Entrevista a Martin Bormann

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Bormann junto a Hitler

Introducción

Muchas dudas tuve en publicar esta entrevista. Dudas y también prohibiciones que impidieron la publicación de la misma. Al final de ésta, explico el por qué demoré tantos años en tomar esta decisión. Pero antes de comenzar con la entrevista, quería hacer conocer a los lectores, los correos electrónico que envié y que recibí del camarada español Ramón Bau hablando sobre este asunto. Bau es una persona muy conocida y respetada en los medios nacionalistas de todo el mundo. Necesitaba la opinión de alguien que conociese profundamente la historia del nacionalsocialismo. Y no me equivoqué al consultarlo.

Miércoles 2 de agosto de 2006

"Camarada Bau, antes que nada le envío un gran abrazo a la distancia. Espero que usted y su familia esten bien.

Necesito su ayuda. Me he enterado que hace ya varios años, usted le pidió al Camarada Carlos Caballero una investigación sobre Martin Bormann. He leído la misma en el site de Nueva Orden. En la misma, el Sr. Caballero afirma que Bormann murió en las puertas del bunker de Hitler. Ahora bien, le pregunto: usted cree que Bormann murió -efectivamente- en el año 45 en Berlín o puede ser que haya sobrevivido y conseguido escapar de Alemania.

Entiendo perfectamente que los Wiesenthal y otros perseguidores de "nazis" necesitan que la leyenda del "botín" de guerra que los ex jerarcas alemanes supuestamente robaron, sea actualizada día a día para poder seguir recibiendo millones de dolares en donaciones, de organismos gubernamentales y grupos privados. Pero también estoy conciente que muchos camaradas consiguieron escapar de Europa y vinieron para Sudamérica.

Usted se preguntará el por qué le estoy enviando este correo electrónico con una pregunta un poco "descabellada" sobre un tema antiguo. La respuesta es larga y un poco compleja para detallarla en un email. Voy a intentar resumir lo máximo posible. Estoy con una entrevista realizada hace casi 20 años a un anciano que -despues de un "secuestro"- afirmó ser Martin Bormann. Y quería publicarla. Debido a varios problemas de prohibiciones de nuestras publicaciones y de nuestros sites en otras épocas no ha sido posible publicarla. Y pense que llegó el momento. Pero también estoy conciente que publicar una entrevista de esa índole en Historia NR, si es que en realidad aquel anciano no era efectivamente Bormann, puede llevarme al ridículo.

Claro que en esa entrevista, explico las circunstancias en las que se realizó dicho encuentro con el supuesto Martin Bormann. Y dejo abierta la posibilidad de que aquel anciano podría o no, ser quien dice. Y aclaro que en el supuesto que dicha persona no fuese realmente Bormann, debía tomarse a aquella entrevista como un artículo de "ficción política". La entrevista fue hecha en Argentina en circunstancias muy extrañas pero me pareció, sinceramente, muy real.

Por eso, como se que usted es una persona seria, le envío este email con mi duda. Se que usted es una persona muy ocupada. Pero que también es una persona autorizada a opinar sobre el tema. Le aclaro que hablé dicho tema con algunos camaradas en Argentina con dispares opiniones sobre el asunto. En aquella época -casi 20 años atrás- lo consulté también al camarada José Bonafina de la revista Nuestra Lucha. Él me insistió en publicar la entrevista ya que contenía información muy interesante sobre varios temas.

Desde ya, le agradezco su atención. Espero sus comentarios. Lo saludo a nuestro estilo".

Walter Romero


Y el camarada Bau respondió:

Martes 8 de agosto de 2006

"Ante todo mi mejor saludo. Tengo una enorme simpatía por tu lucha y siempre es agradable tener noticias tuyas.

En el tema Bormann la situación es la siguiente: No hay ninguna prueba de donde murió, a nivel científico, o sea SEGURA. Los testigos hablan de que Bormann salió para morir luchando, y no tenía plan alguno preparado de huída. En esas condiciones su huída hubiera sido un total milagro en el Berlín ocupado. Bormann no quería suicidarse y consideraba un honor morir en lucha. Hitler seguramente hubiera hecho lo mismo si no hubiese el peligro de caer vivo en manos de la chusma enemiga.

Recuerdo bien el tema del anciano que decia ser Bormann. Fue investigado. Si lo hubiera sido, se le hubieran echado encima todos los judíos del mundo.

Hay una cierta tendencia en algunos camaradas en intentar crear una ‘imagen mágica’, una historia ‘ideal’ del final, con huídas incluso del propio Hitler en ciertas versiones. Desgraciadamente todo ello es muy poco serio.

Carlos Caballero estudió el tema a fondo y sacó la conclusiones que te estoy indicando"

Ramon Bau


Le envié un nuevo correo electrónico al Camarada Bau haciendo una aclaración.

Miércoles 8 de agosto de 2006

"Amigo Bau, antes que nada, muchas gracias por su respuesta. Le aclaro con respecto a su email, que ese anciano al que usted se refiere y que decía ser Martin Bormann y fue investigado, no es la persona a quien me refería en mi primer email.

Por eso, para que usted entienda mejor, voy a complementar mi anterior email. Le hago un pequeño resumen. Hace unos 20 años a la salida del club donde hacia deportes fui "secuestrado" por un grupo que me llevó -después de una hora y media de recorrido en coche- hasta la presencia de un anciano que afirmaba ser Bormann. Este hombre quería que yo le hiciese una entrevista para luego ser publicada. Debido a diferentes problemas nunca la he publicado. Pero pensé que ahora sería el momento.

En aquella época el camarada Bonafina me dijo que debía publicar dicha entrevista. Pero quería saber también su opinión.

En todo caso, al publicarla iba a aclarar todas las circunstancias de aquel hecho. Desde el "secuestro" hasta la entrevista completa y mi conclusión sobre el tema. En dicha conclusión dejo abierta la posibilidad de que, en el caso que aquel anciano no fuese Bormann, entonces el lector debería tomar la entrevista como "ficción política".

Igualmente dicha entrevista tiene datos muy puntuales e interesantes. Por eso mi decisión final de publicarla haciendo obviamente, todas las aclaraciones pertinentes y mis dudas, sobre si aquel anciano, era o no Martin Bormann.

Le pido disculpas por tomar tanto tiempo suyo, sabiendo que es una persona muy ocupada.

Lo saludo a nuestro estilo

Walter Romero


Bau respondió

Jueves 10 de agosto de 2006

"Sin duda creo que es interesante publicar dicho texto, pero como bien dices, incluyendo un comentario informando sobre lo discutible de su validez. Estoy desde luego sumamente interesado en este tema, aquí somos muchos los admiradores de Bormann, de su fidelidad y su trabajo".

Ramón Bau


Finalmente le envié el texto completo de la entrevista para saber su opinión al respecto de la misma antes de publicarla en el site. Y Bau me envió dos correos electrónicos:

Miércoles 20 de septiembre de 2006

"He leído la entrevista y la encuentro perfectamente posible...... sus respuestas son correctas. Puede ser que haya gente que no crea, pero es preciso publicarla. Es un gran texto !! Si es Bormann de verdad debería dejar tras su muerte ese dato y dejar que examinen su identidad y la certifiquen.... eso sería muy positivo".

Jueves 21 de septiembre de 2006

"Realmente es impresionante esa entrevista... una experiencia. Es un gran texto, que he vuelto a releer. Espero que salga publicada y así poder luego difundirla..."

Ramon Bau

El sábado 10 de Setiembre de 1988, aproximadamente a las 21.30 hs., regresaba a mi casa luego de practicar deportes en el Club Ateneo de la Juventud que está ubicado en el barrio de Congreso, Capital Federal. Durante años la misma rutina y el mismo recorrido. Avenida Rivadavia desde el Congreso Nacional hasta la calle Pasco y por ésta, hasta la iglesia Santa Rosa, en la calle Venezuela. Por tras de la iglesia nunco existió buena iluminación. Solo faltaban 200 metros hasta mi domicilio. Al llegar a la intersección de Pasco y Venezuela dos personas me agarran de los brazos, mientras otra, desde atrás, me coloca una bolsa de lona en mi cabeza.

Pensé que sería alguna broma de algunos amigos del barrio y por eso no ofrecí resistencia. Entendí que no era ninguna broma cuando, inmediatamente, me colocaron dentro de un coche. Fue todo en cuestión de segundos.

Pregunté quienes eran. Me dijeron que me quedase tranquilo que no me iba acontecer absolutamente nada. Seguían asegurándome los brazos. Pedí para tirar la bolsa de mi cabeza ya que el calor era insoportable. Dijeron que no podían sacarme la bolsa pues yo no debia ver el recorrido del coche.

Dos minutos después, el auto dobló a la derecha. Calculé que sería la calle Alberti y dos o tres minutos después dobló a la izquierda. Debía ser la Avenida Rivadavia. Imaginaba. Durante varios minutos el coche no se detuvo. Y seguimos por el mismo camino casi 30 minutos. Debíamos estar aproximadamente por Ramos Mejía. Hasta que dobló para la derecha y ahí ya perdí la noción de dónde podría estar.

Estuvimos en el auto más de una hora y media. Mil cosas pasaban por mi cabeza. ¿Sería la Coordinadora Radical? ¿Franja Morada? O algo peor.

Finalmente nos detuvimos. Bajé del auto y me llevaron, agarrado de los brazos, hasta un lugar donde me sacaron la bolsa de la cabeza. No subí escaleras. Parecía que era una casa. Una casa antigua. Era un cuarto con techo altísimo y usado como biblioteca con una mesa de madera grande con tres cassettes TDK y un grabador encima de ella.

Vi el rostro de las personas que me habían agarrado de los brazos. Dos personas de gran contextura física. En total eran cuatro personas en la sala. Los otros dos debian ser el chofer del coche y el otro que iba adelante. Supuse.

