Esoterismo nacionalsocialista

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El Sol negro (Schwarze Sonne), diseño empleado en el mosaico del Castillo de Wewelsburg. Es un símbolo que representa a un sol oculto de doce rayos considerado como la fuente de poder de los arios.
El esoterismo nacionalsocialista (también llamado ocultismo nacionalsocialista, misticismo nacionalsocialista o, conocido popularmente como ocultismo nazi; ver también "Nazi"), es el término usado para referirse a una serie de corrientes místico-religiosas desarrolladas bajo la influencia del nacionalsocialismo. También se refiere a la influencia directa que tuvieron diversas corrientes ocultistas en el desarrollo del nacionalsocialismo o, en particular, a las creencias e intereses espirituales de los líderes nacionalsocialistas. A menudo el vínculo entre el nacionalsocialismo y el esoterismo es presentado por los medios políticamente correctos de maneras distorsionadas que generan impresiones negativas en el público, como por ejemplo, asociándolo con el satanismo.

Historia

Este emblema suele estar vinculado con el esoterismo nacionalsocialista y con organizaciones (como una supuesta orden llamada Sol Negro) en el seno de la Sociedad Thule y las SS, además de con la Tempelhofgesellschaft o Sociedad del Templo, establecida en Vienna. La inscripción del borde parece estar en el antiguo alfabeto templario, de influencias griegas y rúnicas. Los dos signos del centro son runas Ehe (Runas armanen), que representarían el Matrimonio Sagrado. Supuestamente, esta enseña es ilegal hoy en día en Alemania bajo la ley federal.
Inscripción del emblema de arriba. En alfabeto templario reza, "Dem neuen Zeitalter entgegen, Sieg und Heil Großdeutschland, im Kampf für die Welt, Heil das neue Reich Thule", que significa: "Contra la Nueva Era, Sieg y Heil a la Gran Alemania en la lucha por el mundo, Heil al Nuevo Reich Thule".

El nacionalsocialismo es una ideología que contiene aspectos esotéricos profundos cuyas más visibles actividades implican la preservación y enseñanza de las antiguas tradiciones del misticismo pagano germánico, así como la búsqueda del conocimiento sobre los orígenes de la raza aria.

Se sabe que oficiales del alto mando nacionalsocialista como Heinrich Himmler, Richard Walther Darré, Rudolf Hess y Alfred Rosenberg, tenían un gran interés en el ocultismo. Asimismo, las creencias religiosas de Adolf Hitler han sido objeto de un exhaustivo análisis y debate, aunque Hitler se declaraba formalmente católico, también era seguidor de diferentes corrientes esotéricas como la ariosofía de Guido von List y la astrología. Algunos estudiosos afirman, que el interés de Hitler y otros nacionalsocialistas en el paganismo y en lo oculto, era mucho más fuerte entre bambalinas. La SS era un ejemplo de un revival pagano.

El ocultismo nacionalsocialista es una expresión mística con raíces en ciertas ideas esotéricas y obras literarias del romanticismo alemán reflejadas después en el imaginario de los líderes nacionalsocialistas, complementadas en muchos casos por las ideas de figuras y organizaciones tales como Houston Stewart Chamberlain, Guido von List, Jörg Lanz von Liebenfels, la Teosofía y la Sociedad Thule, de las cuales se afirma que influenciaron de alguna manera en el desarrollo del Nacionalsocialismo.

Las más destacadas de las filosofías y sociedas místicas germánicas que probablemente influyeron en el pensamiento místico nacionalsocialista son:

También las obras de varios autores como Goethe, Edward Bulwer-Lytton, o músicos como Richard Wagner, influyeron en el desarrollo esotérico nacionalsocialista.

En el esoterismo nacionalsocialista, son importantes varios lugares como la Atlántida, Thule, Hiperbórea, Shambhala, Agartha y la estrella de Aldebarán los cuales se consideran, dependiendo el autor, como los hogares originales de la raza aria y el superhombre. Otra creencia habla sobre la raza maestra (Herrenrasse) la cual fue corrompida y debilitada por medio de la mezcla con otras razas consideradas inferiores.

Desde 1945 se ha desarrollado un diferente tipo de esoterismo nacionalsocialista que generalmente le atribuye un significado religioso a la figura de Adolf Hitler y a su misión de "higiene racial" y "liberar al mundo del judaísmo internacional". Tal es el caso del Hitlerismo esotérico.

