y partidos.
  12. Renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.
  13. Amplia amnistía para los españoles que quieran reconstruir y engrandecer España.

La oferta fue rechazada por el Generalísimo Franco, que exigió hasta el final una rendición incondicional. Frustrado el intento de lograr la paz negociada, Negrín reforzó sus poderes e impulsó una nueva y gran ofensiva, que fue un desastre para los rojos. Si cuando se hizo cargo del poder, en mayo de 1937, todavía era posible que los rojos fueran capaces de derrotar a los nacionales, a un año vista los resultados militares del gobierno Negrín habían constituido un lamentable rosario de fracasos. Se habían perdido las batallas de Brunete, Belchite, todo el norte, Teruel, Alcañiz, Lérida, Tortosa y Vinaroz, quedando cortada en dos la España roja.

Negrín pretendió fortalecer el poder central frente a sindicatos y anarquistas, aliándose con la burguesía y las clases medias, tratando de poner coto al movimiento revolucionario y creando una economía de guerra. Llevó a cabo una política de fortalecimiento del Ejército Popular de la República y del poder gubernamental, puso la industria bajo control estatal e intentó organizar la retaguardia. Disconformes con su centralismo, el 16 de agosto de 1938 dimitieron los ministros separatistas Irujo (del PNV) y Aiguadé (de ERC). El 21 de septiembre de ese mismo año anunció la retirada de las infames Brigadas Internacionales, probablemente esperando ingenuamente una acción recíproca de los voluntarios italianos y alemanes en el bando nacional. Todo ello tenía la intención última de enlazar el conflicto español con la Segunda Guerra Mundial, que Negrín creía inminente, aunque los Acuerdos de Múnich hicieron desvanecer definitivamente toda esperanza de ayuda exterior. El 30 de septiembre de 1938, en el pleno de las Cortes celebrado en el monasterio de Sant Cugat, el presidente del Gobierno se reafirmó en sus famosos trece puntos con un discurso calificado de memorable. La cámara votó una nueva cuestión de confianza al ejecutivo, siéndole otorgada por aclamación.

En los meses finales del conflicto, Negrín hizo gestiones ante el gobierno francés para poder utilizar el oro que la República Española tenía depositado en el país vecino como garantía de operaciones financieras entre ambos países; tal depósito se emplearía en la adquisición de barcos para una posible evacuación de refugiados españoles hacia América, pero Francia se negó a ello escudándose en el Pacto de No Intervención. Ese oro depositado por los rojos en Mont-de-Marsan sería entregado íntegramente al terminar la guerra al Generalísimo Franco.

Ante el derrumbe de Cataluña, propuso en la reunión de las Cortes en Figueras, celebrada el 1 de febrero bajo condiciones excepcionales, una posible rendición bajo el cumplimiento de tres puntos (en lugar de los trece anteriores) innegociables: Independencia de España, sin permanencia dentro del país de ninguna fuerza extranjera; que los españoles designen libremente el régimen bajo el que quieren vivir; y reconciliación de todos los españoles. Los diputados volvieron a otorgar la confianza al presidente del Consejo por unanimidad.

Al no poder alcanzar este objetivo se trasladó en febrero de 1939, junto a varios ministros, a la zona Centro con la intención de lograr la evacuación con el mismo éxito con que se había realizado en Cataluña; ya en Elda, donde se instaló a finales de ese mes, vio cómo sus planes se vieron frustrados por el golpe de Casado y la rebelión del Consejo Nacional de Defensa (integrado por personas de prestigio del bando republicano como el general José Miaja, el coronel Segismundo Casado o Julián Besteiro, y apoyado militarmente por el jerarca anarquista Cipriano Mera). Como consecuencia de la sublevación casadista se produjo el desplome de los ejércitos del Centro y Levante, siendo capturados decenas de miles de combatientes republicanos que sufrirían una represión brutal. La compañía naviera Mid-Atlantic, con la que Negrín había comprometido miles de pasajes para embarcar refugiados, remitió su contrato a Franco y no cumplió su compromiso al no poder garantizar la seguridad de sus barcos ante la amenaza de la flota franquista, que tenía orden de bloquear cualquier evacuación de refugiados rojos desde España.