Me ofrecieron una toalla y un balde con agua para referescarme. Estaba completamente transpirado y el cabello todo mojado. Luego de reponerme, me invitaron a sentarme.

Una de las personas me dijo que a partir de ese momento todo iba a ser grabado. Y luego, todo lo conversado se pasaría del cassette para hojas en blanco. Luego colocó un cassete en el grabador.

En ese instante entró al escritorio un anciano con un pijama de color granate oscuro y se sentó del otro lado de la mesa. El hombre debía tener entre 80 y 90 años. Calvo y de mirada serena. El anciano levantó su mano indicándome que espere un momento y colocó el grabador en funcionamiento.

Entrevista

(Lado A del cassette)

Anciano: Ahora sí. Que comience la entrevista. ¿Sabe quién soy?

Walter Romero: No.

Anciano: Soy Martin Bormann. Si usted es nacionalsocialista, debe saber quién era Martin Bormann.

W.R: Claro que sé quién es Martin Bormann. El ex secretario de Adolf Hitler.

Martin Bormann: Mi amigo, todo lo que vamos a conversar a partir de este momento quedará registrado en ese grabador. Luego usted lo pasará al papel y ahí podrá irse a su casa de la misma manera que vino: encapuchado. Espero no haberle creado un problema. ¿Prefiere hacerme usted las preguntas o quiere que comience yo a hablar de mi vida y usted entremezcla preguntas?

W.R: No conozco mucho sobre su vida, solamente algunas cosas sueltas. Prefiero que usted hable y yo le voy preguntando. Disculpe, todavía estoy un poco confundido. ¿Puede decirme de qué se trata todo esto?

M.B: Amigo Romero, usted está acá para registrar todo lo que tengo que decir acerca de mi vida. Las verdades y las falsedades que se dijeron sobre mi persona.

W.R: ¿Puedo saber por qué me eligió a mí? ¿De dónde me conoce?

M.B: Había dos opciones. O lo elegía a usted o elegía a alguno de los hermanos Valdemoros (Julio o Francisco). Decidí elegirlo a usted ya que usted tiene una rutina ... ¿cómo podría decir?... ¡ más obvia ! Todos los viernes y sábados usted regresa a su casa desde su club por el mismo recorrido y siempre a la misma hora. Además usted vive solo. Nadie lo está esperando en su casa. Por consiguiente nadie va a notar su ausencia por algunas horas. En cambio los Valdemoros son dos. Los dos viven juntos y si falta uno, el otro va a notar su ausencia. Y no podíamos traer a los dos juntos. Además creo que ellos viven con una señora. Ésta podía notar la ausencia de ellos. Era más complicado. Además ellos tienen rutinas y recorridos no tan repetitivos como usted.

W.R: Quiere decir que usted nos sigue los pasos hace mucho tiempo...

M.B: Exactamente

W.R: ¿Pero por qué los Valdemoros o yo? ¿Cual es el motivo principal?

M.B: Ustedes editan y distribuyen publicaciones nacionalistas. Además ambos participan de grupos nacionalistas y se declaran abiertamente nacionalsocialistas. Además, por ejemplo, sabemos que usted, Romero, tiene casi 300 puntos de ventas de libros en todo Capital, Gran Buenos Aires y varios puntos en el interior del país. Y tiene contacto e intercambio de libros con organizaciones nacionalistas en todo el mundo. Podría decir lo mismo de los Valdemoros. Por eso la elección. En definitiva, puedo confiar en cualquiera de ustedes tres.

W.R: ¿Usted quiere que yo lo entreviste y que luego publique esta entrevista?

M.B: Efectivamente.

W.R: Comprendí.

M.B: Disculpe la forma en que lo trajimos, pero le suplico que me entienda. Nadie puede saber donde estoy. Ni siquiera usted. No por que no confíe en usted. Por el contrario. Es que usted debe entender que es mejor no saber en dónde estoy...

W.R: Entendido. Comencemos la entrevista.

M.B: Comencemos. Tengo estos papeles donde hice unas anotaciones para no olvidarme de nada. Son nombres, fechas, lugares, etc. Usted entenderá que por mi edad muchas cosas ya han huído de mi cabeza.

W.R: Entiendo perfectamente. Su español es casi perfecto.

M.B: Claro, muchos años viviendo en Sudamérica perfeccioné mi español. Y hasta domino bastante bien el portugués. Ahora sí, comencemos. Cuando usted me quiera interrumpir para preguntar algo, puede hacerlo.

W.R: Perfecto. Comience si quiere con un breve resumen de su vida. Por favor, présteme una birome o un lápiz y un papel para ir haciendo algunas anotaciones.

M.B: (leyendo) Mi nombre es Martin Bormann. Nací el día 17 de junio del año 1900 en la localidad de Halberstadt, Baja Sajonia. Serví en el ejército durante la Primera Guerra Mundial. Luego de ésta, me uní a varios grupos que eran conocidos por su antisemitismo antes de ingresar en el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores en 1924. Estuve preso casi un año acusado de un homicidio de corte político. Cuando fui liberado, decidi unirme al NSDAP en Turingia. En 1929 me casé con Gerda Buch, que era hija de un colaborador cercano al Führer, con quien tuve diez hijos.

En 1929 fui asignado al Comando Supremo de las Sturmabteilung y en 1933 fui nombrado Reichsleiter del partido. Ese mismo año me convertí en miembro del Reichstag. Fui General de la Schutzstaffel y secretario personal de Rudolf Hess hasta 1941. Tras la partida de Hess a Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial, me fui convirtiendo en el secretario personal de Hitler y además actuaba como contralor de los Gauleiters y Reichsleiters. A finales de 1942, reemplace a Hess en todas sus funciones, además de nuevas atribuciones que Hitler me otorgó.

(leyendo) En una palabra, yo decidía quién podía entrevistarse con Hitler y quién no. El Führer me convirtió en su hombre de confianza.

W.R: Usted era considerado por muchos como la mano derecha de Hitler. Algunos lo llamaban "El Delfín de Hitler" ya que decían que podía sucederlo en caso del Führer morir.

M.B: Después del atentado fallido contra la vida de Hitler el 20 de julio de 1944, el Führer me dio poderes totales y me convirtió en su mano derecha. Tuve a mi cargo la tarea de realizar la última voluntad de Adolf Hitler en vida al ser interlocutor de su testamento. Fui, junto con Goebbels, uno de los últimos hombres fieles al Führer. También junto con Joseph Goebbels, fuimos los únicos jerarcas alemanes testigos de la boda de Hitler. Fuí uno de los últimos a ver al Führer con vida.

W.R: ¿Y usted qué hizo después de la muerte de Hitler?

M.B: El 2 de mayo de 1945, durante el asedio al Reichstag se organizó la salida de todos los que estábamos en el Búnker hacia las zonas ocupadas por el ejército estadounidense. En dicha salida estaba Erich Kempka, chofer personal de Hitler. La fila iba escoltada por tanques "Tigre". Yo iba acompañado de Ludwig Stumpfegger, el médico que sumistró el cianuro a la familia Goebbels y por Arthur Axmann, líder de las Juventudes Hitlerianas.

A partir de aquí comienza mi fuga. Se dijeron miles de cosas acerca de lo que me sucedió a partir de la salida del Búnker. Le contaré a usted las fantasías y la realidad de dicha fuga. Lo cierto es que en el Juicio de Núremberg se me juzgó en "ausencia y rebeldía" y fui condenado a muerte. Hasta aquí un breve resumen de mi vida. Quiere preguntarme algo?

W.R: Sí. Usted tiene varias hojas con anotaciones. Yo no tengo ninguna. Si sabía que iba a estar aquí con usted haciéndole una entrevista, hubiese preparado un cuestionario. No importa. Usted recién habló del viaje de Rudolf Hess a Inglaterra. Después de la guerra y hasta hoy, hay muchas suposiciones acerca de dicho viaje. ¿Qué puede decirnos usted sobre eso?

M.B: Sí, se dijo que Hess estaba loco... que Hitler no sabía nada... que esto y que aquello. Lo cierto es que Hitler envió a Hess para resolver pacíficamente con Inglaterra cualquier inconveniente. Pero Hitler no quería que el viaje de Hess a Inglaterra fuera considerado por el mundo como que Alemania estaba en desventaja militar y que estaba perdiendo la guerra y que quería la paz por desesperación. Por eso el gobierno alemán –oficialmente- se desentendió del viaje de Hess. La realidad era otra. Hitler no quería luchar contra ninguna nación occidental. Menos con Inglaterra a la que consideraba una gran nación. El problema era Churchill que detestaba ver a Hitler como líder indiscutido de toda Europa. Hitler ni quería entrar a Inglaterra. Sólo quería que ésta se mantuviese neutral para poder Alemania combatir a la Unión Soviética sin que nadie nos atacase por la espalda. Pero Inglaterra no entró en razones. Hitler detestó tener que atacar Inglaterra. Durante la guerra, varias veces Alemania le ofreció secretamente a Inglaterra una "paz-empate". Todos esos ofrecimientos fueron negados al no ser respondidos por Churchill.

W.R: ¿Y por qué Hess no contó eso después de la guerra?

M.B: El camarada Hess mantuvo su palabra hecha al Führer hasta el último momento. Jamás reveló el motivo de su viaje. Eso demuestra la fidelidad de este hombre. Llevó el secreto hasta la tumba. ¿Dónde se encuentran hombres así hoy en día?

W.R: ¿Cómo era la Alemania Nacionalsocialista?

M.B: Cualquier persona desprevenida que lea los libros de historia actual o vea algún filme sobre el tema quedará con la impresión de que la Alemania de Hitler era un infierno. Claro. Usted sabe perfectamente quienes escriben y editan esos libros y filmes. ¿No?

W.R: Yo lo sé, pero casi el 95% de la población lo desconoce o lo sabe parcialmente, pero no le da ninguna importancia.