Karl Gottman critica las concepciones esotéricas que no aportan un valor pragmático en la lucha para evitar el exterminio de la raza blanca, como así también critica aquellas que no aspiran a alcanzar la "Gloria de la Sacra Estirpe". En la DATAH todo el misticismo, simbolismo y esoterismo es un vehículo para la acción pura.

Influencia de la Teosofía

Algunos estudiosos afirman que la Teosofía de Helena P. Blavatsky fue una de las mayores influencias del nacionalsocialismo y de sus concepciones espirituales. La Teosofía cree en la existencia de antiguas civilizaciones ya desaparecidas como la Atlántida y Lemuria, cada una denominada Razas Raíces, siendo la Raza Lemuriana y la Raza Atlante, antiguas civilizaciones de ciclos cósmicos extintas, y donde la Quinta Raza Raiz correspondería a la especie humana actual con sus diversas variaciones raciales. La misma Blavatsky en su Doctrina Secreta hace distinciones muy marcadas entre la raza aria, cuya denominación actual se presenta como el conjunto de los pueblos indoeuropeos, y la raza semita, en la que se incluyen a los judíos y a los árabes.

Sociedad Thule

La Sociedad Thule, una organización esotérica fundada en 1918 por el alemán Rudolf von Sebottendorff, se considera como la madre espiritual del nacionalsocialismo. A dicha organización pertenecieron como miembros permanentes, Rudolf Hess y Gottfried Feder, y como miembros visitantes, Dietrich Eckart, Adolf Hitler y Alfred Rosenberg. En la actualidad quienes reclaman secretamente la herencia de la Sociedad Thule y el corpus esotérico, es la organización Alba Thule basada en la ariosofía datahista (Doctrina Alba Thule de los Arios Hiperbóreos) de Karl Gottman.

Ahnenerbe

Clase de simbología rúnica impartida a miembros de la Ahnenerbe en la Ordensburg Sonthofen
Artículo principal: Ahnenerbe


Dentro de las SS, se creó una oficina especial denominada Ahnenerbe (Herencia de los ancestros) que se dedicó al estudio de todo tipo de materias vinculadas con la tradición y la cultura germánica. Esta organización llegó a contar con 43 departamentos diferentes en los que se estudiaba el folclore popular, las músicas y canciones tradicionales, los lugares sagrados y el esoterismo. El encargado del departamento de esoterismo fue Friedrich Hielscher que dirigió diversas expediciones en busca de posibles locaciones de la Atlántida, edificios sagrados de los templarios y reliquias sagradas como el Santo Grial.

Teoría intraterrestre

Artículos principales: Sol Negro y Teoría intraterrestre


Uno de los proyectos más extraños de la Ahnenerbe fue el relacionado con el Schwarze Sonne (Sol Negro). Algunas teorías geológicas y astronómicas, tal vez debido a una malinterpretación de las teorías esotéricas, aseguraban que la Tierra es en realidad un planeta hueco y no macizo, a cuyo interior se podía acceder en las condiciones adecuadas. En lugar de un núcleo central de hierro fundido, se creía que existía un sol interior, oculto, "negro", en contraposición con el Sol exotérico, exterior, visible para todos. Este sol esotérico iluminaba y permitía la vida de las plantas, animales y hombres que habitaban en el mundo subterráneo, que se pensaba, eran más desarrollados que los de la superficie. La Ahnenerbe intentó encontrar la entrada a ese mundo interior en diversos lugares de Asia y América del Sur.

August Kubizek, amigo de Hitler en su juventud, cuenta que ambos eran muy aficionados a la ópera y especialmente a las obras de Richard Wagner, el adalid musical del nacionalismo alemán. En el verano de 1906 acudieron al teatro de la Ópera de la capital austriaca para disfrutar de su Rienzi, en cinco actos. Kubizek afirma que después de la obra, Hitler entró en una especie de trance. Años más tarde Hitler afirmó que en ese momento "había nacido el nacionalsocialismo".

Esta obra se basa en la novela homónima del británico Edward George Earl Bulwer-Lytton, autor de una de las mejores novelas jamás publicadas sobre el tema, Zanoni, así como de otro clásico de la literatura ocultista de su época, The Coming Race or Vril: The Power of the Coming Race (1871) (El Poder de la raza que vendrá), en la que aparece una estirpe de hombres subterráneos que disponen de una poderosa energía llamada Vril. Rienzi, el último de los tribunos romanos cuenta la trágica historia de un patriota italiano del siglo XIV que falleció en el Capitolio devorado por las llamas.