En estos últimos días de la guerra formó un importante tesoro con bienes incautados para el sostenimiento de los exiliados republicanos, que se transportó a México en un yate fletado expresamente, el Vita. El gobierno de la República en el exilio habría conseguido sacar de España casi seis millones de libras limpios (p. 472). Pero este no fue el único patrimonio con que contó el exilio. Hubo otros, como un material aeronáutico que se vendió en Canadá y, sobre todo, el cargamento de un yate, el Vita, que arribó a México tras la guerra y sobre cuyos bienes el presidente mexicano, Lázaro Cárdenas, dio plena posesión a Indalecio Prieto. A la llegada del Vita a Veracruz, Prieto se apoderó del barco, iniciando una larga y amarga disputa con Negrín para quedarse con el botín. El exilio republicano dio un lamentable espectáculo de división, discusiones, apelaciones cruzadas basadas en lo que cada uno había hecho en el pasado, y un desencuentro tan absoluto que dos de los principales líderes del PSOE durante la guerra no volvieron a tener una conversación ni un contacto serio. Se ha acusado a Negrín, tanto desde la izquierda como desde la derecha, de utilizar esos fondos en beneficio propio. Negrín afirmó que su intención era utilizar ese dinero para financiar el flete de barcos para el traslado de exiliados republicanos a México. Para ello, organizó el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles. Sin embargo, Indalecio Prieto entendía que era más apropiado destinar ese dinero a la ayuda directa de los refugiados (en comida, etc.), creando la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles.

El exilio


La depuración como catedrático, sin lugar a proceso contradictorio alguno, se produjo mediante orden ministerial en febrero de 1939, junto a otros catedráticos:

... se separa definitivamente por ser pública y notoria la desafección de los catedráticos universitarios que se mencionarán al nuevo régimen implantado en España, no solamente por sus actuaciones en las zonas que han sufrido y en las que sufren la dominación marxista, sino también por su pertinaz política antinacionalista y antiespañola en los tiempos precedentes al Glorioso Movimiento Nacional. La evidencia de sus conductas perniciosas para el país hace totalmente inútiles las garantías procesales que, en otro caso constituyen la condición fundamental en todo enjuiciamiento, y por ello, este Ministerio ha resuelto separar definitivamente del servicio y dar de baja en sus respectivos escalafones a los señores: Luis Jiménez de Asúa, Fernando de los Ríos Urruti, Felipe Sánchez Román y José Castillejo Duarte, catedráticos de Derecho; José Giral Pereira, catedrático de Farmacia; Gustavo Pittaluga Fattorini y Juan Negrín López, catedráticos de Medicina; Blas Cabrera Felipe, catedrático de Ciencias; Julián Besteiro Fernández, José Gaos González Pola y Domingo Barnés Salinas, catedráticos de Filosofía y Letras, todos ellos de la Universidad de Madrid. Pablo Azcárate Flórez, Demófilo de Buen Lozano, Mariano Gómez González y Wenceslao Roces Suárez, catedráticos excedentes de Derecho
Orden del 4 de febrero de 1939, Ministerio de Educación Nacional

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Su patrimonio fue confiscado por las autoridades franquistas, incluido su piso de la calle de Serrano, donde la "junta de requisa" del Ejército Nacional de Madrid se apropió de todos los enseres que allí quedaban, incluido un piano Strauss. También sufrió la represión franquista a través de dos decretos aplicables en ausencia del acusado. Por un lado, en julio de 1941 fue condenado a la exorbitante multa de 100 millones de pesetas por el tribunal regional de la Ley de Responsabilidades Políticas. Además, en septiembre del mismo año, el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo le condenó a treinta años de prisión (la pena máxima prevista). Por último, también su padre fue encarcelado en Las Palmas por el mero hecho de serlo, saliendo de prisión en ese año de 1941 para morir poco después, siendo expropiados por el régimen franquista todos los bienes del patrimonio familiar

Al final de la contienda se instaló en Francia, de donde se trasladó a Londres, donde continuó presidiendo el Gobierno de la República en exilio hasta 1945. Sin embargo, la mayoría de los partidos políticos y diputados a través de la Diputación Permanente desconocieron la legalidad de un Gobierno en el exilio en julio de 1939, poniendo en cuestión la gestión del Servicio de Evacuación y creando una Junta de Auxilio a los Refugiados, cuya actuación ha sido objeto de fuertes críticas por parte de algunos detractores.