M.B: Exactamente. La mayoría no entiende que quienes escriben esos libros son los mismos enemigos que en 1933, ya con nosotros en el gobierno, nos declararon abiertamente la guerra. Le digo más. En el mes de marzo de 1933, a solamente un mes y medio de haber subido al poder, el judaísmo internacional le declaró abiertamente la guerra económica y financiera a Alemania. Llamó a todos los otros países a declarar un boicot contra los productos de origen alemán. Una verdadera declaración de guerra. A pesar de ese boicot Alemania se convirtió en potencia. Comparando la Alemania de mi época con la Alemania de antes del 33, puedo asegurar que la nuestra era un verdadero paraíso. La corrupción y las injusticias fueron cortadas de raíz. Antes de nosotros tomar el poder, Alemania vivía de rodillas ante las otras naciones y soportando la vergüenza del humillante Tratado de Versalles.

W.R: ¿Alemania comienza la Segunda Guerra Mundial?

M.B: De ninguna manera. Tuvimos que entrar a Polonia para defender a nuestra población que vivía allí. Eran humillados y tratados peor que a animales. No se olvide que con Polonia teníamos una grave disputa territorial a raiz del Corredor polaco y la Ciudad Libre de Danzig. Tanto el Corredor como Danzig eran alemanas. Intentamos de todo para llegar a un acuerdo con Polonia pero Inglaterra se resistía a cualquier tratativa de negociaciones. Queríamos un Pacto de no agresión con Polonia por 25 años. En cambio... ¿qué sucedió? No solamente Polonia, presionado por Inglaterra, no firmó ningún acuerdo, sino que además desató una brutal represión contra los alemanes que vivían en esas regiones. Los polacos realizaron una matanza espantosa de alemanes que hasta fue verificada por la Cruz Roja Internacional. Y ahí Inglaterra y Francia firman un pacto de ayuda mutua con Polonia.

W.R: Y ahí Alemania firma el Pacto con la Unión Soviética...

M.B: Claro. Cuando nos sentimos acorralados por los pactos de Inglaterra y Francia con Polonia tuvimos que firmar urgentemente y -solamente como medida emergencial- un pacto con la Unión Soviética. Todos en Alemania sabíamos que eso era provisorio. Y, una semana después de firmar este pacto, cuando entramos a Polonia, Inglaterra y Francia nos dan un ultimátum que -obviamente- no aceptamos. Y entonces esos dos países nos declaran la guerra. Pero enseguida los polacos vieron que Inglaterra les había tendido una trampa. Una trampa mortal. Los polacos comprobaron que aquel tratado de "ayuda mutua" era sólo palabras ya que no recibieron ningún tipo de ayuda.

W.R: Los polacos fueron usados.

M.B: Fueron usados. Los ingleses los usaron como anzuelos para comenzar una guerra. Y lo más extraño es que Francia e Inglaterra nos declararon la guerra solamente a nosotros. La Unión Soviética también invadió la parte oriental de Polonia. Sin embargo los franceses e ingleses miraron para otro lado. Solamente nosotros éramos considerados enemigos de Polonia. Cosa curiosa ¿no? Nosotros, los alemanes que queríamos recuperar solamente nuestros territorios robados en el Tratado de Versalles, éramos enemigos. La Unión Soviética que invadió, no para recuperar terrenos propios, sino para conquistar nuevas tierras no era visto como enemigo ni de Polonia ni de nadie. Los rusos además entraron en otros países.

W.R: Varios países: Estonia, Letonia, Lituania...

M.B: Finlandia también. En Estados Unidos había mucha gente que pensaba que nosotros no éramos los enemigos. Y sí eran los soviéticos los verdaderos enemigos de las democracias occidentales. El poder del judaísmo en América era poderosísimo e hizo silenciar esas voces que proponían un entendimiento con Alemania que deseaba combatir al comunismo soviético que ya comenzaba a extenderse por el mundo. Al final de la guerra los rusos se quedaron con media Europa. Gran favor le hicieron a los rusos tanto Inglaterra como Francia de declararle la guerra a Alemania por haber entrado a Polonia. Y al final de cuentas la pobre Polonia, por no haber firmado el pacto de no agresión con nosotros terminó como todos sabemos: invadida por los comunistas rusos hasta hoy en día. Hubiese sido un país libre. Pero por seguir los consejos ingleses vive desde hace 40 años en un gran campo de concentración.

W.R: Ya que tocó el tema... ¿Qué me dice de los campos de concentración por los cuales la Alemania de Hitler es condenada hasta el día de hoy?

Existieron. Pero no de la manera que lo cuenta la historia oficial. Y no existieron solamente de nuestra parte. Además, fíjese que cosa curiosa: los nuestros eran campos de concentración. Los de nuestros enemigos eran campos de detención o campos de trabajo. ¿O será que los soviéticos no tenían campos de concentración? ¿O cuando Estados Unidos entró en guerra, no metió a todos los japoneses que vivían ahí, en campos de concentración? Y no solamente a los ciudadanos japoneses. También a los descendientes de japoneses aunque hubiesen nacido en Estados Unidos. Es decir, ciudadanos americanos. Los metió a todos juntos. Sin embargo no veo libros o conferencias o películas que hablen de los campos de concentración soviéticos o americanos. Solamente hablan de los nuestros. Y la vida en esos campos no era ni peor ni mejor que en la de los otros. Tal vez nosotros tratábamos a los detenidos mucho mejor a pesar de las circunstancias. Y repito: a pesar de las circunstancias. No se olvide que nosotros no bombardeamos ni Siberia ni Estados Unidos. Ellos bombardearon Alemania a diestra y siniestra. La vida en los campos de concentración, principalmente en los últimos dos años de la guerra, era un verdadero infierno. Porque cuando los ingleses bombardeaban, las bombas no caían únicamente encima de las cabezas de los soldados alemanes. Mataban a todos. A nosotros, a los judíos, a los comunistas. Inclusive a los soldados de ellos mismos. ¿Sabe cuantos prisioneros ingleses murieron en el bombardeo a la ciudad de Dresden? Cientos.

Le digo más. A pesar de que nos faltaba comida en el frente ruso para nuestros soldados, los prisioneros, en todos los campos de trabajo comían lo mismo que nuestros soldados que los custodiaban. Si esto fuese mentira, cómo es que decenas y decenas de miles de prisioneros, al terminar la guerra todavía estaban vivos en estos campos. Si no les hubiesemos dado de comer hubiesen muerto ya en el 42 o en el 43. Sin embargo, hoy en día, vemos cientos de miles de estos supuestos prisioneros dando conferencias por todo el mundo. Si no los alimentábamos, ¿cómo es que sobrevivieron? Y digo supuestos porque la mayoría ni siquera estuvieron en los campos. Para recibir indemnizaciones de los gobiernos alemanes de posguerra, aparecieron por arte de magia cientos de miles. Habría que preguntarles: si no les daban comida, ¿como sobrevivieron?...... ¿o será que eran colaboradores nuestros en los campos y tuvieron un mejor tratamiento? (risas....) Mi país tiene que pagar hasta el año 2000 varios miles de millones de marcos en indemnizaciones a esas supuestas víctimas.

Obviamente que los campos no eran hoteles de lujo. Estábamos en guerra. Una guerra cruel y despiadada. Por consiguiente los campos eran un reflejo del momento. Claro que hubo muertos. Miles de ellos. Pero la mayoría moría por los bombardeos aliados, por falta de comida o por enfermedades. Y esa falta de comida era debido a que los bombardeos a veces cortaban los suministros. Y no había comida ni siquiera para nuestros soldados. ¿Qué íbamos a hacer?

W.R: ¿Hubo excesos?

M.B: Amigo Romero, claro que hubo excesos. En toda guerra hay excesos. La guerra misma es un exceso. Es brutal. ¿Usted piensa que no hubo excesos por parte de nuestros enemigos? ¿O cómo cree que trataban los soldados soviéticos a un alemán cuando lo hacían prisionero?

¿Piensa que los soldados americanos o ingleses tomaban el té con nuestros soldados? Claro que en general se respetaba por ambos lados las convenciones existentes. Los únicos que no las respetaban eran los soviéticos. Soldado alemán que encontraban, soldado que torturaban o mataban. ¿Y los excesos cometidos por los sádicos soldados soviéticos que entraron a Berlín? Nadie se acuerda de las miles y miles de mujeres adultas y niñas que fueron bárbaramente violadas por las bestias comunistas. Sin embargo no se dice nada hasta ahora de eso. Para el mundo los únicos que torturaban y mataban éramos nosotros. Y en forma sádica. Esa es la versión oficial.

W.R: ¿Qué me dice de los supuestos seis millones de judíos muertos y de las cámaras de gas?

M.B: El mayor fraude propagandístico de todos los tiempos. Pero bueno, usted sabe quien maneja los medios de información en el mundo entero. Los judíos. ¡Y el poder que tienen! Imagínese que hasta consiguieron aprobar leyes en Alemania por las cuales cualquier persona que dudase o cuestionase esa cifra era automáticamente preso. Poner en duda la existencia de las cámaras de gas o dudar sobre el Holocausto judío es, en el mundo surgido del reparto de Yalta, una herejía. Una blasfemia. Y eso sucede tanto en la Alemania Occidental como en la Oriental. Aunque en la occidental se dice que se respeta la libertad de expresión. Pero no hay libertad cuando cualquiera expresa dudas sobre la cantidad de judíos muertos en la guerra o dudas sobre las cámaras de gas. Ni siquiera se les da el derecho de mostrar las pruebas que demuestran la inexistencia de dichas cámaras o la mentira sobre la cantidad de judíos muertos. Un verdadero mito. Una fábula.