Expedición al Tíbet

Mandala Thangka Kalachakra[1] del Monasterio de Sera.


El nacionalsocialismo sentía un gran respeto hacia el budismo, y permitió la realización de un congreso budista europeo, se cree que esto fue por el interés que despertaba el budismo entre los nacionalsocialistas, especialmente el tibetano.

La Ahnenerbe organizó en 1938 una expedición a la región del entonces independiente Tíbet, por órdenes expresas de Heinrich Himmler bajo la dirección del biólogo Ernst Schäfer, quien regresó del Tíbet con una serie de objetos curiosos, entre ellos dos importantes documentos.

El primero de ellos era un pergamino en el que el Dalái Lama firmaba un pacto de amistad con Alemania y reconocía a Hitler como "jefe de los arios". El segundo era un mandala Kalachakra (Rueda del Tiempo), que "aseguraba el renacimiento de Shambhala en el momento de la batalla final contra las fuerzas del Mal".

Este mandala está directamente relacionado con la leyenda del 32º rey de Shambhala, sucesor de Gesar Khan de Ling, Rudra Cakrin, Chakravatrin o Rigden Djepo, el comandante supremo de las fuerzas de la Luz de quien se dice que al final de los tiempos llegaría montado sobre un caballo blanco, (tal como Kalki, el décimo avatar en la tradición hinduista al final del Kali-Yuga) y que los tibetanos aún esperan su advenimiento para que libere al fin a la Tierra de la opresión de los Hijos de la Oscuridad a quienes derrotará en la batalla final, una conflagración cósmica conocida en la mitología germánica como Ragnarök y en la hebrea como Armagedón, éste último término referido al Monte Meguido, al norte de Israel.

Creencias de los líderes

Adolf Hitler

Una premonición salvó a Hitler de la muerte en la Primera Guerra Mundial

Los primeros contactos de Hitler con la religión datan desde su niñez, cuando su familia se trasladó a Lambach, una ciudad rica en historia alemana medieval y arquitectura. Su nueva casa estaba cerca de la Abadía de Lambach, un gran monasterio benedictino, fundado en el siglo XI, en cuyas paredes Hitler contempló por primera vez el símbolo de la esvástica o Hakenkreuz (cruz gamada), símbolo de orígenes paganos solares y que le produciría gran fascinación.

Adolf Hitler también sentía un profundo interés por los estudios ocultistas, incluyendo la astrología, por lo que tuvo a sus servicios, a uno o dos astrólogos personales, como Karl Ernst Krafft o el esoterista Louis C. Hausser, quien influyó en Hitler para adoptar la esvástica como símbolo de su movimiento. Por estos motivos, hay quienes han considerado a Hitler de manera difamatoria como un "mago negro". No obstante, se sabe que su rival Winston Churchill tuvo a sus servicios al infame ocultista Aleister Crowley, con el fin de brindarle métodos mágicos con los cuales asegurar la victoria en la guerra, uno de estos métodos habría sido el uso extendido que le dio Churchill al símbolo en "V" formado por dos dedos.

Hitler consideraba que su gobierno estaba predestinado por la Providencia, al respecto, Hitler narró una experiencia que le habría ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, mientras luchaba en una trinchera. Dijo que una voz en su cabeza le había ordenado: "Levántate y vete de aquí", y después de obedecerle, un obús habría caído justo en el lugar donde se encontraba sentado. Después de sufrir varios atentados contra su vida, y sobre todo del atentado del 20 de julio de 1944, al cual sobrevivió casi por milagro, su convicción en la predestinación de la Providencia fue reforzada.

Una edición de la revista Ostara de la que Hitler era lector. Ostara (antiguo inglés, Eostre) es el nombre de una antigua divinidad germánica de la primavera.

Hitler solía pasar su tiempo en bibliotecas, leyendo todo tipo de libros, incluyendo aquellos que trataban sobre mitología, ocultismo y pangermanismo. Era un ávido lector de una publicación esotérica llamada Ostara, cuyo emblema era una esvástica. Su director y fundador, Jörg Lanz von Liebenfels, recibió un día la visita de de un joven a quien le regaló varios ejemplares atrasados. Según el biógrafo de Lanz von Liebenfels, Wilfried Daim, ese joven era Hitler. Algunos autores afirman que también se relacionó con el escritor ocultista Guido von List, uno de los líderes del movimiento ariosófico. En sus rituales, List sustituía la cruz cristiana por la esvástica.