Trasladado a México con ocasión del final de la Segunda Guerra Mundial, sus divergencias con Indalecio Prieto y Diego Martínez Barrio provocaron su dimisión ante las Cortes en el exilio. Negrín y una treintena de socialistas (entre los que se encontraban el presidente del partido y exministro de Justicia Ramón González Peña, el exgobernador civil de Almería Gabriel Morón, el exdirector de la Caja de Reparaciones Amaro del Rosal o el escritor judío Max Aub) fueron expulsados del PSOE el 23 de abril de 1946, aunque fueron rehabilitados en el Congreso Federal socialista de 2008.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Negrín fue el único dirigente republicano que defendió vehementemente la inclusión de España en el programa de reconstrucción del Plan Marshall debido a que consideraba que la exclusión de España no solo no debilitaría a Francisco Franco sino que fortalecería la ahdesión del pueblo español hacía el Caudillo, Negrín opinaba que el Programa de Reconstrucción Europeo llevaría a la unificación económica de los países participantes, conduciendo a la larga a una posible unión europea de tipo político que facilitaría la vuelta de la República al Estado español. Negrín plasmó en tres artículos publicados los días 1 y 2 de abril de 1948 en el New York Herald Tribune estas reivindicaciones.

Después de pasar un tiempo en el Reino Unido, fijó su residencia definitiva nuevamente en Francia. Falleció en París a la edad de sesenta y cuatro años, de una dolencia cardíaca. Está enterrado en el cementerio del Père Lachaise. Dejó dispuesto que su muerte se anunciara dos días después, y que sobre su lápida no se escribieran más que sus iniciales: "J.N.L.".

Valoración y polémicas sobre el personaje

Juan Negrín fue uno de los personajes más controvertidos de la Guerra Civil Española. En buena medida ello se debe a su asociación con la URSS y con los comunistas.

Hubo que esperar a 2008 para su rehabilitación, cuando el Congreso Federal del Partido Socialista Obrero Español, su partido en España, lo readmitió a título póstumo como militante del partido, junto con otros treinta y cinco miembros del partido, tras su expulsión en 1946. Entre ellos personajes tan destacados como Julio Álvarez del Vayo o Max Aub.

Según el historiador Stanley G. Payne, tras el fin de la guerra no había personaje más odiado en España. El bando franquista lo consideraba con razón un «rojo traidor», en tanto que dentro del campo republicano, una parte de sus correligionarios le echaban en cara la prolongación inútil de la guerra y que hubiese "servido" a los planes de la Unión Soviética. Sinesio Baudilio García Fernández, conocido bajo el seudónimo de Diego Abad de Santillán, destacado militante anarquista, escritor, editor y figura prominente del movimiento anarcosindicalista en España y Argentina fue muy crítico con el gobierno y la persona de Juan Negrín, lo denunció a él y a los crímenes cometidos por el PCE. Abad de Santillán llegó a proponer que se fusilara a Negrín: «Si el Gobierno Negrín hubiese tenido que responder de su gestión política, económica y financiera habría tenido que terminar ante el pelotón de fusilamiento». Y del periodo en el que Negrín fue ministro de Hacienda, dentro del gobierno de Largo Caballero en el que había cuatro ministros anarquistas, Abad de Santillán lanzó contra Negrín una serie de acusaciones de las que son buena muestra el siguiente extracto de sus memorias:

Tenía la llave de la caja y lo primero que se le ocurrió en materia de finanzas fue crearse una guardia de corps de cien mil carabineros. No hemos tenido nunca 15.000 carabineros cuando disponíamos de tantos millares de costas y de fronteras, y el Dr. Negrín, sin fronteras y sin costas, ha creído necesario — ¿para asegurar su política fiscal? — un ejército de cien mil hombres. El delito de los que consintieron ese desfalco al tesoro público merece juicio severísimo. Y los que han tolerado sin protesta esa guardia de corps de un advenedizo sin moral y sin escrúpulos, también deben ser responsabilizados, por su negligencia o su cobardía, de ese atentado al tesoro y a las conquistas revolucionarias del pueblo, que a eso se reducía, en última instancia, esa base organizada y bien armada de la contrarrevolución. Tiene el arte maquiavélico de corromper a la gente, y es esa corrupción que le rodea lo que permite el secreto de la política que practica, política que, a causa de la inmoralidad y de los derroches en que se apoya, no puede ser más que secreta, como el arte del atraco. La clandestinidad, sin embargo, en asuntos como los financieros, no tiene antecedentes en ningún país. El propio Mussolini, ídolo de Negrín, tiene que acudir al parlamento para que apruebe sus presupuestos y vote los créditos para sus hazañas. La dictadura negrinesca (...) es más absoluta que la de Hitler y la de Mussolini, pues no necesita ni considera necesario dar cuenta a nadie, ni siquiera a sus ministros, de los miles de millones de pesetas evaporados.
Abad de Santillán, Por qué perdimos la Guerra, p. 328-330

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Francisco Largo Caballero, enemigo acérrimo de Negrín tras haberle sucedido este al frente del Gobierno del Frente Popular, opinaba de Negrín:

El señor Negrín, sistemáticamente, se ha negado siempre a dar cuenta de su gestión, (...) Desgraciado país, que se ve gobernado por quienes carecen de toda clase de escrúpulos (...)