Fíjese lo que le pasó al profesor Faurisson. Desde que publicó su libro donde negaba la existencia de las cámaras de gas, perdió el trabajo, lo persiguieron, lo agredieron, etc. En dicho informe declara que Adolf Hitler no ordenó nunca ni admitió que nadie fuera muerto en razon de su raza o de su religión. A partir de ahí, acabó el mundo para Faurisson. Y no sólo Faurisson. Hay muchísimos historiadores que se ocuparon de dichos temas.

(leyendo) Faurisson afirma que las pretendidas cámaras de gas hitlerianas y el supuesto genocidio de los judíos forman parte de una sola y misma mentira histórica, que ha permitido una gigantesca estafa político-financiera de la que los principales beneficiarios son Israel y el sionismo internacional y de la que las principales y verdaderas víctimas son el pueblo alemán -no sus dirigentes- y todo el pueblo palestino. Vale aclarar que el profesor Faurisson no es "nazi" ni pertenece a organización política de este u otro signo.

(sin leer) Como dije antes, sin ninguna duda, el principal beneficiario de esta farsa es el Sionismo Internacional que desde finales del siglo 19 se esforzaba en crear el Estado Hebreo y que no lo lograba pese al éxito obtenido durante la Primera Guerra Mundial con la Declaración Balfour. La ONU consideró que los sufrimientos que había soportado el pueblo judío no tenían precedentes históricos en base a la mentira del genocidio y de las cámaras de gas y autorizó a un reparación excepcional, tomando parte del territorio palestino sin ni siquiera tener en cuenta a los ocupantes de esa tierra. El Sionismo Internacional no es una frase hecha. Existe oficialmente. Está oficialmente representado por el Congreso Mundial Judío cuyo presidente durante la guerra y después de ella fue Nahum Goldmann. Yo afirmo que Nahum Goldmann y David Ben Gurion, que fue presidente del estado pirata de Israel son los que montaron y dirigieron la estafa de carácter internacional de la que obtuvieron, primero, el Estado de Israel y, después, gracias a sus relaciones y a chantajes contra el Canciller de la Alemania Occidental, Adenauer, la obtención de enormes reparaciones financieras de Alemania a Israel y a organizaciones sionistas. Hace varios años Nahum Goldmann reveló en una larga entrevista llena de cinismo, cómo ellos habían jugado con Adenauer y cómo con frialdad de hombre de negocios y no como políticos o como reclamadores de justicia, lograron el dinero. Goldmann también explicó en esa ocasión sobre las presiones que utilizaron.

Pero no tengo ninguna duda que la gran mentira de este siglo está a punto de derrumbarse. Dar a conocer la verdad será duro, porque los mantenedores del mito pondrán en juego toda la malignidad de su inmenso poder. Pero el embuste no podrá mantenerse por más tiempo, porque la mentira nunca prevalece sobre la verdad y la verdad es una sola.

W.R: La historia oficial afirma que Hitler era un loco. ¿Qué puede comentar sobre eso?

M.B: ¿Un loco? Claro que no. Adolf Hitler fue, es y será el hombre más grande de todos los tiempos. Pero perdió la guerra y ahí los vencedores escribieron su propia historia. La historia oficial que habla de un Hitler demente que saciaba su sed con sangre de sus enemigos y otras idioteces por el estilo. Fue un genio que supo rodearse de los mejores colaboradores. Que acabó con la desocupación en pocos años. Le dio a los trabajadores alemanes un nivel de vida que era la envidia de los trabajadores europeos. El avance tecnológico que obtuvimos bajo el gobierno de Hitler fue inigualable.

W.R: Hábleme de los otros dirigentes de la época.

M.B: Todos eran geniales. Cualquiera de ellos podría liderar cualquier país. Hace 50 años o ahora. Pero claro, todos estaban en Alemania y en Alemania estaba Hitler que era el más brillante de todos. El doctor Joseph Goebbels no solamente era un genio de la propaganda. Era un líder nato. Lo demostró cuando con solamente un puñado de camaradas le arrebató Berlín a los rojos. La gente en la actualidad desconoce casi todo de la apasionante vida del doctor Goebbels. Otro ayudante de Hitler era el camarada Rudolf Hess. Muchos piensan que él solamente era el que ejecutaba las órdenes del Führer. Están errados. Era una persona muy callada. Es verdad. Pero era su forma de ser. Y siempre fue una persona muy reservada. Sin embargo Hitler lo consultaba permanentemente.

W.R: Nació en Egipto.

M.B: Sí, nació en Egipto. Fíjese que cosa curiosa: muchísimos de los principales dirigente de la Alemania Nacionalsocialista no habían nacido en Alemania. Hitler en Austria. Alfred Rosenberg en Georgia. Hess en Egipto. Walter Darré en Argentina. Fui muy amigo de Darré. Un hombre con una gran inteligencia. Nació aquí cerca. En el barrio de Belgrano. En definitiva, el nacionalsocialismo no era un fenómeno exclusivamente alemán. Al contrario. Y por eso es que decenas de miles de camaradas de otros países intentaron consolidar el nacionalsocialismo en sus propios pueblos. Austria era casi toda nacionalsocialista. No nos olvidemos como los austríacos recibieron a nuestros soldados durante el Anschluss. Pero también nuestras ideas se propagaron por Lituania, Bélgica, España, Hungría, Rumania y en la mismísima Inglaterra. Tenían sus propias banderas y sus propios nombres. Pero la idea era la misma. Hasta en Estados Unidos, el nacionalsocialismo era muy fuerte y bien organizado. En Italia no se formó un gran partido nacionalsocialista debido a que ya estaba el Partido Fascista de Benito Mussolini. Todos teníamos el mismo pensamiento. Una Europa unida. Un Occidente unido contra el marxismo y sus mentores, los judíos.

W.R: Luego de la guerra cada jerarca alemán quedó marcado por algún hecho. Hess con el viaje a Inglaterra, Goebbels por ser un genio de la propaganda, Heinrich Himmler con la SS, Erwin Rommel con África, etc. Ahora bien, cuando se habla de usted se lo relaciona con su escape de Alemania al terminar la guerra. Hay muchas versiones de dicho escape. Dígame, si quiere, cual es la verdadera.

M.B: Muchísimas fantasías se tejieron acerca de lo que pasó conmigo a partir del 2 de mayo del año 1945. Una de las versiones decía que cuando salimos del bunker junto com Kempka, Stumpfegger y Axmann y el comboy de tanques Tigre, al pasar por la Invalidenstrasse al norte del río Spree en Berlín, uno de los tanques en el que yo estaba fue impactado por un obús ruso. Arthur Axmann, líder de las juventudes hitlerianas quien también iba en la fila afirmó, cuando fue interrogado, que me vio salir despedido del tanque en llamas y cuando él consiguió llegar hasta mí, me vio muerto y dejó el cuerpo a un costado del camino. También afirmó que seguramente mi cuerpo fue sepultado luego por otro obús que cayó en el mismo lugar.

Otras de las versiones especulaba con la posibilidad de que yo, a inicios de 1946 estaba escondido en un monasterio del norte de Italia y, posteriormente, había escapado a Sudamérica. No hay duda que hasta 1949, cuando las restricciones emigratorias para nuestros camaradas del Tercer Reich fueron levantadas, Argentina compitió con otras naciones por captar la materia gris alemana y que ese proceso facilitó las condiciones para que la Argentina se convirtiera en un refugio para todos nosotros.

El 7 de diciembre de 1972, el gobierno alemán declaró haber hallado mis restos. Era cerca del lugar en el que Arthur Axmann dijo haber visto mi cadaver. Unos obreros de la construcción encontraron los restos de dos esqueletos. Uno de ellos correspondía a un hombre corpulento. Stumpfegger medía 1,90 de altura y el otro a un individuo más bajo. Yo mido 1,68 metros. Es por eso que la policía sospechó que podría tratarse de los esqueletos de Stumpfegger y mío, por las coincidencias con lo dicho por Axmann. Como parte de las investigaciones, la policía interrogó en Berlín, a quien fuera mi dentista, doctor Blaschke, que, según la versión del gobierno alemán, dijo haber reconocido las coronas que me había colocado. El estudio forense del esqueleto del hombre más bajo, mostró en la parte superior de la cuenca correspondiente al ojo derecho una marca producida por un golpe, marca que coincidía con la que yo tenía a causa de un grave accidente de automóvil.

Pero el gobierno alemán no aclaró si la causa de mi muerte fue debida al fuego enemigo durante la Batalla de Berlín. Esta versión pudo haber sido inventada por el gobierno alemán de la época por dos motivos. Una, para librarse del Centro Wisenthal que lo hostigaba pidiendo informaciones sobre mi paradero. Si yo estaba muerto, terminaban las investigaciones. Dos, para que yo piense que no me iban a seguir buscando y de esa manera descuide mi seguridad. En definitiva....¿Quién sabe por qué el gobierno alemán hizo aquella declaración?

De cualquier manera, podemos ver el grado al cual pueden llegar los gobiernos en el manejo y manipulación de la información, llegando al punto de adulterar todo tipo de documentos para que los mismos den apoyo a hechos que han sido específicamente armados por razones de estado.

También, cada tanto, aparecen nuevas versiones sobre mi paso por el sur de Chile. Según habitantes de la zona yo viví allí desde poco después del fin de la Segunda Guerra hasta 1960. Si bien es cierto que estuve muchas veces en Chile hubo una versión que era realmente increíble. Escuche. Un tal Alberto Guarda en la localidad chilena de Fultrono dijo que me había conocido. Que yo había comprado un campo forestal y que me había cambiado el nombre por el de Juan Keller. Que viví ahí casi seis años explotando la madera de un bosque que -supuestamente- compré en la zona de Cerrillos, provincia de Valdivia. Que el terreno se lo había comprado a un hermano de él. Y que desaparecí de la noche a la mañana cuando supe que habían detenido en Argentina a Eichmann. Este hombre también comentó que agentes israelíes llegaron a la zona buscándome. La imaginación de este señor Guarda no tenía límites. Decía que había formado una sociedad con don Carlos Follert de Osorno, un rico estanciero de la región, etc, etc, etc...