En un almanaque astrológico publicado a principios de 1923, la astróloga Elisabet Ebertin incluyó sus predicciones para el futuro en las que indicaba sus pronósticos políticos para varios países europeos. En el caso de Alemania, la astróloga vaticinaba el fallido Putsch de Munich, que tendría lugar poco después, el posterior ascenso de Hitler en el Gobierno germano y su sacrificio por su pueblo:

Un hombre de acción nacido el 20 de abril de 1889, con el Sol en grado 29 de Aries puede exponerse a un peligro personal a causa de una acción demasiado apresurada [...] Sus constelaciones muestran que hay que tomar muy en serio a este hombre. Está destinado a desempeñar el papel de líder de futuras batallas. [...] Este hombre está destinado a sacrificarse por la nación alemana.
Carta natal de Adolf Hilter

Dietrich Eckart uno de los fundadores del NSDAP y reconocido poeta y místico alemán, afirmó haber recibido un mensaje sorprendente durante una reunión espiritista realizada en 1915, años antes de conocer a Hitler. Una voz le reveló que "un hombre aparecería en Alemania para conducir la Raza Aria a la victoria final sobre los judíos", la voz le dijo a Eckart que tendría una misión, él sería el encargado y el responsable de apadrinar y promover al "Elegido".

Años después conoció a Hitler e inmediatamente sintió que había encontrado al hombre al que aquella voz se refería, al hombre predestinado a salvar a Alemania y a redimir la raza aria conduciéndola a una Edad de Oro. Eckart asumió el papel de "Juan Bautista", sin embargo Hitler nunca se vio así mismo como un "Mesías", si bien desde joven tenia un fuerte deseo de traer justicia y redención a su volk (pueblo-raza), él mismo se consideraba simplemente como el "tambor" del partido.

No obstante, Eckart lo presentaba en fiestas y reuniones como el futuro Salvador, le ayudó a perfeccionar su ya excelente oratoria y la mejor manera de proyectarse con el lenguaje corporal. Aparentemente habría sido Eckart quien inició a Hitler en los misterios ocultistas de la Sociedad Thule. Hitler probablemente llegó a pensar seriamente en la creencia de su mentor de que había sido elegido por Dios para cumplir una gran misión en la Tierra, y aquella voz que lo salvó milagrosamente de una muerte segura en la Primera Guerra Mundial, podía ser una señal del Destino.

Eckart, en su lecho de muerte, en el año de 1923, dijo sus últimas palabras a sus compañeros:

Lo he iniciado en la Doctrina Secreta, he abierto sus centros de visión y le he proporcionado los medios para comunicarse con los poderes. ¡Síganlo! yo he compuesto la música, pero Él bailará.

No fueron pocos los alemanes que vieron en Hitler a aquel Salvador que profetizaban algunos místicos y leyendas alemanas. El alcalde de Hamburgo llegó a expresar durante el congreso del NSDAP celebrado en Núremberg en 1937:

Nos comunicamos directamente con Dios a través de Adolf Hitler. No necesitamos clérigos ni sacerdotes.[2]

Y en abril de 1937 un cónclave de cristianos alemanes declaraba: "La palabra de Hitler es la ley de Dios, los decretos y las leyes que la representan poseen autoridad divina". Sin embargo, Hitler siempre dijo: "No soy yo el que ha de venir".

Heinrich Himmler

Himmler concedía a ciertos elegidos el Totenkopfring, un anillo, diseñado por el esoterista Karl Wiligut, que indicaba un grado de la iniciación de la alta cúpula de las SS
Diagrama del Totenkopfring

Asimismo, uno de los datos centrales que ilustra este conjunto de creencias, y uno de los que más popularidad ha cobrado, fue la búsqueda del Santo Grial, junto a otras reliquias sagradas, por parte de los nacionalsocialistas. Otto Rahn, investigador, miembro de las SS y autor del libro La corte de Lucifer lo buscó en Montsegur, y el propio Heinrich Himmler acudió a Montserrat el 23 de octubre de 1940, supuestamente en su búsqueda, acompañado de Karl Wolff, su jefe de estado mayor y mentor de Rahn, a quien introdujo en las SS. Himmler llevaba consigo la obra de Rahn (que había fallecido el año anterior), La corte de Lucifer, la cual ordenó distribuir gratuitamente entre los oficiales de alta graduación del cuerpo.[3]