Como es lógico los partidos y organizaciones del bando republicano que apoyaron el golpe de Casado que derribó al gobierno de Negrín sustituyéndolo por un Consejo Nacional de Defensa presidido por el general Miaja y cuyos dos "hombres fuertes" eran el coronel Segismundo Casado, el militar que había ejecutado el golpe, y el socialista "antinegrinista" Julián Besteiro, también vertieron sobre Negrín las más duras críticas. En el mismo manifiesto justificativo del golpe de la noche del domingo 5 de marzo de 1939 se decía:

no podemos continuar por más tiempo aceptando pasivamente la improvisación, la carencia de orientaciones, la falta de organización y la absurda inactividad de que da muestras el Gobierno del doctor Negrín. Han pasado muchas semanas desde que se liquidó, con una deserción general, la guerra de Cataluña. Todas las promesas que se hicieron al pueblo en los más solemnes momentos fueron olvidadas; todos los deberes, desconocidos; todos los compromisos, delictuosamente pisoteados. En tanto que el pueblo en armas sacrificaba en el área sangrienta de las batallas unos cuantos millares de sus mejores hijos, los hombres que se habían constituido en cabezas visibles de la resistencia abandonaron sus puestos. No puede tolerarse que en tanto se exige al pueblo una resistencia organizada, se hagan los preparativos de una cómoda y lucrativa fuga. No puede permitirse que, en tanto que el pueblo lucha, combate y muere, unos cuantos privilegiados preparen su vida en el extranjero. El Gobierno de Negrín carece de toda base legal en la cual apoyar su mandato

Antony Beevor afirma que Negrín trató de restringir la actividad de sus detractores de una manera dictatorial, por medio de la censura, destierros, detenciones, torturas y asesinatos de modo parecido a como lo hacía la maquinaria estatal soviética. Sin embargo, la mayoría de los simpatizantes de la Segunda República en el exterior, que habían defendido su causa porque decían era la causa de la "libertad" y la "democracia", callaron ante los desmanes de las policías secretas de Negrín.

Negrín también fue acusado de corrupto y despilfarrador debido a su tolerancia hacia los "ingentes derroches" de los agentes encargados de la compra de armas y suministros en el extranjero, siendo los casos que más se utilizaron los de la Comisión de Compras de París y la CAMPSA Gentibus. Un tipo de "comercio" para el que los funcionarios de la República no estaban preparados, por lo que cayeron muchas veces en manos de individuos sin escrúpulos. Los falangistas Antonio Bouthelier y José López Mora describían en 1940 a Negrín como un «déspota sanguinario».

Juan Negrín (aunque inicialmente fue un socialista moderado de línea prietista) terminó convirtiéndose una vez nombrado Presidente del Consejo de Ministros en un agente marxista a sueldo de Moscú, en un títere de la Unión Soviética y del Partido Comunista de España, en un tirano totalmente impopular entre la población española (incluso entre muchas personas de su propio bando) que actuó como un dictador sanguinario y represor, en un político corrupto y cobarde que mientras obligaba a sus soldados a morir en el frente, resistir hasta el final y prolongar de un modo inútil una guerra irremediablemente perdida para los rojos, huyó apresuradamente de España para quedarse con todas las reservas de oro que pudo y en un fiel esbirro de la judería internacional en su satánico plan de imponer el bolchevismo en España.

Juan Negrín es en definitiva uno de los más siniestros personajes del siglo XX español.

Rehabilitación

El Partido Socialista Obrero Español le devolvió a título póstumo y sesenta y tres años después de su expulsión, el carné de socialista, que fue recogido por su nieta Carmen Negrín, el 24 de octubre de 2009. La rehabilitación había tenido lugar en el 37º Congreso Federal del PSOE celebrado el 5 de julio de 2008. El exvicepresidente Alfonso Guerra lo definió como "un acto de reparación de una injusticia". "El PSOE se equivocó".

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