W.R: Todo eso, de alguna manera, servía para despistar a sus perseguidores...

M.B: Romero, imagine que el Centro Simon Wiesenthal y otros grupos me siguen hace décadas. Además de las invenciones que se hacían por ahí sobre mi supuesta estadía en algún país, yo también tenía que fabricar mis propias versiones para poder despistar. Por lo visto, hasta ahora no me fue nada mal.

Otra versión afirmaba que yo había muerto en el año 1975 víctima de una enfermedad hepática y que hasta entonces había vivido hasta octubre de 1973 en una localidad rural de Chile donde poseía un inmueble que vendí cuando Juan Domingo Perón volvió al poder en Argentina y me radiqué aquí.

Mire lo que pasó en Chile una vez. Un revuelo espectacular. Esto que le voy a contar tuvo su origen en el artículo ... (busca entre las anotaciones) ... del periodista Eric Clark publicado por el (leyendo) diario británico "The Observer" el 16 de julio de 1967. Clark que era el corresponsal de ese medio que en Viena había entrevistado a Simon Wiesenthal para escribir un reportaje que trataba sobre el posible paradero de varios ex jerarcas alemanes en América del Sur y que generó una enorme preocupación en la cancillería chilena por cuanto allí Wiesenthal informaba que un diplomático chileno le había ofrecido entregar un pasaporte o carnet de identidad usado por mí en Chile, mediante el pago por parte de Wisenthal de la suma de 20 mil dólares. Era una afirmación alarmante que se veía agravada por el hecho de que este judío no entregaba la identidad del funcionario de relaciones exteriores chileno lo que ponía en duda la ética de toda la diplomacia chilena. Y sin contar con que además Wiesenthal, en lo que restaba de ese año, iba a narrar la misma historia en varias otras oportunidades generando investigaciones y consultas de parte de las autoridades chilenas. Esto muestra el nivel moral de Wisenthal que no se importaba en absoluto en ensuciar a todos los funcionarios chilenos.

(sigue leyendo) Luego, el Embajador informa al Canciller de la difusión de la entrevista en televisión. El 24 de octubre de 1967 don Camilo Pérez de Arce, Embajador de Chile en Alemania le envía el documento confidencial a Gabriel Valdés Subercaseaux, Ministro de Relaciones Exteriores en el que informaba aquella transacción. Como el programa correspondiente fue transmitido desde Hamburgo, la Embajada de Chile se contactó telefónicamente con la oficina correspondiente de la Televisión pidiendo que se les entregara el guión de la información difundida e hizo presente una protesta por el hecho de haber sido acogida una información de esa naturaleza sin base alguna de comprobación.

(sigue leyendo) El Cónsul General de Hamburgo, Hugo Vigorena, hizo las tratativas para que se pusiera en contacto directo con la Televisión. La oficina de Hamburgo atendió el pedido de la embajada proporcionando el guión de la transmisión y se excusó de ella diciendo que sólo había difundido una entrevista a Wiesenthal realizada en Viena por medio de Video-Tape, a la cual no asignaba gravedad puesto que en ella no se nombraba a persona alguna. La embajada respondió diciendo que precisamente por el hecho de no dar nombre y de mencionar a "un diplomático chileno" genéricamente se dañaba el prestigio de toda la representación chilena. Por su parte el Cónsul Vigorena realizó igual gestión personalmente en Hamburgo, protestando también por la transmisión de esa información inconfimada. Como puede desprenderse del guión, la responsabilidad de las afirmaciones de Wiesenthal corresponde íntegramente a éste y la circunstancia de que la entrevista haya sido transmitida desde Viena, quita a la especie difundida su carácter local allí en Alemania. Por otra parte, la transmisión no despertó ningún eco. Por eso se estimó inconveniente realizar nuevas gestiones en torno a este hecho, ya que con ello sólo obtendría dar a las teorías de Wiesenthal una mayor difusión sin conducir a nada práctico, puesto que el autor de ellas no residía en la República Federal y ni siquiera las había expresado directamente en este país.

Además el interés de Wiesenthal por la citada cédula, se concretaba en la foto de la misma. Al declarárselo al "diplomático chileno" éste habría respondido –haciendo un chiste– "como diplomático tengo que pedir más". La Asesoría Jurídica de Chile quería un informe sobre la materia. Este informe en su parte pertinente manifiestaba que no existían medios legales compulsivos, para forzar a un ciudadano extranjero, en país extranjero, a entregar información de utilidad al gobierno de Chile. ¿Sabe quién era el embajador chileno en Austria en aquella época?

W.R: No

M.B: Miguel Serrano, a quien conocí en Chile. Un gran escritor. Es un gran camarada que ha escrito mucho sobre la falsedad del Holocausto y sobre las ciencias ocultas. La última noticia que tuve de él fue en mayo de 1984 cuando participó en el funeral del ex oficial SS Walther Rauff realizado en el Cementerio General de Santiago.

Pero la versión más disparatada de mi escape de Alemania fue la que afirmaba que fui rescatado por un comando británico en la llamada "Operación James Bond". La novelesca revelación corrió por cuenta de John Ainsworth Davis, alias Christopher Creighton, antiguo oficial de la Royal Navy y supuesto ejecutor del plan, durante la presentación de su libro "Operación James Bond, el último gran secreto de la Segunda Guerra Mundial".

(leyendo) Dicha versión afirmaba que, con una nueva identidad, viví, no en Buenos Aires como rezaba el dicho de los años sesenta: "Martin Bormann está vivo y goza de buena salud en Buenos Aires", pero sí en Inglaterra como un respetable caballero luego de haber sido sacado furtivamente de Berlín por un comando británico especialmente designado para la tarea por el mismísimo Winston Churchill. Esta fábula decía que Churchill ordenó a comienzos de 1945 una operación ultrasecreta para sacarme de Berlín y apoderarse así de gran parte del supuesto botín de guerra "nazi" depositado en centenares de cuentas cifradas de bancos suizos a las cuales sólo yo tenía acceso. La misión también tenía como objetivo impedir que ese botin de guerra pudiese servir en el futuro para revitalizar el movimiento nacionalsocialista. Esto es lo que explicó Aisnworth Davis. Obviamente, cien por ciento de fantasía.

Y esta versión dice que para lograr este cometido fue organizado un grupo especial de combatientes integrado por hombres y mujeres de la resistencia alemana y por profesionales especialmente seleccionados de las fuerzas armadas estadounidense y británica entrenados para la riesgosa misión de "sacarme de entre los escombros del Tercer Reich". Este grupo comando altamente calificado -dice la fábula- pudo penetrar las filas alemanas, llegar a la capital del Reich y pasarme secretamente entre las fuerzas alemanas y soviéticas hasta la zona de control británico dentro de Alemania desde donde, supuestamente, fui trasladado a Inglaterra. La fábula cuenta que en Londres me habrían interrogado y se me dio una nueva identidad. Finalmente y como broche de oro a la maniobra de encubrimiento, se "plantó" junto al bunker de Berlín el cuerpo de un doble mío debidamente acondicionado en orden y con arreglo al registro médico.

(sigue leyendo) Creighton explicó que el propio Ian Flemming, el autor de las aventuras de 007, fue quien dirigió toda la operación. Fleming fue agente secreto antes de dedicarse a escribir su exitosa serie sobre el espía llamado justamente James Bond. El nombre del famoso personaje habría surgido así de la historia que desempolva Ainsworth Davis.

Como tutelar testamentario y secretario personal de Hitler, este Davis afirmaba que yo debía conocer todas las cuentas en las que los jerarcas acumularon fortunas obtenidas durante el supuesto saqueo del Viejo Continente.

El ex agente aseguraba que yo permanecí en Inglaterra entre 1945 y 1956 y luego viajé con frecuencia al Brasil, la Argentina y otros países sudamericanos, hasta que me instalé en el Paraguay, donde morí en 1959 tras una larga enfermedad. Da para ver que este individuo tenía gran poder de imaginación. Igual o mayor que la del chileno Guarda.

Podría seguir contando decenas de anécdotas sobre las versiones acerca de mi muerte o de mi paradero.

W.R: Bueno, entonces cuénteme su versión.

M.B: Muchos juran que he muerto debajo de un tanque en llamas en Berlín el 2 de mayo de 1945. Esa, podríamos decir, fue mi "primera" muerte. Sin embargo conseguí llegar a Roma en 1946 desde donde me fui a España. En 1947 la Falange preparó mi viaje a Buenos Aires, adonde llegué con pasaje de segunda en un buque italiano.

Todos los que escapamos de Europa entramos a Buenos Aires junto a centenares de inmigrantes comunes provenientes, en su mayoría, de Italia y España. La mayoría lo hicimos con una identidad falsa. Perón conocía en profundidad los mecanismos que habilitaban el acceso y, junto a Evita, facilitaron su desarrollo y consolidación. Perón tenía la convicción de que el Juicio de Núremberg era una infamia y que resultaba necesario salvar a la mayor cantidad de gente posible de la Justicia aliada. Juan Domingo Perón se refería a nosotros como "oficiales militares" que no merecíamos ser juzgados por los Aliados por el solo hecho de haber participado de una guerra.

W.R: ¿Conoció a Perón o a Evita?

M.B: No. Sigo contando sobre mi fuga. Un tiempo después de haber entrado a Argentina, fue un médico italiano llamado Pino Frezza quien me identificó en el restaurante de Lavalle 545 y se lo comunicó a la embajada Italiana en un informe cuya copia llegó a manos de una organización judía. Pero ya era muy tarde. Ya me había internado en la jungla, junto al río Paraná en la frontera con Brasil. Viví muy tranquilo hasta que en 1951 me refugié en las colonias alemanas de las regiones de Blumenau y Florianópolis. Aún no me había quitado la cicatriz sobre la ceja derecha.