Las SS, como sociedad de la élite germana, tenía como centro espiritual y de reunión el castillo de Wewelsburg, cuyo mosaico ostentaba el símbolo del Sol negro, considerado como fuente de poder de los arios. Ahí, Himmler concedía a ciertos elegidos, doce de entre sus mejores Oberstgruppenführer el Totenkopfring, un anillo diseñado por el esoterista Karl Wiligut, que indicaba un grado de la iniciación de la alta cúpula de las SS, misma que se celebraba en rituales mágico-paganos practicados durante los equinoccios y los solsticios. También se propugnaba la exaltación de la raza aria. Himmler sentía tal fascinación por los relatos artúricos y la leyenda del Grial, que en sus más secretas reuniones, en compañía de sus más selectos iniciados, se sentaban en torno a una mesa redonda de roble, de manera que doce caballeros iniciados y Himmler componían la élite más elevada de las SS. Himmler hizo grabar en placas de plata los nombres y escudo de armas de cada uno de los caballeros para que fuesen engarzados en cada silla, y tenía reservado en el castillo, un lugar luctuoso para cada caballero caído. La única manera de entrar a esta sociedad secreta, a veces denominada como "Orden Negra", era mediante el previo fallecimiento de uno de sus miembros y votación del resto.

Otras de las prácticas que atraían el interés de los nacionalsocialistas eran el espiritismo, el mesmerismo-magnetismo, el significado de las runas y la astrología. Si bien el gobierno no exigía pertenecer a algún culto específico, es cierto que dentro de ciertos círculos de líderes influidos por las creencias paganas de Alfred Rosenberg, se propugnara un neopaganismo como una contraposición al judeocristianismo, con Himmler como uno de sus principales adeptos. Himmler creía ser la reencarnación de Heinrich "el Cazador", fundador de la estirpe real de Sajonia en el siglo X, y organizaba ceremonias en su honor cada 2 de julio. Entregado al paganismo, se proclamó adorador del dios Wotan. Himmler era también adepto del Bhagavad Gita, el poema épico hindú que narra el mito de Krishna, el octavo Avatar, poema del cual se dice, Himmler llevaba consigo en todo momento.

El interés por el catarismo fue, sin embargo, otra nota dominante; Otto Rahn tenía a los cátaros por legítimos guardianes del Grial y consideraba el Catarismo como una religión ecuménica y capaz de unificar Europa.[4] Rahn falleció el 13 de marzo de 1939, y una de las teorías, a la que en general se le ha concedido bastante verosimilitud, apunta a que habría muerto de frío en el Wilden Kaiser, practicando el Endura cátaro, una especie de suicidio ritual.[5]

Hitlerismo esotérico

Artículo principal: Hitlerismo esotérico


Los máximos exponentes de este movimiento post-Hitleriano conocido como Hitlerismo esotérico son Savitri Devi (India), Miguel Serrano (Chile), Nimrod de Rosario (Argentina) y Karl Gottman (Argentina), si bien no es exacto encuadrar a los cuatro en un mismo pensamiento ya que entre ellos no hay una uniformidad doctrinal debido a las diferencias de sus reflexiones. además que el término "hitlerismo esotérico" se suele usar con mayor frecuencia para designar a las ideas de Miguel Serrano (Serranismo). Savitri Devi se caracteriza por reflexiones más sobrias y rigurosas. En Miguel Serrano y Nimrod de Rosario son más rebuscadas y extravagantes, haciendo énfasis en el gnosticismo, en algunas ideas exóticas como los ovnis y en integrar tradiciones y términos ajenos a los de la tradición indoeuropea, por lo que a Serrano y Rosario se les suele acusar de desviacionistas. Por su parte, Karl Gottman se caracteriza por su tradicionalismo ortodoxo y supra-religioso.

El hitlerismo esotérico se caracteriza por el sincretismo de diversas tradiciones y mitologías precristianas, paganas, y la incorporación de la figura de Adolf Hitler a estas mitologías. Los hitleristas esotéricos en general coinciden en concibir a Adolf Hitler como un Avatar, una encarnación de Vishnú sobre la tierra, la personificación de la deidad y un espíritu muy elevado. Este concepto lo extrae del hinduismo, religión indoeuropea, y a la que admiran por su antigua división de castas que era en esencia una división racial. Los judíos gobiernan al mundo teniendo control de los gobiernos, siendo los líderes tanto del capitalismo como del comunismo, habiendo inventado las religiones abrahámicas, las cuales son semíticas y monoteístas, como el cristianismo y el islamismo, como una forma de destruir al paganismo ario, y controlan mediante la masonería a los gobiernos del mundo, con lo que llaman la Gran Conspiración. Los datahistas (seguidores de la DATAH de Gottman) explican que si el mundo es hoy un infierno, es porque está gobernado por seres inferiores.

Serrano extrae gran parte de sus creencias del gnosticismo, doctrina que compartieron el escritor Hermann Hesse y en parte el psiquiatra Carl G. Jung, figuras que a su vez, influenciaron su pensamiento. Para él, el verdadero Dios es un ser de Luz, que creó al Demiurgo, al que se le identifica con el Dios judío Yahvé y la encarnación del mal, el cual es creador del Universo material (idea espiritualista y nihilista, por demás, contraria a la cosmovisión nacionalsocialista). También creen que la raza aria es producto del descenso, o caída, de ángeles o dioses que fueron tentados por el Demiurgo para alejarse de la luz del verdadero Dios (identificado con Prometeo, Lucifer o Wotan). Una vez caída la Humanidad, ésta fundó grandes civilizaciones como la Atlántida e Hiperbórea, cuya capital era la isla de Thule. Hiperbórea, cuyo nombre significa en griego "muy al norte", se cree ubicada en casquete polar ártico, y la conformaban cinco islas, siendo la central Thule. Los hiperbóreos y los atlantes eran gigantes poderosos y de raza aria (idea mítica que bien podría tener su origen y respaldo histórico en la antropología del Hombre de Cromagnon, aunque esto no es aclarado), y una parte de ellos se pervirtió o degeneró mezclándose con otras razas consideradas inferiores que vivían en zonas meridionales. Esta acción principalmente causó la destrucción de la civilización hiperbórea. Destruida Hiperbórea –siendo Islandia su último remanente- muchos hiperbóreos se refugiaron bajo tierra donde aún existiría su civilización, en la llamada Tierra hueca.

Gottman elaboró la Doctrina Iniciática de los Arios, a la que denominó como Doctrina Alba Thule de los Arios Hiperbóreos (DATAH) basada en las Eddas escandinavas, en el simbolismo rúnico, en la mitología del Árbol del Mundo Yggdrasil, se inspiró en las principales corrientes ariosóficas europeas y en un conjunto de revelaciones propias. Se diferencia de los demás exponentes, pues su concepción es filosófico-místico-pragmática, es decir, no sólo se limita a la "contemplación" sino también a la acción. Gottman afirma que aquel gnosticismo va en contra de la esencia del nacionalsocialismo, pues menosprecia la materia, la naturaleza y la vida terrenal.

Referencias

  1. Sylvie Crossman y Jean-Pierre Barou: Tibetan mandala, art and practice. The wheel of time pp. 20-26, 2004.
  2. Walter C. Langer, The Mind of Adolf Hitler.
  3. Los nazis buscaron el Grial en España, Prof. Sebastián D´Arbó. Extracto del dossier publicado por la revista Nuevos Horizontes nº7, Septiembre de 2000
  4. Otto Rahn, La Corte de Lucifer.
  5. Otto Rahn, por el escritor Chileno Miguel Serrano

Bibliografía

  • Alfred Rosenberg, El Mito del Siglo XX. Ediciones Wotan, ISBN 84-604-4683-2
  • Stephen E. Flowers & Michael Moynihan, The Secret King: Karl Maria Wiligut, Himmler's Lord of the Runes, 2001, Dominion Press and Runa-Raven Press, ISBN 1-885972-21-0
  • Otto Rahn, Luzífers Hofgesind (La corte de Lucifer: Sabios, paganos y herejes en él mundo medieval) Circulo Latino, S. L. Editorial E I. Odesa, ISBN 84-96129-37-3
  • Alan Baker, Invisible Eagle The History of Nazi Occultism
  • José Miguel Romaña, Nazismo Enigmático, Los Secretos del Ocultismo Nazi, Seuba Ediciones, Barcelona, 1996.
  • Karl Santhrese, Enigma Nazi, la visión censurada.
  • Alejandro Arocha, El Sol Negro.

Enlaces externos

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