En 1952 un judío francés del cual no recuerdo el nombre, gracias a contactos con un oficial del servicio de inteligencia galo, vio la copia de una carta del ex general SS von Leers, que me ubicaba en el sur brasileño. Este judío inició sigilosos contactos en Río de Janeiro. No parecía judío. Hablaba perfecto alemán y simuló ser representante de una empresa germana que quería contratar ex jerarcas alemanes, pero debía hablar conmigo para cerrar trato. Comenzó una cacería a través de Brasil. Pero el nombre de mi perseguidor se filtró apareciendo en el diario 0'Globo. Yo me perdí en el Matto Grosso y el judío desistió.

Varios años despues, cuando comandos israelíes se lanzaron tras de mí, fragüé mi segunda muerte. Las agencias internacionales informaron que en Asunción yo había muerto del corazón...

(Un ayudante de Bormann interrumpe informando que terminó la cinta del cassette. Cambia de lado)

Bormann3.jpg

(Lado B del cassette)

M.B: Le estaba diciendo que todas las agencias más importantes de noticias pasaron la información de que yo había muerto por un ataque cardíaco. Eso fue en 1960. Pero como la versión no surtió el menor efecto, mis amigos decidieron fabricar mi tercera muerte. En diciembre de 1962 se hizo pública la noticia bomba. Decían que yo había muerto de cáncer en la casa de un tal Bernard Jung en Asunción, Paraguay. El doctor austríaco Otto Biss me había atendido y mi cadáver estaba enterrado en el pequeño cementerio de Ita. Pero cuando un grupo de agentes secretos abrió la fosa, se encontró con el cuerpo del viejo indio Emilio Hermosilla. Desde entonces seguí viajando por todo Sudamérica. No es difícil cruzar las fronteras. No existe control como en Europa. Le doy solo un dato: hay lugares que ni siquiera se piden documentos. Las personas van y vienen. Como por ejemplo Uruguayana o Foz do Iguazú.

Después me fui a vivir a Chile. Pero en 1973 cuando volvió Perón a la Argentina me fui a vivir a Mendoza con una documentación que estaba extendida a nombre del ciudadano italiano Ricardo Bauer. Y así va mi historia. De acá para allá. Diferente nombres, diferentes países. Periódicamente un sosias mío es descubierto en algún lugar del mundo.

W.R: ¿Qué sabe de Josef Mengele?

M.B: Cuando terminó la guerra, Mengele se escondió en Alemania escudándose bajo varios nombres falsos hasta que a fines de 1949, siguiendo las clásicas rutas de escape cruzó Austria e Italia y entró a Buenos Aires. Primero se hizo llamar doctor Gregory, pero pronto pudo comprobar que no hacía falta. Nadie lo molestaba. En 1954 alquiló un chalet en la localidad de Olivos y después se mudó a Vicente López. Todo marchaba muy bien. Pero ese año el juzgado de Friburgo emitió una orden de arresto: por cable, la justicia alemana pidió a la Argentina su extradición. Entonces Mengele se estableció en Asunción del Paraguay. Cuando sus amigos le comunicaron que lo seguían buscando, comenzó una fuga incesante. Su mayor respiro lo tuvo cuando, el jefe del gabinete militar de Stroessner, el coronel Arganás, le concedió alojamiento no lejos de un aeropuerto de su propiedad. Un accidente de aviación en 1965 provocó la muerte del coronel y entonces Mengele comenzó a realizar viajes circulares entre Iguazú en Brasil, Encarnación en Paraguay y El Dorado en Argentina. Me ví con él algunas veces en Buenos Aires. Él vivió ahí hasta que se fue a Egipto. Murió en El Cairo.

W.R: Cuénteme algún suceso interesante de la Segunda Guerra Mundial que no haya sido conocido por el público en general.

M.B: Escuche este. A mediados de 1943, los servicios de inteligencia del Tercer Reich comenzaron a sospechar que un espía estaba proporcionando detalladísimos informes sobre nuestras tropas a la Unión Soviética. Dado el carácter de los mismos, el agente de Stalin debía estar situado muy cerca del propio Führer.

W.R: ¿Es decir que hubo un "topo" en el propio cuartel general de Hitler?

M.B: Escuche, escuche.... Hitler dictó el 15 de abril de 1943 las órdenes encaminadas a emprender la Operación Ciudadela, que debía poner fin al enorme saliente de Kursk atrapando en su interior a un número considerable de divisiones y reabriendo el camino hacia Moscú. El ataque debía tener un efecto de sorpresa pero, en paralelo a las disposiciones alemanas, los soviéticos fueron preparando un impresionante sistema de defensas con unos trescientos kilómetros de profundidad. No faltaban razones. De hecho, un agente alemán comunicó a la Abwehr que desde el 17 de abril Stalin había estado totalmente al corriente de los planes alemanes y que desde el 27 del mismo mes comenzaron a afluir refuerzos a la zona. Cuando el 5 de julio se inició la ofensiva alemana no tenía ninguna probabilidad de obtener el éxito. Efectivamente, se zanjó con una derrota seis días después que significó para Alemania la evaporación de cualquier posibilidad de victoria en el Este.

Para ese momento, tanto el almirante Canaris, que estaba al mando de la Abwehr, como Reinhard Gehlen que había desarrollado un servicio secreto notoriamente eficaz, habían llegado a la conclusión, por vías independientes, de que el enemigo estaba recibiendo una información rápida y detallada sobre las decisiones tomadas por el Alto estado mayor alemán. Canaris, de hecho, visitó a Gehlen en Anderburgo y le comunicó que el topo en cuestión no era otro que yo mismo. Canaris me detestaba desde comienzos de la guerra. Y nunca supe el por qué, ya que en esa época yo no era un jerarca de primer nivel como Goebbels, Goering, etc.

Dado que yo era el secretario personal de Hitler, Gehlen hizo saber a Canaris que la acusación, amén de grave, carecía de pruebas de peso. Finalmente, ambos oficiales de inteligencia decidieron montar un operativo que permitiera confirmar sus sospechas. El resultado fue que descubrieron que yo y mi grupo utilizábamos un transmisor de radio con el que enviábamos mensajes codificados a Moscú. Las pruebas eran tan concluyentes que Canaris decidió que se continuara la vigilancia para dar cuenta cabal de lo sucedido a Hitler. Sin embargo, en ese momento una orden directa del Führer impidió que se diera ese paso. Hitler mismo informó al sorprendido Canaris de que yo ya le había comunicado que estaba llevando a cabo emisiones dirigidas a Moscú pero sólo con la finalidad de engañar al enemigo y que el mismísimo Führer había autorizado las emisiones. Tanto Canaris como Gehlen comprendieron que habían cometido un error y que yo no sólo era el segundo hombre más poderoso del Tercer Reich sino, además, una persona que contaba con la protección directa y poderosa de Hitler. De hecho, el Führer siempre fue muy escéptico en relación con los informes de Gehlen y la situación de Canaris cada vez era más débil. Al final, Canaris se sumó a la conspiración del 20 de julio de 1944. Fue descubierto y ejecutado. Él me quiso acusar de traidor y al final fue él quien terminó traicionando al Führer.

W.R: ¿Y Gehlen?

M.B: En 1946, Gehlen comenzó a crear el núcleo de lo que sería posteriormente el servicio de inteligencia de la RFA. Durante los años cincuenta -para desprestigiarme- dijo haber recibido al menos en dos ocasiones informes del otro lado del telón de acero que confirmaban las conclusiones a las que habían llegado en 1943 tanto él como Canaris. En ambos informes se daba cuenta de que yo había sido un agente soviético durante años. Y que había sido trasladado a la Unión Soviética en 1945 y allí había desempeñado funciones de asesor del gobierno soviético durante años muriendo en los cincuenta. Con eso querían decir que, en definitiva, yo tuve un papel importantísimo en la victoria aliada contra la Alemania de Hitler. Una verdadera imbecilidad. Por eso ningún historiador de posguerra, a pesar de la desinformación y del odio a todos nosotros, iba a declarar que esa versión era verdadera. Ni ellos creían en esa versión ridícula.

W.R: ¿Qué pasó en el mundo después del 45?

M.B: En el Tribunal de Núremberg, que fue un verdadero circo, se quiso demostrar que nosotros éramos bestias y que el mundo iba a estar mejor sin nosotros. Y que sin nosotros no iban a existir más guerras. Pues bien. Podemos ver en qué quedó todo aquel palabrerío. La mitad del planeta quedó bajo el comunismo encerrada en un verdadero campo de concentración. El que se oponía era muerto o enviado a Siberia o internado en un hospital psiquiátrico. Y la otra mitad de la población mundial quedó atrapada por el capitalismo más salvaje que se pueda imaginar. Pensaron que porque podían votar, iban a ser libres. ¿Comienzo a enumerar? Injusticias, corrupción, millones que mueren todos los años de hambre, niños que ya nacen condenados por la desnutrición o por enfermedades que podrían ser curadas con una ínfima parte del dinero que los países occidentales gastan en armamento. ¡Y nos acusaban a nosotros de armamentistas!

Sigo enumerando. Enfermedades incurables como el sida. Millones de mujeres y hombres que tienen que prostituirse para poder dar de comer a su familia. La droga acabando con los jóvenes. Y cientos de guerras espantosas por todo el mundo. En estos últimos cuarenta años murieron más personas por las nuevas guerras, por el hambre y por el sida que en la Segunda Guerra Mundial. Como dijo alguien por ahí refiriéndose a la Segunda Guerra Mundial: "Si las democracias occidentales fueron a la guerra para terminar con todas las guerras, realmente se han lucido".

Pero esto no acaba aquí. En la próxima década será peor. África será barrida del mapa. Ellos mismos se van a matar entre ellos. Obviamente con las armas que las democracias occidentales y el comunismo soviético les venden. Pero bien, los pueblos de África querían ser libres y salir del colonialismo europeo. Ahí tienen los resultados. Antes estaban organizados y no se mataban entre ellos. Desde que los europeos salieron de África, no hay paz para esos pueblos. Ahora tienen libertad. Libertad para elegir si quieren morir de hambre, de sida o con guerras.

W.R: ¿Qué opina de los actuales líderes mundiales?

M.B: Una verdadera bolsa de gatos. Hay una gran diferencia entre los líderes mundiales de la primera mitad de este siglo y los de la segunda mitad. Dentro de 100 años, los libros de historia van a hablar en un 99% de los líderes que comandaron sus naciones en la primera mitad del siglo 20. Comparemos. ¿De quién piensa que se va a hablar dentro de 100 años cuando hablen de Alemania? ¿De Hitler o de Helmut Kohl? Y podríamos seguir... ¿de Mussolini o de Betino Craxi y Francesco Cossiga? ¿de Francisco Franco o de Felipe Gonzalez? O hasta mismo en Sudamérica: ¿se van a acordar de Getúlio Vargas o de Sarney? ¿del General Perón o de Alfonsín? Y hasta mismo en los países que nos combatieron, puedo afirmar que los de aquella época eran superiores a los rídiculos de ahora. Los libros de historia de dentro de 100 años recordaran más a Stalin que a Gorbachov, a Lenin más que a Chernenko, hasta de Trotsky más que de Andropov. Recordaran más a Roosevelt que a Reagan o a Carter. Del General De Gaulle más que de Mitterrand. Hasta la figura de Churchill es ampliamente superior que la de Margaret Thatcher. Y podría seguir con la lista. Sin ninguna duda los líderes mundiales de la época de Hitler eran superiores a los actuales que carecen de personalidad. Y los pueblos tienen como héroes a verdaderos payasos. Tomemos el ejemplo de Estados Unidos. Encuestas recientes afirman que Kennedy y Martin Luther King son considerados por el pueblo americano como sus ídolos ¡Increíble! Un mujeriego y un degenerado que se acostaba con menores de edad y que era afiliado al Partido Comunista son los héroes de los americanos. Así está el mundo.

W.R: Hablando de Estados Unidos, dentro de poco hay elecciones presidenciales. (N.d.R.: día 8 de noviembre de 1988)

M.B: Tanto Dukakis como Bush son los mismo. Defienden los mismos intereses. Cualquiera de los dos que triunfe van a seguir la misma política de Reagan que es la política de opresión contra los otros pueblos. Y obviamente seguir obedeciendo las decisiones del Congreso Mundial Judío. En política exterior van a seguir con su retórica de línea dura. Tal vez Dukakis le de más importancia a la política interna. Pero en cuanto a la política externa van a seguir con su expansionismo imperialista. Lo historia lo dice. En realidad, desde la Segunda Guerra Mundial, a partir de 1945, Estados Unidos ha tirado bombas y al mismo tiempo invadido a decenas de países en muchísimas oportunidades. Entonces, Romero, usted cree que con Dukakis o Bush, va a haber algún cambio en la política exterior americana? Claro que no.

W.R: ¿Qué me puede decir en relación al nacionalsocialismo en nuestros dias?

M.B: En esta última década, tengo la impresión que el nacionalsocialismo y sus variantes han crecido en forma extraordinaria. Y que con el pasar del tiempo crecerá todavía más.

W.R: ¿Usted colabora con algún grupo en algún país?

M.B: No. Me es imposible. Yo ya pertenezco al pasado. Hice lo que tenía que hacer. Ahora le corresponde a los nuevos camaradas delinear el nuevo nacionalsocialismo para el futuro.

W.R: ¿Será con "Nacionalsocialismo" propiamente dicho y la "cruz gamada" o con versiones "actualizadas"?

M.B: Ya lo dijo Joseph Goebbels...(busca entre los papeles)...en su último discurso, días antes de la Batalla de Berlín refiriéndose al caos que iba a caer en el mundo después del 45... (lee) "Y aquellos que quieran poner remedio a este estado de cosas no tendrán otra alternativa que volver la vista hacia lo que nosotros hicimos. Aquellos que quieran mejorar este mundo decadente y corrupto tendrán que comprender que plutocracia y bolcheviquismo no son los dos únicos caminos transitables para redimir a la Humanidad de la miseria y el fracaso. Porque hay un tercer camino que es el nuestro, que es el único y el mejor" ... (ahora reforzando cada frase con gestos con las manos) "... y vendrán hombres que aun sin mencionarnos, porque les estará prohibido o porque temerán hacerlo, intentaran transitar por este camino nuestro. Y serán combatidos y traicionados al igual que nosotros lo fuimos. Pero al final venceremos porque lo bueno y lo verdadero siempre triunfa en este mundo".

(sin leer) Y ese discurso se está cumpliendo. En mayor o menor medida pero se está cumpliendo. Usando diferente simbología o no. Usando el nombre de "nacionalsocialismo" o no. No importa. Pues en el fondo será lo mismo: nuestra Idea.

W.R: ¿Hoy en día todavía está en contacto con otros ex jerarcas alemanes?

M.B: No. Definitivamente no. Hay muy pocos en el mundo que todavía están vivos. Hoy están juzgando al camarada Barbie en una parodia en pequeño de el Juicio de Núremberg. Y si no están detenidos, están muy bien escondidos. Como yo... (risas).

W.R: ¿Qué va a hacer ahora?

M.B: Seguir escondido y esperar la muerte o lo que el destino me tenga reservado.

W.R: ¿Quiere que publique esta entrevista?

M.B: Sí.

W.R: ¿Cómo se que usted es realmente Martin Bormann?

M.B: No lo sabe. O cree o no cree. Así de simple. ¿Quiere hacerme alguna otra pregunta?

W.R: Me parece que la entrevista fue bastante completa. Ahora no se me ocurre ninguna otra pregunta. ¿Usted quiere agregar algo más? ¿Algún mensaje a los camaradas?

M.B: Después de las palabras de Goebbels no hace falta decir más nada. Sólo decirle a los camaradas de todo el mundo, en especial a los de Alemania, que siempre fui fiel a mi Raza, a mi Pueblo, a Alemania y a mi Führer. Siempre dí lo mejor de mí a favor de la causa. Nunca traicioné. Y todo lo que digan nuestros enemigos me tiene sin cuidado. Y lo mismo puedo afirmar de todos los alemanes que dieron lo máximo. Hasta la historia oficial reconoce que nosotros luchamos hasta el último momento, con lealtad absoluta al Führer. A nuestros enemigos les hubiese gustado que los alemanes nos hubiésemos rendido sin ofrecer resistencia. La mayoría luchó hasta la última bala contra el asedio soviético. Eso se llama lealtad.

Amigo Romero, le pido nuevamente disculpas por la manera que lo trajimos, pero usted comprenderá el por qué. Le agradezco su tiempo y su paciencia y usted, seguramente, sabrá que hacer con la entrevista. Solamente le pido que, en el caso de publicar esta entrevista, lo haga de aquí a tres meses. Para poder tomar recaudos. Ahora me voy a retirar y usted deberá pasar la entrevista de la grabación al papel.

W.R: No se preocupe, lo voy a hacer en taquigrafía. Llevará poco tiempo. Una pregunta: ¿si usted quiere darle más credibilidad a la entrevista por qué no me deja llevar el cassette grabado?

M.B: Por seguridad.

W.R: ¿Qué problema le puede causar unos cassettes? Entiendo que ahí está su voz pero cómo pueden descubrir donde usted está, solamente con la voz en un cassette.

M.B: Usted no tiene ni idea cómo con la tecnología de hoy pueden descubrir cualquier cosa con un simple objeto.

W.R: Perfecto. ¿Nos vamos a encontrar nuevamente?

M.B: No. Buenas noches y a pesar de mi vestimenta lo despido con nuestro tradicional (poniéndose de pie)..... ¡Heil Hitler!

W.R: ¡Heil Hitler !

(fin de la grabación)

Uno de los ayudantes desconecta el grabador. Me alcanza el cassette grabado, birome y una resma de papel. Comencé inmediatamente la tarea. Hice todo en taquigrafía. Habré demorado aproximadamente una hora para pasar todo al papel.

Cuando terminé, me alcanzaron nuevamente un balde con agua y una toalla. Me lavé el rostro y me pusieron nuevamente una bolsa de lona en la cabeza. Esta vez solamente una persona me aseguró del brazo y lentamente me llevó hasta el coche.

Esta vez el recorrido duró casi tres horas. Dieron muchísimas vueltas. Seguramente para despistarme. Lo consiguieron. Pero con toda seguridad, por mi cálculo en el primer viaje, la casa debe estar en la zona Oeste del Gran Buenos Aires. ¿Dónde? No tengo ni la menor idea.

Me sacaron la bolsa de la cabeza y me dijeron que podía irme. Me encontraba en la calle Matheu al 200, cerca de mi casa. Me desearon suerte y se fueron. Eran las tres y media de la mañana.

Conclusiones

Lamentablemente debido al cansancio de aquella noche y al poco conocimiento e información que tenía sobre Martin Bormann, no le hice varias preguntas que eran importantes. Como por ejemplo las anotaciones de las conversaciones con Hitler durante su permanencia con él en los últimos años de la guerra. Estas conversaciones fueron posteriormente editadas en 1951. Habría sido interesante que el mismo Bormann me hubiese hecho algún comentario sobre dichas conversaciones. Sin embargo, debido a las circunstancias de dicha "entrevista", me parece que los temas más importantes fueron tocados.

¿Y por qué tenía poca información sobre este hombre? Sin ninguna duda, Bormann era un hombre que -a pesar de ser la mano derecha de Hitler- siempre se mantuvo en las sombras. Todo lo contrario de Goebbels o Goering que tenían más contacto con el público y la prensa. Por eso, las informaciones que yo tenía sobre Bormann eran pocas.

¿Qué pienso sobre el asunto? Pienso que hay varias posibilidades. Primero tenemos que analizar si la persona que entrevisté era o no era Bormann. En el supuesto caso que dicho anciano, efectivamente haya sido Bormann, no hay mucho que analizar. Hizo la entrevista para dar a conocer su pensamiento antes de morir. Si tenía otra intención, nunca lo voy a saber.

Ahora vamos a analizar el supuesto de que no fuese Bormann. Ahí tenemos que preguntarnos el por qué hizo la entrevista. Y las variantes son las siguientes: Una, que el anciano era un loco. Lo descarto. No parecía un loco. Al contrario. A pesar de la avanzada edad daba la sensación de ser una persona muy coherente en sus dichos. Y la segunda, que el Centro Wiesenthal o alguna agrupación similar necesitaba que el "tema Bormann" siga en boga y preparó dicha payasada. ¿Por qué? Simple. Estas organizaciones, para poder seguir recibiendo los millones de dólares que periódicamente reciben en todo el mundo, tanto de organismos gubernamentales como de donaciones privadas, necesitan imperiosamente que se siga hablando de personas como Bormann, Mengele, Erich Priebke, etc. El día que no existan más "criminales de guerra", como ellos los denominan, se acabaron las jugosas donaciones en dólares. Y cada año que pasa, cada vez hay menos "criminales" disponibles debido a la edad de estos. Esta posibilidad no la descarto. Y me usaron para dicho juego.

Algún lector me querrá preguntar por qué espere tantos años para hacer conocer esta entrevista. Al principio tenía mis dudas sobre publicarla o no. En realidad no sabía si aquel anciano era o no era Bormann. Días después de la entrevista le comenté lo sucedido al camarada y amigo José Bonafina que editaba -en aquella época- la revista Nuestra Lucha. Él me dijo que tenía que publicarla. Entonces decidí hacerlo. Quise incluir dicha entrevista en uno de los ejemplares bimensuales de Historia NR que editaba en aquella época. Pero ahí apareció la ley De la Rua que prohibía la publicación o distribución de material "antisemita".

El insólito proyecto de "Ley de Represión del Antisemitismo y la Discriminación", que contó con el apoyo de radicales, peronistas, de liberales y de comunistas -unidos como siempre- violó la tan pregonada Constitución Nacional y consagró legalmente la discriminación en perjuicio de los argentinos, ya que un grupo minúsculo (no hace falta nombrarlos) impuso su voluntad a la gran mayoría del pueblo argentino. El ex presidente Alfonsín mentía descaradamente (como siempre) cuando repetía hasta el cansancio que "nadie será perseguido por sus ideas políticas...." Esa ley era conocida como la "Ley De la Rua". Ironías de la vida: tanto Alfonsín como De la Rua cuando fueron presidentes, fueron expulsados a patadas de la Casa de Gobierno por el pueblo argentino.

A partir de esa ley, los kioskos de revistas comenzaron a rechazar todas nuestras publicaciones. Tenían miedo de que la ley pudiera "caerles encima". Los dueños de los kioskos de revistas me decían que solamente iban a recibir el material si venia por "playa", es decir por los camiones oficiales de las grandes distribuidoras que reparten diarios, revistas, libros, etc. Para poder distribuir material por playa es necesario que, primero, el material tenga el número ISBN (la mayoría de nuestras publicaciones no contaba con dicha autorización) y segundo, la aprobación de los propietarios de las distribuidoras. Y éstos no querían líos con la justicia. Y menos con los judíos. Resumiendo, la edición y distribución de publicaciones nacionalistas, fueron prohibida en Argentina. Por consiguiente la publicación de la entrevista con el supuesto Bormann quedó en el olvido.

Pero con la llegada de los nuevos tiempos, llegó la Internet. Y con la Internet se solucionaron muchos problemas que teníamos los nacionalistas para hacer circular nuestras ideas. ¿Cuales eran esos problemas? Desaparecieron los costos de impresión de las publicaciones. Y desaparecía como por arte de magia el problema de la distribución de dicho material. Ahora nosotros no tenemos que ira a buscar al público. El público nos busca y nos encuentra con facilidad en la Internet. Y en tiempo record. Nuestros enemigos tienen ahora un gran dolor de cabeza.

A finales de la década del 90, Historia NR apareció con un site en Internet. Y fueron publicados varios números. Pero nuestros enemigos son poderosos. Y no se iban a cruzar de brazos. Los proveedores como Matrix en Brasil y los hospederos Xoom, Tripod, Geocities y Fortunecity nos borraron del mapa. Todos ellos, después de algunos meses, cuando descubrieron que albergaban en sus filas al "monstruo fascista" que diseminaba LA VERDAD, nos prohibieron. Sin ninguna explicación. No hacía falta. Sabíamos el motivo: en marzo del año 1999 comenzamos una "Encuesta Mundial" en la que preguntábamos quién era el hombre más importante del siglo 20. En julio de ese año, con varios miles de emails enviados a Historia NR, ya se tenía un seguro ganador: Adolf Hitler. Eso, con toda seguridad, enardeció algunos espíritus que no soportaban dicho veredicto popular. Y nos prohibieron. Ahí quedó nuevamente trunca la publicación de la entrevista con el supuesto Bormann.

Pero insistimos. Ahora con dominio propio. Mostrándole a los amigos del Sistema actual que no nos vencieron. Ellos tienen EL PODER. Nosotros, LA VERDAD. Desde hace un año Historia NR viene publicando decenas de artículos. Y decidí que esta era la hora de publicar la entrevista.

Obviamente que en estos últimos 20 años he pensado mucho con respecto a lo que sucedió aquel día. Siempre me preocupó publicar algo que no fuese verdad. Entonces investigué el tema Bormann. Comence a buscar en cada palabra y en cada frase de aquel anciano, la mínima posibilidad de una mentira. Investigue en libros y, principalmente, en la Internet.

Realmente no hay mucho sobre Bormann. Y lo que poco que hay es muy confuso. La mejor y más completa investigación que pude encontrar es el trabajo que el camarada español Ramon Bau le encargó al historiador Carlos Caballero. Un excelente trabajo. En la misma Caballero afirma que Bormann murió en el 45 en Berlín. Pero Bau también me dijo en uno de sus emails: "En realidad no se puede tener real certeza de lo que le sucedió a Bormann después de la caída del bunker de Hitler".

Excluyendo el magnífico trabajo de investigación de Caballero, no pude encontrar nada serio sobre el tema. Versiones y contraversiones. Y no se sabe qué es verdad y qué es mentira. El anciano contó varias versiones sobre su "escape" de Alemania. ¿Será que el verdadero Bormann escapó de Alemania o murió a las puertas del bunker de Hitler?

En 1998, diez años después de la entrevista con el anciano que afirmaba ser Bormann, el gobierno alemán aseguró que las pruebas de ADN realizadas en el cráneo que se descubrió en 1972 en un solar de construcción berlinés indicaron que, efectivamente, pertenecían a Bormann. Los que investigaron esta versión afirman -automáticamente- que Bormann habría muerto en 1945 durante el cerco del Ejército Rojo a la capital alemana, confirmando de esta manera, la versión de Arthur Axmann. Los funcionarios del gobierno alemán reconocieron que, tres semanas después del examen de ADN, incineraron en secreto los restos de Bormann y que esparcieron en alta mar sus restos. "Queríamos evitar a toda costa que pudiera erigirse en cualquier lugar un monumento conmemorativo del Tercer Reich" afirmó Hildegard Becker-Toussaint, la investigadora jefe asignada al caso "Martin Bormann" en la fiscalía de Francfort. ¿Será cierta esta versión? Y que dicho funeral secreto fue un final extraño y anónimo que el gobierno alemán decidió tomar para poner fin a una carrera que amenazaba con convertirse en una leyenda entre los "neonazis" modernos. U otra mentira bien organizada para -como aseveró el supuesto Bormann en la entrevista diez años antes- que las organizaciones buscadoras de jerarcas "nazis" no molestasen más al gobierno alemán.

Lo que me llamó poderosamente la atención es que en ese mismo año, el gobierno alemán da a conocer la supuesta muerte de Bormann en el mismo momento que los "supervivientes" del Holocausto intentaban alcanzar un acuerdo con las empresas nacionales alemanas en cuanto a un plan de compensación para los antiguos trabajadores "esclavos". Las empresas eran Daimler Chrysler, Siemmens, Deutsche Bank y Volkswagen que habían ofrecido contribuir con 1.700 millones de dólares para compensar a todos los trabajadores forzosos que aún "sobreviven". Sin embargo, las asociaciones judías y los abogados que representaban a las víctimas exigían 20.000 millones de dólares. ¿Será que todo fue un plan bien orquestado por las organizaciones de "supervivientes" y el gobierno alemán? Éste, desempolvando el "tema Bormann" en ese mismo momento podía "sensibilizar" al pueblo alemán y a las empresas haciéndolas sentir culpables por el supuesto holocausto. Coincidencias extrañas. Es por eso que tengo mis dudas sobre la información del gobierno alemán sobre las supuestas pruebas de ADN que confirmaban que Bormann había muerto en 1945.

Dudas, muchas dudas. Por eso, ahora a la distancia, cuando ya pasaron casi 20 años y después de analizar todas las posibilidades, si me preguntan qué es lo que pienso con respecto a dicho tema, afirmo que creo, realmente, que aquel anciano que entrevisté en septiembre de 1988, era Martin Bormann. Y, en el caso que ese hombre haya sido un farsante, le pido a los lectores que tomen esta entrevista como un cuento de "ficción política".

Con la publicación de esta entrevista, me he sacado un peso de encima. Ahora que cada uno saque sus propias conclusiones y que decida libremente, si cree o no, que aquel anciano haya sido efectivamente, Martin Bormann ..... el Delfin de Hitler.

por Walter Romero - 21/09/2006

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